Montilla es una ciudad y municipio español de la provincia de Córdoba, en la comunidad autónoma de Andalucía. Se sitúa como cabecera natural de la comarca de la Campiña Sur Cordobesa, siendo capital de esta junto con Puente Genil y es cabeza de partido judicial.El territorio, en el sitio de la Manconmunidad Campiña Sur Cordobesa. Consultado el 9 de junio de 2010.Partido Judicial de Montilla, página de la Consejería de Justicia y Administración Pública de la Junta de Andalucía. (Consultado el 14 de febrero de 2009). Se levanta a una altitud de 371 m sobre el nivel del mar, a unos 45 km al sur de Córdoba, 115 km al norte de Málaga y 130 km al este de Sevilla.Ubicación y coordenadas, Instituto de Estadística de Andalucía. Consultado el 26 de febrero de 2009.Sistema de Información Multiterritorial de Andalucía: Montilla, Junta de Andalucía. Consultado el 20 de abril de 2009. Su extensión es de 168,2 km² y actualmente cuenta con 22 859 habitantes, lo que supone una densidad de población de 138,66 hab./km².Cifras de población referidas al 01/01/2016 Real Decreto 636/2016, de 2 de diciembre, Boletín Oficial del Estado. Consultado el 17 de septiembre de 2017.

Históricamente destaca por ser cuna de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, nacido en 1453 en el castillo cuyas ruinas presiden la ciudad, propiedad de su padre, Pedro Fernández de Córdoba, Señor de Aguilar. En 1630, el rey Felipe IV de España le concedió el título de ciudad a la localidad.

Es famosa por la calidad de su uva Pedro Ximénez, de la que se elaboran los acreditados vinos de Montilla, y junto con la cercana Moriles y otras localidades cordobesas integra la comarca vitivinícola con Denominación de Origen Montilla-Moriles. La ciudad es capital de dos denominaciones de origen amparadas por la Unión Europea: Vinos de Montilla-Moriles y Vinagres de Montilla-Moriles.

Actualmente forma parte del triángulo de ciudades considerado motor de la economía cordobesa, lo que, junto con su posición en el centro de Andalucía, le ha conferido un importante nudo de carreteras y comunicaciones.

Toponimia El origen de su topónimo es ambiguo. De la época musulmana proviene el nombre de Montiya, anterior a la castellanización de la terminación -iya del árabe, que denomina a grupos humanos en toda su extensión, como agrupación, barrio, pueblo, ciudad... De esta época data el nombre Montulia, dado a la región. Otros autores defienden que su raíz es castellana, apareciendo en la segunda mitad del en el Libro de la montería del rey Alfonso XI como Montiella (del topónimo árabe Mondelia). Sin embargo, en el se atribuía su nombre a la contracción de monte-villa. Otros estudiosos trataron de obtenerlo de Monte Ulía. Con certeza, fue la Montilyana de los Anales Palatinos de Alhakén II citada entre el recorrido desde Atana y Wacita Milihah (Cabra).

Historia

Antigüedad y Edad Media Desde el Paleolítico Inferior se conocen restos de ocupación humana en Montilla, al igual que en toda la Campiña, como lo atestiguan los útiles sobre lasca y los bifaces encontrados. Posteriormente han aparecido raederas, raspadores y buriles, del Paleolítico Inferior y del Paleolítico Medio y sepulturas del Campaniforme. El Epipaleolítico dejó huella en el término de Montilla, siendo el municipio uno de los escasos puntos geográficos cordobeses donde se han documentado yacimientos de la época, como el de Fuente de Pez, interesante yacimiento de piezas microlíticas, y del Neolítico, del cual encontramos abundantes restos desde el Calcolítico, periodo en el que son más numerosos los yacimientos de cerámica, útiles de sílex, puntas de flechas, etc.

En las inmediaciones del castillo de Montilla, tras diversas excavaciones arqueológicas desarrolladas en el cerro donde se asienta el alhorí, se ha constatado la existencia de un antiguo poblado prerromano en sus laderas.

