Los embajadores —el cuadro se llama en realidad Jean de Dinteville y Georges de Selve— es una pintura de Hans Holbein el Joven, actualmente en la National Gallery de Londres. Es una de las obras maestras del pintor y de la pintura en general.
Triplemente importante por sus resonancias históricas, por su riqueza simbólica y por su excelencia plástica, incluye un raro objeto en primer plano que fue algo misterioso durante mucho tiempo.
Fue en el cuando un historiador del arte, Jurgis Baltrusaitis, descubrió que esta forma que ocupa el primer plano de la pintura es lo que se llama frecuentemente hueso de sepia, siendo de hecho una anamorfosis de un cráneo humano: esta pintura es una vanidad.
El contexto político y religioso del año 1533 El paisaje político europeo de la época está dominado por cuatro figuras principales: los reyes de Francia Francisco I y de Inglaterra, Enrique VIII, el emperador romano germánico Carlos V (Carlos I de España) y el papa Clemente VII que moriría al año siguiente. A finales de octubre de 1532, Francisco I se reúne con Enrique VIII para tantear su apoyo contra el Imperio. Enrique VIII quiere que Francisco I use su influencia sobre el papa Clemente VII para resolver la cuestión de su divorcio de Catalina de Aragón, tía de Carlos V. Los encuentros son calurosos; Francisco ofrece a Ana Bolena (con quien Enrique VIII se desposará este mismo año) un diamante e invita al hijo natural de Enrique, el duque de Richmond, a seguir la misma educación que sus hijos en la corte de Francia.
Los cardenales inician negociaciones secretas con el papa para defender la posición de Enrique VIII, y el segundo hijo de Francisco I, duque de Orleans y futuro Enrique II, se promete con la sobrina del papa, Catalina de Médicis. La decisión del papa de publicar las bulas necesarias para el nombramiento de Thomas Cranmer como Arzobispo de Canterbury, parece indicar que los cardenales hicieron progresar la causa de Enrique VIII ante Clemente VII. El 25 de enero de 1533, Enrique se casa en secreto con Ana Bolena, ya encinta, y, al enterarse en marzo, Francisco se alegra ya que esto significa un distanciamiento creciente entre la casa de Inglaterra y la del Emperador, su principal enemigo, y un acercamiento importante con la casa de Francia. Después se precipitan los acontecimientos: el 23 de mayo, Thomas Cranmer, entonces ya arzobispo de Canterbury, sustituye al papa y anula el matrimonio de Enrique VIII con Catalina de Aragón. El 1 de junio, Ana Bolena es coronada en la abadía de Westminster. Finalmente, todo esto acarreará, el 23 de marzo de 1534, la excomunión de Enrique VIII por Clemente VII y el cisma entre la Iglesia de Inglaterra y la Iglesia de Roma. Durante este periodo, Francia atraviesa un proceso de confusión frente a las tesis luteranas.
En este contexto histórico, todo apunta a que cuando Jean Dinteville viaja a Inglaterra en febrero de 1533, las esperanzas de pactos entre Francia e Inglaterra sean elevadas; sin embargo no ocurre así a su regreso a Francia en noviembre del mismo año. Su presencia en Londres, así como la de su hermano François, obispo de Auxerre, embajador de Francia ante la Santa Sede, demuestran no obstante su papel central en las negociaciones entre Francisco I, Enrique VIII y el papa.
El cuadro La pintura representa a Jean de Dinteville (a la izquierda), embajador de Francia a Inglaterra. Hacia finales de 1533 (fecha en que Holbein firmó el cuadro), asistió, en representación del rey Francisco, como padrino, al bautizo de la hija de Ana y Enrique, Isabel. A la derecha se encuentra su amigo Georges de Selve, obispo de Lavaur, que ocasionalmente fue embajador ante el Emperador romano germánico, la república de Venecia y la Santa Sede. (en inglés) Ficha: «The Ambassadors.» Sitio web del National Gallery. Consultado el 10 de junio de 2015. En la obra, ambos están acodados sobre una consola de dos tableros sobre la que hay dispuestos varios objetos relacionados con el quadrivium, las cuatro ciencias matemáticas entre las siete artes liberales: la aritmética, la geometría, la música y la astronomía. En el tablero superior puede verse una esfera celeste, objetos de medición del tiempo y un libro, dispuestos sobre una alfombra roja con complicados motivos geométricos. En el tablero inferior hay un globo terráqueo, dos libros, un laúd y cuatro flautas en un estuche. El plano posterior está ocupado por una cortina de terciopelo verde con un pliegue en la esquina superior izquierda que apenas permite ver un crucifijo, que a menudo no se ve en las reproducciones debido a su posición en el margen. El suelo está pavimentado con círculos y cuadrados, destacándose una forma difícilmente interpretable, pero que salta a la vista en tanto que parece que se halle fuera del espacio de la pintura; se ha llamado a menudo el hueso de sepia.
Jean de Dinteville está ricamente vestido con un abrigo de piel; en la mano lleva una daga en su estuche, donde está grabada su edad (29 años), y en la cabeza una boina de donde está colgado un broche representando un cráneo. Del negro de su indumentaria destacan el rojo de sus mangas y una cadena dorada que pende de su pecho con una medalla decorada con un ángel, prueba de su pertenencia a la Orden de San Miguel. Georges de Selve está totalmente vestido de negro, envuelto en un abrigo de piel. En la mano derecha lleva un par de guantes y en la cabeza un tocado. De Selve se dedicó en lo esencial de su sacerdocio a trabajar por la reconciliación en el seno de la Iglesia. La pintura parece pues inmortalizar la toma de posesión de un embajador francés recientemente nombrado en la corte de Inglaterra y la visita que le hace por este motivo a su amigo. La primera mirada que se hace a la pintura, una obra prácticamente cuadrada, de más de dos metros de lado, induce dos reflexiones: los dos hombres retratados, sujetos del cuadro, no ocupan el centro; están desplazados a los lados, enmarcando como un joyero un conjunto de objetos que a primera vista parecen dispares; a sus pies se encuentra un objeto extraño que parece no formar parte de la pintura, y que en todo caso ocupa el primer plano, como si Holbein hubiera usado este retrato para realzar, de entrada, otra cosa que no son los personajes que dan su nombre a la obra, uno de los cuales, Dinteville, fue quien la encargó.
