miniaturadeimagen|250x250px| La zarevna rana (o La princesa rana), de Viktor Vasnetsov, habla de una rana que se metamorfosea en una princesa. miniaturadeimagen|250x250px| Louhi, señora del Norte, atacando a Väinämöinen en forma de águila gigante con sus tropas a la espalda cuando intentaba robar el sampo; en el poema épico finlandés Kalevala de Elias Lönnrot. (La defensa del Sampo, Akseli Gallen-Kallela, 1896) derecha|miniaturadeimagen| "El gigante Galligantua y el malvado mago anciano transforman a la hija del duque en una cierva blanca," por Arthur Rackham derecha|miniaturadeimagen|316x316px| Loge finge miedo cuando Alberich se convierte en una serpiente gigante. Wotán está al fondo; ilustración de Arthur Rackham para Das Rheingold de Richard Wagner En la mitología, el folclore y la ficción especulativa, la metamorfosis, transformación, mutación o cambio de forma es la habilidad de transformarse físicamente por medio de un poder inherentemente sobrehumano, intervención divina, manipulación demoníaca, magia, encantamientos o el haber heredado la habilidad. La idea de la metamorfosis o transformación aparece ya en las formas más antiguas de totemismo y chamanismo, así como en la literatura y poemas épicos más antiguos que aún sobreviven, como el Poema de Gilgamesh o la Ilíada. El concepto sigue siendo aún en la actualidad un recurso literario común en la fantasía moderna, en la literatura infantil y en la cultura popular. Un personaje que puede cambiar de forma a voluntad es llamado shapeshifter en idioma inglés, y si bien no existe una palabra específica en español para traducirla, se ha empleado la palabra cambiante o cambiaforma.
Folklore y mitología derecha|miniaturadeimagen| 1722 Xilografía alemana de un hombre lobo transformándose El motivo de seres que cambian de forma es común en muchos tipos de folclore y mitologías de todas partes del mundo. Ejemplos de criaturas populares que cambian de forma en el folclore son los hombres lobo y los vampiros (mitos principalmente de origen europeo, y de las comunidades de nativos americanos canadienses y estadounidenses), los huli jing en Asia oriental (entre ellos los kitsune japoneses y los kumiho coreanos), así como los dioses, diosas y demonios de numerosas mitologías, como el nórdico Loki o el griego Proteo. La metamorfosis a la forma de un lobo gris es conocida específicamente como licantropía, y las criaturas que sufren tal cambio son llamadas licántropos. El término más general para referirse a las transformaciones de humanos a animales y viceversa es teriantropía (o teriomorfismo), pero solo es raramente usado. También era común que las deidades transformaran a mortales en animales o plantas.
Otros términos para referirse a criaturas que cambian de forma son los de metamorfo, el skin-walker de los navajo, mimic y teriantropo.
Si bien la idea popular de una criatura que cambia de forma es la de un ser humano que se convierte en algo más, existen numerosas historias sobre animales que pueden transformarse también.
En el folclore y mitología greco-romanas derecha|miniaturadeimagen|Vertumno en la forma de una anciana, cortejando a Pomona, por Gerbrand van den Eeckhout. Existen numerosos ejemplos de metamorfosis en la literatura clásica, entre ellos en Las metamorfosis de Ovidio, Circe transformando a los hombres de Odiseo en cerdos en La odisea de Homero, o Lucio transformándose en un burro en Las metamorfosis de Apuleyo. Proteo era famoso entre los dioses por sus transformaciones: tanto Menelao como Aristeo le atraparon para sacarle información, y lo logran solo gracias a que le sostuvieron con fuerza durante sus diversas transformaciones. Nereo le dijo a Heracles dónde encontrar las manzanas de las Hespérides por la misma razón.
