Las imágenes guiadas (también conocidas como imágenes afectivas guiadas, o psicoterapia imaginativa Katathym (PIK)) son una intervención del cuerpo y mente mediante la cual un profesional capacitado o instructor ayuda a un participante o paciente a evocar y generar imágenes mentales que simulen o recreen la percepción sensorial de la vista, los sonidos, sabores, olores, movimientos e imágenes asociados al tacto, como la textura, la temperatura y la presión, así como el contenido mental e imaginativo que el participante o paciente experimente como desafiando las categorías sensoriales convencionales y que pueda provocar emociones fuertes o sentimientos ante la ausencia de estímulos a los que los receptores sensoriales correlativos son receptivos. El profesional o instructor puede facilitarle este proceso a un individuo o grupo en persona, o hacerlo con un grupo virtual. Como alternativa, el participante o paciente puede seguir una guía producida por una grabación de sonido, video o medios audiovisuales que comprenden instrucciones habladas acompañadas de música o sonido. El ojo de la mente

La noción de "ojo de la mente" se remonta al menos hasta la mención de Cicerón de la mentis oculi durante su exposición sobre el empleo adecuado del símil por el orador. En esta exposición, Cicerón observó que las alusiones a "la Sirtis de su patrimonio" y "el Caribdis de sus posesiones" implicaban símiles que eran "demasiado rebuscados" y aconsejó al orador que, en cambio, solo hablara de "la roca" y "el golfo" (respectivamente), alegando que "los ojos de la mente se dirigen más fácilmente a aquellos objetos que solo hemos visto que a los que solamente hemos oído.” El concepto de "ojo de la mente" apareció por primera vez en inglés en el cuento de Chaucer (c. 1387) “Hombre de derecho” en sus Cuentos de Canterbury, done nos dice que uno de los tres hombres que moraba un castillo era ciego y solo podía ver con "los ojos de su mente"; es decir, aquellos ojos "con los que todos los hombres ven después de que se hayan vuelto ciegos".

Imágenes mentales en la vida cotidiana

Dos formas de generar imágenes mentales

Hay dos formas fundamentales de generar imágenes mentales: voluntarias e involuntarias.

La producción involuntaria y espontánea de imágenes mentales es esencial para la percepción sensorial ordinaria y la cognición, y ocurre sin resolución volitiva. Por otra parte, muchos aspectos diferentes de la resolución diaria de problemas, del razonamiento científico y de la actividad creativa comprenden la generación volitiva y deliberada de imágenes mentales.

Involuntaria

La generación de imágenes mentales involuntarias se crea directamente desde la estimulación sensorial actual y la información perceptiva, como cuando alguien ve un objeto, crea imágenes mentales del mismo y retiene esta imagen a medida que aleja la mirada o cierra los ojos; o cuando alguien oye un ruido y retiene una imagen auditiva del mismo después de que el sonido cese o ya no sea perceptible.

Voluntaria

Las imágenes mentales voluntarias pueden parecerse a la percepción y experiencia sensoriales anteriores, recuperadas por la memoria; o ser totalmente nuevas y producto de la imaginación.

Técnica

El término imágenes guiadas hace referencia a la técnica de la segunda instancia (voluntaria), por la que las imágenes se recuperan desde la memoria a largo o corto plazo, o se crean desde la imaginación, o por combinación de ambas en respuesta a la orientación, instrucción o supervisión. Las imágenes guiadas son, pues, la simulación asistida o recreación de la experiencia perceptiva a través de modalidades sensoriales.

Investigación clínica e investigación científica

Las imágenes mentales pueden ser el resultado tanto de procesos voluntarios como involuntarios, aunque comprenden la simulación o recreación de experiencia perceptiva a través de todas las modalidades sensoriales, que incluyen imágenes olfativas, gustativas, hápticas y motoras. Sin embargo, las imágenes mentales visuales y auditivas se presentan como las que más experimentan las personas de manera habitual, así como en experimentos controlados, donde las imágenes visuales son las que más se investigan y se documentan en la en la literatura científica. En psicología experimental y cognitiva, los investigadores se han concentrado principalmente en imágenes generadas deliberada y voluntariamente que el paciente o participante crea, inspecciona y transforma, como al evocar imágenes de un acontecimiento social intimidante y transformarlas en aquellas indicativas de una experiencia agradable y de autoafirmación.

En psicopatología, los médicos, por lo general, se han centrado en imágenes involuntarias que "vienen a la mente" espontáneamente, como en la experiencia de una persona deprimida con imágenes negativas intrusivas indicativas de tristeza, desesperanza y morbilidad; o imágenes que recrean eventos angustiantes previos característicos del trastorno por estrés postraumático. En la práctica clínica y la psicopatología, las imágenes mentales involuntarias se consideran intrusivas cuando ocurren de manera no deseada y espontánea, "captando la atención" hasta cierto punto. El mantenimiento o "retener en la mente" imágenes, ya sean voluntarias o involuntarias, impone unas exigencias considerables a los recursos cognitivos atencionales, que incluye la memoria de trabajo, apartándolas de una tarea cognitiva específica o concentración con fines generales y dirigiéndolos hacia las imágenes.

En la práctica clínica, este proceso puede ser explotado de manera positiva terapéuticamente mediante el entrenamiento del participante o paciente para centrar la atención en una tarea altamente exigente, que compite con éxito y dirige la atención lejos de las imágenes intrusivas disminuyendo su intensidad, viveza y duración, aliviando así el malestar o dolor.

