Las diferencias de clase social en el consumo de alimentos se refieren a cómo varía la cantidad y la calidad de los alimentos de acuerdo con el estatus social de una persona o su posición en la jerarquía social. Varias disciplinas, incluidas las ciencias sociales, psicología, ciencias nutricionales y salud pública, han examinado este tema. La clase social se puede determinar de acuerdo con factores definitorios objetivos (educación, ingresos o estatus ocupacional) o factores subjetivos, como el rango percibido en la sociedad.
La conducta alimentaria es un acto altamente afiliativo, en ese sentido la comida que uno come está estrechamente relacionada con la clase social de uno a lo largo de la historia.Fox, R. (2014). Food and eating: An anthropological perspective. Social Issues Research Centre, 1–22.
En la sociedad occidental contemporánea, las diferencias de clase social en el consumo de alimentos siguen un patrón general. Los grupos de clase alta consumen alimentos que significan exclusividad y acceso a alimentos raros;Fox, R. (2014). Food and eating: An anthropological perspective. Social Issues Research Centre, 1–22.Tierney, R. K., & Ohnuki-Tierney, E. (2012). Anthropology of Food. In J. M. Pilcher (Ed.), The Oxford Handbook of Food History. New York: Oxford University Press. mientras que los grupos de clase baja, por otro lado, consumen alimentos fácilmente disponibles.
Dietas de la clase alta miniaturadeimagen| Comida de lujo típica de la clase alta. ( Filete con espárragos trigueros )
Exclusividad Como cualquier producto de lujo, algunos alimentos denotan un aspecto de clase y distinción.Berg, M. (2012). Luxury, the luxury trades, and the roots of industrial growth: A global perspective. (F. Trentman, Ed.), Oxford Handbook of the History of Consumption. Oxford University Press. Según el sociólogo francés Pierre Bourdieu, los alimentos consumidos por las clases altas reflejan "gustos refinados", y su valor percibido en la sociedad. Históricamente, estos son productos alimenticios muy exclusivos que se caracterizan por una alta demanda y una baja oferta.Fox, R. (2014). Food and eating: An anthropological perspective. Social Issues Research Centre, 1–22.Tierney, R. K., & Ohnuki-Tierney, E. (2012). Anthropology of Food. In J. M. Pilcher (Ed.), The Oxford Handbook of Food History. New York: Oxford University Press.Burnett, S. C., & Krishnendu, R. (2012). Sociology of Food. In J. Pilcher (Ed.), Oxford Handbook of Food History. New York: Oxford University Press.
Un ejemplo claro de este fenómeno es la introducción de las especias en la dieta europea.Fox, R. (2014). Food and eating: An anthropological perspective. Social Issues Research Centre, 1–22.Tierney, R. K., & Ohnuki-Tierney, E. (2012). Anthropology of Food. In J. M. Pilcher (Ed.), The Oxford Handbook of Food History. New York: Oxford University Press.Burnett, S. C., & Krishnendu, R. (2012). Sociology of Food. In J. Pilcher (Ed.), Oxford Handbook of Food History. New York: Oxford University Press. En la Europa occidental medieval, la cantidad de carne consumida distinguía a las clases altas de las bajas, ya que solo las clases altas podían permitirse comer carne en grandes cantidades. La dieta de los grupos de clase baja, que tenían poco acceso a la carne, consistía principalmente en cereales (por ejemplo, cebada y centeno) y verduras (por ejemplo, repollos y zanahorias). Las especias, como la pimienta negra, se introdujeron como condimento para la carne, aunque en pequeñas cantidades, tras el contacto con Asia, a través de mercaderes musulmanes. El alto costo de transportar estas especias limitaba el acceso a los ricos; por tanto, tanto la cantidad como el tipo de carne consumida se convirtieron en una señal de estatus.
Omnivorismo Omnivorisimo, un término típicamente reservado para aquellos que consumen una variedad no restringida de productos alimenticios, también puede referirse al consumo de alimentos raros.Tierney, R. K., & Ohnuki-Tierney, E. (2012). Anthropology of Food. In J. M. Pilcher (Ed.), The Oxford Handbook of Food History. New York: Oxford University Press.Fox, R. (2014). Food and eating: An anthropological perspective. Social Issues Research Centre, 1–22. El consumo de alimentos desconocidos, especialmente alimentos de diferentes culturas, significa un sentido de cosmopolitismo que solo se puede obtener a través del capital social y económico. Hay algunas evidencias documentadas para esta afirmación: los grupos de clase alta, en relación con los grupos de clase baja, son más propensos a respaldar el consumo de alimentos que están fuera de su cultura nativa y muestran preocupación por la autenticidad percibida de la cocina extranjera, prefiriendo estos establecimientos para cenar a las cadenas de comida rápida.