Se creía que la titánide Metis, la primera esposa de Zeus y madre de Atenea, podía transformarse en cualquier cosa que quisiera. Según un relato, era tan orgullosa que su esposo, Zeus, la convenció con engaños para que se transformara en mosca, y luego se la tragó, temiendo que tuvieran un hijo que llegara a ser más poderoso que el mismo Zeus. Sin embargo, Metis ya estaba embarazada, y se mantuvo con vida dentro de su cabeza, donde forjó una armadura para su hija. Los golpes del metal le producían a Zeus dolor de cabeza, por lo que Hefesto le parte la cabeza con un hacha. Atenea saltó de la cabeza de su padre, ya completamente adulta y vistiendo armadura de batalla. derecha|miniaturadeimagen|346x346px| Los hijos de Lir, transformados en cisnes en los cuentos irlandeses En la mitología griega, la transformación suele ocurrir como castigo de los dioses a los humanos que los hacen enojar.
Zeus transformó al rey Licaón y a sus hijos en lobos (de allí la palabra licantropía) como castigo por matar a los hijos de Zeus o porque Licaón sacrifica a su propio hijo Níctimo y se lo da de comer al dios, dependiendo de la versión exacta del mito. Ares le ordena a Alectrión que sirva de centinela y lo alerte de la presencia de los otros dioses durante su romance con Afrodita, pero Alectrión se queda dormido, lo que llevó a que les descubrieran y humillasen esa mañana. Ares convirtió a Alectrión en un gallo, que siempre canta para señalar la mañana. Deméter transformó a Ascalabo en lagarto por burlarse de su dolor y de su sed durante la búsqueda de su hija Perséfone. También transformó al rey Linco en lince por intentar asesinar a su profeta Triptólemo. Atenea transformó a Aracne en una araña por desafiarla como tejedora o por tejer un tapiz que insultaba a los dioses. También convirtió a Nictimene en lechuza, aunque en este caso como un acto de misericordia, pues la chica deseaba esconderse de la luz del día por la vergüenza de haber sido violada por su padre. Artemisa transformó a Acteón en ciervo por espiarla mientras se bañaba, y éste es más tarde devorado por sus propios perros de caza. Galantis fue transformada en comadreja o gato tras interferir en los planes de Hera para evitar el nacimiento de Heracles. Atalanta e Hipómenes se convirtieron en leones tras hacer el amor en un templo dedicado a Zeus o a Cibeles. Io era una sacerdotisa de Hera en Argos, una ninfa que fue violada por Zeus, quien la convirtió en novilla para que Hera no la atacara. Hera castigó al joven Tiresias transformándolo en mujer y, siete años después, de nuevo en hombre. El rey Tereo, su esposa Procne y su hermana Filomela se convirtieron en pájaros (abubilla, golondrina y ruiseñor respectivamente), cuando Tereo violó a Filomela y le cortó la lengua, y en venganza ella y Procne le dieron a comer la carne de su hijo asesinado, Itis (que en algunas variantes resucita como jilguero).
Si bien los dioses griegos podían usar la transformación de manera punitiva –como cuando Medusa es convertida en monstruo por tener relaciones sexuales con Poseidón (o por ser violada por éste, en la versión de Ovidio) en el templo de Atenea–, de manera aún más frecuente las historias que hablan de metamorfosis son de aventuras amorosas. Zeus se transformaba repetidamente para acercarse a las mortales como un medio para obtener acceso carnal a:Richard M. Dorson, "Foreword", p xxiv, Georgias A. Megas, Folktales of Greece, University of Chicago Press, Chicago and London, 1970
Dánae, en forma de una lluvia de oro Europa, en forma de toro Leda, en forma de cisne Ganimedes, en forma de águila Alcmena, en la forma de su esposo Anfitrión Hera, en forma de cuco Leto, en forma de codorniz Sémele, en la forma de un pastor mortal Io, en forma de nube Némesis (diosa de la retribución) se transformó en una oca para escapar de los avances de Zeus, pero éste se convirtió en cisne. Más tarde, Némesis puso el huevo en el que se encontró a Helena de Troya.
Vertumno se transformó en una anciana para poder entrar al huerto de Pomona, donde la convence de que se casen. derecha|miniaturadeimagen| Gianlorenzo Bernini, Apolo persiguiendo a una renuente Dafne que se transforma en un árbol de laurel En otros cuentos, la mujer apelaba a otros dioses para que la protegieran de la violación y eran transformadas (Dafne en árbol de laurel, Cornix en cuervo). A diferencia de las transformaciones de Zeus y otros dioses, estas mujeres se metamorfoseaban de manera permanente.
