La ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias de 1981 tuvo lugar el sábado 3 de octubre de ese año en el Teatro Campoamor de Oviedo. La Fundación Principado de Asturias había convocado cinco premios un año antes con la finalidad de distinguir a personas del mundo español e iberoamericano destacadas en los campos de las ciencias, las artes u otras actividades sociales. El acto fue presidido por el rey Juan Carlos I y dirigido por su hijo Felipe de Borbón y Grecia, príncipe de Asturias, quien pronunció en el acto su primer discurso oficial. Fue la primera edición de la entrega de los Premios Príncipe de Asturias.

El proyecto

En 1978 el pueblo español aprobó en referéndum una nueva Constitución que ratificaba la monarquía como forma de Estado y restablecía el título de Príncipe de Asturias para el heredero de la corona. Como resultado, el periodista asturiano Graciano García concibió la idea de crear un premio que tendría una doble función: recompensar a los mejores científicos españoles y vincular al príncipe de Asturias con la región asturiana. La idea tardó años en encontrar apoyos, ya que fueron muchos los que la consideraban utópica. Sin embargo, gracias a la mediación del general ovetense Sabino Fernández Campo —secretario general de la Casa del Rey— logró el discreto respaldo del rey Juan Carlos y el proyecto fue recabando apoyos.

El 24 de septiembre de 1980 se constituyó la Fundación Principado de Asturias con la participación económica de instituciones financieras —Caja de Ahorros de Asturias, Banco Herrero, Caja Rural Provincial de Asturias y Banca Masaveu— y la entidad mercantil Sigla, S.A.; la participación institucional de la Universidad de Oviedo, el Consejo Regional de Asturias —organismo provisional constituido para impulsar la transformación de Asturias en comunidad autónoma— y la Diputación Provincial de Oviedo; y la colaboración de destacadas personalidades como José Ramón Álvarez Rendueles, Emilio Alarcos Llorach o Juan Cueto. Aunque algunos de los participantes quisieron apartar del proyecto a Graciano García, finalmente fue nombrado director de la institución. El acto de la firma se celebró en el Hotel Reconquista y tuvo máxima relevancia institucional, con la asistencia del rey Juan Carlos, la reina Sofía y el príncipe Felipe.

A continuación se convocaron los Premios Príncipe de Asturias. Desde la idea original de un premio para científicos, el número de premios había ido aumentando. Al premio a las ciencias y técnica se sumó otro para las ciencias sociales y la comunicación. También se tuvieron en cuenta las artes y la literatura. Finalmente se añadió un premio especial para la cooperación en Iberoamérica. Un total de cinco premios dotados con un millón de pesetas, un diploma acreditativo y una estatuilla que se comprometió a diseñar Joan Miró. A pesar de la aportación de once millones de pesetas para la constitución de la Fundación, el evento no hubiera sido posible sin la generosa aportación económica de Pedro Masaveu —presidente de la Fundación— debido al coste de la organización del evento y de la dotación económica de los premios.

Los premios se vieron marcados por un hecho inesperado. Entre la convocatoria y la entrega de los galardones se produjo el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Este ataque contra la joven democracia española llegó a marcar el contenido de alguno de los discursos que se pronunciaron durante el acto. La defensa de la democracia estuvo en boca de varios de los asistentes. Posteriormente, entre mediados del mes de junio y del de julio, los distintos jurados fueron anunciando los nombres de los destinatarios de los galardones.

Lista de premiados

{| border="0" style="background:#ffffff" class="wikitable sortable" |+ |- ! style="background:#efefef;"| Premio !! style="background:#efefef;" width=250 px| Premiado !! style="background:#efefef;"| Actividad !! style="background:#efefef;" width=200 px| Nacionalidad |- | Investigación Científica y Técnica || Alberto Sols || Médico || |- | Ciencias Sociales || Román Perpiñá Grau || Economista || |- | Comunicación y Humanidades || María Zambrano || Filósofa y ensayista || |- | Letras || José Hierro || Poeta || |- | Artes || Jesús López Cobos || Director de orquesta || |- | Cooperación Iberoamericana || José López Portillo || Presidente de México ||

El acto académico

La ceremonia de entrega de los premios se celebró durante la mañana del día 3 de octubre de 1981 con la asistencia del rey Juan Carlos, la reina Sofía y su joven hijo Felipe, príncipe de Asturias. También asistieron el presidente del Gobierno Leopoldo Calvo-Sotelo, el ministro de Cultura Íñigo Cavero y otros altos cargos nacionales y regionales, los dirigentes de la Fundación Principado de Asturias y los miembros de los cinco jurados que habían decidido quiénes recibirían los galardones.

Discursos previos

210px|thumb|derecha|El filósofo José Ferrater Mora pronunció un discurso de apertura.

Tras escuchar el himno nacional, el rey cedió la dirección del evento al príncipe. Este declaró abierto el acto y concedió la palabra a José Ferrater Mora, profesor en el Bryn Mawr College de Pensilvania y presidente del jurado encargado del Premio de Ciencias Sociales y Comunicación. Ferrater recordó en su discurso la tradicional desatención española hacia los intelectuales, comparándola con el respeto que se les tributa en Francia. Expresó su deseo de que los Premios Príncipe de Asturias supusieran un cambio en esa tendencia y conllevaran un necesario respeto a las artes, las ciencias y la técnica. También subrayó la importancia de haber creado un galardón para reconocer a quienes tienden lazos de entendimiento entre España y América Latina. Terminó ligando la existencia de los premios con el rumbo democrático elegido por el pueblo español, representado en la institución monárquica por decisión popular.

