El arte de la orfebrería en España ha sido prácticamente desconocido, sin embargo, en el ámbito leonés, gracias al asentamiento de Enrique de Arfe, un patriarca procedente de Alemania, que llegó a España con un estilo ya forjado, a pesar de que sus orígenes son muy difusos, a consecuencia de una falta de documentación. Consta que llegó a la Península en el año 1501 y su nombre era ya tan relevante que se le encarga una custodia de plata, por lo que a partir de ese año se conocen muchas fuentes del artista. Entre ellas, el trabajo en la Catedral de León y el de Toledo, donde realizó la custodia procesional de la Catedral, a partir de ese momento, se produjo una creación de larga duración de custodias procesionales. No obstante, los ejemplos que existen no son numerosos.
Periodización de la orfebrería La orfebrería leonesa alcanzó su máximo apogeo en el con el paso del románico al gótico, aunque desconocemos la datación de las piezas debido a la escasez de documentación, por lo que para una fecha aproximada de creación de estas piezas lo importante reside en su análisis estilístico. Un análisis aproximado de periodización puede dividirse en cuatro periodos:
Gótico pleno. .: Son unas cruces que se caracterizan por el equilibrio en la distribución de decoración sobre la superficie de la obra. Gótico final. Finales del y primer cuarto del .: En este periodo la arquitectura gótica, especialmente la alemana, gracias a Enrique del Arfe, se va a ver reflejada en la platería leonesa, un elemento distintivo que se va a apreciar son los nudos de las cruces, a este trabajo se le denomina “mazonería”. Por esta razón las figuras adquieren un gran detallismo y tratamiento en los temas secundarios. Gótico lombardo. A partir de 1510, aproximadamente.: En este estilo, las cruces procesionales van a presentar decoraciones de tipo vegetal. Plateresco. Desde 1520, aproximadamente.: Dentro de este estilo la figura de Enrique del Arfe es importante por destacar elementos que tuvieron un mayor esplendor en el Renacimiento.
Materiales y técnicas en León El material básico para la fabricación de estas cruces es la plata, debido a que el oro sólo se utiliza para cubrir total o parcialmente las cruces, cuyas almas son de madera, inclusive, los esmaltes también juegan un papel esencial, ya que aportaban color a estas piezas, aplicando tonalidades azul cobalto, el verde, blanco, gris y rojo, con la técnica del champlevé, esta aplicación de los esmaltes no fue sólo relevante en el , sino también en el XVI.
Las técnicas más empleadas son el cincelado y la fundición, los moldes empleados se utilizaron para distintas obras, inclusive y, sobre todo a partir del gótico final, se empleó el repujado, con la que se logra la decoración vegetal de las cruces. Finalmente, los orfebres góticos también emplearon planchas caladas superpuestas a las lisas, que son las que recubren el alma de la pieza.
A pesar de la riqueza y exquisitez de las piezas, la figura de los plateros no fue muy numerosa en la ciudad de León, por lo que tampoco encontramos, en ese periodo una calle propia para ellos, como si la hay en la actualidad, que es la Calle Platerías próxima a la Iglesia de San Martín. Esto se debió a un crecimiento del barrio en la segunda mitad del , considerándose el primero en presentar una actividad artesanal.
Sin embargo, esta escasez de orfebres en la ciudad no supuso un impedimento para que se organizasen en grupos e incluso se emparentasen con relaciones matrimoniales, tutorías y apadrinamientos. Al mismo tiempo, la mayoría de artistas que trabajaban en la ciudad, eran autóctonos de la misma, aunque si que hubo algunos trabajadores procedentes del norte de Europa, entre ellos, el ya mencionado, Enrique del Arfe.
