El Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA) es un sindicato argentino que agrupa a maestros, profesores, y demás trabajadores de la educación de solo la Provincia de Buenos Aires. Cuenta con 116.200 afiliados.
Fue fundado en Mar del Plata el 31 de agosto de 1986, pero fijando domicilio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (en ese entonces jurídica y oficialmente llamada "Capital Federal"), ya que en el momento de su creación contaba con 18.000 afiliados y 23 seccionales.¿Qué es SUTEBA? Página de SUTEBA. Está afiliado a CTERA, a la Internacional de la Educación (IE) y a la CTA.
Historia
El terrorismo de estado y los sindicatos de la Educación El Terrorismo de Estado fue el instrumento que las clases dominantes utilizaron para el disciplinamiento político, social y económico de la sociedad argentina y terminar con el auge de las luchas iniciadas en 1969. La dictadura dejó muchos compañeros desaparecidos y un brutal retroceso en el campo de los derechos, expresado en la suspensión del derecho de huelga, la eliminación del fuero sindical, la disolución de los partidos y organizaciones políticas y una transformación profunda de la estructura productiva del país, sentando las bases para el modelo de exclusión social.
La represión golpeó a la CTERA. Isauro Arancibia y su hermano Arturo fueron asesinados en la sede de su sindicato en Tucumán. Más de 600 docentes desaparecerían, entre ellos varios miembros de la Junta Ejecutiva Nacional: Marina Vilte, Eduardo Requena y Susana Pertierra de General Sarmiento. Otros militantes fueron encarcelados, cesanteados, tuvieron que salir del país o partir hacia el “exilio interno”.
La actividad sindical se redujo al mínimo. El temor de gran parte de los docentes fue uno de los obstáculos a vencer. Sin embargo, hubo al menos tres niveles de resistencia. El primero fue el que se dio desde las organizaciones sindicales. Los sindicatos que continuaban abiertos realizaban actividades administrativas, cursos y reclamos gremiales individuales, como UDE de San Martín. En el caso de los sindicatos de Matanza y Morón, también realizaron manifestaciones político-sindicales más abiertas. En 1977 denunciaron el llamado “éxodo docente”, que repercutió en los diarios nacionales. En algunos casos, se recurrió a subterfugios para continuar con la actividad sindical en forma encubierta. Por ejemplo, los militantes de la UDEM en 1977 abren la Guardia Lirolay. Tanto en La Matanza como en Morón se organizan peñas, que ofrecen la posibilidad de encuentros sistemáticos, y organizan cursos de capacitación para docentes con una visión comprometida de la práctica educativa. También se dictan boletines gremiales.
Un segundo nivel de resistencia se dio desde las propias instituciones educativas. En Berazategui, luego de la desaparición de tres estudiantes del Politécnico, los docentes debaten y definen que el mejor modo de actuar frente a esta situación es permanecer en la escuela. Años más tarde, la reorganización de la Asociación de Educadores de Berazategui partirá desde esta escuela.
Finalmente, un tercer tipo de resistencia se dio al nivel de la base docente. En algunos distritos, si bien se suspenden las actividades formales de los militantes, no ocurre lo propio con las informales, se mantuvo un lazo entre los docentes que posibilitó que, cuando se presentó una coyuntura más favorable, la organización resurgiera rápidamente. Este es el caso de Salto.
Esta resistencia se manifestó en múltiples hechos. Así en el año 1979, muchos docentes bonaerenses se opusieron a su utilización por parte del ejército, cuando obligaron a realizare trabajos sobre el Día del Ejército. Varias escuelas tomaron como tema el abrazo a San Martín y O´Higgins, contrario en su contenido a la Guerra con Chile que preparaba la dictadura.
Recuperación de la Organización Popular El Terrorismo de Estado no pudo impedir que la clase trabajadora y diversas organizaciones protagonizaran resistencia y luchas. Desde los paros de los ferroviarios y de Luz y Fuerza, en 1976 y 1977, a la lucha de los organismos de Derechos Humanos, y el comienzo de la reorganización del movimiento obrero, por sus sectores más combativos, el primer paro contra la dictadura en 1979. La convocatoria a la movilización de la CGT del 30 de marzo de 1982 marco un punto de inflexión en la resistencia popular.
El 2 de abril de 1982 las FFAA de facto, anunciaron la ocupación militar de las Islas Malvinas, pretendieron capitalizar un sentimiento nacional muy acentuado. Sin embargo, a partir de la derrota de Malvinas, se aceleraron los tiempos de la salida política.
En concomitancia, desde mediados de 1982, la actividad gremial docente cobró más fuerzas a nivel provincial y nacional. Entre 1981 y 1982 se inicia la reorganización en distintos lugares del país. Una de las estrategias de reorganización consistió en la realización de Jornadas Pedagógicas. La primera se realizó en Santa Fe, ese año. Paralelamente, se dieron los primeros paros docentes provinciales; la misma Santa Fe sostuvo un conflicto en los últimos meses del año. También se produjeron paros en Río Negro y La Rioja.
En varios distritos de la provincia de Buenos Aires la docencia reanudó el funcionamiento sindical, reuniones en escuelas, reapareció la figura del delegado, las primeras asambleas. Este proceso se dio fundamentalmente en las uniones y asociaciones de educadores donde la militancia había logrado mantener algún funcionamiento colectivo. La situación de las escuelas y los alumnos fue calamitosa, así como la situación laboral docente. La UDEM y la UEBM realizaron sendas asambleas, que decidieron ir al paro en sus distritos. Se abrió una nueva etapa.
La derrota de Malvinas produjo un retroceso generalizado de la Dictadura. Ganó impulso la movilización popular: la reclamación de la Multipartidaria por la vuelta a la democracia sin condicionamientos, la pelea de los organismos de derechos humanos, las reclamaciones de los trabajadores. La CGT Brasil convocó varios paros generales.
