thumb|La reputación tradicional de los vándalos: Una visión idealizada del saqueo de Roma en 455 por Heinrich Leutemann, hacia 1870.

Los vándalos fueron un pueblo germánico de Europa central que habitaban las regiones ribereñas del mar Báltico, en las actuales Alemania y Polonia, durante el Imperio romano. Su lengua pertenecía a la rama germánica oriental (solo se conservan unos pocos fragmentos de idioma vándalo). Su primera aparición en las fuentes antiguas se remonta al en que fueron citados por Plinio y Tácito. Mucho más tarde, en el , un grupo de vándalos liderados por reyes estableció reinos vándalos, primero en la península ibérica y luego en las islas del Mediterráneo occidental y el norte de África.

Los arqueólogos asocian a los primeros vándalos con la cultura de Przeworsk, lo que ha llevado a algunos autores a equipararlos con los lugii, otro grupo de pueblos germánicos asociados a esa misma cultura y región arqueológica. Tras expandirse a Dacia durante las Guerras marcomanas y a Panonia durante la Crisis del , los vándalos fueron confinados a Panonia por los godos alrededor del año 330 d. C., donde recibieron permiso de Constantino el Grande para establecerse. Alrededor del 400, incursiones de los hunos desde el este obligaron a muchas tribus germánicas a emigrar al oeste hacia el territorio del Imperio romano y, temiendo ser el siguiente objetivo, los vándalos también fueron empujados hacia el oeste. El 31 de diciembre del año 406 atravesaron el limes romano, cruzaron un congelado Rin en las cercanías de Moguntiacum e invadieron la Galia. Posteriormente, se dirigieron a la península ibérica, donde penetraron en el otoño del año 409 y se instalaron durante unos años en el valle del Guadalquivir. Los asdingos y los silingos se asentaron en la Gallaecia (noroeste de Iberia) y la Bética (centro-sur de Iberia).

Por orden de los romanos, los visigodos invadieron Iberia en el año 418. Casi aniquilaron a los vándalos alanos y silingos, quienes se sometieron voluntariamente al gobierno del líder asdingio Gunderico. Gunderico fue luego expulsado de la Gallaecia a la Bética por una coalición romano-sueva en el año 419. En mayo del 429, unos vándalos pasaron el estrecho de Gibraltar y, dirigidos por Genserico, crearon un reino en el norte de África, centrado en la actual Túnez, donde se convirtieron en federados de Roma en 435. Cuatro años más tarde, Genserico se liberó del señorío romano, capturó Cartago y estableció una autocracia independiente. Para el año 439, habían establecido un reino que abarcaba la provincia romana de África, además de Sicilia, Córcega, Cerdeña, Malta y las islas Baleares, y sus flotas piratas controlaban gran parte del Mediterráneo occidental. Repelieron varios intentos romanos de recuperar la provincia africana e incluso invadieron Italia y saquearon la ciudad de Roma en el año 455, llevándose muchas obras de arte valiosas.

Los vándalos eran fervientes cristianos arrianos, y sus persecuciones contra la Iglesia católica en África fueron en ocasiones feroces, especialmente durante los últimos años del reinado de Hunerico (477-484), sucesor de Genserico. El reino vándalo del norte de África duró más de 100 años, hasta que finalmente fue destruido en una sola campaña durante la Guerra vándala de 533-534, en la que las fuerzas del emperador bizantino Justiniano I reconquistaron la provincia para el Imperio romano de Oriente, tras lo cual los vándalos dejaron de tener importancia histórica.

Debido al saqueo de Roma durante catorce días a manos de los vándalos, escritores renacentistas y de comienzos de la Edad Moderna los caracterizaron como bárbaros prototípicos. Esto dio lugar al uso del término «vandalismo» para describir cualquier destrucción inútil, en particular los daños «bárbaros» a obras de arte, que se sigue usando como un sinónimo de profanación o destrucción intencionada. Sin embargo, algunos historiadores modernos han enfatizado el papel de los vándalos como continuadores de aspectos de la cultura romana en el período de transición entre la Antigüedad tardía y la Alta Edad Media.

Origen de los vándalos thumb|left|Mapa de la cultura de Przeworsk en la que la historiografía actual sitúa el origen de los vándalos. El nombre de los vándalos se ha relacionado con frecuencia con el de Vendel, el nombre de una población de Uppland, Suecia, el cual es también epónimo de la era de Vendel de la prehistoria de Suecia, asimismo correspondiente a la Edad del Hierro germánica que conduce a la Era vikinga. La conexión estaría en que Vendel fue supuestamente el lugar de origen de los vándalos antes del Período de las grandes migraciones y conservaría su nombre tribal como topónimo. Otras posibles patrias de los vándalos en Escandinavia serían Vendsyssel en Dinamarca y Hallingdal en Noruega. Sin embargo, hoy en día la mayor parte de la historiografía los considera insertos en la Cultura de Przeworsk (celto-germánica), situada entre los ríos Oder y Vístula (en la actual Polonia).

La palabra vándalo pudo tener un doble significado y querría decir «los que cambian» y «los hábiles», mientras que su otro nombre, lugios o lugiones, también con doble significado, querría decir «mentirosos» y «confederados». Parece ser que al principio, las tribus de los vandulios (o vandalios) y la de los lugios (o lugiones), junto con las de los nahanarvali, omanos, buros, varinos (seguramente llamados también auarinos), didunos, helvecones, arios o charinos, manimios, elisios y najarvales correspondían a pequeños grupos de origen similar, integrando otra rama del grupo de los hermiones, que formaron después un gran grupo identificado generalmente como lugiones, cuyo nombre predominaba para designar a todos los pueblos componentes incluidos los vándalos. Más tarde, en el , acabó prevaleciendo el nombre de vándalos para el conjunto de pueblos.