En un relato, Deméter se transformó en yegua para escapar de Poseidón, pero Poseidón se transformó a su vez en un semental para perseguirla y logró violarla. Cenis, después de haber sido violada por Poseidón, le exige que la transforme en varón. El dios estuvo de acuerdo y ella se convierte en Céneo, una forma que nunca abandonó, excepto, en algunas versiones, al morir.
Al morir, Baucis y Filemón son transformados en un par de árboles, como recompensa final de los dioses por su hospitalidad.
En algunas variantes de la historia de Narciso, éste se transforma en una flor de narciso. derecha|miniaturadeimagen| "Cadmo sembrando los dientes del dragón" por Maxfield Parrish En ocasiones, las metamorfosis transformaban objetos en seres humanos. En los mitos de Jason y Cadmo, una de las tareas asignadas al héroe es la de sembrar dientes de dragón, que al sembrarse se transforman en belicosos guerreros, y ambos héroes para sobrevivir tuvieron que lanzarles una piedra para engañarlos y que luchen entre sí. Deucalión y Pirra repoblaron el mundo después de un diluvio arrojando piedras a sus espaldas; se transformaron en personas. Se dice en algunos relatos que Cadmo se transformó en un dragón o una serpiente hacia el final de su vida. Pigmalión se enamoró de Galatea, una estatua que él mismo había hecho. Afrodita se compadeció de él y transformó la piedra en una mujer de carne y hueso.
En la mitología y folclore británicos e irlandeses Hadas, brujas y hechiceros eran famosos por su habilidad para cambiar de forma. No todas las hadas podían transformarse, y algunas solo daban la apariencia de poder hacerlo, a través de su poder de crear ilusiones (llamado "glamour"). En algunos casos, los poderes de transformación de estos seres se limitaban a cambiar de tamaño, como era el caso de los spriggans, y en otros estaban limitados a unas pocas formas. Otros seres, en cambio, como el Hedley Kow, podían transformarse en muchas formas, y los hechiceros humanos y sobrenaturales eran capaces de transformarse y de transformar a otros.
Las brujas podían convertirse en liebres y en esa forma robar mantequilla y leche.Eddie Lenihan and Carolyn Eve Green, Meeting The Other Crowd: The Fairy Stories of Hidden Ireland, p. 80
Muchos cuentos de hadas británicos, como Jack el cazador de gigantes o El toro negro de Norroway, incluyen personajes que cambian de forma.
Mitología celta Arawn transformó a Pwyll en su propia forma, y luego se transformó él mismo en Pwyll, para que pudieran intercambiar lugares durante un año y un día.
Llwyd ap Cil Coed transformó a su esposa y sus asistentes en ratones para que atacaran una cosecha en venganza; cuando su esposa es capturada, se transforma sucesivamente en tres clérigos para intentar pagar un rescate por ella.
Math fab Mathonwy y Gwydion transforman unas flores en una mujer llamada Blodeuwedd, y cuando ésta traiciona a su esposo Lleu Llaw Gyffes, quien se transforma en águila, la transforman nuevamente en una lechuza.
Gilfaethwy viola a Goewin, la asistente virgen de Math fab Mathonwy, con la ayuda de su hermano Gwydion. Los dos son transformados como castigo en animales, durante un año cada uno. Gwydion fue transformado en ciervo, jabalí hembra y lobo, y Gilfaethwy en cierva, jabalí macho y loba. Cada año dieron cría. Math convirtió a los tres animales en niños.
Gwion, habiendo bebido accidentalmente parte de la poción de la sabiduría que preparaba Ceridwen para su hijo, huyó de ella a través de una sucesión de transformaciones a las que ella respondía transformándose a su vez, terminando transformado en grano de maíz y siendo devorado por ella como una gallina. Ceridwen queda embarazada y Gwion renace en una nueva forma, como Taliesin.