miniaturadeimagen|Reja gótica en Pamplona La rejería gótica española se empezó a establecer a finales el , coincidiendo con la finalización de las grandes obras constructivas del mismo estilo en España. Durante el comenzó a instaurarse de forma habitual y no fue hasta el cuando alcanzó su época de mayor auge y esplendor, etapa en la que se tornó más suntuosa y formó parte importante de los grandes templos góticos.
Historia Estudios han demostrado que en la península ibérica el hierro ya se utilizaba en la Edad del Bronce, aunque las piezas que han aparecido en las excavaciones arqueológicas indican que su uso era básicamente decorativo. Fueron los pueblos indoeuropeos quienes a su llegada comienzan a explotar los yacimientos, utilizando hornos y fraguas para la transformación del material. En sus inicios los hornos eran instalados en zonas poco pobladas de bosques y, con esto, se procuraba el aprovisionamiento de leña, al mismo tiempo se tendía a situarlos en zonas elevadas para aprovechar el viento que, mediante hendiduras, servían a manera de tiros naturales. Con la llegada del pueblo celta, el uso del hierro se amplía utilizándose para dar forma a armas variadas como flechas, espadas, lanzas, así como a herramientas, hachas, martillos y multitud de fíbulas.Bonet Correa, Antonio (1987). Historia de las Artes Aplicadas e Industriales en España. Madrid: Ediciones Cátedra, S.A.
Con la entrada de los musulmanes, la industria metalúrgica gana en importancia, ya que contaban con grandes expertos en el trabajo del hierro, que enriquecían las piezas con gran detalle y combinándolo con la orfebrería y la cerrajería. En contraposición al regio arte del metal que había sido implantado en la península, los musulmanes dotan su industria de formas romboides y curvilíneas, rosetones y cenefas geométricas. La rejería es poco frecuente por el uso habitual de celosías de varios materiales para cubrir sus vanos. Aun así existen fuentes que testimonian la importante labor herrera de la comunidad musulmana en la península. Se tiene constancia que, en el año 1204 durante el reinado de Pedro II, concedió a un importante maestro cerrajero llamado Abdelam, la realización de los trabajos en el Monasterio de Montearagón. Posteriormente, en el año 1373, existen pruebas documentales, en el Ayuntamiento de Sevilla, de trabajos ferreros encargados al maestre Hame Johany y al maestre Nahe. En el , en Segovia, se formaría un gremio herrero con participantes cristianos y moros.
miniaturadeimagen|derecha|Reja Capilla del Sagrario, Catedral de Palencia.
La forja gótica en España
Comienza su implantación tardía en el final del e irá adaptándose a las nuevas formas arquitectónicas hasta vivir su momento cumbre en el XV, uniéndose al esplendor y suntuosidad de los nuevos templos góticos.
Con la verticalidad de las construcciones, las rejas comienzan a alargar sus formas de manera que comienzan a realizarse en dos cuerpos separados por franjas y son finalizadas con adornos de cresterías, ayudando así a ganar en altura.
La estructura constaba de manera habitual de tres paños: en el central se encuentra la puerta que pasa de una hoja a dos y un cuerpo a cada uno de sus lados similar en tamaño y barras de hierro cuadradas con base de escocia y toros y remate sencillo. La riqueza decorativa iba en aumento añadiéndole ya a finales del , hojas cubriendo los bastidores.
El comienzo de un nuevo siglo trae consigo una labor rejera fecunda, las estructuras ganan en solidez y altura, se continúan los tres paños con puerta en la central enmarcada generalmente con motivos florales o cordones rodeando el dintel. En los dos cuerpos restantes abundan los arcos ojivales y rematando sus pinchos con cresterías floreadas ayudando al carácter defensivo del conjunto.
Los barrotes siguen siendo cuadrados, pero ya se comienzan a ver algunos de formas retorcidas y desplegándose a veces con forma de corazones o figuras geométricas.