Imágenes mentales y mala salud

Las imágenes mentales, especialmente las visuales y auditivas, pueden empeorar y agravar una serie de condiciones mentales y físicas. Esto se debe a que, según los principios de la psicofisiología y la psiconeuroinmunología, la forma en que un individuo percibe su condición mental y física afecta a su vez a procesos biológicos, lo que incluye vulnerabilidad a padecimientos, infecciones o enfermedades; y esa percepción se deriva considerablemente de imágenes mentales. Es decir que, en algunos casos, la gravedad de la discapacidad mental y física, del trastorno o enfermedad de un individuo está parcialmente determinada por las imágenes y su contenido, su impronta o intensidad, claridad y frecuencia, por lo que se perciben como intrusivas y espontáneas. Un individuo puede agravar los síntomas e intensificar el dolor o malestar provocado por muchas condiciones mediante la generación, a menudo involuntaria, de imágenes mentales que enfatizan su gravedad.

Por ejemplo, se ha demostrado que las imágenes mentales juegan un papel clave en contribuir, exacerbar o intensificar la experiencia y los síntomas del trastorno por estrés postraumático (TEPT), los antojos, los trastornos alimentarios como la anorexia y bulimia nerviosas, hemiplejía espástica, incapacidad tras un accidente cerebrovascular, restricción de la función cognitiva y del control motor debido a la esclerosis múltiple, la ansiedad o fobia social, el trastorno bipolar, la esquizofrenia, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad y la depresión.

Ejemplo de condiciones agravadas por imágenes mentales

Los desafíos y dificultades mencionados son algunos por los que se pone en relieve que un individuo pueda agravar los síntomas e intensificar el dolor o el malestar producido por su condición mediante la generación de imágenes mentales que enfatizan su gravedad.

A continuación se expone cómo dichas imágenes mentales agravan o contribuyen a cuatro condiciones específicas:

Trastorno por estrés postraumático

El trastorno por estrés postraumático suele originarse tras experimentar o presenciar un acontecimiento traumático que cause la muerte, lesiones graves o una amenaza significativa para los demás o para uno mismo. Las imágenes perturbadoras intrusivas, a menudo descritas por el paciente como 'flashbacks', son un síntoma común de esta condición en grupos demográficos de edad, género y la naturaleza del suceso traumático. Estas imágenes mentales espontáneas son a menudo muy vívidas y provocan recuerdos del trauma original acompañados de emociones o sentimientos intensificados y de la experiencia subjetiva de peligro y amenaza a la seguridad en el presente "aquí y ahora."

Angustia social

Las personas con angustia social tienen una tendencia mayor a la normal a temer situaciones que implican atención pública, como hablar en público o en entrevistas, conocer personas con las que no estén familiarizadas y atender eventos de naturaleza impredecible. Al igual que con el trastorno por estrés postraumático, las imágenes mentales vívidas son una experiencia común en aquellos con angustia social y a menudo incluyen imágenes que reviven y reproducen un acontecimiento estresante, intimidante o angustioso que propició sentimientos negativos, como vergüenza, remordimiento o incomodidad.

Por consiguiente, las imágenes mentales contribuyen al mantenimiento y persistencia de la angustia social, como sucede con el trastorno por estrés postraumático. En particular, las imágenes mentales normalmente descritas por aquellos que sufren de angustia social a menudo comprenden lo que los psicólogos cognitivos describen como una " perspectiva del observador". Esto consiste en una imagen de sí mismos desde la perspectiva de una persona que observa, donde los que sufren de angustia social se ven de manera negativa, como si se viesen desde el punto de vista del observador. Estas imágenes también son comunes entre las personas que sufren de otros tipos de ansiedad, que han agotado la capacidad de generar imágenes neutras, positivas o agradables.

Depresión

La capacidad de evocar imágenes agradables y positivas, ya sea de manera voluntaria o involuntaria, puede ser un requisito fundamental para producir y mantener estados de ánimo o sentimientos positivos y optimismo; y esta capacidad a menudo se ve afectada en aquellos que sufren depresión. La depresión consiste en angustia emocional y un deterioro cognitivo que puede incluir sentimientos de desesperanza, tristeza generalizada, pesimismo, falta de motivación, retraimiento social, dificultad para concentrarse en tareas mentales o físicas y trastornos del sueño. Mientras que la depresión se asocia normalmente con la rumia negativa de ciclos de pensamiento verbal que se manifiestan como habla interna, el noventa por ciento de los pacientes deprimidos que informan de imágenes mentales intrusivas angustiantes que a menudo simulan y recopilan experiencias negativas pasadas, y que la persona deprimida suele interpretar de una manera que intensifica sentimientos de desesperación y desesperanza.

Además, las personas que sufren depresión tienen dificultades para producir imágenes prospectivas indicativas de un futuro positivo. Las imágenes mentales prospectivas que experimentan las personas deprimidas en su momento más desesperanzador, normalmente incluyen imágenes vívidas y gráficas relacionadas con el suicidio, a las que algunos psicólogos y psiquiatras se refieren como "flash-forwards" o visiones de futuro.

Trastorno bipolar

El trastorno bipolar se caracteriza por episodios maníacos intercalados con períodos de depresión; el 90% de los pacientes experimentan trastorno de ansiedad comórbido en algún momento y hay una prevalencia significativa de suicidio entre los afectados. Las imágenes mentales prospectivas indicativas de hiperactividad o manía y desesperanza contribuyen a los episodios maníacos y depresivos respectivamente en el trastorno bipolar.

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