El monte Pelée (francés: Montagne Pelée, 'Montaña pelada') es un estratovolcán activo ubicado en el extremo norte del departamento francés de ultramar de la isla de Martinica, parte del arco volcánico de las Antillas Menores con actividad pliniana.

El Pelée es uno de los volcanes más destructivos de la Tierra, y su cono está formado de capas de cenizas volcánicas y lava solidificada.

El monte es famoso por la extraordinaria destrucción que provocó su erupción de 1902, en la cual murieron 30.121 personasUSGS: Mount Pelée, 1902 eruption y que arrasó completamente la región,Heilprin, Angelo: Mount Pelée and the tragedy of Martinique. J. B. Lippincott Company, Philadelphia, 1903. destrozando St. Pierre —en ese tiempo, la ciudad más grande y la capital de Martinica— con enormes flujos piroclásticos.Blong, R.J.: Volcanic Hazards: A Sourcebook on the Effects of Eruptions. Academic Press, Orlando, 1984.

Geología 350px|right|thumb|Diagrama de un estratovolcán similar al Pelée.

El monte es el resultado de un típico arco de islas volcánicas (las Antillas Menores), una cadena curva de volcanes emergidos y sumergidos que mide más de 850 km. Este arco se extiende desde Puerto Rico hasta la costa venezolana, y abarca toda la zona de contacto entre la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana, marcando el límite entre el Mar Caribe y el Océano Atlántico. La Placa Sudamericana, más pesada, se desliza por debajo de la del Caribe a un ritmo de 1 a 2 cm por año, en un fenómeno conocido como subducción, y se hunde en las entrañas de la Tierra hasta alcanzar las capas profundas del manto. La fricción, la presión y las altas temperaturas funden la corteza y transforman la placa en magma, que a su vez alimenta las calderas de los volcanes del arco. Este proceso es también responsable de la actividad sísmica de la región.

La zona es rica en volcanes activos: se han identificado más de 70. Los más importantes, además del Pelée, son el volcán sumergido Kick-´Em-Jenny junto a la costa de Granada, La Soufrière en Guadalupe, Soufrière Hills en Montserrat y Soufrière St. Vincent en la isla de San Vicente.

La geología de la isla de Martinica es compleja y puede rastrearse hasta hace 30 millones de años, cuando se formaron las primeras partes de ella: las actuales penínsulas de La Caravelle al este y Sainte-Anne al sur.

El monte Pelée representa la formación más moderna de la isla, y algunas de sus rocas, formadas en la erupción de 1932, tienen solo 88 años de antigüedad.

Evolución Los vulcanólogos han identificado tres fases en la evolución del monte Pelée: inicial, intermedia y moderna.

Fase inicial (Paleo-Pelée) En la fase original o Paleo-Pelée, el monte era un estratovolcán común. Su cono estaba compuesto de numerosas capas de lava provenientes de los flujos y fragmentos de desechos volcánicos. Los restos del Paleo-Pelée aún son visibles en la ladera norte del volcán.

Fase intermedia Hace 100.000 años comenzó la segunda etapa o intermedia, luego de un largo período de quietud. Se formó entonces el domo de lava de Morne Macouba, seguido más tarde por la creación de la caldera del mismo nombre. Durante esta fase sucedieron numerosas y grandes erupciones que generaron flujos piroclásticos como los que destruyeron St. Pierre en 1902. Hace unos 25.000 años, toda la parte sudoeste del volcán colapsó y se derrumbó, produciendo un enorme deslizamiento de materiales, similar al del monte Santa Helena en 1980.

Fase moderna El tercer paso de la evolución del monte Pelée creó la mayor parte del cono visible actualmente, con depósitos de piedra pómez que resultaron de los flujos piroclásticos. En los últimos 5.000 años se han identificado más de 30 erupciones de este tipo.

Hace 3.000 años se produjo una gigantesca explosión de pómez. Como consecuencia de ella se formó la gran caldera de Étang Sec (francés: "estanque seco"). La erupción de 1902 tuvo lugar en esta caldera, liberando numerosos flujos piroclásticos y produciendo un nuevo domo que permitió que la caldera se llenase.

