Según las religiones dhármicas, el karma () es una energía o ley cósmica trascendente (invisible e inmensurable) que se genera a partir de los actos de las personas. También conocido como un espíritu de justicia y/o equilibrio.
Es una creencia central en la doctrina del hinduismo, el budismo, el jainismo, el ayyavazhi y el espiritismo.
Aunque estas doctrinas expresan diferencias en el significado mismo de la palabra karma, tienen una base común de interpretación. Generalmente, el karma se interpreta como una «ley» cósmica de retribución, o de causa y efecto. Se refiere al concepto de «acción» entendido como aquello que causa el comienzo del ciclo de causa y efecto. Según el karma, cada una de las sucesivas reencarnaciones quedaría condicionada por los actos realizados en vidas anteriores. Siendo el sentido de la vida, el poder aprender y progresar a través de las diferentes vidas que el alma (atman) transite (a consecuencia del karma) hasta poder finalmente lograr reconocer y sentir la verdadera naturaleza de la existencia (la realidad última).
El karma, principalmente en el occidente, a menudo se malinterpreta como destino, fatalidad o predeterminación; sin embargo estos conceptos tienen una terminología específica en sánscrito conocida como Prarabdha.
El karma explica los dramas humanos como la reacción a las acciones buenas o malas realizadas en el pasado más o menos inmediato. Según el hinduismo más religioso, la reacción correspondiente es generada por el dios Iama; sin embargo a nivel de las filosofías hindúes, así como en el budismo y el jainismo ―donde en estos últimos no existe ningún dios controlador― esa reacción es generada como una ley de la naturaleza (como la gravedad, que no tiene ninguna deidad que la controle).
En las creencias indias, los efectos del karma de todos los hechos son vistos como experiencias activamente cambiantes en el pasado, presente y futuro.Powis Hoult (1910): A dictionary of some theosophical terms (pág. 67), 1910.
Según esta doctrina, las personas tienen la libertad para elegir entre hacer el bien y el mal, pero tienen que asumir las consecuencias derivadas.
Etimología
Proviene de la raíz kri: ‘hacer’ (según el Unadi-sutra 4.144).Citado en el Sanskrit-English Dictionary (1899), del indólogo británico M. Monier Williams.
Es errónea la etimología karaṇa: ‘causa’ y manas: ‘mente’, en boga en Occidente. Se hizo originar a partir de la palabra inexistente kar-maṇ, inventada a partir de la palabra sánscrita karman (declinación de karma). La letra n final de karman (que no es una ṇ) indica que se trata de un sustantivo neutro.El sufijo neutro n, de la raíz √kṛ (कृ), que significa ‘hacer, construir, llevar a cabo, realizar, causar, generar un efecto, preparar, sobrellevar’, según el artículo «kṛ,कृ», en el diccionario Sanskrit-English Dictionary (1899), de Monier Monier-Williams. Para analizar las raíces de la palabra karma se debe utilizar solo el término básico karma (no su declinación karman ni el inventado kar-maṇ).
En pali se dice kamma y en birmano kan.
Características del karma
Karma: no implica solamente las acciones físicas
Tanto para el hinduismo como para el budismo, el karma no implica solamente las acciones físicas, sino que habría tres factores que generan reacciones como: los actos las palabras los pensamientos. Tanto el budismo como el hinduismo creen que mediante la práctica de esas respectivas religiones, las personas pueden escapar del condicionamiento del karma y así liberarse de los cuatro sufrimientos (que se enumeran igual en ambas religiones):
nacimiento enfermedad vejez muerte.