Todo el trabajo de los orfebres queda reducido al taller, siendo frecuente que los maestros tuviesen un aprendiz a su cargo, cuya formación quedaba reflejada ante un notario, pero se desconoce cómo se redactaban los términos puesto que los Protocolos Notariales en León no se inician sino hasta el . Al ser la Iglesia el principal cliente de los plateros, siendo notable el trabajo que se debía realizar en la Iglesia Mayor, para la realización de nuevas piezas y arreglando la plata que se les encargase, estando ya fabricada. Es interesante referir que gracias al trabajo de aprendizaje la experiencia previa en el trabajo de la orfebrería no era necesaria, sin embargo, a cambio de que los trabajadores tuvieran listos los encargos, la Iglesia les propiciaba un sueldo y una resta en una de las casas del cabildo.
A consecuencia de que la Iglesia fuese el cliente principal, los plateros también realizaban piezas de carácter civil en menor medida, algunos ejemplos son vajillas y objetos de adorno personal, fabricados a petición de la nobleza, por lo que al tener carácter privado nos es más desconocida en comparación a las producciones religiosas.
Marcaje de las piezas En la platería se empieza a dar un fenómeno desconocido para el resto de las artes, que es el marcaje de las piezas, estas marcas se imprimen sobre el metal con un instrumento, denominado troquel o punzón, que tiene en un extremo letras grabadas en negativo o bien figuras relacionadas con el autor de las piezas, la propia ciudad, la fecha, la ley del metal, etc., es decir, cualquier dato relevante que diga de donde corresponde la pieza. A pesar de que en España se emplease el punzón para datar las piezas en el , en el resto de Europa esta técnica es mucho más antigua, por ejemplo, en el acuño de las monedas en París durante el y en Inglaterra se empleaba ya desde finales del .
En origen el marcaje de las piezas en Castilla se realizaba de manera triple, ya que se incluía: el orfebre, la localidad y el contraste, algo opuesto a lo que ocurría en la Corona de Aragón, donde el contraste imprime la marca de la localidad y en contadas ocasiones el autor estampaba su propia marca, sin embargo, los punzones de localidad y contraste se empleaban también como un símbolo de calidad. Por esta razón, todos los productos debían llevarlos.
La documentación leonesa no es muy extensa en lo que se refiere a que en un tiempo hubo un trabajo de marcar las piezas y otro de pesarlas, inclusive el marcador era elegido por el regidor de la ciudad, habiendo superado un examen previamente. La primera noticia leonesa que menciona estos nombramientos se produce el 14 de septiembre de 1513.
El sistema de elección consistía en una votación, por parte de los regidores sobre los candidatos al puesto y los puestos iban quedando libres a medida que un marcador más veterano se ausentaba, fallecía o no podía ejercer el oficio por algún otro motivo. Estas marcas las encontramos a partir del , ya que las piezas en el no presentan ninguna marca, todo esto lo analizamos en el contexto de que los números de piezas marcadas son muy escasos.
Además, en la ciudad leonesa el punzón utilizado por el contraste Rodrigo Álvarez, se empleó en las Cruces de Vega de Infanzones y Villacé.
Al mencionar la platería en el marco geográfico de León, el símbolo evidente de la ciudad es un león y por tanto será lo que representen los plateros, aunque no sólo en la ciudad Castellana, sino también en Zaragoza y Córdoba, en la ciudad aragonesa el punzón de plata compuesto desde 1430 consta de un león pasante colocado en vertical, seguido de la sílaba CES. Por otro lado, en la ciudad de Córdoba durante el se usaba un punzón compuesto por la sílaba COR, que va a coexistir con el león durante el .
Vistos los ejemplos de las otras ciudades, en León, como ya hemos mencionado, la marca será el propio animal, con dos variantes:
Un león pasante enmarcado en un escudo con contorno de lados rectos, esta tipología se presenta una sola vez en el castillete de la Cruz de Santa Cristina de Valmadrigal, dentro de la decoración del árbol de la cruz, que empieza a manifestar motivos renacentistas, por lo que no se puede fechar a una época previa al primer cuarto del . Un león rampante dentro de un escudo coronado, iconografía empleada a partir del en ejemplos como la Cruz de Villacé o la Cruz de Vega Infanzones, ambas marcadas por Rodrigo Álvarez. Esto es así hasta 1559-60, puesto que en la cruz de Santa Marina de León se marcó con otra tipología de león, al tomar el cargo de contraste Gonzalo de Herrera.