La siguiente erupción (1929) formó un segundo domo en Étang Sec y vació la caldera derramando los flujos en el valle del río Rivière Blanche. El aspecto actual del monte Pelée es el resultado de esa última fase de actividad.

Erupción de 1792 300px|right|thumb|Pobladores observan la nube de cenizas de 1902.La erupción de 1792 y los fenómenos que la acompañaron se descubrieron sobre la base de los estudios del profesor Alfred Lacroix luego de la catástrofe de 1902. Ni siquiera la población autóctona de Martinica guardaba memoria de tales eventos.Prof. Thierry D. Lesales: Mount Pelée.

La experiencia de uno de los testigos presenciales, de apellido Dupuguet, se describe en un acta oficialJournal des Mines, 1795. de la siguiente manera:

El geógrafo Prof. Dr. Thierry D. Lesales, nacido y criado en Morne Rouge, una aldea ubicada en la ladera del monte y destruida en la erupción del 30 de mayo de 1902,Ver sección "Actividad subsecuente". afirma que, a pesar de la espantosa descripción del documento, el comportamiento de los vecinos demuestra que el fenómeno fue bastante limitado y en absoluto alarmante.

Erupción de 1851-1852 250px|right|thumb|Las ruinas calcinadas de St. Pierre.

Prolegómenos La importancia del evento de 1851-1852 —por lo demás un episodio freático menor que ni siquiera causó daños materiales— estriba en que creó en los habitantes de la isla una falsa conciencia de ausencia de peligro que no había logrado la erupción anterior. El estudio de los fenómenos de ese bienio explica la inacción de los pobladores y las autoridades ante la catástrofe de 1902.

El monte Pelée no era considerado, para entonces, un peligro para los ciudadanos de la región septentrional de la isla.Report of the mission exploring the craters of Mount Pelée, 1851. De ello da cuenta un informe oficial encargado por las autoridades.

El 5 de agosto de 1851 la ciudad de St. Pierre dormía tranquilamente. A las 11 de la noche se dejó oír un ruido lejano y distante que fue confundido con el de un trueno. Sin embargo, al prolongarse el sonido y no cesar de inmediato como lo habría hecho un trueno, la gente comenzó a despertar preocupada.

Descubrimiento de dos cráteres activos El comité científico reunido por el gobierno organizó una expedición destinada a estudiar el centro eruptivo. El informe que los especialistas redactaron dice textualmente:

El terreno, cubierto de cenizas, se veía fragmentado y atravesado de fallas y grietas que antes no estaban allí, y había claras indicaciones de numerosos deslizamientos de terreno, que los científicos atribuyeron a los vapores exhalados por el volcán y a temblores de tierra.

Más arriba, a 965 metros de altura, descubrieron dos fumarolas que señalaban la ubicación de dos nuevos cráteres activos. Liberaban un humo blanco y vomitaban las corrientes de lodo que habían cubierto todo el valle. El radio de devastación fue calculado en unos 1.000 metros.

Falsas conclusiones 250px|right|thumb|Vista de la cumbre.La intensidad del fenómeno fue decreciendo paulatinamente hasta desaparecer por completo en el primer semestre de 1852. Pero las conclusiones del comité científico demuestran una absoluta falta de comprensión de la verdadera naturaleza del monte Pelée, y explican por sí mismas los errores que condujeron a la tragedia de 1902.

Su conclusión afirma:

Que la erupción del 5 de agosto de 1851 fue un acontecimiento local, limitado solo a las márgenes del río Claire, y que sus efectos solo se observaron en un kilómetro a la redonda.

Que lo único que el volcán eyectó fue lodo y cenizas. Que no encontraron lava y que no vomitó ni siquiera una pequeña roca. Que la constitución geológica del monte Pelée no indicaba que estuviera compuesto de lava, lo que demostraba que no se trataba de un volcán capaz de vomitar fuego.

Que las erupciones anteriores, que crearon los dos cráteres conocidos históricamente, así como al Étang Sec y al lago entonces presente, habían sido de la misma naturaleza que la erupción actual, y que por lo tanto el Pelée debía ser clasificado como "Volcán de lodo" y no como "Volcán de fuego".

