Ángel Antonio Rama Facal (Montevideo, 30 de abril de 1926 - Mejorada del Campo, Madrid, 27 de noviembre de 1983) fue un escritor, crítico y editor uruguayo. Después de algunas tentativas como narrador y dramaturgo, se orientó hacia la investigación y la crítica literaria, llegando a ser considerado uno de los principales ensayistas y críticos latinoamericanos. Fue miembro de la llamada «Generación del 45» o «Generación Crítica».Migdal, "Ángel Rama, Un Uruguayo Renacentista". Su obra se refiere a la literatura proveniente de prácticamente todas las regiones del continente americano así como de diferentes periodos históricos. «En ese sentido [...] pensó e imaginó la cultura de los países latinoamericanos como una totalidad.»Achugar, "Prólogo". Tres de sus libros de crítica literaria más importantes son Rubén Darío y el modernismo (1970), Transculturación narrativa en América Latina (1982), y La ciudad letrada (1984).
Biografía
Primeros años y formación
Nació en Montevideo el 30 de abril de 1926, siendo el segundo de cuatro hijos de una pareja de inmigrantes gallegos, Manuel Rama y Carolina Facal, que habían abandonado España para evitar el cumplimiento del servicio militar.Peyrou 39 Su hermano mayor fue el historiador, sociólogo, abogado, periodista y profesor Carlos Manuel Rama, mientras que su hermano menor, Germán Rama, destacó como historiador.Carina Blixen, Álvaro Barros-Lemez, Cronología y bibliografía de Ángel Rama, Fundación Ángel Rama, Montevideo, 1986
Cursó la primaria en la Escuela Alemania, y los estudios secundarios en el Liceo Dámaso Antonio Larrañaga, de donde egresó en 1942. Sin embargo, más que la educación formal, la influencia predominante de su infancia y adolescencia fue su hermano Carlos, quien lo introdujo en la lectura y en las cuestiones políticas, a partir de su apoyo al bando republicano en la guerra civil española y su militancia anarquista a partir de su interés en la figura de Buenaventura Durruti. Pero los intereses de Rama eran otros, y no tardó en iniciarse en novelistas europeos, especialmente franceses, pero también latinoamericanos.Ángel Rama, Diario (1974 - 1983), Prólogo, edición y notas de Rosario Peyrou. Ediciones Trilce-Fondo Editorial La Nave Va, Caracas, 2001
Entre 1942 y 1946 incursionó en diferentes ocupaciones, estudiando primero en la Escuela de Arte Dramático del Sodre, llegando a actuar dirigido por Margarita Xirgu, y más tarde en el Bachilerato de Abogacía del Instituto Alfredo Vásquez Acevedo, terminando al año siguiente. Durante esta etapa como estudiante universitario formó parte de grupos de teatro y publicó reseñas literarias y teatrales, así como artículos en varios medios de prensa. No fue hasta 1945 cuando comenzó a dedicarse profesionalmente a la literatura, primero como traductor de la agencia France-Presse y más tarde como director de la sección literaria y cultural del diario El País durante un año. En 1947 cursó algunas materias en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República, donde tomó contacto con personalidades como Manuel Arturo Claps, Víctor Bacchetta, Silvia Herrera o Martín Muller. Asimismo, fue alumno de intelectuales como Gervasio Guillot Muñoz y el exiliado español José Bergamín, a quien Rama consideró el maestro de lo que más tarde llamó «Generación crítica», y que Emir Rodríguez Monegal denominó también Generación del 45.
thumb|300px|La Generación del 45 en ocasión de la visita de Juan Ramón Jiménez, el 15 de agosto de 1948. De izquierda a derecha, parados: María Zulema Silva Vila, Manuel Arturo Claps, Carlos Maggi, María Inés Silva Vila, Juan Ramón Jiménez, Idea Vilariño, Emir Rodríguez Monegal, Ángel Rama. Sentados: José Pedro Díaz, Amanda Berenguer, Zenobia Camprubí, Ida Vitale, Elda Lago, Manuel Flores Mora.