La causa del karma
El concepto karma no solo tiene una dimensión moral sino también una dimensión existencial. En este sentido, el karma se produce cuando el sujeto que ejecuta una acción no reconoce la verdadera naturaleza de la realidad, y por ello no se reconoce como parte de la causa que origina los efectos que esa misma acción produce, sobre todo cuando dichos efectos le son adversos. Este no reconocimiento también ocasiona la exacerbación de los efectos nocivos, porque los movimientos que hace el sujeto para solucionar el problema solo lo agravan. Ejemplo: el caso de un sujeto que al no saber nadar, y por el instinto de querer sobrevivir, en su desesperación y con sus movimientos bruscos empeora su situación. No se da cuenta de que lo que le hace hundirse cada vez más es su propia reacción.
Respecto a la causa metafísica de la existencia del karma, las tradiciones que enseñan sobre el karma entienden la existencia de manera cíclica. En este sentido, el karma no es producto de un evento singular identificable, sino una realidad inherente a la existencia misma. En el budismo se afirma que el samsara (el ciclo de nacimientos y renacimientos) es sin comienzo, es decir, no tiene un comienzo identificable, o no tiene sentido identificar uno (ya que el movimiento es lo que genera el cambio que a su vez genera el tiempo). En la cosmología hindú, de manera similar, el universo se concibe como un ciclo continuo de creación, preservación y disolución (a menudo relacionado con los yugas). En este marco, el karma es parte integral del orden cósmico y se manifiesta en cada ciclo para que este se produzca, sin que exista un punto inicial único identificable como el «inicio» del karma.
Este ciclo de causa y eventos sucesivos sería el motor que mantiene la existencia del universo no estático; ya que sin el karma no existiría el movimiento de los sucesos que llevan a los ciclos que mantienen la existencia. Así, aunque las tradiciones orientales sostienen que el ciclo kármico es eterno y sin inicio, a nivel especulativo, podemos imaginar o postular un escenario en el que el karma surge como consecuencia natural de la evolución del universo al emerger este desde la realidad última.
Karma y reencarnación
Usualmente se asocia el karma con la reencarnación, ya que una sola vida humana no alcanzaría para experimentar todos los efectos de las acciones realizadas («cobrar» todo el bien que se ha hecho o «pagar» todo el mal que se ha realizado en vida).
En religiones teístas (como el hinduismo Musulmanes o el cristianismo) existe el concepto de alma. En el caso del hinduismo, bajo el punto de vista del karma, la reencarnación sería la nueva encarnación del alma en un nuevo cuerpo físico, en tiempo futuro, en el útero de una nueva madre.
En el hinduismo, el concepto de alma individual, o yiva-atman, es una chispa del Espíritu Divino (Atman) que todos tenemos, a diferencia del budismo, en que el objeto de la reencarnación corresponde a un registro de la mente.
La reencarnación ―o transmigración de las almas― es el paso hacia la siguiente existencia física. El karma determina las condiciones bajo las cuales el individuo vuelve a la vida. Sin embargo, el estado de pureza y sabiduría latente sigue intacto y desarrollándose lenta y progresivamente vida tras vida, en una especie de evolución espiritual del alma/cuerpo astral a través de numerosos cuerpos físicos y personajes, un largo viaje desde nuestra naturaleza inferior o animal hasta nuestra naturaleza superior o divina.
Recuerdo de vidas anteriores
El gurú Paramahansa Yogananda creía que todos los seres realizados (entre quienes contaba a Jesucristo o Buda Gautama) podrían recordar sus vidas. Afirmaba también que él podía recordar a voluntad sus vidas anteriores. En cambio, al ser humano común no le ayudaría recordarlas, debido al peso emocional que le acarrearía. Por lo tanto, el recuerdo de esas vidas está oculto, pero guardado en la «memoria del alma», en una supra conciencia, o en la mente, hasta que la persona esté preparada para recordarlas sin daño emocional, o que no entorpezca el crecimiento espiritual en las vidas posteriores. Igualmente se postula que el ego al afianzarse como ser individual, hace que el individuo pierda o se le dificulte el recordar vidas anteriores al estar el alma más atado al ser individual actual; siendo el motivo por el cual en la niñez se producen la mayoría de casos de recuerdos, los cuales se postula que van perdiéndose o bloqueándose a medida que el individuo crece y se va haciendo adulto.
