miniatura|Puerta de caoba antillana del exterior del restaurante, realizada por el decorador Rafael Guerrero en 1885. Lhardy es un restaurante ubicado en pleno centro de Madrid (Carrera de San Jerónimo n.º 8). Fundado en el año 1839 por el francés Emilio Huguenin Lhardy,Julia Mélida (1947), Biografía de Lhardy, Gráf. Espejo-Libros y Revistas, Madrid es considerado uno de los primeros y más antiguos restaurantes de Madrid.
El local abrió como pastelería y, poco a poco, fue ofreciendo comidas. En la actualidad funciona, por una parte, como tienda (planta baja) que ofrece además de pasteles, fiambres, quesos y platos preparados para llevar; y, por otra parte, como restaurante con varios salones.
Desde los inicios es famoso el consomé servido en el samovar, a modo de auto-servicio, que está situado en el interior de la tienda (a la izquierda).Néstor Luján, Juan Perucho, (2003), El libro de la cocina española, Tusquets, pp. 121 El restaurante también ofrecía servicios de cáterin de alto standing a los hoteles y para las celebraciones de la alta sociedad.
Historia miniatura|Interior de la tienda donde se puede apreciar el samovar y el espejo isabelino del fondo. miniatura|Convite en casa de Lhardy, Nochebuena de 1846, en La Ilustración.
Los inicios: una pastelería A comienzos de , Émile Huguenin de Montbéliard era un joven pastelero que, tras aprender este oficio en Besançon, mejoró sus conocimientos de cocina en París, trasladándose luego a la capital de la región de Aquitania. Se desconoce cómo Huguenin pasó a llamarse «Emilio Lhardy»; quizás inspirado por el Café Hardy de París.«Le Hardy» o «L'Hardy», significa «el intrépido» en idioma francés. El Café Hardy de París, abierto en 1795, se encontraba en el boulevard de los italianos esquina a la calle Laffitte; fue el instaurador de los desayunos con cubertería. Poseía además un famoso «grill room» con chimenea, sobre la que se cocinaba «a la parrilla» a la vista de los comensales.
En Burdeos, Huguenin conoció a muchos de los exiliados españoles que habían huido de la venganza del Rey Felón tras el Trienio Liberal (1820-1823). También en esta villa francesa hace amistad con Prosper Mérimée; parece que fue este escritor francés quien le sugirió montar un restaurante en Madrid.José Altabella (1978), Lhardy. Panorama histórico de un restaurante romántico 1839–1978, Imprenta Ideal
Así, en 1839, siendo reina gobernadora María Cristina, Huguenin abrió un establecimiento —que llegaría a ser mítico— en la carrera de San Jerónimo de Madrid, por aquel entonces "una de las calles más transitadas de la ciudad", según dejó escrito Benito Pérez Galdós. En ella se encontraba también la elegante fonda y café La Fontana de Oro, que en 1843 pasaría a manos de otro emprendedor e imaginativo empresario francés, Casimir Monier, que concentró en un solo establecimiento sus recientes negocios de baños, librería y fonda.
La nueva pastelería «Lhardy» de Émile Huguenin se instaló en la manzana 207, según la planimetría de Carlos III, en esta Carrera de San Jerónimo que en aquel momento no tenía más de cincuenta casas y que hasta 1848 no sería adoquinada.
Distintos testimonios aseguran que las fondas madrileñas a comienzos del no ofrecían buenas comidas para los gustos extranjeros, e incluso para muchos paisanos, como en más de una ocasión dejó escrito Larra;Peter Besas (2009),Historia y anécdotas de las fondas madrileñas, Ed. La Librería, ISBN 978-84-9873-032-6 en opinión del agudo escritor romántico, la oferta gastronómica era mala y el servicio pésimo: «un mozo para cada sala y una sala para cada veinte mesas».Mariano José de Larra, 23 de agosto de 1833, «Cenar de fondas», posteriormente «Fonda Nueva». Se debe recordar que entre los madrileños del no había costumbre de asistir a las fondas a comer, y que las comidas que se servían en ellas, bien aliñadas con aceite y ajo, no eran del gusto de los visitantes extranjeros que visitaban la Corte. De ahí que, para el viajero internacional, la apertura de Lhardy supusiera una alternativa interesante, por no decir casi única. Otro hallazgo empresarial de Lhardy fue la opción de servir a domicilio.Otros establecimientos de aquel periodo de los que se tiene noticia, pero no precisamente por la calidad y variedad de sus comidas fueron: la Fonda de Genieys (en la calle Jacometrezo), la Fonda de la Perona, la Fonda de los dos Amigos, y la popular Botellería de la Canosa, en la carrera de los Jerónimos.
