Malagón es un municipio de España perteneciente a la provincia de Ciudad Real, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Tiene una población de .
Geografía miniatura|Sierra de Malagón Malagón se ubica en el sector norte de la provincia de Ciudad Real. Se encuentra rodeada de una gran llanura que se interrumpe al noroeste con la sierra de Malagón, perteneciente a los Montes de Toledo. Por su término municipal discurre el río Bañuelos, tributario del Guadiana. Hay que mencionar la presencia, al pie de la mencionada sierra, de tres lagunas de origen volcánico: la Nava Grande, la Nava de Enmedio y la Nava Pequeña. Forma parte de la comarca de Montes. Está atravesado por la N-401, y la capital provincial está a 25 km.
Limita por el norte con Los Cortijos y Fuente el Fresno, al este con Daimiel, al sur con Fernán Caballero y Torralba de Calatrava y al oeste con Porzuna y Retuerta del Bullaque.
Geográficamente, la mayoría de su término está situado en la subzona regional de los Montes de Toledo. La zona este del término es llana, pero el resto es muy montuoso, estando atravesado de este a oeste por la sierra que lleva su nombre y otras alineaciones secundarias. Por el sureste se extiende la llanura por la que discurre el río Guadiana en el parque nacional de las Tablas de Daimiel, y por el sur empiezan los territorios que se incluyen en el Campo de Calatrava. El municipio se encuentra a una altitud de 634 metros sobre el nivel del mar, aunque en la sierra se alcanzan alturas de 1000 m.
Malagón cuenta con 36 428 hectáreas en el que están incluidos siete anejos que son: el Cristo del Espíritu Santo, La Fuencaliente, Las Peralosas, Piedralá, Los Quiles, El Sotillo y Valdehierro. El actual término es solo parte del que tenía anteriormente cuando se segregaron los de sus aldeas de Porzuna y Fuente el Fresno, y a su vez de este último el de Los Cortijos.
Aldeas miniatura|La cruz en la aldea de El Cristo del Espíritu Santo Las aldeas de Malagón son El Cristo del Espíritu Santo, La Fuencaliente, Las Peralosas, El Sotillo, Los Quiles, Valdehierro, Piedralá y el anejo Las Povedillas.
Historia
Primeros asentamientos Las evidencias más antiguas de poblamiento humano en la zona de Malagón se remontan al Paleolítico. De este período abundan los yacimientos con industria lítica en superficie atribuida principalmente al Paleolítico Inferior y Medio.
Parece que estos primeros grupos humanos tuvieron sus primeros establecimientos en torno a las terrazas fluviales del Guadiana Medio desde donde penetran en el Achelense Superior sus afluentes como el Río Bañuelos y El Bullaque. El Achelense superior supondría el primer momento de difusión territorial importante durante el Paleolítico, donde encontramos dos asentamientos muy significativos en la Submeseta Sur: El Sotillo en Malagón y Las Casas del Río en Porzuna.
En el Paleolítico Medio, se produce una expansión del poblamiento por el territorio que nos ocupa, multiplicándose los asentamientos en las terrazas bajas de los ríos, afluentes y zonas lacustres (Bañuelos, Becea, Las Navas, etc.)
Del Paleolítico Superior, desconocido hasta ahora en la provincia, se han localizado yacimientos importantes en torno de zonas lacustres y en los márgenes del Becea y del Bañuelos.
Prehistoria y Protohistoria Con la aparición del Neolítico en la península ibérica (c. 5600 cal. a. C.), y hasta la disolución de las sociedades del Bronce (c. 1500 cal. B.C.), tenemos una etapa oscura dentro de los estudios históricos de la región, debido a la falta de trabajos sistemáticos. Este periodo es muy importante, porque comprende un largo proceso que se inicia con la formación y expansión de las primeras sociedades agrícolas, hasta llegar al extremo opuesto, caracterizado por la jerarquización y la desigualdad social, que comienza a darse en la Edad del Bronce miniatura|Alfombra en el Corpus Christi de 2009|alt= No abundan, sino todo lo contrario, los poblados neolíticos al aire libre, y de hecho no encontramos asentamientos en zonas del interior de la península hasta muy avanzados el IV milenio. El hecho de que sea el hábitat en cueva el patrón de asentamiento típico podría explicar la ausencia de yacimientos neolíticos en las tierras del interior mesetario.