Comienzos de su carrera
Tras cursar algunas materias pedagógicas en el Instituto de Profesores Artigas, en 1949 empezó a trabajar en la Biblioteca Nacional, primero como archivista y más tarde ocupando la dirección de los Departamentos de Bibliografía y Adquisiciones. Un año más tarde contrajo matrimonio con la poeta Ida Vitale, a quien conoció en sus cursos con Bergamín y con quien tuvo dos hijos, Amparo en 1951 y Claudio en 1954.Peyrou 45
En paralelo a sus labores en la Biblioteca, hizo sus primeras armas como editor, docente y escritor: junto con Carlos Maggi fundó Editorial Fábula, la cual publicó sus dos primeros libros en 1951, la novela ¡Oh, sombra puritana! y el ensayo La aventura intelectual de Figari. Poco después, ocupó un cargo en la Biblioteca Artigas, donde fue encargado de las publicaciones de la colección, llegando a editar veintiocho volúmenes bajo su dirección. Por último, en 1952 comenzó su labor docente en el Liceo Francés y los Liceos n° 1 y 9, manteniendo los cargos hasta mediados de la década siguiente, mientras se intensifica su actividad como conferencista. En 1955, una beca del gobierno francés le permitió viajar a París con Ida Vitale, donde permaneció durante un año, asistiendo a las clases de Marcel Bataillon y Fernand Braudel en el Collège de France, autores que influirían en su concepción histórica y sociológica de la cultura. Durante el viaje aprovechó para recorrer los Países Bajos, Alemania, Suiza e Italia. De regreso en Uruguay, retomó sus actividades habituales como docente, crítico y conferencista.
En 1958 obtuvo un Premio Municipal con el libro de cuentos Desde esta orilla, que sin embargo nunca llegó a editarse. No tuvo el mismo éxito su debut como dramaturgo, La inundación, estrenada ese mismo año, ni las otras dos obras que llegó a estrenar, Lucrecia (1959) y Queridos amigos (1961). Tras obtener otro premio por otra novela, Cacería nocturna, de la que tampoco hay registros editoriales, y los textos breves de Tierra sin mapa (1961), Rama abandonó la ficción y se volcó definitivamente a la crítica y la ensayística.Moraña, Mabel. "La narrativa de Angel Rama." Nuevo Texto Crítico, vol. 1 no. 1, 1988, p. 97-106.
Marcha
Con su ingreso como director de la sección literaria del semanario Marcha en 1959, cargo que hasta entonces había ocupado Emir Rodríguez Monegal, Rama terminó de consolidarse como un referente crítico ya no local sino continental, merced de dos acontecimientos contemporáneos a su llegada y que terminaron de delinear su proyecto cultural: el triunfo de la Revolución cubana y el comienzo del Boom latinoamericano, fenómeno al que dedicará varias páginas ya sea desde el análisis de obras o autores particulares hasta la crítica del término mismo, llegando incluso a cuestionar su carácter de movimiento literario y considerándolo más una estrategia de marketing editorial, buscando resaltar a los autores menos mencionados por sobre los más conocidos.