Durante el y ya implantada la aportación del repujado simple a la obra rejera de España, cabe destacar la labor de los maestros Bartolomé y Juan Morey, que elaboraron importantes cerramientos en capillas del claustro de la Catedral de Barcelona y trabajos de herrería que decoran las puertas de Santa María del Mar.
Al avance arquitectónico durante el se le une el avance de la rejería en igual medida, ganando en riqueza y en nuevos procedimientos técnicos. Se instauran definitivamente las grandes escuelas peninsulares, que a su vez tendrán sus propios talleres. La estructura vendrá a ser similar que durante el siglo anterior ganando en complejidad decorativa.
Los barrotes durante este siglo podrán ser de hasta seis formas diferentes, los capitales sueles tener forma hexagonal sobre una basa y rematados con estrangulación. Estos barrotes suelen ser recios y son los que marcan las calles por los que se disponen barrotes cuadrillados; torsos; torsos con apertura central en forma de corazón, rombo o cuadradas; redondeados sin basa y rematados con formas redondeadas de mayor tamaño que el barrote al que pertenecen y finalmente otros con apertura central ojival y barrote torso, de sección cuadrangular, hexagonal o cilíndrica. La mezcla artística de la forja del XIV y del XV da lugar al enriquecimiento visual propio del gótico florido.
miniaturadeimagen|derecha|Dibujo de friso gótico de lienzos y torretas.
miniaturadeimagen|derecha|Crestería gótica siglo XII
En cuanto a la reja de uso decorativo, aparte de la función protectora que ejerce existe una preocupación por su decoración artística. Generalmente se encuentra en las grandes construcciones góticas religiosas, como pueden ser catedrales y monasterios y también frecuentemente en los palacios, adaptándose a las características del estilo artístico.
miniaturadeimagen|izquierda|Catedral de Barcelona, reja tabique de la Capilla San Cosme y San Damián
La decoración castellana tipo fortificación hacía alusión a la defensa del hombre frente al mal, posiblemente procedente de los talleres de Toledo. Los conjuntos de lirios que aparecen en la región catalana, seguramente forjados por el gremio rejero de Barcelona, hacen referencia, según las Sagradas Escrituras a la “entrega total y confianza en Dios para la salvación eterna”, y finalmente la decoración levantina de vegetación cardosa alude al dolor y el sufrimiento que acompaña a los santos y a la Pasión de Cristo.Alonso, F. d.-F. (1997). La reja arquitectónica medieval en España. Su implantación, desarrollo,simbolismos y tipologías. Anales de Historia del Arte. UCM, 7., pp. 87-98.
Tipología geográfica
Cataluña
Es en esta zona donde dan comienzo las grandes obras rejeras con la reja del presbiterio de la catedral de Tarragona, que se finalizó en 1443 y es adjudicada a un maestro de Morella. Tiene 16 metros de anchura por 6 metros de alto con decoración de crestería y puerta con arco conopial.
Respecto a la catedral de Barcelona, fueron varias las obras rejeras que podemos encontrar. El cerramiento de la capilla de Santa Clara y Santa Catalina, fueron obra del maestro rejero Joan Vilalta hacia 1450 por encargo de la esposa de Arquimbau de Foix, recibiendo como pago la cantidad de 335 florines, así mismo queda documentado que también fueron abonados 55 florines a Joan Cabrera, pintor que se encargó de embellecer con dorados parte de la estructura.
Otra de las obras rejeras del templo catedralicio que se adjudican al período gótico es la de la capilla de San Mateo y San Matías. Esta composición según consta documentado, fue encargada por Guillem Almugaver, mercader barcelonés, que ofreció para su ejecución 100 libras, pidiendo que se añadiera su escudo heráldico rodeando el acceso central. Se trata de una reja sencilla y robusta. Tres cuerpos con acceso doble en su cuerpo central y barrotes de base circular, que se insertan directamente en el pavimento. La decoración de crestería simple se compone de florones atravesados con espina central.
