miniatura|Interior de la Catedral de Santa María de Palma de Mallorca, con el baldaquino diseñado por Gaudí La restauración de la Catedral de Santa María de Palma de Mallorca fue realizada por el arquitecto modernista Antoni Gaudí entre 1903 y 1914. Fue un proyecto ejecutado solo parcialmente de rehabilitación del interior de la seo mallorquina, con el objetivo principal de adaptarlo a las nuevas doctrinas litúrgicas de la Iglesia encaminadas a acercar los ritos a los fieles. El encargo provino del obispo de Mallorca, Pere Campins, a cuyo fallecimiento el arquitecto, que ya anteriormente tenía divergencias con el cabildo catedralicio, abandonó el proyecto.
Gaudí proyectó una serie de actuaciones como desmontar el retablo barroco del altar mayor, dejando a la vista la cátedra episcopal, desplazar el coro del centro de la nave y situarlo en el presbiterio, dejar expedita la capilla de la Trinidad, colocar nuevas cantorías y púlpitos, decorar la catedral con iluminación eléctrica, abrir los ventanales góticos de la capilla Real y dotarlos de vidrieras, situar un gran baldaquino sobre el altar mayor y completar la decoración con pinturas y mosaicos.
Las obras las dirigió Juan Rubió, ayudante de Gaudí, quien contó también con la ayuda en la decoración de otro de sus discípulos, Josep Maria Jujol. También intervinieron los pintores Joaquín Torres García, Iu Pascual y Jaume Llongueras, el escultor Tomás Vila y un amplio elenco de artesanos y profesionales de diversos ámbitos.
Esta obra es un reflejo de la plenitud artística de Gaudí: pertenece a su etapa naturalista, período en que el arquitecto perfecciona su estilo personal, inspirándose en las formas orgánicas de la naturaleza, para lo que puso en práctica toda una serie de nuevas soluciones estructurales originadas en los profundos análisis efectuados por Gaudí de la geometría reglada, a lo que añade una gran libertad creativa y una imaginativa creación ornamental.
Los elementos litúrgicos instalados en la capilla mayor de la Catedral de Mallorca fueron catalogados como Monumento histórico-artístico el 24 de julio de 1969.
Historia El arquitecto
miniatura|izquierda|Antoni Gaudí
Antoni Gaudí (Reus o Riudoms, 1852-Barcelona, 1926) cursó arquitectura en la Escuela de la Lonja y en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, donde se graduó en 1878. Tras sus primeras obras, marcadas por el historicismo imperante en la época, tuvo una primera etapa de estilo orientalista (1882-1888) y otra de inspiración neogótica (1888-1900), hasta que desembocó en una etapa naturalista en la que su mayor fuente de inspiración se encontraba en las formas de la naturaleza.
El arquitecto compaginó los trabajos en la seo mallorquina con otros encargos: desde 1883 era el responsable de las obras del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, en cuya construcción empleó el resto de su vida, hasta el punto en que sería su obra magna y la síntesis de todos sus hallazgos arquitectónicos. Por lo demás, en los años en que trabajó en la catedral, estuvo ocupado también en el Parque Güell (1900-1914), el Rosario Monumental de Montserrat (1900-1916), la Casa Batlló (1904-1906), el chalet de Catllaràs (1905) y los jardines de Can Artigas (1905-1907) en La Pobla de Lillet, la Casa Milà (1906-1910) y la Cripta de la Colonia Güell en Santa Coloma de Cervelló (1908-1918).
El arquitecto reusense afrontó este reto con gran entusiasmo, ya que era un admirador de la seo mallorquina. Según su discípulo y biógrafo, Josep Francesc Ràfols, el arquitecto hizo el siguiente comentario sobre el proyecto: «las obras que hemos verificado en la Catedral de Mallorca no son obras de reforma, sino obras de restauración. Nos hemos propuesto devolverla a su pureza primitiva».