Desde el principio, el repostero francés mostró un carácter enérgico y afable que hizo que la pastelería tuviera buena aceptación.Artículo póstumo (1903), Revista Ilustrada de la Banca, Ferrocarriles, Industria y Seguros, ed. en Madrid Dicho con palabras de Galdós, Lhardy vino a Madrid a "poner corbata blanca a los bollos de tahona". Fueron populares sus petit-choux, los éclairs, las mille-feuilles y de igual forma los brioches y cruasanes.
Los primeros años: fama miniatura|Salón isabelino (primer piso). El acontecimiento que lanzó fama a Emilio Lhardy fue la organización del banquete del bautizo del hijo primogénito de José de Salamanca y Mayol (Marqués de Salamanca) en 1841. Este evento hace que ya Mesonero Romanos le cite en 1844 en una edición posterior de Manual de Madrid.Ramón de Mesonero Romanos, Manual de Madrid: descripción de la corte y de la villa La etapa de fama inicial le uniría al marqués de Salamanca. Algunas anécdotas relacionan a Emilio con el marqués, una de las más sonadas fue durante la Nochebuena de 1846 cuando siete escritores bohemios (desconocidos en aquel entonces) son invitados generosamente por el marqués en el restaurante de Lhardy.Barón de Parla-Verdades (1849), Madrid al daguerrotipo, Madrid
No todas las voces apuntan a la excelencia en los comienzos como restaurante. Alexandre Dumas, que visita Madrid en su periplo hacia Cádiz se sienta a sus mesas (quizás por consejo de Monier); denomina al lugar Casa Lardi,Cartas selectas (PDF) 2009-08-14Alexandre Dumas, (1847), De París a Cádiz y su opinión del lugar es completamente neutra.
En 1847 ya figura en el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España de Pascual Madoz dentro de la enumeración de las fondas madrileñas. El 20 de agosto de ese año nace el que será sucesor de Emilio, Agustín Lhardy. Educado en Francia, este pintor y grabador expone por primera vez en la Platería Martínez.
miniatura|Limetas junto al espejo isabelino. Al cobrar importancia el restaurante, poco a poco personajes famosos de la época se disputaban por asistir a sus mesas. Se celebraban reuniones importantes y en la mayoría de los casos los precios por cada plato eran altos. Esto hace que el satírico Manuel del Palacio componga y publique en la revista Gil Blas esta quintilla satírica sobre Lhardy:
Existieron más sátiras respecto de los precios, como la de Ángel María Segovia.Ángel María Segovia (1876), Melonar de Madrid
Ejemplos de estas cenas y almuerzos festivos son: Ramón de Campoamor en 1853 celebra ser elegido gobernador de Castellón; José de Salamanca en 1865 con motivo de la inauguración del barrio madrileño que lleva su nombre (Barrio de Salamanca); El editor Miguel Guijarro en 1872 celebra el éxito de la edición de Las mujeres españolas, portuguesas y americanas; Los corredores de comercio de Madrid celebraron el año nuevo de 1876; El homenaje, ese mismo año, a la princesa Ratazzi ofrecido por Castelar;Gaceta La Política, 26 de febrero de 1876 El Ayuntamiento de Madrid en 1881 conmemora el segundo centenario de Calderón de la Barca; José Abascal y Carredano, en el año 1882 alcalde de Madrid, invita a los ministros de la Corona a cenar en Lhardy; El tenor Julián Gayarre, en 1885, es invitado a comer por los representantes de «Astilleros Españoles».