Características de las cruces miniaturadeimagen|Cruz procesional encargada por el arcediano Francisco Simancas, para la Catedral de Córdoba, realizada en 1520 por Enrique de Arfe. En lo referente a las tipologías de cruces procesionales góticas leonesas podemos destacar cinco tipos:
De brazos cilíndricos: Están realizadas con latón dorado y la decoración de la manzana, en la parte inferior de la cruz, se realizó con incrustaciones de esmaltes, mediante la técnica del cabujón. En lo que se refiere a la decoración de los brazos, destaca un recorrido de líneas helicoidales, hasta llegar a los extremos donde se aprecia una moldura sogueada y un friso de flores de lis. Un ejemplo de esta tipología es la Cruz de Villarodrigo de las Regueras que porta unos vástagos transversales cuya función era soportar las figuras de la Virgen y San Juan. “De gajos”: A estas cruces se las denomina así por su característica de tener un árbol salpicado de cilindros, a modo de nudos. Esta asociación de las cruces con los árboles puede tener diversas razones, un ejemplo es la semejanza con la Cruz de Cristo. Cabe referir que todas las cruces de esta tipología tienen una característica común, el carácter hispano-flamenco. Un ejemplo es la Cruz de Villafruela de Pormal, con los gajos perpendiculares a los brazos. De brazos rectos con expansiones cuadrilobuladas y terminaciones flordelisadas: Es el prototipo de cruz más característico, la terminación flordelisada se remonta al y se populariza en el . Este auge de la platería renacentista propició que se avanzase hasta la siguiente tipología de cruces. De brazos rectos con expansiones cuadrilobuladas y terminaciones treboladas conopiales: Esta tipología se distingue de la anterior en las terminaciones de los brazos, donde forman arcos conopiales con círculos inscritos, un ejemplo lo observamos en la Cruz de Santa Cristina de Valmadrigal. De brazos rectos con cuadrones y terminaciones circulares: Esta tipología supone un avance hacia formas renacentistas, dando lugar a formas circulares que sirven para mostrar una iconografía. Un ejemplo de estas cruces es la Cruz de San Isidoro de León, que carece de pies, ya que estos se han conservado en un número menor de cruces.
Tipos de nudos Es interesante referir que existen dos nudos característicos en las cruces:
Manzana esférica achatada: Manifiestan una serie de incrustaciones con cabujones y sólo se conservan cinco pertenecientes al , en la mayor parte de estos ejemplares el diámetro queda marcado por una faja circular o prismática, de grosor variable. Por otro lado, los casquetes están divididos en seis u ocho paños radiales, cubiertos por decoración vegetal. Un ejemplo de esta tipología de cruces es la Cruz de Vega de Infanzones, con un total de dieciséis campos trapezoidales y un diámetro octogonal en el nudo. Nudo en forma de castillete: Es el tipo más característico del gótico final, suponen auténticas arquitecturas en miniatura, contienen una serie de ventanales, arbotantes, estribos, pináculos y escultura monumental. Todos los ejemplares que se estudian pertenecen al , un momento en el que el estilo está muy desarrollado, por lo tanto, responden a dos tendencias distintas: El deseo de emular la imagen de la Catedral, máximo exponente de la espiritualidad gótica. Es decir, que en cada muro se abre un gran ventanal y se simula una pequeña capilla rematada por un gran doselete, en estas ventanas se alojan pequeñas figuras de bulto redondo, que generalmente son apóstoles. En las aristas es donde se elevan contrafuertes. Un ejemplo de esta tipología es la Cruz de San Isidoro.