La Provincia del Chaco es una provincia en Argentina que se encuentra completamente dentro de la región chaqueña, concretamente en el denominado Chaco Austral. Su relieve eminentemente llano tiene una suave pendiente noroeste-sudeste que se aprecia con claridad en el sentido en que discurren los ríos. Su clima es subtropical, siendo la distribución de lluvias el principal factor de diferenciación, ya que siendo muy abundantes al Este disminuyen a medida que se avanza hacia el oeste, conformando tres zonas con límites difusos: Chaco Húmedo, Central o de Transición y Chaco Seco.

Los ríos Paraná y Paraguay que sirven de límite al Este constituyen a su vez límites de la región chaqueña, mientras que el río Bermejo que lo separa al norte de Formosa es uno de los 4 grandes ríos de dicha región. En el sector este se forman algunos cauces autóctonos dentro de los que se pueden destacar los ríos Negro, Tragadero y Guaycurú.

El paisaje está constituido por bosques en las zonas altas y selvas de galería junto a los cursos de agua, cañadas o lagunas en las zonas bajas, y abras o pastizales en las zonas intermedias. El monte leñoso de la zona occidental es conocido como Impenetrable, siendo una de las características más reconocidas de la Provincia.

Clima El gradiente este-oeste es el principal factor que afecta el clima; al este se presenta la isohieta de 1200 mm anuales de precipitación, mientras que en el extremo oeste alcanza los 500 mm; no obstante el clima se caracteriza por una gran amplitud interanual, que mueve 300 mm las isohietas. En años húmedos todo el sector oriental queda con excedentes hídricos.

La zona oriental presenta clima subtropical húmedo con dos estaciones diferencias: verano e invierno. Hay un doble máximo de lluvias en noviembre y marzo, mientras que las mínimas precipitaciones se dan entre julio y agosto. Las medias térmicas anuales son de 20 °C. Los vientos predominantes son del sector NNE y SSE, que determinan el ingreso de masas de aire cálido y seco, o frío y húmedo respectivamente. El clima se considera muy favorable para las actividades humanas entre mayo y septiembre, y muy desfavorable entre diciembre y marzo.

Circulación atmosférica La provincia se ubica cerca del centro geográfico del sector sudamericano del Hemisferio Sur, sobre la zona de discontinuidad zonal de circulación, es decir, al norte de ella los vientos dominantes son del este propios de las zonas tropicales, y al sur predominan los del oeste, característicos de zonas templadas; al ser una zona de transición según la época del año predominan unos u otros vientos. Como el Hemisferio Sur es eminentemente oceánico, las condiciones térmicas del mar influyen notablemente en la circulación atmosférica. De hecho la circulación típica del verano se extiende hasta mediados de otoño, momento en que el mar alcanza el máximo de temperatura acumulada, mientras que el modelo invernal se extiende por la razón opuesta hasta mediados de la primavera. Las masas de aire alteran entonces el impacto de la radiación solar, al punto que se reconocen solamente dos estaciones: una con predominio de masas tropicales y otra con predominio polar, ambas separadas por cortas estaciones intermedias.

La masa continental sudamericana interrumpe el flujo entre el anticiclón del Atlántico Sur y el anticiclón del Pacífico Sur, especialmente por la Cordillera de los Andes. Entre medio de ambos se sitúa una zona de baja presión denominada baja térmica del Noroeste argentino, que se manifiesta a sotavento de la cordillera y va perdiendo intensidad hacia el este, donde se ubica la provincia. Este sector de bajas presiones facilita el intercambio de vientos, filtrándose al norte los vientos australes y al sur los tropicales. En verano esta depresión térmica se acentúa por el mayor calentamiento continental. El ciclo típico puede establecerse de la siguiente manera: con el pasaje de un frente frío acontece mal tiempo y lluvias generalizadas, a lo que sucede una sensible baja de la temperatura y caída de los niveles de humedad; sigue entonces buen tiempo, soleado, con vientos suaves. Progresivamente se produce un calentamiento, el cielo se torna brumoso o con grandes nubes de desarrollo vertical, características típicas de vientos tropicales en movimiento; esta situación puede acarrear chaparrones convectivos o de inestabilidad, aislados y espacialmente desorganizados; finalmente vuelve a ingresar una masa de aire polar reiniciándose el ciclo.

Los vientos pueden dividirse en dos grandes grupos: tropicales y continentales: los primeros son denominados en el habla cotidiana como viento norte, y los segundos como viento sur, aunque como veremos a continuación, dentro de ellos se presentan corrientes de aire con características muy distintas.

Vientos tropicales Cuando el anticiclón del Atlántico Sur se encuentra a una latitud igual o superior a la del centro de baja presión continental se forma un flujo de viento desde el nordeste denominado tropical atlántico, el cual al provenir del océano lleva consigo grandes cantidades de humedad. Ocurre sobre todo en verano y afecta principalmente la zona este de la Provincia. Los días se presentan húmedos y cálidos, con poca amplitud térmica entre el día y la noche. Aunque no es excesivamente caliente, el alto contenido de vapor lo torna muy incómodo.

En cambio, cuando el anticiclón del Atlántico se encuentra más al norte que la depresión térmica, el flujo de vientos tiene sentido norte - sur, bordeando la depresión térmica, y se denomina tropical continental. Al tener su origen en zonas áridas del continente se trata de un aire seco y caliente, con alto contenido de vapor pero cuya elevada temperatura reduce la humedad relativa. Aunque es más caliente que la variante atlántica, su menor humedad la hace más tolerable.