La presencia de restos arqueológicos, como una estatua de Diana cazadora o de vías romanas, hacen pensar en que hubiera un núcleo hispanorromano; sin embargo, aún no se han encontrado restos que permitan hablar de una ciudad romana a pesar de la abundancia de restos. Cerca de Montilla, en la zona de Llanos de Vanda se suele ubicar la Munda, librada en el año 45 a.C., en la cual se enfrentaron Julio César frente a Cneo y Sexto Pompeyo, hijos de Pompeyo el Grande. Tras la victoria de Julio César, este volvió a Roma para ser nombrado dictador. Sin embargo, los historiadores y estudiosos aún no están totalmente seguros de esta localización. Su proximidad a la vía de Corduba a Malaca y otras secundarias dan testimonios de que el lugar estaba habitado y había una intensa actividad agrícola. De fecha anterior a éstos, son los restos de poblamientos tartésicos e íberos hallados en el recinto del castillo.

De la época musulmana proviene el nombre de Montiya, anterior a la castellanización de la terminación -iya del árabe, que denomina a grupos humanos en toda su extensión, como agrupación, barrio, pueblo, ciudad, etc. Aparentemente, la zona, a la que se denominó Mondelia estuvo poco poblada y lindaba con las coras de Cabra y Córdoba."La mayor parte del municipio estaba comprendida en los terrenos de Poley hoy Aguilar, que dependía de la Qura de Cabra. Otra parte de la comuna, donde estaba ubicada la finca Jalata, pertenecía al distrito de Uliyat Qanbaniy" (Campiña de la Ulia). Ver: Andalucia: ruta del califato, "Montilla", p. 82, El legado andalusi, 2007.

Poco se conoce de Montilla durante la primera época de la Edad Media, incluyendo su propio origen, hasta su incorporación a la corona castellano-leonesa entre febrero de 1240 y marzo de 1241, durante la segunda estancia de Fernando III de Castilla en Córdoba. En estos años comenzó el repoblamiento con familias provenientes de León. En 1257 pasó a depender de Gonzalo Yáñez Dovinal, a quien Alfonso X el Sabio concedió en señorío la villa y castillo de Aguilar, del que dependería Montilla hasta 1343, fecha en que se extinguió el linaje de la Casa de Aguilar.

La titularidad de estas tierras cambiaría en varias ocasiones, hasta que en 1371, Enrique II de Castilla la concede a Lope Gutiérrez de Córdoba, alcalde mayor de Córdoba, segregándola de la Casa de Aguilar, junto con la independencia jurisdiccional y el título de villa. Fue en esta fecha cuando sustituyó a Aguilar de la Frontera como sede del señorío de ese nombre. Lope Gutiérrez, por su parte, la entregó en 1375 a Gonzalo Fernández de Córdoba, a cambio de sus diversos bienes en Guadalcázar. A partir de ese momento, Montilla, sin dar nombre al señorío, se convirtió en centro, sede y núcleo del mismo, situación que se mantendrá incluso cuando los Reyes Católicos otorguen a los señores de Aguilar el título de Marqueses de Priego.

La noticia más antigua que aparece de Montilla es en 1333, y hace referencia al castillo y a su nombre. Diez años después se menciona la población, consolidada totalmente, pero hasta 1371 no adquiere término municipal independiente de Aguilar y obtener el título de villa, reforzando su población y configurando su territorio a lo largo del mediante pleitos por los límites con los concejos colindantes de Cabra, La Rambla, Castro del Río, Montemayor y Espejo. Sobre el Gran Capitán ha habido siempre una discusión sobre su nacimiento entre que era de Aguilar o de Montilla, ya que aunque nació en Montilla, en aquel momento pertenecía al Señorío de Aguilar, del cual era su padre titular.

Es, a partir de este momento, cuando comienza, sin lugar a dudas, la centuria más importante de la historia de Montilla, aunque con uno de sus mayores traumas: la destrucción de su castillo.