La mayoría de las escuelas budistas enseñan que mediante la meditación se puede llegar a un estado de superconciencia llamado nirvana (samadhi en yoga), que es el fin de la existencia condicionada por el karma. Por lo tanto, la práctica budista intenta que las personas alcancen un estado de paz y felicidad absoluta en esta misma vida. Algunas corrientes minoritarias, como la del budismo nichiren, entienden que no es posible escapar al ciclo de la reencarnación.
Historia del concepto karma
En el Rig-veda (el texto más antiguo de la India, de mediados del II milenio a. C.) no se menciona ninguna doctrina de retribución mágica, ni tampoco la reencarnación.
En el Rig-veda se menciona unas 40 veces*Krishan, Yuvraj (1988): «The vedic origins of the doctrine of karma», artículo en la revista South Asian Studies, 4 (1): págs. 51-55. DOI: 10.1080/02666030.1988.9628366. Krishan, Yuvraj (1997): The doctrine of karma: its origin and development in brāhmaṇical, buddhist, and jaina traditions (págs. 4, 12, 17-19). Delhi: Bharatiya Vidya Bhavan, 1997. ISBN 978-81-208-1233-8. Para analizar el contexto, consulte las páginas 1-27. la palabra «kárman» (cuyo nominativo es «kárma») pero solo en su acepción como ‘trabajo’ o ‘acción’, frecuentemente utiliza en el contexto de los rituales srauta (los ritos típicos de la cultura védica: sacrificios de fuego en los que se mataban animales y se bebía la droga soma).
Un himno del Rig-veda sugiere la creencia en la recompensa por ser dadivoso:
En el verso 1.7.1.5 del Satapatha-bráhmana, el sacrificio es declarado como el «más grande» de los karmas. El verso 10.1.4.1 asocia el potencial de convertirse en inmortal (amara) con el karma del sacrificio agni-chaiana.
Una cierta idea de la existencia de una «ética de la causalidad» se expresa en el Upanishad más antiguo:
miniatura|400px|El alma viaja a alguno de los cuatro estados en función de sus karmas. Este cartel hinduista muestra a un varón acostado, muerto, y se ve la trayectoria de su alma hacia cuatro destinos posibles. Las leyendas, en inglés, se traducen:Gati/Movement in 4 Existences: Gati/movimiento en 4 existencias; Celestial Kingdom: reino celestial (4); Human Kingdom: reino humano (3); Animal and Plant Kingdom: reino animal y reino de las plantas (2); Infernal Kingdom: reino infernal (1).
Algunos autoresVéase: Masih, Y. (2000), en: A Comparative Study of Religions. Nueva Delhi: Motilal Banarsidass, 2000. ISBN 81-208-0815-0, pág. 37, cita: Flood, Gavin D. (1996): An Introduction to Hinduism. Londres (Reino Unido): Cambridge University Press, 1996. ISBN 0-521-43878-0, pág. 86, cita:
Law, Bimala : The Buddhist Conception of Spirits, ISBN 81-206-1933-1, Asian Educational Services, 2005. En particular, véase el capítulo II. Krishan, Yuvraj (1985): «The doctrine of karma and śraddhas», artículo en la revista Annals of the Bhandarkar Oriental Research Institute, vol. 66, n.º 1/4, págs. 97-115; 1985. Postulan que la doctrina del samsara (la transmigración de las almas) y del karma podría ser no védica, y las ideas pueden haberse desarrollado en las tradiciones shramana que en el I milenio a. C. precedieron al budismo y al jainismo.
Otros autoresKrishan, Yuvraj (1985): «The doctrine of karma and śraddhas», artículo en la revista Annals of the Bhandarkar Oriental Research Institute, vol. 66, n.º 1/4, págs. 97-115; 1985.