Vientos polares Estos vientos se originan en el borde oriental y polar del Anticiclón del Pacífico Sur, pero los mismos solo consiguen superar la barrera de los Andes al Sur del Paralelo 35°S, donde la altura de los valles desciende de 4000 a 2000 en promedio. Dichas masas transponen la barrera unas 80 veces al año, pudiendo desde allí seguir tres trayectores diferentes.

En épocas invernales es más común la trayectora principal es la meridiana, por la cual los vientos toman rumbo norte a través de la depresión continental. Las trayectorias zonales tienen rumbo oeste-este y son las más habituales en verano, pero no alcanzan a afectar a la provincia donde dominan en dicha etapa los vientos tropicales. En las estaciones intermedias se presentan los vientos submeridianos, a medio camino entre los ya mencionados.

La trayectoria meridiana conforma el viento polar continental. Son típicamente frías y pierden casi toda su humedad una vez que traspasan la Cordillera. El aire frío y seco produce bruscos enfriamientos, causando las típicas heladas invernales. Generan buen tiempo, frío y seco, con días soleados y agradables, y grandes enfriamientos nocturnos. En verano ocurren con baja frecuencia y se caracterizan por su baja humedad. Al provenir del sudoeste su acción se siente con mayor intensidad en dicha zona, perdiendo relevancia hacia el norte y este.

La trayectoria submeridiana por su parte presenta mayores niveles de humedad, el cual proviene de su breve paso por el Atlántico; conforma lo que se conoce como viento polar atlántico. Genera en la zona lloviznas o lluvias generalizadas, situación que se puede prolongar por varios días, sobre todo durante los meses de mayo y junio. El tiempo se presenta húmedo, frío y gris.

Temperatura A medida que se avanza hacia el norte aumentan levemente las temperaturas, ubicadas entre 20° y 22° de media anual. La presencia de masas de agua puede alterar significativamente el equilibrio, en el valle del Paraná la misma puede tener hasta 5 °C de diferencia con las zonas cercanas; las masas boscosas pueden producir efectos semejantes, pero de alcances más limitados. Durante el verano las temperatura máximas pueden superar los 47 °C, la zona noroeste se encuentra muy próxima a Rivadavia, localidad que se conoce como el polo de calor de América del Sur, pero es también el área más despoblada. A medida que se avanza hacia el oeste el clima se torna más continental, con lo cual aumentan las amplitudes térmicas media y absoluta.

El clima se presenta más estable en verano, con calor generalizado. En invierno en cambio los frentes fríos son intrínsecamente variables, pudiendo producir dos o más períodos fríos separados por períodos calurosos fuera de época. Esto alcanza el conocimiento popular en la etapa conocida como veranillo de San Juan, momento del año donde se reconoce un alza de temperatura cerca de la festividad de San Juan Bautista, en pleno invierno austral.

Precipitaciones En la franja sobre las riberas de los ríos Paraná y Paraguay las lluvias superan los 1200 mm anuales, decreciendo gradalmente a menos de 600 milímetros en Taco Pozo, extremo occidental de la provincia. El área oriental se ve fuertemente afectado por el anticiclón del Atlántico, mientras que al oeste tiene mayor incidencia la mencionada depresión térmica del noroeste, sobre todo en invierno.

En verano el calientamiento de la superficie acentúa la depresión térmica, con lo que los vientos tropicales atlánticos penetran más profundamente hacia el oeste, lo que genera la mayor actividad pluvial del estío y una tendencia monzonal. En la zona oriental la merma de los vientos tropicales se compensa con las masas polares atlánticas, por lo que no existe una estación seca como en la región occidental. Todo el régimen presenta entonces un doble máximo en los meses de noviembre y marzo, algo más acentuado este último por el aumento de la temperatura del mar.

Las medias de precipitaciones esconden sin embargo una alta variabilidad interanual, en el este el año más lluvioso puede representar hasta 2,5 veces la cantidad de lluvia durante el año más seco; al oeste esta fluctuación se agudiza. La variabilidad intermensual es aun mayor, por la característica de las lluvias estivales, desorganizadas, al punto que se pueden presentar máximos aleatorios en determinadas áreas. Las sequías por otra parte se presentan más habitualmente en invierno, en un contexto sin embargo más variable que en invierno, ya que la atracción de lluvias en verano viene dada por factores estáticos como son la latitud y la continentalidad, mientras que los frentes invernales dependen de un factor dinámico y variable por excelencia como lo es la circulación de los vientos templados.

Geología La Provincia se asienta sobre el Macizo de Brasilia, una de las tres grandes unidades de Sudamérica. Hace 100 millones de años la Placa de Nazca comenzó un proceso de subducción bajo la Placa Sudamericana, originando la actual Cordillera de los Andes; al mismo tiempo se inició un descenso del bloque donde se ubica el Chaco. Sobre el sector ubicado entre los Andes y la meseta elevada en la actual Provincia de Misiones se fueron acumulando las partículas provenientes de la erosión de los Andes —los niveles más cercanos a la superficie provienen más precisamente del sector montañoso ubicado en el Noroeste argentino— quedando el macizo cristalino enterrado bajo una capa de sedimentos que en promedio tiene 2 mil metros de profundidad, llegando hasta los 5000 metros en el depocentro o Fosa Las Breñas. Este sector es conocido como Cuenca Chacoparanaense, y es una cuenca intracratónica.

Fallas geológicas La orogenia andina también afectó distintas fallas paralelas, una de ellas discurre bajo los cauces de los ríos Paraguay y Paraná, la cual se reactivó hace 2,5 millones de años, elevando el bloque mesopotámico y marcando un claro contraste en las zonas ubicadas a uno y otro lado de la falla.