Gaudí contó en esta obra con un amplio elenco de colaboradores: los arquitectos Juan Rubió y Josep Maria Jujol, el ingeniero Felicià Fuster, los pintores Joaquín Torres García, Iu Pascual y Jaume Llongueras, y los escultores Vicenç Vilarrubias y Tomás Vila. La cerámica fue encomendada a la fábrica La Roqueta de Mallorca y los vitrales a las fábricas Hijo de Eudaldo R. Amigó y Cía. y Rigalt, Granell y Cía. de Barcelona. También colaboró ocasionalmente con el arquitecto diocesano de Mallorca, Guillem Reynés.
Para la dirección efectiva de las obras, Gaudí delegó en Rubió, que trabajaba como ayudante en su taller desde 1893 y que, desde 1900, pasó a colaborador en muchas de sus obras, como la cripta de la Colonia Güell, la torre Bellesguard, el Parque Güell y el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. Rubió solía encargarse de la parte más técnica de los proyectos gaudinianos, la estática gráfica y los cálculos estructurales. En Mallorca, realizó el estudio mecánico de la estabilidad estructural, un estudio funicular de la sección transversal de la nave central; además, supervisó las obras y actuó de mediador entre Gaudí y el cabildo catedralicio, de lo que da cuenta la numerosa correspondencia entre ambas partes, conservada en el Archivo Histórico del COAC. Con posterioridad a la finalización de las obras, se encargó a Rubió la restauración de la capilla de San Bernardo, dañada por un incendio en 1912; las obras se prolongaron de 1913 a 1921. Por su parte, Jujol entró en el taller de Gaudí en 1903 y, desde entonces y hasta el fallecimiento de este último en 1926, colaboró con su maestro principalmente en proyectos de decoración, donde demostró un gran ingenio, como en el famoso banco ondulante de trencadís del Parque Güell. También colaboró con Gaudí en la Casa Batlló, la Sagrada Familia, la Casa Milà y las farolas de Vic. En Mallorca, colaboró con Gaudí en la decoración cerámica del muro del presbiterio y en las sillerías del coro, así como en las aberturas de ventilación de las paredes exteriores y los mosaicos del exterior.
Durante su estancia en Mallorca, Gaudí realizó algunos trabajos menores, como unas reformas en la galería de la fachada sur del Palacio Episcopal de Palma y el diseño del pavimento de la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles en Pollensa. También se cree, aunque no está probado, que fue autor de la decoración del jardín de Villa Alegre, similar a la del Parque Güell. También ejerció probablemente como asesor de Juan Rubió en las reformas del Monasterio de Lluc. En 2022 se hallaron dos tapices realizados por Gaudí para el convento de San Jerónimo de Palma, desconocidos hasta entonces, elaborados en terciopelo y con los anagramas de Cristo como motivo.
La catedral
miniatura|250px|Catedral de Santa María de Palma de Mallorca
La construcción de la Catedral de Mallorca surgió de la conquista de la isla por Jaime I de Aragón en 1229. El rey había prometido que si recuperaba la isla de manos musulmanas erigiría un templo en honor a la Virgen María. La Seo fue levantada en un lugar privilegiado en la bahía de Palma, en el lugar en que se emplazaba la mezquita de Madîna Mayûrqa. Las obras se iniciaron en 1230, con un trazado de autor desconocido, y se prolongaron durante casi cuatro siglos.
En sentido estricto, las primeras liturgias cristianas se realizaron en la mezquita, una vez purificada y consagrada al culto cristiano, bajo la invocación de la Virgen María. Las primeras obras de la nueva catedral se iniciaron en 1306 en la capilla de la Santísima Trinidad, que estaba destinada a acoger los restos mortales de Jaime II, mientras se continuaba utilizando el edificio de la mezquita, emplazado en lo que es el actual ábside del templo, que no fue derribado hasta 1386. Tras la reincorporación de Mallorca a la Corona de Aragón en 1343, las obras se pararon durante un tiempo. Fueron retomadas en el último cuarto del , financiadas por el obispo y el cabildo catedralicio, así como con donativos de los fieles, especialmente gremios, nobles y mercaderes. Hacia mediados del parece ser que se decidió cambiar la planta y alzado de la catedral, dotándola de una mayor monumentalidad y pasando de una a tres naves.
