miniaturadeimagen|El pentagrama invertido se usa generalmente para representar el satanismo.
El satanismo abarca un número de creencias relacionadas y fenómenos sociales. Comparten las características de simbolismo, que incluye la veneración y admiración por Satanás (o figuras similares).
La legislación antibrujería, como la Ley británica antibrujería de 1735 (Witchcraft Act 1735), no revocada hasta 1951, reflejó un fuerte sentimiento público en contra de la brujería y del satanismo. La religión satánica comenzó en 1966 con la fundación de la Iglesia de Satán en Estados Unidos por Antón LaVey.
Durante gran parte de la historia de la Iglesia católica, las acusaciones de prácticas satánicas sobre diversos grupos han sido algo común. Durante la Edad Media las acusaciones por parte de la Inquisición, una organización directamente ligada a la Iglesia católica, alegó que grupos cristianos heréticos como la orden de los Caballeros Templarios o los cátaros eran practicantes de rituales satánicos. A principios de la Edad Moderna tuvieron lugar los juicios de brujas, bajo la creencia conspirativa de que estas mujeres se encargaban de propagar la influencia del demonio. Las conspiraciones y acusaciones de satanismo llegaron a puntos insospechados durante el Fraude de Taxil en Francia en la década de 1890, que promulgaba que la francmasonería adoraba a Satanás, Lucifer y Baphomet en sus rituales. Durante los años 1980 y 1990 el Abuso Ritual Satánico provocó el contagio de una histeria colectiva a lo largo de los Estados Unidos y el Reino Unido debido al miedo de que grupos satánicos secuestraban niños para abusar de ellos.
Los grupos modernos satánicos (aquellos que aparecieron después de los sesenta) son muy diversos, pero hay dos tendencias muy importantes que se pueden ver como satanismo tradicional o teísta y satanismo ateísta. Los satánicos teístas veneran al demonio como un dios supernatural. Por el contrario, los satánicos ateos se consideran a sí mismos ateos y veneran a Satán simplemente como un símbolo de los rasgos de los seres humanos. Esta categorización del satanismo (que puede ser categorizado de otras formas, por ejemplo «tradicional» contra «moderno») no ha sido adoptada necesariamente por los satánicos en sí, quienes generalmente no especificarían a qué tipo de satánicos están adheridos. Algunos satánicos creen en Dios en el sentido de Fuerza Motriz, pero al igual que los satánicos ateos, todavía se adoran a sí mismos, debido a la creencia deísta de que Dios no desempeña ningún papel en las vidas mortales.
Cada «tipo» de satánico normalmente se referirá a sí mismo solo como «satánico» (salvo los seguidores del satanismo laveyano que se considerarán «satanistas»).
Definición miniaturadeimagen|San Agustín obliga al diablo a participar en la liturgia cristiana. En su estudio del satanismo, los estudiantes de Estudios religiosos Asbjørn Dyrendal, James R. Lewis y Jesper A. Petersen estipularon que el vocablo «satanismo» ''Tiene la historia de ser una designación hecha por gente para atacar a la gente que no le gustaba; es un término usado para el 'Otro (filosofía)'''. El concepto de Satanismo es una invención del Cristianismo, por ello se basa en la figura de Satán, un personaje que deriva de la mitología cristiana.
En otras partes, Petersen señaló que ''El satanismo como algo que otros hacen es muy diferente del satanismo como autodenominación''. Eugene Gallagher señaló que, como es usado comúnmente, el Satanismo fue normalmente ''un término Polémico, no un término descriptivo''.
En 1994, el sociólogo italiano Massimo Introvigne sugirió definir el satanismo con la presencia simultánea de ''1) la veneración de una entidad identificada con el nombre de Satán o Lucifer en la Biblia, 2) por grupos organizados con un mínimo de organización y jerarquía, 3) a través de prácticas rituales y/o litúrgicas [...] no importa cómo cada grupo satánico percibe a Satán, como personal o impersonal, real o simbólico.''
Antecedentes Se cree que Satanás apareció por primera vez en la Biblia Hebrea, donde era un ángel que desafiaba la fe de los humanos y la religión. En el Libro de Job se le denominaba «el Satán» (que significa «el acusador» o "contra de, enemigo de") y actuaba como el delator en el tribunal de Dios. Un personaje denominado «Satán» fue descrito dentro de los muchos evangelios de los primeros cristianos como el enemigo cósmico y el tentador de Jesús. Se desarrolló mucho más en amplitud y poder que el portador de Armagedón y Apocalipsis según está caracterizado dentro del Libro de la Revelación.
Las religiones inspiradas por estos textos (judíos, cristianos y musulmanes) consideran a Satán tradicionalmente como un adversario o un enemigo; viendo su presencia e influencia en cada aspecto del papel acusatorio remontándose a la Creación y a la Caída del Hombre. La figura de Satán fue tratada de manera diversa, especialmente por los cristianos y musulmanes, como un competidor rebelde o celoso de los seres humanos, y caracterizado como un ángel caído o demonio dominando el infierno penitencial; Dios lo arrojó hacia la Tierra porque en el cielo estaba extraviando a los ángeles, los seres humanos, vagando por el planeta compitiendo por almas o proporcionando el ímpetu para todas las parodias mundanas.
El término «satanismo» deriva del francés satanisme. En el fue común su uso entre grupos cristianos rivales para referirse unos a otros, por ejemplo lo usaron autores católicos en referencia a los protestantes y viceversa. En este contexto se hablaba del uso de satanismos en sus doctrinas en forma similar a como se habla de herejías, es decir, no tanto como una adoración consciente al diablo sino como una doctrina equivocada. Hasta tiempos posteriores se empezó a utilizar para referirse formalmente a "adoradores del Diablo".
