derecha|miniaturadeimagen|Agricultura climáticamente inteligente y recolección de agua de lluvia en el condado de Machakos, Kenia. El cambio climático en África es una amenaza cada vez más grave para el continente, ya que África es uno de los continentes más vulnerables al cambio climático.Niang, I., O.C. Ruppel, M.A. Abdrabo, A. Essel, C. Lennard, J. Padgham, and P. Urquhart, 2014: Africa. In: Climate Change 2014: Impacts, Adaptation, and Vulnerability. Part B: Regional Aspects. Contribution of Working Group II to the Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Barros, V.R., C.B. Field, D.J. Dokken et al. (eds.). Cambridge University Press, Cambridge, United Kingdom and New York, NY, USA, pp. 1199-1265. El cambio climático antropogénico ya afecta significativamente a África. Según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, la vulnerabilidad de África al cambio climático está impulsada por una serie de factores que incluyen una capacidad de adaptación débil, una alta dependencia de los bienes de los ecosistemas para los medios de vida y sistemas de producción agrícola poco desarrollados. Los riesgos del cambio climático sobre la producción agrícola, la seguridad alimentaria, los recursos hídricos y los servicios de los ecosistemas probablemente tendrán consecuencias cada vez más graves en la vida y las perspectivas de desarrollo sostenible en África. La gestión de este riesgo requiere la integración de estrategias de mitigación y adaptación en la gestión de los bienes y servicios de los ecosistemas y los sistemas de producción agrícola en África.

En las próximas décadas, se espera un calentamiento debido al cambio climático en casi toda la superficie de la Tierra, y la precipitación media global aumentará. Se espera que los efectos regionales sobre las precipitaciones en los trópicos sean mucho más variables espacialmente y hay menos seguridad respecto del aumento o disminución de las precipitaciones, pero hay certeza de que habrá cambios. Las temperaturas superficiales observadas han aumentado en África desde finales del siglo XIX hasta principios del en aproximadamente 1 °C. En ciertos lugares, la temperatura ha aumentado todavía más, por ejemplo en el Sahel la temperatura mínima ha aumentado hasta 3 °C al final de la estación seca. Las tendencias de precipitación observadas indican discrepancias espaciales y temporales. Los cambios observados en temperatura y precipitación varían regionalmente.

En términos de esfuerzos de adaptación, los actores a nivel regional están logrando algunos avances. Esto incluye el desarrollo y adopción de varias estrategias regionales de adaptación al cambio climático, por ejemplo, el Reporte de Políticas sobe Cambio Climático de la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC, por sus siglas en inglés) y la estrategia de adaptación para el sector del agua. Además, se han realizado otros esfuerzos para mejorar la adaptación al cambio climático, como el Programa tripatito de Adaptación y Mitigación del Cambio Climático en África Oriental y Meridional (COMESA-EAC-SADC).

Como organización supranacional de 55 estados miembros, la Unión Africana ha propuesto 47 objetivos y acciones correspondientes en un borrador de informe de 2014 para combatir y mitigar el cambio climático en el continente. El Secretario General de las Naciones Unidas también ha declarado la necesidad de una estrecha cooperación con la Unión Africana para hacer frente al cambio climático, de acuerdo con los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU.

Impactos en el medio ambiente natural

Cambios de temperatura y clima El registro de temperaturas muestra un aumento generalizado en África desde finales del hasta principios del de alrededor de 1 °C, pero en algunas áreas la temperatura mínima observada ha aumentado hasta 3 °C, por ejemplo, en el Sahel al final de la estación seca. Los patrones de precipitación observados muestran discrepancias espaciales y temporales. Los cambios observados en las temperaturas y las precipitaciones varían regionalmente.

Recursos hídricos La calidad y la disponibilidad del agua se han deteriorado en la mayoría de las áreas de África, particularmente debido al cambio climático. Los recursos hídricos son vulnerables y tienen la posibilidad de verse fuertemente afectados por el cambio climático con vastas ramificaciones en las sociedades humanas. El IPCC predice que millones de personas en África enfrentarán de manera persistente un mayor estrés hídrico debido a la variabilidad y el cambio climático (IPCC 2013). Los cambios en los patrones de precipitación afectan directamente la escorrentía superficial y la disponibilidad de agua. Cualquier cambio en el ciclo hidrológico puede tener efectos significativos en las cuencas hidrográficas de África. Para mejorar la comprensión de los cambios pasados y futuros en la disponibilidad de agua debido al cambio climático, el Quinto Informe del IPCC recomendó utilizar la técnica de reducción de escala dinámica. El IPCC propuso utilizar los modelos climáticos del experimento regional coordinado de reducción de escala (CORDEX) que se ejecuta en un máximo de 50 km.

Es probable que el cambio climático agrave aún más la situación de las cuencas hidrográficas en África. Por ejemplo, la cuenca del Rufiji en Tanzania se encuentra en una situación de vulnerabilidad debido a la diversidad de usos del suelo y los complejos desafíos sociopolíticos.