El período de Rama al frente de la sección literaria del semanario Marcha se caracterizó por un giro con respecto a su antecesor, ya que, sin dejar de dedicar espacio a algunos autores europeos contemporáneos que le interesaban (Italo Calvino, Friedrich Dürrenmatt, Pier Paolo Pasolini, entre otros), la publicación comenzó a privilegiar la literatura latinoamericana, a cuyo estudio Rama dedicó el resto de su vida, estudio que se encontraba en pleno desarrollo al momento de su muerte. Es así que le dio espacio a críticos, ensayistas, poetas y narradores de una diversidad de países, como Brasil (Carlos Drummond de Andrade), Argentina (Ernesto Sabato, César Fernández Moreno, David Viñas, Noé Jitrik, Julio Cortázar), Chile (Ricardo Latcham, José Donoso), Perú (José María Arguedas, Sebastián Salazar Bondy, José Miguel Oviedo, Mario Vargas Llosa), Cuba (Guillermo Cabrera Infante, Roberto Fernández Retamar, Alejo Carpentier) y España (Blas de Otero, Juan Goytisolo) entre muchos otros.Puñeyrua, Pilar, Las tapas y titulares del Semanario Marcha. Una puerta grande a la argumentación. Ponencia presentada en: IV JORNADAS DE HISTORIA DE LAS IZQUIERDAS: “Prensa política, revistas culturales y emprendimientos editoriales de las izquierdas latinoamericanas", CEDINCI (Centro de Documentación e Información de la Cultura de Izquierda). Buenos Aires, IDES, 14, 15 y 16 de noviembre de 2007
Es durante estos años que Rama desarrolló la mayor actividad previa a su exilio en la década siguiente: tras dejar su cargo docente en el Liceo Francés, en 1962 fundó junto con José Pedro Díaz y su hermano Germán la editorial Arca, el proyecto editorial más importante de los que emprendió en su país, desde donde continuó su labor de divulgador tanto de autores uruguayos como latinoamericanos, de todas las épocas, incluyendo a autores para entonces apenas conocidos como Gabriel Garcia Márquez y Reinaldo Arenas.Peyrou 45 En 1965 dejó su cargo en la Biblioteca Nacional, y un año después los cargos docentes restantes, para ser nombrado jefe de cátedra y director del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República. Poco después viajó a Cuba a un coloquio sobre «Problemas de la cultura en América» organizado por la Casa de las Américas, integrándose al Consejo de Redacción de la misma. También publicó su segundo ensayo, Ideología y arte de Eduardo Acevedo Díaz en «El Combate de la Tapera». Finalmente, en 1968 renunció también a Marcha después de nueve años, cada vez más dedicado a sus labores de profesor, conferencista y editor. En 1968 y 1969, junto con Julio Bayce y Darcy Ribeiro, crea un nuevo sello editorial llamado Editores Reunidos y junto con la editorial Arca, publica la Enciclopedia Uruguaya que se vendía semanalmente en los kioscos de periódicos, cada entrega estaba formada por un tomo acompañado de otro con textos de referencia o literarios pero que abarcaba tanto historia como econompia vida social literaria y cultural del país. Con su matrimonio desgastado, en 1969 se divorció de Ida Vitale e inició una relación con la escritora y crítica de artes a plástica argentino-colombiana Marta Traba.En 1971 se instala en Puerto Rico dando cursos en la Universidad de Río Piedras, allí escribe el prólogo de Rubén Darío, El mundo de los sueños que se edita en Puerto Ricon en la Editorial Universitaria en 1973. (Edición; prólogo y notas de A.R. "Sueños; espíritus; ideología y arte en el diálogo modernista con Europa"; prólogo fechado Río Piedras en; 1971).
Exilio en Caracas y el proyecto de la Biblioteca Ayacucho
La década del setenta estuvo marcada por los viajes y el que quizá sea el período de mayor producción intelectual y editorial de Rama, ya que si hasta ese momento había publicado la mayor parte de sus ensayos en diarios y revistas, a partir de la aparición de Rubén Darío y el modernismo (1970), considerado su primer estudio crítico de importancia, comenzó a reunir sus trabajos dispersos en volúmenes, a veces reelaborando el material y agregando textos nuevos. Sin embargo, paralelamente la situación política de América Latina comenzó a deteriorarse. En 1971, la detención y posterior autocrítica del poeta Heberto Padilla por parte del gobierno cubano marcó el distanciamiento de Rama con aquel, después de escribir un extenso artículo publicado en los Cuadernos de Marcha, renuncia al Consejo de Redacción de la Revista Casa de las Américas, y cesa también su colaboración en ella.
Durante el año siguiente publicó otros dos libros (Diez problemas para el novelista latinoamericano, aparecido originalmente en la revista de la Casa de las Américas; y La generación crítica (1939 - 1969), balance crítico de su propia generación) y continuó con su itinerario continental, asistiendo a diferentes congresos y dictando cursos y conferencias en México, Guatemala, Costa Rica, Colombia y Venezuela. Fue en este último, donde se encontraba a cargo de unos cursos en la Escuela de Letras de la Universidad Central, que el 27 de junio de 1973 lo sorprendió el golpe de Estado en Uruguay, dando comienzo a un exilio del que nunca pudo volver.