Históricamente y principalmente en la civilización cristiana europea a través de los siglos, pero también en los países musulmanes (por ejemplo, los yazidíes), algunas personas o algunos grupos han sido descritos específicamente como adoradores de Satán o del diablo, o como seguidores de su obra. La preponderancia ampliamente extendida de estos grupos en las culturas europeas está en parte relacionada con la importancia y el significado de Satán en la cristiandad. Al observar el desarrollo histórico del fenómeno del satanismo en la lista que se detalla más abajo, parece evidente que, mientras los ejemplos de los primeros cristianos podían reflejar los triunfos de la Iglesia Católica en la superación de paganos y herejes (o para deshacerse de los oponentes, como en el caso de Urbain Grandier), en los ejemplos más tardíos (al menos desde los tiempos del Marqués de Sade en adelante) expresa clara y abiertamente el odio, hasta el punto del sacrilegio y la blasfemia en algunos casos, hacia la cristiandad y hacia la Iglesia católica en particular.
Particularmente después de la Ilustración Europea, algunas obras, tales como El paraíso perdido, fueron tomadas por los románticos y descritas como la presentación del Satán Bíblico, una alegoría que representa la crisis de fe, el individualismo, el libre albedrío, la sabiduría y el progresismo.
Tipos Satanismo teísta miniaturadeimagen|150px|derecha|Parte del sello de Lucifer procedente del Grimorium Verum, es utilizado como símbolo de Satán por algunos satánicos teístas. El satanismo teísta (también conocido como «satanismo espiritual» o «satanismo tradicional») es la adoración o veneración a Satanás como a una deidad, así como la creencia de que el dios abrahámico sería el auténtico diablo. Comprende varios puntos de vista y puede incluir una creencia en la magia que es manipulada a través de un ritual.
Suele ser el término con que se designa a aquellas formas de satanismo que tienen creencias sobrenaturales y realizan una adoración del diablo y de demonios de forma literal, entendiendo a estas entidades como seres y espíritus reales que existen objetivamente. El término generalmente se acuña para diferenciar a esta forma de satanismo del satanismo simbólico, filosófico o convexo, principalmente representado por la Iglesia de Satán de Anton LaVey, la cual asegura que su doctrina es atea, no cree en la existencia de ningún dios y ve a la imagen del Diablo como un símbolo de rebeldía, naturaleza humana y poder, pero no como una entidad realmente existente.
Las prácticas religiosas y cultos al Diablo datan desde tiempos muy antiguos y se registran, por ejemplo, en el caso del aristócrata medieval Gilles de Rais. De difícil validación histórica, ya que en épocas oscurantistas cualquier práctica considerada herética o pagana era clasificada, equivocadamente, como satánica (el caso de la persecución de la Iglesia a los templarios), ciertamente hay registros de cultos satánicos a lo largo de la historia por parte de seguidores que creían en la existencia real de las entidades que invocaban, incluyendo al Diablo. Diferentes figuras históricas han sido asociadas con el satanismo, como Isabel Bathory, William Blake o Francis Dashwood y su Club del Fuego Infernal, su grado de involucración genuina con el culto al diablo es sujeto de debate, y en algunos casos se argumenta que realizaban ritos paganos, esotéricos o simbólicos.
Siendo Antón LaVey uno de los primeros (si no es primero) en, al menos públicamente, definir al satanismo como una religión simbólica donde no se rendía un culto real al Diablo como entidad existente, razón por la cual el uso de la diferenciación en la terminología responde principalmente a la necesidad de separar ambas formas de satanismo; la teísta tradicional de la simbólica moderna.
miniaturadeimagen|Pintura de Guido Reni.
Luciferismo
El vocablo «luciferismo» a menudo se utiliza en diversas tradiciones ocultistas y religiosas que analizan la figura de Lucifer como representación simbólica de la sabiduría y el conocimiento ocultos. Debido a la identificación popular entre Lucifer y Satanás es común que se les identifique como satanistas y algunos satanistas se consideren también luciferinos.Cavendish, 1983, pp. 296-297, The Black Arts No obstante, existen grupos que rechazan la identificación prefiriendo asociar a Lucifer con el dios romano precristiano del mismo nombre, el Prometeo griego y el Dios de Luz del gnosticismo, entre otros simbolismos y mitos característicos del ocultismo occidental.
Paladistas A fines del , el escritor antimasónico Léo Taxil, quien había escrito numerosos libelos en los que acusaba a los masones de adorar a Satanás, manifestó que había conocido a una mujer recientemente convertida al cristianismo llamada Diana Vaughan, quien había escrito para él sus confesiones en las que se revelaba como ex sacerdotisa de un culto satánico teísta llamado "paladismo". El nombre «paladista» que se aplicaba a sus supuestos miembros, procedería del término griego Palas y haría referencia a la sabiduría. El libro tuvo grandes ventas entre los católicos, aunque Diana Vaughan nunca apareció en público. Las dudas sobre la veracidad de Vaughan e incluso su existencia comenzaron a crecer, y finalmente, Taxil prometió presentarla en una conferencia que daría el 19 de abril de 1897. Para asombro de la audiencia (que incluía a varios sacerdotes), declaró que tanto sus revelaciones sobre los masones como su conversión al catolicismo eran engaños y que Diana Vaughan y el "paladismo" nunca habían existido.Is It True What They Say About Freemasonry? Autores: de Hoyos, Arturo y Morris, S. Brent, 1988, Segunda Edición, p. 27-36, Leo Taxil: The Hoax of Luciferian Masonry
Satanismo simbólico