La imposición de la birreta pontificia en España era una ceremonia palatina en la que el monarca español, en nombre del Papa, otorgaba a un cardenal recién creado y residente en sus estados uno de los signos externos de su nueva dignidad, la birreta roja.

Historia Desde el se estableció la costumbre de que en ocasiones los monarcas españoles fueran los encargados de imponer la birreta cardenalicia, en nombre del Papa, a los cardenales recién creados que residieran en su corte.Esta costumbre no era uniforme por ejemplo:

el encargado de entregar la birreta a Francisco Gómez de Sandoval, duque de Lerma (y por entonces, valido de Felipe III) a mediados de 1618 fue su tío el cardenal Bernardo de Sandoval, arzobispo de Toledo. Se apunta a que el motivo de no haber sido impuesta por el monarca es que el valido ya se encontraba en desfavor. en 1620, la birreta fue entregada al cardenal-infante don Fernando en presencia de su hermano Felipe IV y en el oratorio privado en el Alcázar de Madrid.

En el se consolida la tradición por la cual el monarca es el encargado de imponer la birreta cardenalicia a los cardenales residentes en España.

Tras la Guerra de la Independencia, Fernando VII retoma la tradición de imponer la birreta a los distintos cardenales que residen en España, aunque no siempre con carácter público. Tras la muerte del monarca y la ruptura de relaciones con el Pontífice, no se producirán nuevas creaciones de cardenales españoles o residentes en España. El Concordato de 1851 supuso la normalización de las reuniones con la Santa Sede que vuelve a crear cardenales españoles o residentes en España. Con ello la imposición de birretas cardenalicias de forma pública y solemne por parte de Isabel II se convierte en una posibilidad de mostrar las buenas relaciones con el Papa.

La Restauración borbónica continuará la tradición anterior hasta la caída de Alfonso XIII en 1931. Tras la instauración del estado franquista, Francisco Franco será quien imponga las birretas a los cardenales españoles residentes en España en calidad de jefe del Estado. Estas imposiciones se realizaron con un ceremonial similar al de los monarcas, llegando a sentarse junto con su esposa, Carmen Polo en la real cortina de la capilla del Palacio Real de Madrid.

Desarrollo De acuerdo con el ceremonial fijado a mediados del y mantenido hasta 1931, la ceremonia se celebraba en la capilla del palacio real de Madrid en la forma siguiente.

La ceremonia se llevaba a cabo en la capilla de algún palacio. En primer lugar, llegaba el nuncio en España junto con el ablegado, el guardia noble y el nuevo cardenal a la real capilla. Posteriormente los reyes y la familia real se dirigían a la capilla acompañados de diversas clases palatinas, en la forma de una capilla pública. Una vez en la capilla, los reyes tomaban asiento en la real cortina y comenzaba la ceremonia propiamente dicha. El ablegado leía un discurso en el que se glosaba. A continuación el monarca agradecía en un breve discurso la generosidad del pontífice. Posteriormente el ablegado y el nuevo cardenal se acercaban a la cortina y el monarca tomando la birreta de la bandeja presentada por el ablegado, la imponía al nuevo cardenal y a continuación le abrazaba. Tras esto el recién creado cardenal pronunciaba un discurso y daba la bendición a los presentes. Para finalizar el monarca recibía al cardenal y el resto del séquito en la regia cámara del palacio. centro|miniaturadeimagen|320x320px|Diplomáticos en Palacio Real en la imposición de la birreta a A. Rinaldini, nuncio en España (Fotografía de J. Muñoz de Baena en La Ilustración Española y Americana, 1907)

Véase también

Imposición de la birreta cardenalicia Ablegado

Referencias

Bibliografía

Individuales

Categoría:Ceremonias palatinas en España