En el término municipal de Malagón, se han identificado varios yacimientos que podrían ser neolíticos; este es el caso de la Raña del Moro II y III, ambos sobre la terraza del actual río Bañuelos.
Por lo que respecta al Calcolítico, los inicios se sitúan en otras áreas de la Península en torno a la mitad del III milenio, y su aparente generalización se producirá con la denominada cultura del Vaso Campaniforme.
La primera característica que tenemos que atribuir a este periodo es que hay que entenderlo como un periodo de evolución respecto al Neolítico y no de ruptura.
Frente a la riqueza de hallazgos campaniformes en la cercana área toledana, en nuestra zona de estudio los primeros grupos metalúrgicos están mal documentados aunque, gracias a trabajos de prospección recientes, se han detectado un elevado número de yacimientos situados en las comarcas de La Mancha, Campo de Calatrava, Campo de Montiel y Montes de Toledo, que en un primer momento y hasta que se proceda a su excavación se han atribuido al Calcolítico.
Con esta cuestión, lo que queremos resaltar, es la dificultad a la hora de establecer unos patrones de asentamiento claros, no solamente para el periodo Calcolítico, sino para todo ese lapso temporal que va desde el Neolítico hasta la Edad del Bronce, aunque a priori, los asentamientos en este periodo, se van a caracterizar por ser en fosos o silos (lo que se conoce como fondos de cabaña), que será una constante hasta la generalización de las construcciones en piedra, cambio este último que aparece c. 3000 a. C., en el ámbito cultural de Los Millares, pero que se generalizará y se desarrollará plenamente a partir del Campaniforme-Bronce, como en los ámbitos culturales de El Argar y su periférica (Bronce Valencia y Bronce Manchego o de las Motillas.)
Para el caso de Malagón, se tienen noticias de un enterramiento en el Abrigo del Puerto de los Franceses, que no se llegó a localizar y del que existen materiales depositados en el Museo Provincial de Ciudad Real.
Será a partir del estudio de la Edad del Bronce en La Mancha, llevado a cabo por diferentes grupos de investigación, cuando se incrementan los trabajos sobre el poblamiento prehistórico en la provincia, cuya característica más importante en que podemos diferenciar 3 facies:
Motillas.- Se localizan en zonas pantanosas, en los valles de los ríos y dentro de los ríos, formando islas. En la actualidad se conocen más de una veintena de motillas que se extienden en una amplia zona que va desde Argamasilla de Alba al este, hasta las líneas de Carrión de Calatrava-Malagón en su extremo occidental; hacia el sur se extiende hasta el Campo de Calatrava y hacia el norte está limitando por la estribaciones de los Montes de Toledo. Poblados en altura, cerros o castellanes.- Son yacimientos emplazados en cerros altos y escarpados, en áreas que permiten el control de los pasos naturales y zonas en llano.
Poblados en llano.- Son yacimientos que no han sido tan estudiados como los dos casos anteriores, pero que a raíz de unas prospecciones más intensivas está aumentando el número de estos yacimientos, donde se puede inducir una localización en fondos de valles, cercanos a arroyos subsidiarios de los afluentes del Guadiana y en zonas endorreicas.
En Malagón, existe un acusado poblamiento en época del Bronce, donde nos encontramos con una serie de yacimientos en altura como es el caso de El Moledero, El Fraile y la Monja, El Castillejo, Morrilla de la Nava... cuya característica común es que son pequeños establecimientos con un marcado carácter defensivo (presencia de morras y líneas de murallas). Estos yacimientos se encuentran localizados en una situación estratégica, porque desde ellos se tiene un amplio control visual, tanto a zona llana, como de los pasos naturales.