A finales del se iniciaron las obras del portal del Mirador, se construyeron las cuatro primeras capillas y se colocaron los arbotantes y contrafuertes exteriores. En el se construyó el portal de la Almoina y se continuaron las capillas laterales. En el , el obispo Juan Vich y Manrique de Lara dio el impulso definitivo a las obras, con los dos tramos que faltaban hasta la fachada; el 29 de julio de 1587 se colocó la última clave de bóveda. Entre 1594 y 1601 se construyó el Portal Mayor y, ese último año, se consagró el templo.
La catedral se construyó en estilo gótico levantino, con planta de salón de tipo basilical, al estilo alemán (hallenkirche), con tres naves sin girola ni crucero y cabecera con tres ábsides, con numerosas capillas laterales entre los contrafuertes. El cuerpo del edificio presenta de longitud, por de ancho y de alto ( en las naves laterales). La nave central tiene un ancho de y las laterales de , mientras que las capillas entre contrafuertes miden , haciendo el total de de ancho del templo. El conjunto presenta dieciséis capillas laterales entre los contrafuertes, ocho por cada lado, de las cuales dos corresponden a los portales laterales (del Mirador y de la Almoina) y otras dos se encuentran en el ábside. Todas las naves y capillas están cubiertas por bóveda de crucería, excepto la capilla del portal de la Almoina, cubierta por una bóveda de arista. Las naves están separadas por catorce pilares, siete por cada lado, muy separados entre sí, lo que otorga una gran sensación de espaciosidad, que se acentúa por la altura y delgadez de dichos pilares. El interior presenta siete rosetones y ochenta y tres ventanales, lo que proporciona una gran luminosidad, por lo que la Seo es conocida como la «catedral de la luz». Exteriormente, sus tres espacios diferenciados tienen una altura creciente, desde la absidiola alta (capilla de la Santísima Trinidad), seguida del ábside mayor o presbiterio (capilla Real) y el conjunto de tres naves.
A comienzos del el templo empezaba a mostrar algunas deficiencias estructurales, por lo que se pensó ya en su remodelación. En 1840 surgió un proyecto que ya preveía la traslación del coro, así como la restauración de la fachada. Dichas reformas cobraron un cariz de urgencia tras un terremoto ocurrido el 15 de mayo de 1851, que dejó daños estructurales. En 1854 se designó al arquitecto Juan Bautista Peyronnet como director de las obras, que se centraron en la nueva fachada, construida en un estilo neogótico inspirado en la Catedral de Orvieto. Las obras se iniciaron en 1858 tras la aprobación de la reina Isabel II, que destinó al proyecto dos millones de reales.
El encargo
miniatura|Planta de la Catedral de Mallorca (1882), donde aún se aprecia la ubicación del coro en medio de la nave central
La idea de rehabilitar el interior de la catedral provino del entonces obispo de Mallorca, Pere Joan Campins i Barceló (Palma, 1859-1915). Ordenado sacerdote en 1882, estudió teología y derecho canónico en Toledo (1885-86). Fue párroco de Porreras y, posteriormente, canónigo magistral de la Catedral de Mallorca, catedrático del seminario de esa ciudad y vicario capitular, antes de ser nombrado obispo de Mallorca en 1898. Al frente de la diócesis, reformó el plan de estudios del seminario, introdujo las nuevas corrientes litúrgicas, creó nuevas parroquias, publicó un censo de la diócesis, fundó un archivo histórico y un Museo Arqueológico Diocesano, instituyó en el seminario una cátedra de lengua y literatura mallorquina, y publicó un catecismo en catalán, entre otras medidas.