Entre los servicios de cáterin más famosos de finales del figuran: la inauguración del Palacio del Marqués de Salamanca en el paseo de Recoletos en 1858; la inauguración del tramo ferroviario de Aranjuez–Alicante; de la misma forma celebró en 1871 el banquete inaugural de los tranvías en Madrid; el almuerzo ofrecido el 6 de junio de 1880 a los reyes Alfonso XII y su esposa María Cristina en el Salón de Concilios del Palacio arzobispal de Alcalá de Henares.
La fama fue creciendo de tal forma que Fernández de los Ríos le menciona en su obra Guía de Madrid (1976)Ángel Fernández de los Ríos (1876), Guía de Madrid. Manual del madrileño y del forastero, La Ilustración Española y Americana en una cacería regia en las Tablas de Daimiel en 1885.
Poco antes de acabar el Lhardy hizo una reforma del local que dejó en manos del decorador Rafael Guerrero (encargado también de la reforma del Café Suizo). Las reformas pusieron la tienda al estilo de moda en la época (la fachada exterior de caoba de Cuba, etc.). En esta reforma se creó el dinner Lhardy y el servicio de consommé.Enrique Sepúlveda, La vida en Madrid en 1886
En esta época el hijo de Emilio, Agustín Lhardy Garrigues, se empieza a hacer cargo de las gestiones del restaurante, compagina estas labores con su profesión de pintor. Se dedica por completo al restaurante al fallecer su padre en 1887. Ese mismo año el restaurante se convierte en una sociedad de responsabilidad limitada.
También en esa época el tratadista gastronómico Mariano Pardo de Figueroa (Doctor Thebussem) visita Madrid y lo menciona en uno de sus libros (La mesa moderna) elogiando el servicio.Mariano Pardo de Figueroa (1888), La mesa moderna
Agustín da un aire alegre al servicio; se deja retratar como cocinero en una mesa con su amigo Mariano de Cavia, Ramón Cilla le caricaturizó en la revista Madrid Cómico. Existen versos satíricos de Dionisio Pérez Gutiérrez alusivos a la afición por la pintura de Agustín Lhardy:
Agustín continúa el negocio de cáterin en un vagón restaurante, en el año 1890, en la línea Madrid-Bilbao (años después de la aventura similar en Estados Unidos con la Fred Harvey Company).
El restaurante es centro de la vida social madrileña y Blanco y Negro del 23 de mayo de 1896 publica un artículo titulado «En casa de Lhardy» donde puede verse la composición de la tienda y del restaurante. En 1898 Lhardy firma un contrato con los padres benedictinos para comercializar en exclusiva la marca de chocolate sevillana denominada: R.R. Padres Benedictinos —por «Reverendos Padres Benedictinos»—.Rafael Montal Montesa (1999), El chocolate «Las semillas de oro», Gobierno de Aragón.
Comienzos del , con Agustín Lhardy miniatura|Porción gelatificada de callos a la madrileña.Ángel Muro (1982), Practicón, Tusquets, ISBN 84-7223-813-X miniatura|Banquete ofrecido por el doctor Cortezo (Blanco y Negro, 25 de abril de 1903) El empieza con Agustín Lhardy a cargo de la gestión del restaurante. Renombrados gastrónomos de la época, como Manuel María Puga y Parga (conocido por su seudónimo Picadillo) o Ángel Muro, hacen alabanza de la cocina de Lhardy. El último alaba sus callos a la madrileña en la obra El practicón y proporciona recetas de varios de sus platos: pollo del maestro, faisán, perdices encebolladas, macaroni de la Pulla y gachas manchegas.
Agustín instaló el alumbrado eléctrico en 1906 en su tienda dejando la instalación de gas con propósitos decorativos. En 1909 se aprueba, siendo ministro de fomento Augusto González Besada, que Lhardy sea una marca registrada.
Las comidas y celebraciones que realizaba su padre continúan en el local. Así: Se despiden del con una cena ofrecida por el doctor Cortezo a los médicos madrileños. En 1901 patrocinado en el restaurante se decide crear la Sociedad Filarmónica de Madrid. El presidente de las Cortes, Moret, decide abrir unos almuerzos dominicales para obsequiar a quince diputados. El escultor Mariano Benlliure en 1906 al instalarse en Madrid ofrece una cena a su colega Miguel Blay. La actriz, Consuelo Bello, conocida como la Fornarina, frecuenta durante las cenas el restaurante.