Siglos , y miniatura|Vista de Montilla en 1669, acuarela de Pier Maria Baldi Bajo los Fernández de Córdoba, Montilla se convertirá en el centro del señorío de Aguilar, suplantando incluso a esta villa, y se preparará para su desarrollo económico del . Durante la segunda mitad del experimentó un importante crecimiento demográfico, alcanzando los 1166 vecinos en 1530, por lo que, después de Priego, a la que termina por suplantar, era la villa más poblada del marquesado de este nombre. Existen testimonios de aquella época sobre el castillo, cuyo origen parece remontarse a épocas anteriores a la Baja Edad Media, y aunque apenas se conservan restos, ya que fue demolido por orden de Fernando el Católico en 1508 como ejemplar castigo impuesto al titular de la Casa de Aguilar (ya entonces primer marqués de Priego) y aviso al resto de la nobleza andaluza. Las noticias antiguas nos informan acerca de su suntuosidad y celebridad.

miniatura|Montilla desde Espejo, de Lorenzo Marqués (1990, plumilla)|left

En el el fuerte crecimiento demográfico y el auge económico influyen en la ampliación del perímetro urbano y en la remodelación arquitectónica de la parroquia de Santiago y creación de la totalidad de fundaciones conventuales: franciscanos en 1512, agustinos en 1519, clarisas en 1525, jesuitas en 1558, y concepcionistas en 1594. La ciudad siguió forjando el primitivo casco urbano que hoy se conserva, y se expande hacia el camino de Córdoba gracias al barrio de las Tenerías o hacia el Sur. La práctica totalidad del centro histórico de Montilla tiene su origen y desarrollo en estos siglos y .

En 1630, Felipe IV de España le concede el título de ciudad. Por aquella época los derechos señoriales suponen grandes beneficios para éstos y no pocos conflictos para con los vasallos. Hasta 1711 no se reconoce el derecho de los vecinos para erigir libremente hornos y molinos. Dentro de aquel marco, el concejo municipal cumple funciones de gobierno, justicia y regimiento de la villa, para lo que dispone de ingresos devengados por el arrendamiento de sus propios.

El está ligado a un estancamiento y regresión de la economía, epidemia de peste, falta de cosechas y hambre. Esto no frena el vigor religioso, sino que se intensifica con la fundación del hospital de San Juan de Dios en 1664 y el reconocimiento público del patronazgo de San Francisco Solano en 1647, casi ochenta años antes de su canonización en 1726. Cabe destacar en este siglo la importancia que el teatro adquirió en la localidad, ligado a la festividad de Corpus y al amparo del Marquesado de Priego. Las referencias históricas indican que la importancia del teatro fue tal en la ciudad, que Montilla contó con un corral de comedias a principios del , antes incluso que otras grandes ciudades andaluzas. miniatura|Vista oriental de Montilla, 1778-1795 El supone una recuperación demográfica, sin cambios sustanciales en la estructura social, encabezada por los marqueses de Priego (duques de Medinaceli desde 1711), seguida de algunas familias nobles, clero, campesinos y artesanos de los más variados gremios. En 1726 fue canonizado el montillano San Francisco Solano, importante evangelizador en América del Sur. El 1 de abril de 1767 se expulsa a los jesuitas y el 24 de agosto de 1779 se funda la primera Sociedad Económica de Amigos del País.

Siglos , y

En el , Montilla tenía 13 224 habitantes, por lo que se la consideraba una ciudad de tamaño medio; había 1840 casas en 84 calles, anchas, limpias y muy bien empedradas, como describen varios tratados, destacando las calles Corredera, Sotollón, Ancha, Enfermería, Torrecilla, San Fernando, Santa Brígida y Puerta de Aguilar y tres plazas: Constitución, Palacio y Sileras, así como el Llano de San Agustín. La ciudad contaba en este siglo con el Ayuntamiento, el palacio de Medinaceli, escuelas, hospital, la parroquia de Santiago, la iglesia de San Francisco Solano, así como siete ermitas en la ciudad y cuatro en las afueras, tres conventos de frailes y dos de monjas. También se ha hecho referencia al castillo, calificado por varios autores como «el más hermoso de Andalucía»Ramírez y las Casas-Deza, cit. por: Castillo de Montilla - Instituto Andaluz de los Castillos y una serie de baños por el término atribuidos a los romanos.