Pero sin duda, el yacimiento más significativo correspondiente a este periodo es la Plaza de los Moros, en el que se ha encontrado materiales cerámicos de la Edad del Bronce, Hierro y Medieval.
A partir del Bronce Final cabe señalar en la Meseta dos grandes etapas culturales: la Edad del Hierro I, período de transición con diversas influencias que cristaliza en diversas formaciones étnicas, y la Edad del Hierro II, en que se produce la iberización de las etnias ya formadas y el posterior proceso de romanización.
De la época ibérica, en Malagón, se tienen evidencias arqueológicas de un asentamiento, ya desaparecido, que se ubicó en el cerro amesetado del Castillo de Malagón.
Romanos y visigodos miniatura|Puente romano del Molino Carrillo|alt= Con la introducción del Mundo Romano en la península ibérica, se van a producir una serie de cambios políticos, económicos, sociales, religiosos culturales..., que se va a plasmar en el proceso de romanización. Proceso que debe haber penetrado por rutas, ya sean naturales o trazadas por el hombre, a través de las cuales han circulado las ideas y productos que han condicionado la definición de la cultura romana.
Los estudios de la red viaria de época romana en la actual provincia de Ciudad Real se remontan a finales del , gracias a autores como Coello, Blázquez, Hervás y Buendía, pero será a partir de 1969, fecha en que Corchado Soriano realiza una síntesis sobre la red viaria romana entre el Tajo y el Guadalquivir. Pero será la aportación de las fuentes clásicas como los Vasos de Vicarello, el Anónimo de Rávena y, sobre todo, el Itinerario de Antonino. Según estas fuentes clásicas destacaría la vía 29 del itinerario de Antonino –Per Lusitaniam ad Emerita Caesaraugustam- que cruzaba la provincia de este a oeste, desde Laminio, hasta Sisapo, pasando por Carcuvium, Ad Turres y Mariana. Otra de las vías mencionadas por las fuentes clásicas es la vía 30 del Itinerario de Antonio –Item a Laminio Toletum-, que uniría Laminio con Toletum y que en gran medida coincidiría con la vía de Complutum a Castulo descrita en el Anónimo de Rávena.
En estas fuentes escritas romanas, no se hace referencia al paso de vías por Malagón, a pesar de ello, hay investigadores como Corchado Soriano que hablan de una vía de Toledo a Córdoba, que pasaría por Malagón.
Pero de lo que se tiene referencias escritas es de la posible existencia de una necrópolis romana en la población, este es el caso de las Relaciones de Felipe II, que hablan de un elemento funerario encontrado en una carnicería. Al margen de los restos funerarios, no se dispone de más evidencias salvo las fuentes arqueológicas, que nos demuestren la presencia romana en este término en lugares como la Solana o la Tejera. Además, en la aldea del Cristo del Espíritu Santo, hay evidencias de restos romanos o tardorromanos, como es el caso de un tambor de columna que hay junto a la ermita y un ara sillar de piedra de arenisca empotrado en una esquina de la ermita con inscripción.
La presencia de este monumento religioso junto a otros restos, pueden indicar la existencia en la ermita y sus inmediaciones de restos romanos, que pueden haberse reutilizado para la construcción del templo cristiano a partir del .
Durante la etapa bajoimperial, estas tierras, al igual que el conjunto de Hispania, se encontraban padeciendo las secuelas de la crisis que afectó al Imperio romano de Occidente en el . Ello desembocó en un paulatino declive demográfico y económico de la vida urbana –con el empobrecimiento de sus grupos sociales- y de una gradual concentración de la población en el campo. De esta manera, las villae adquirieron una gran importancia para el desarrollo del poblamiento de la zona en todo este periodo, marcando un importante carácter rural.