En el plano del sindicalismo docente nacional, una conducción provisoria de la CTERA impulsó la reorganización. Los dirigentes nacionales recorrieron las provincias apoyando el resurgimiento de las entidades; en algunos casos hubo procesos de unificación de sindicatos preexistentes, en otros se fundaron nuevos. Se continuaron realizando las Jornadas Pedagógicas, en 1983 se llevaron adelante en Salta y Río Negro. Ese año se inició con conflictos en Jujuy y Santiago del Estero. En julio, la CTERA convocó, coincidiendo con la UDA, al primer paro nacional contra la dictadura, al que seguirían otros. Las principales reivindicaciones docentes eran de tipo salarial, que parcialmente se consiguieron. También se exigía la vigencia del estatuto del Docente, suspendido en parte por la Dictadura.
El paro del 1º de Julio Y el Frente Gremial En esta fecha las Uniones de Educadores de Matanza y de Morón realizaron el primer paro a la dictadura en el territorio bonaerense. Pese a haberse resuelto en asambleas pequeñas, la adhesión fue masiva, miles de docentes se concentraron en la plaza de Ramos Mejía, reclamando el salario, restitución del estatuto, devolución del régimen de licencias y el derecho a la educación de los alumnos. Hablaron las Secretarias Generales de ambos sindicatos, Mary Sánchez y Cecilia Martínez, advirtiendo del “peligro de la desintegración de la escuela pública”. Es significativo que también lo hiciera el Secretario General de la CGT Matanza, Juan Carlos Sluga.
El paro instaló un referente e impulsó el proceso de reorganización: se reabren o crean Uniones de Educadores, comienzan a coordinarse acciones. Se eligieron comisiones promotoras, sumaron delegados, se convocan asamblea de definen planes de lucha. Resultado de este proceso, en agosto del 83, organizaciones de ocho distritos resuelven constituir un “Frente Gremial de Trabajadores de la Educación del gran Buenos Aires pro sindicato único”, con el objetivo de unificar la docencia bonaerense, con una concepción de sindicato “que entiende como valida para nuestra provincia la formación y consolidación de Organizaciones ÚNICAS por Distrito, donde estén representados todos los docentes sin diferenciación de ramas, niveles o jurisdicción de la enseñanza”.
La conformación del Frente Gremial Docente (FGD) impulsó el debate sobre el modelo sindical: cuál sería el sentido de unificarse, decidir si volver a la FEB, necesidad de participar en CTERA y puntualizar la representación actual de la CTERA.
En septiembre el Frente convoca al primer paro provincial. En esta etapa, el proceso de reorganización de la docencia provincial, tiene una fuerte impronta del conurbano. Pero, con toda su potencia, debía articularse al interior de la provincia si efectivamente pretendía unificar la lucha docente a nivel provincial. Pronto, la constitución del FGD trascendió los límites del gran Buenos Aires. Tres distritos, al conocer las acciones desplegadas a partir del paro del 1º de junio, buscaron tomar contacto con ese proceso, a la par que motorizan su propia reorganización: Salto, Ramallo y Carmen de Patagones.
Retorno a la democracia En el país se realiza durante 1983 las elecciones nacionales, triunfando Raúl Alfonsín. La naciente democracia recibió una pesada herencia, donde se destacaban la calamitosa situación económica y social y la necesidad de abordar la verdad sobre el Terrorismo de Estado. El alfonsinismo generó, a partir de la CONADEP y el Juicio a las Juntas Militares, la esperanza de que comenzaba una nueva época.
Durante 1984 continuó el proceso de reorganización de la CTERA. En el Confederal realizado en junio se fijan las siguientes reivindicaciones:
En el plano gremial, equiparación salarial para todo el país, la jubilación a los 25 años con el 82% móvil y la reincorporación de los docentes cesanteados por razones políticas, gremiales e ideológicas. En lo educativo, un aumento del presupuesto y la presencia de representantes docentes en todos los cuerpos colegiados de conducción educativa, obras sociales, cajas de jubilaciones, etc.
Así mismo, volvieron a plantearse los debates pendientes desde su creación que expresaban proyectos diferentes de política gremial, en la caracterización del rol docente, en este tipo de organización a construir y en la relación con el movimiento obrero.
En la provincia de Buenos Aires, la discusión se dio con fuerza. Por una parte, estaban las asociaciones de distrito conducidas por agrupaciones ligadas a la conducción de CTERA, la lista blanca, que se oponían a la idea de un sindicato único, y pugnaban por conformar en la provincia una federación – distinta de FEB - e integrada como tal a CTERA. Por ello estas organizaciones no se incorporaron al FGD. Si bien la correlación de fuerzas finalmente se definió a favor del FGD, algunos de esos distritos eran importantes, por su historia y su peso, como por ejemplo San Martín y Tres de Febrero, donde había dirigentes históricos como Angelita Descalzo. También subsistían los sindicatos de rama, afiliados a CTERA, como ADYTED.
Así mismo, estaba el FDG, cuyos sindicatos si bien compartían el objetivo de la unificación, desarrollaban un complejo proceso de debates en varios niveles. En cada debate no solo se discutía la reorganización docente gremial de la provincia de Buenos Aires, ese debate siempre estaba atravesado por la discusión nacional. Por ello esta construcción no fue lineal. Los sectores que impulsaban la unidad con más fuerza eran los que en poco tiempo se agruparían en la lista celeste y los que promovían nacionalmente la Agrupación “Ana Sosa” impulsada por el Partido Comunista Revolucionario (PCR) y se identificaron con el color celeste y blanco.