Habló después el director de la Fundación Principado de Asturias, Graciano García, quien recordó los objetivos de la entidad, entre los que se encontraba en lugar destacado el de conceder los Premios Príncipe de Asturias a personalidades relevantes del ámbito hispano. Expresó el esfuerzo realizado y agradeció la colaboración recibida, especialmente las de los miembros de los distintos jurados. Expresó su deseo de que la Fundación alcanzara la estabilidad para poder realizar la misma labor año tras año, propósito para el que trabajaban el presidente Pedro Masaveu, el Patronato Príncipe de Asturias —del que ya formaban parte destacadas personalidades como Joan Miró y Claudio Sánchez Albornoz— y los Miembros Protectores.

Entrega de premios

El príncipe Felipe concedió la palabra al secretario de la Fundación Principado de Asturias, quien procedió a presentar a los diversos galardonados y leer las actas de los jurados.

Premio de Investigación Científica y Técnica

El jurado estaba presidido por el premio Nobel de Fisiología o Medicina Severo Ochoa e integrado también por Francisco Grande Covián, Nicolás Cabrera, Julio Rodríguez Villanueva y José Antonio Martínez Álvarez, quien ejerció como secretario. Acordó por unanimidad conceder el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica al médico y catedrático valenciano Alberto Sols, «pionero de la Bioquímica española, cuya actividad ha dado origen al desarrollo de una pujante escuela de Bioquímica, universalmente reconocida».

Tras licenciarse en Medicina por la Universidad de Valencia y doctorarse por la Complutense Sols trabajó unos años en Estados Unidos. Posteriormente realizó su carrera investigadora en España. Con sesenta y cuatro años en el momento de recibir el premio, el doctor Sols era catedrático en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, donde dirigía el Departamento de Bioquímica. También era consejero de número del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Premio de Ciencias Sociales y Comunicación

210px|thumb|derecha|El bioquímico Alberto Sols recibió el primer premio de Investigación Científica y Técnica.

El jurado fue presidido por José Ferrater Mora y estaba compuesto también por Amando de Miguel, José Ortega Spottorno, Juan Velarde Fuertes, José Ramón Álvarez Rendueles y Juan Cueto, que actuaba como secretario. Por unanimidad, solicitó a la Fundación Principado de Asturias que se desdoblara el premio, otorgando uno a las Ciencias Sociales y otro a Comunicación. La propuesta fue aceptada por la Fundación. En consecuencia, se acordó por unanimidad conceder el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales al economista catalán Román Perpiñá Grau «por sus aportaciones sobre el funcionamiento de la economía española, al análisis estructural, a la dimensión espacial de la estructura social y económica de España e Hispanoamérica, y por su dilatada labor universitaria». A sus ochenta años de edad, Perpiñá era el mayor de los premiados. Tras doctorarse en Alemania desarrolló toda su actividad profesional en España, siendo maestro de muchos de los principales economistas nacionales.

Igualmente por unanimidad se acordó conceder el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades a la filósofa María Zambrano «por su larga labor filosófica y literaria realizada durante medio siglo, expuesta a numerosas publicaciones, y por su labor docente, tanto en España como en Hispanoamérica». Zambrano —única mujer entre los galardonados— no pudo desplazarse desde su residencia de Ginebra debido a su estado de salud. Recibió el premio en su nombre José Ortega Spottorno, quien leyó unas palabras de la exiliada ensayista. En ellas agradeció el premio al jurado —personificándolo en su presidente, José Ferrater Mora— por el reconocimiento, al escritor Camilo José Cela —presente en el acto— por haber propuesto su candidatura, a la Fundación en la persona de su presidente Pedro Masaveu y al Príncipe de Asturias. Explicó que había encargado la lectura de sus palabras a Ortega Spottorno por ser hijo de José Ortega y Gasset, maestro suyo.

Al parecer, la razón del desdoblamiento del premio estuvo en una división del jurado ocasionada por las diferentes procedencias académicas de sus miembros. En cualquier caso, la decisión de la Fundación fue definitiva, ya que en las siguientes ediciones de los premios se mantuvo la separación. De esta forma, los premios se incrementaron a seis desde la primera edición.

Premio de las Letras

El jurado fue presidido por Pedro Laín Entralgo e integrado además por Ángel González, Emilio Alarcos Llorach, Fernando Lázaro Carreter, Antonio Gala, Humberto López Morales y Román Suárez Blanco (secretario). «Teniendo en cuenta el intenso valor lírico de su obra, que supone a la vez un testimonio histórico y una actitud ética merecedores de público reconocimiento» concedió por unanimidad el Premio Príncipe de Asturias de las Letras al poeta José Hierro. El jurado añadió que «Con su vigorosa originalidad la poesía de José Hierro es representativa de la labor de un grupo de poetas que, tras la guerra civil, contribuyó a devolver su dignidad a la palabra artística en sincero compromiso con su tiempo». El escritor fue elegido entre un grupo de doce candidatos de siete naciones.

Según declaró su presidente, el jurado decidió conceder este primer premio de las letras a un autor español, prescindiendo de candidatos hispanoamericanos. Hierro no figuraba inicialmente en la lista de candidatos propuestos por la comisión nombrada al efecto. Sin embargo, su nombre fue el más repetido en las relaciones de seis candidatos que presentaron cada uno de los miembros del jurado. Al parecer, el criterio era galardonar a un autor con una obra consagrada pero todavía con posibilidades de culminar. A sus cincuenta y nueve años, Hierro encajaba en el perfil. Otros nombres que sonaron fueron los de los también poetas de la generación de la posguerra Gabriel Celaya y Eugenio de Nora.