Omite lisa y llanamente el descubrimiento de las fallas, grietas, fisuras, movimientos del terreno, flujos de barro y agua caliente hacia los ríos, todos fenómenos claramente descritos en páginas anteriores.

Que las ciudades de St. Pierre y Prêcheur, localizadas respectivamente a 10 y 6 kilómetros del volcán, no deben temer ninguna erupción más poderosa que la presentemente estudiada. Que nada en el terreno muestra cambio alguno. Que la materia eyectada no llegó a más de un metro de distancia de su punto de origen. Que los granjeros de los campos cercanos podían volver a trabajar tranquilamente.

Que no debía prestarse atención a posibles detonaciones ni había que temer a las descargas de ácido sulfhídrico.

Y, por último, finalizaba diciendo textualmente:

Recuérdese que, páginas atrás, el texto comparaba al monte con el Infierno, y era sabido en la isla —desde tiempos de Colón— que los indios caribes llamaban al Pelée "Montaña de Fuego". Esta falta de comprensión del volcán por parte de los expertos en 1852 llevaría a la falsa sensación de seguridad que mostraron los locales cinco décadas más tarde, cuando la montaña descargó su furia sobre ellos.

Erupción de 1902 250px|right|thumb|26 de mayo: el día se vuelve noche.

Prolegómenos

Primeros indicios Ya en 1899 el volcán comenzó a mostrar signos de mayor actividad: luego, dos años antes de la erupción, en el verano de 1900, el cráter de Étang Sec comenzó a incrementar el tamaño de sus fumarolasScarth & Alwyn: La Catastrophe, pág. 30. Oxford, 2002. y a liberar erupciones freáticas en forma de vapor ardiente, como había sucedido en 1792 y 1851.

Esta situación se mantuvo hasta principios de abril de 1902, cuando algunos excursionistas notaron que se habían formado nuevas fumarolas sulfurosas cerca de la cima del volcán. Como las fumarolas habían estado apareciendo y desapareciendo o cambiando de lugar desde que se tenía memoria, ni el gobierno colonial ni la población dieron importancia al hecho.

Las erupciones comenzaron el 23 del mismo mes, bajo la forma de una ligera lluvia de cenizas que cayó sobre las laderas sur y oeste, acompañada de fuertes movimientos subterráneos. Dos días más tarde, la montaña vomitó una gran nube de rocas y cenizas desde la cumbre, originada en el Étang Sec, que no causó daños. Y un día después, toda la región fue cubierta con una nube de cenizas, pero las autoridades tampoco vieron en esto motivo de preocupación.

El día 27 de abril, varios turistas treparon a la cima y descubrieron al Étang Sec lleno de agua, formando un lago de 180 metros de diámetro. En una de las orillas había un montículo de escombros volcánicos de 15 m de altura que alimentaba al lago con agua hirviente. Un fuerte sonido como el de una pava en ebullición provenía de las entrañas de la montaña, mientras que un notable olor sulfuroso estaba presente tanto en la cima como en St. Pierre, distante casi 10 km. La gente y los caballos comenzaron a presentar malestares por este motivo.

El 30 de abril, los ríos Roxelane y Rivière des Pères se desbordaron, arrastrando árboles y peñascos provenientes de la cima de la montaña. Las aldeas de Prêcheur y Sainte-Philomène fueron entonces cubiertas por cenizas.

A las 11:30 de la mañana del 2 de mayo produjeron grandes explosiones, fuertes terremotos, y una enorme columna de denso humo negro. La mitad septentrional de la isla quedó cubierta por cenizas y piedra pómez finamente pulverizada. Toda esta actividad comenzó a repetirse a intervalos de entre cinco a seis horas. El diario local Les Colonies había organizado una excursión para celebrar un pícnic en la montaña, pero la violencia de los episodios obligó a posponer el festejo indefinidamente. Mientras tanto, los animales de granja comenzaron a morir de hambre y sed o por la contaminación de agua y comida con cenizas volcánicas.