La llegada de los godos los obligó a desplazarse hacia el sur y a asentarse en las riberas del mar Negro, siendo por tanto vecinos y en ocasiones aliados de los godos. Durante el , las tribus del grupo de los lugiones o lugios (incluyendo entre ellas a las tribus de la rama de los vándalos) estuvieron en guerra frecuente con los suevos y los cuados, contando ocasionalmente con la alianza de otras tribus, especialmente los hermunduros. A mediados de siglo derrocaron a un rey de los suevos, y en el año 84 sometieron temporalmente a los cuados. Durante parte de este siglo y en el siguiente, se fusionaron las diversas tribus de lugiones y dieron origen a un grupo mayor, conocido por vándalos.

El primer historiador romano que los menciona fue Plinio el Viejo que los llamaba Vindili. Tácito los llama vandali. En tiempos de las guerras marcomanas ya predomina la denominación de vándalos y aparecen divididos en varios grupos: los silingos, los lacringos y los victovales, estos últimos gobernados por el linaje de los asdingos (astingos o hasdingos), cuyo nombre evocaba su larga cabellera. Junto a los longobardos, los lacringos y victovales o victofalios cruzaron el Danubio hacia el año 167 y pidieron establecerse en Panonia. Los asdingos o victovales, dirigidos por Rao y Rapto, no fueron admitidos en Panonia (donde se habían establecido longobardos y lacringos), por lo que avanzaron hacia el año 171 en dirección a la parte media de los Cárpatos durante las guerras marcomanas, y de acuerdo con los romanos se instalaron en la frontera septentrional de Dacia. Más tarde se adueñaron de la Dacia Occidental. Al parecer, los vándalos quedaron divididos únicamente en asdingos (o victovales) y silingos, desapareciendo, mezclada entre ambos grupos y con los longobardos, la tribu de los lacringos durante el .

Durante el reinado de Marco Aurelio, a finales del , los silingos estaban situados en los actuales Sudetes, y los asdingos más al este, en el valle del Tisza (en la frontera entre las actuales Hungría y Rumanía). A partir de 275, los asdingos se enfrentaron a los godos por la posesión del Banato (abandonado por Roma), mientras que los silingos, seguramente bajo presión de los godos, abandonaron sus asentamientos en Silesia y emigraron junto a los burgundios para acabar estableciéndose en la zona del Meno. Sus ataques a Recia fueron rechazados por Probo. El rey asdingo Visumar combatió contra los godos procedentes del este al mando de Geberico, que atacaron sus territorios. Wisumarh murió en lucha contra los godos, y los integrantes de las tribus de vándalos que no quisieron someterse a los godos, hubieron de pasar a territorio imperial, instalándose en Panonia, donde también se asentaron los cuados.

La siguiente mención es del historiador gótico Jordanes que sitúa a los vándalos silingos fuera del Imperio romano, pero a los asdingos dentro de él, en la provincia de la Panonia Inferior desde 332, donde servirían como foederati y estarían sometidos «a los decretos del emperador como súbditos». A principios del habían abandonado Panonia (como también los cuados) y se unieron a los suevos y alanos para invadir la Galia.

Invasión del Imperio romano (406-429) thumb|Migración del pueblo vándalo entre los años 400 y 430. Este mapa sigue la teoría tradicional que sitúa el origen de los vándalos en Escandinavia y no en la Cultura de Przeworsk (actual Polonia).

Invasión y devastación de la Galia (406-409) A finales del y principios del el statu quo de lo que los romanos denominaban el Barbaricum, el territorio fronterizo con el Imperio romano habitado por los «bárbaros», se vio profundamente alterado por el avance de los hunos procedentes de las estepas de Asia central. Como consecuencia de ello el 31 de diciembre de 406 los vándalos, junto con alanos y suevos, cruzaron el limes del Rin del Imperio romano de Occidente. Poco antes las incursiones de los hunos los habían empujado hacia Retia. Se trató de una migración en búsqueda de mayor prosperidad y seguridad. Se calcula que entre las tres gens sumarían unas personas, incluidos mujeres, niños y ancianos. Para cruzar el limes tuvieron que derrotar a los francos, aliados de los romanos, y en la batalla murió el rey vándalo Godegisilio, a quien sucedería su hijo Gunderico.

La relativa facilidad con la que suevos, vándalos y alanos penetraron en la Galia sin encontrar oposición se explica en gran medida por la rebelión en Britania del general romano Constantino, proclamado emperador por sus tropas con el título de Constantino III, y que había pasado al continente. Como ha señalado David Álvarez Jiménez «Constantino se mostró más preocupado por el trono imperial que por la seguridad de las provincias que reclamaba para sí».

Entre 406 y 409 suevos, vándalos y alanos devastaron la Galia. Así lo relataba en una carta el autor cristiano Jerónimo, contemporáneo de los hechos:

Invasión, reparto y ocupación de Hispania (409-418) En 409 suevos, vándalos y alanos llegaron a los Pirineos y allí, según relató Orosio, «detenidos temporalmente por las cimas de esta cordillera se esparcen por las provincias cercanas». Pero una vez controlados los pasos montañosos que comunicaban la Galia con Hispania aprovechando un momento de debilidad del usurpador Constantino III, penetraron en la península ibérica a finales de septiembre o principios de octubre del 409. Tomaron varias ciudades en el norte para pasar el invierno y al llegar la primavera del 410 extendieron la destrucción y los saqueos por las indefensas provincias a excepción de la Tarraconense donde tenían sus bases las tropas de Geroncio.