Calidad nutricional Por último, la calidad nutricional de las dietas de la clase alta occidental suele ser mejor que la de las dietas de las clases bajas. Varios estudios han encontrado que con una mayor formación e ingresos, la calidad de la dieta mejora. Incluso las medidas subjetivas del estatus social, como la Escala de Estado Social Subjetivo de MacArthur,Adler, N. E., & Epel, E. S. (2000). Relationship of subjective and objective social status with psychological and physiological functioning: Preliminary data in healthy white women. Health Psychology, 19(6), 586–592. https://doi.org/10.1037//0278-6133.19.6.586 ejercen un efecto similar sobre la conducta alimentaria entre los grupos minoritarios. Aquellos que se ven a sí mismos en una posición más alta en la sociedad tienen más probabilidades de tener mejor salud.Reitzel, L. R., Nguyen, N., Strong, L. L., Wetter, D. W., & McNeill, L. H. (2013). Subjective social status and health behaviors among African Americans. American Journal of Health Behavior. https://doi.org/10.5993/AJHB.37.1.12
Mejor acceso a alimentos saludables Un mayor ingreso juega un papel importante en el acceso a alimentos saludables. Esto es especialmente cierto en los Estados Unidos en comparación con otros países de ingresos altos. La mayoría de las tiendas naturistas y los supermercados, que venden productos frescos, están más disponibles en áreas de altos ingresos que en áreas de bajos ingresos. Turrell y sus colegas observaron que los ingresos, a diferencia de la educación y el estado ocupacional, eran el único indicador significativo de los grupos de bajos ingresos que compraban alimentos que cumplían con pautas dietéticas recomendadas. Dicho de otra manera, era el dinero, no más años de formación ni el prestigio de su trabajo, lo que permite a los grupos de bajos ingresos lograr una dieta saludable.
Un conjunto significativo de evidencias muestran cómo los alimentos saludables cuestan más que los alimentos no saludables. Sin embargo, los estudiosos no han podido identificar micronutrientes específicos (es decir, vitaminas, minerales) y macronutrientes (es decir, carbohidratos, grasas) que contribuyan al precio mayor de una dieta saludable. Un análisis del gasto en alimentos en los Estados Unidos demostró que la relación entre el precio de un alimento y su calidad nutricional variaba según cómo se medía el precio de los alimentos. Otros han notado que el precio de ciertas frutas y verduras está cayendo al mismo ritmo que los bocadillos populares, las patatas fritas y las galletas.
Formación superior y análisis nutricional La formación superior está relacionada con una mejor dieta y se cree que mejora los comportamientos alimentarios al aumentar la susceptibilidad a los mensajes de salud. La alfabetización nutricional y la aritmética se refieren a la capacidad de comprender y utilizar las etiquetas nutricionales para guiar los comportamientos alimentarios. Los grupos de clases sociales más altas informan que usan etiquetas nutricionales en mayor proporción que los grupos de clases sociales bajas, pero, en general, las tasas de uso de etiquetas nutricionales son bajas. Se estima que solo un tercio de los estadounidenses usan etiquetas nutricionales. Es importante destacar que la gran mayoría de los estudios publicados que evalúan los efectos del uso de etiquetas nutricionales y el consumo de alimentos no incluyen minorías raciales / étnicas en sus muestras, ni los estudios cumplen con el estándar de los informes de la American Dietetic Association. Por lo tanto, la medida en que el uso de etiquetas nutricionales afecta a la población estadounidense, en general, sigue siendo cuestionada.
Dietas de la clase media Las características definitorias de las dietas de la clase media son menos obvias que las de las de las clase alta y baja. Por un lado, la mayoría de los investigadores no se ponen de acuerdo al definir la "clase media". ¿Es únicamente una posición socioeconómica (es decir, ingreso medio), la posesión de su vivienda o es un estado mental psicológico (es decir, autopercepción y cultura)? Asimismo, las dietas de la clase media están sujetas a la misma ambigüedad.
Los miembros de la clase media son los mayores consumidores de comida rápida en los Estados Unidos. Sin embargo, la calidad nutricional de las dietas de la clase media refleja fielmente la de las clases altas. Más importante aún, se espera que la calidad nutricional de las clases media y alta difiera significativamente de las de las clases bajas con el tiempo.
Una forma de ver las dietas de la clase media es que refleja una búsqueda aspiracional de obtener una posición social más alta. El teórico sociológico Gabriel Tarde sugirió que las clases "inferiores" buscan imitar la cultura de las clases "superiores". Esto se hace más evidente a medida que el consumo notorio disminuye. Según el sociólogo y economísta Thorstein Veblen, el consumo conspicuo es la exhibición audaz de la riqueza para marcar la posición social de uno. La rápida globalización y los mercados en línea han hecho que los bienes de consumo antes exclusivos sean accesibles para la clase media estadounidense; y, como resultado, las clases altas se han alejado de los indicadores de riqueza ostentosos. En cambio, las clases altas han invertido en formas de consumo discretas y en la formación avanzada. Elizabeth Currid-Halkett, autora de The Sum of Small Things: A Theory of the Aspirational Class, sugiere que el consumo de alimentos orgánicos es una forma en que tanto la clase alta como la media se involucran en un consumo discreto. Comprar y comer alimentos orgánicos no solo requiere un cierto grado de dinero prescindible, sino que también sugiere que el consumidor de clase media posee cierto conocimiento nutricional y la capacidad de acceder a los mismos mercados que los ricos. Otros señalan que la clase media también se involucra en las mismas prácticas de la clase alta de salir a comer alimentos extranjeros para mostrar su capital cultural.
Dietas de la clase baja miniaturadeimagen| Hamburguesa con queso (comida rápida) En los Estados Unidos, una forma de definir la clase social baja es tener un nivel de ingresos inferior al umbral de pobreza federal. De acuerdo con las Pautas Federales de Pobreza de EE. UU., una familia de cuatro miembros (es decir, dos adultos y dos menores de 18 años) que gana menos de 25.750 $, se considera que vive por debajo de la línea de pobreza federal a partir de 2019. Aproximadamente 38,1 millones de estadounidenses viven en la pobreza. Sin embargo, algunos argumentan que esto podría ser una subestimación, ya que las pautas actuales no tienen en cuenta otros gastos, como el cuidado de los niños, el transporte, los impuestos o las facturas médicas.