Esta composición de compleja ornamentación pertenece al período del gótico florido, constaba de arcos conopiales sobre las puertas de acceso y gabletes, con un cuerpo central y laterales donde se sigue la continuidad de los pasamanos y barras. La decoración consta de crestería vegetal, varios tipos de hojas vegetales, cardinas, roble, palma y espigas, presentes en los remates superiores de la estructura y en los bastidores.
El maestro Loquer es el encargado de elaborar la obra rejera de la subida al púlpito, concluidas e instaladas en 1443. Posteriormente comienzan a cerrarse algunas de las capillas y del claustro, debido a estos encargos comienzan a surgir nuevos talleres de producción rejera en la zona, siendo uno de los más importantes el del Maestro Bartolomé Desplá cuyos discípulos continuaron con su obra posteriormente. El tipo más frecuente era la reja-tabique compuesta de barras de base circular y cresterías ornamentadas con lirios.
Otro gran maestro de la forja catalana es el Maestro Juan Arnau, Canciller en 1494, cargo que le fue concedido por el propio Gremio Herrero de Barcelona.
Castilla
En la zona castellana comienzan a formarse talleres que irán adquiriendo importancia durante la segunda mitad del , como pueden ser los de Sigüenza, Burgos, Toledo y Salamanca. En tierras burgalesas, concretamente en la catedral, fue muy importante el Maestro Bujil ejecutor de la obra de rejería de la capilla de las Reliquias. En Salamanca las obras anónimas en el convento de la Anunciación, en la capilla de Santa Catalina y las magníficas rejas de la Casa de las Conchas, estas últimas con friso y pequeñas torrecillas. miniaturadeimagen|Rejas en las ventanas de la Casa de las Conchas, Salamanca.
En tierras de Sigüenza, la obra del Maestro Martín García referida a las rejas-tabique de varias de las capillas de la catedral y el claustro.
Es en Toledo ya avanzado el siglo cuando comienza su andadura un taller que será influyente en las dos castillas, su fundador fue el Maestro Pablo siendo el responsable de la implantación de los modelos de reja-tabique y reja-lienzo y convirtiéndose en Maestro Mayor Rejero del templo catedralicio. Se encargará entre 1480 y 1500 de la elaboración de la reja de la capilla de San Ildefonso y de la de doña Teresa de Haro, así como la gran obra rejera de la portada del Reloj. Todas de hierro macizo, compuestas de dos cuerpos y rematadas. Los barrotes de base cuadrada sobre basas y ornamentadas con bandas de chapa que forman agrupaciones de hojas de cardo y torres en los laterales.
La reja de la portada del Reloj tiene 5,15 metros de alto por 9,80 m de ancho, consta de dos cuerpos y se sabe que el Maestro Pablo recibió como pago 90.050 maravedíes en 1482, fecha de la finalización del trabajo.
La reja de la Capilla de Doña Teresa de Haro fue terminada un año después, en 1483, de estructura similar a la portada del Reloj, destacando en sus remates escudos de armas sustentadas por serafines. En 1484, y tras una reforma en la Capilla de San Ildefonso, se añaden las rejas de la entrada y los arcos anexos, encargos por los que cobra 103.220 maravedíes.Alonso, F. d.-F. (20 de Marzo de 1974). La rejería toledana: obras rejeras en la catedral. Madrid.
Algún otro ejemplo que podemos hallar en tierras castellanas, es la iglesia de San Antolín de Tordesillas en la cual encontramos una puerta que recibe el nombre de “puerta del tesoro de Doña Juana”, el apelativo le viene dado por ser el acceso a una estancia cuya función era de caja fuerte, formada por barras que se entrecruzan de manera horizontal y vertical formando un conjunto reticulado sobre una base de hierro y remaches de clavos. Dispone de cerrojos y cerradura con llave.