La pintura parece, pues, que abunda en símbolos, indicaciones ocultas, referencias; todo esto cosas normales en la pintura del Renacimiento, que intentamos identificar, traer a la luz.
El cuadro, de tamaño natural, está pintado en óleo de linaza, con algunas partes en resina de pino para dar brillo, sobre 10 tablas de roble.Wyld, M. (en inglés). «The Restoration History of Holbein's "The Ambassadors"». National Gallery Technical Bulletin Vol 19, pp 4-25. Consultado el 10 de junio de 2015.
Se supone que el cuadro fue encargado por Jean de Dinteville, ya que estuvo en el château de la familia Dinteville en Polisy hasta que se lo llevaron a París en 1653. En 1787 fue subastado y adquirido por la casa de subastas Lebrun, quien lo vendió a Buchanon quien, a su vez, lo vendió en 1808-9 al conde de Radnor, en cuyo castillo de Longford permanecería hasta su venta a la National Gallery en 1890.
El pavimento El pavimento que está bajo los pies de los embajadores ha sido identificado como inspirado (con una importante simplificación) en dos pavimentos verdaderos que comparten un cierto parecido. El primero se encuentra en la abadía de Westminster y el segundo en la Capilla Sixtina, en este caso en un lugar simbólico, exactamente bajo la creación de Adán, el don de la vida por Dios a los hombres. Volveremos luego sobre este simbolismo, cuando analicemos el hueso de sepia.
De entre todos los elementos que conforman el cuadro, este pavimento es el que tiene la explicación simbólica menos segura. El pavimento de la abadía tenía una inscripción en letras de bronce, hoy perdida, en el cuadrado exterior del motivo, pero una transcripción del permite reconstruir el texto (Christi milleno dis centeno duodeno / cum sexageno, subductis quatuor, anno, / tertius Henricus rex, urbs, Odoricus et abbas hos compegere porphyreos lapides) que fija la fecha de su ejecución en 1268, bajo el reinado de Enrique III de Inglaterra, e indica el nombre de su diseñador, el artesano mosaiquista romano Odoricus. Incluso si el significado preciso de este pavimento sigue permaneciendo en el misterio, ciertamente es la representación del macrocosmos, un esquema del universo, donde el círculo central simboliza a Dios y los cuatro círculos periféricos los cuatro elementos —fuego, tierra, agua y aire—; la elección de Miguel Ángel de colocar su creación de Adán encima de una representación semejante en la Capilla Sixtina no parece obra del azar. Se encuentra la misma esquematización simbólica del universo tanto en el techo de Rafael para la habitación de la Segnatura (Stanza della Segnatura) como en el plano de Tycho Brahe para su observatorio de Uraniborg.
Tenemos pues a dos hombres (el microcosmos) situados en el macrocosmos simbolizado por el pavimento, en consecuencia en el centro de la creación, encuadrando varios objetos de los cuales vamos a intentar conocer su significado.
El tablero inferior thumb|350px|El tablero inferior (detalle del cuadro). thumb|300px|Himnario (detalle del cuadro). Este tablero contiene varios objetos: un globo terráqueo, un libro de aritmética de Petrus Apianus, matemático y astrónomo de la universidad de Ingolstadt (Alemania), Eyn newe unnd wohlgründte underweysung aller Kauffmanss Rechnung in dreyen büchern (Un libro nuevo y fiable para aprender el cálculo y destinado a los comerciantes, 1527), mantenido abierto por una escuadra, un laúd con una cuerda rota, un himnario de himnos luteranos de Johannes Walther, Geistlich Gesangbuhli en su primera edición de 1524, completamente abierto sobre dos páginas y un grupo de flautas. Los objetos presentes en este tablero, que atañen a la geografía, las matemáticas y la música, están más orientados hacia la práctica de estas artes o técnicas que hacia su teoría.
El globo terráqueo Muestra un cierto número de notaciones «geopolíticas», como la línea de división del mundo entre españoles y portugueses establecida por el papa Alejandro VI en el tratado de Tordesillas de 1494. La circunnavegación de Magallanes está dibujada en el globo. Se percibe también el Nuevo Mundo, en particular la costa brasileña. Sin embargo, Holbein introdujo algunas variaciones respecto al original: escribe «Pritannia» en vez de «Britannia» (Bretaña), quizás un recuerdo de su propia pronunciación defectuosa, pero sobre todo una de esas pinceladas de desorden que esmaltan la pintura y que simbolizan la confusión del mundo. Indica sobre el mapa de Francia la ubicación de Policy (actualmente Polisy), en el departamento del Aube, pero el error es probablemente intencionado puesto que se trata del dominio señorial de Dinteville donde debía instalarse el cuadro.
En el aparecieron unos gajos impresos que coinciden en gran medida con el globo dibujado por Holbein. Su propietario los identificó con un globo realizado por Johannes Schöner en Núremberg en 1523, pero esa teoría fue completamente refutada posteriormente.
El libro de aritmética