Impactos en las personas El cambio climático afectará cada vez más a África debido a muchos factores. Estos impactos ya se están sintiendo y aumentarán en magnitud si no se toman medidas para reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Los impactos incluyen temperaturas más altas, sequía, patrones cambiantes de lluvia y una mayor variabilidad climática. Estas condiciones inciden en la producción y el consumo de energía. La reciente sequía en muchos países africanos, que se ha relacionado con el cambio climático, afectó negativamente tanto a la seguridad energética como al crecimiento económico en todo el continente.

África será una de las regiones más afectadas por los efectos adversos del cambio climático. Las razones de la vulnerabilidad de África son diversas e incluyen bajos niveles de capacidad de adaptación, escasa difusión de tecnologías e información pertinente para apoyar la adaptación y una alta dependencia de los agroecosistemas para los medios de vida. Muchos países de África están clasificados como países menos desarrollados, con malas condiciones socioeconómicas y, por ende, se enfrentan a desafíos particulares para responder a los impactos del cambio climático.

El Quinto Informe de Evaluación señala como riesgos de gravedad todos aquellos riesgos relacionados con los ecosistemas, la disponibilidad de agua y los sistemas agrícolas, con grandes impactos sobre la seguridad alimentaria.

Impactos económicos

Agricultura En relación con los sistemas agrícolas, la gran dependencia de la agricultura de subsistencia de secano y la escasa adopción de prácticas agrícolas climáticamente inteligentes contribuyen a los altos niveles de vulnerabilidad del sector. La situación se ve agravada por la poca confiabilidad y el acceso a los datos e información sobre el clima para respaldar las acciones de adaptación. miniaturadeimagen|Una mujer agricultora cosecha vegetales en Camerún.|izquierda La agricultura es inherentemente sensible a las condiciones climáticas y es uno de los sectores más vulnerables a los riesgos e impactos del cambio climático global. La agricultura en la mayoría de los países africanos es principalmente a pequeña escala y de secano, lo que la hace particularmente vulnerable a la variabilidad y al cambio climático. Es probable que las alteraciones observadas y proyectadas en los patrones de precipitación debido al cambio climático acorten las temporadas de cultivo y afecten el rendimiento de los cultivos en muchas partes de África. Además, el sector agrícola en África está dominado por pequeños agricultores con acceso limitado a la tecnología y los recursos para adaptarse. miniaturadeimagen|El video muestra la marcha de unas langostas. Las langostas se detienen individualmente pero marchan en conjunto, lo que es crucial para la formación y el mantenimiento de las plagas. La variabilidad climática y el cambio climático han sido y siguen siendo la principal fuente de fluctuaciones en la producción mundial de alimentos en los países en desarrollo donde la producción depende en gran medida de las lluvias. El sector agrícola es sensible a la variabilidad climática, especialmente la variabilidad interanual de las precipitaciones, los patrones de temperatura y los fenómenos meteorológicos extremos (como sequías e inundaciones). Se prevé que estos eventos climáticos aumenten en el futuro y se espera que tengan consecuencias significativas para el sector agrícola. Esto tendría una influencia negativa en los precios de los alimentos, la seguridad alimentaria y las decisiones sobre el uso de la tierra. Los rendimientos de la agricultura de secano en algunos países africanos podrían reducirse hasta en un 50% para 2020. Para prevenir el impacto de la variabilidad climática en la producción de alimentos, es fundamental elaborar políticas que enfrenten la creciente variabilidad climática. Los países africanos deben crear un marco jurídico nacional para gestionar los recursos alimentarios de acuerdo con la variabilidad climática prevista y generar información local sobre las formas en que la variabilidad climática afecta a los diferentes cultivos. Por ejemplo, la invasión de langostas que afectó negativamente a la agricultura en África oriental en 2020 fue atribuida en parte al cambio climático. La temperatura más cálida y las lluvias más intensas provocaron un aumento anormal en el número de langostas.

Energía Con el aumento en la demanda de energía, se debe abordar la seguridad energética porque es un componente crucial para el desarrollo sostenible. El cambio climático ha afectado a los sectores energéticos de África, ya que muchos países dependen de la generación hidroeléctrica. La disminución de los niveles de lluvia y las sequías han resultado en niveles más bajos de agua en las represas con impactos adversos en la generación de energía hidroeléctrica. Esto ha provocado una baja producción de energía eléctrica, un alto costo de la electricidad y cortes de energía o deslaves en algunos países africanos que dependen de la generación de energía hidroeléctrica. Las interrupciones en la generación de energía hidroeléctrica han afectado negativamente a varios sectores en países como Ghana, Uganda, Kenia y Tanzania.

Impactos en la salud Los países africanos tienen los sistemas de salud pública menos eficientes del mundo.World Health Organization. (2014). The health of the people: what works: the African Regional Health Report 2014. World Health Organization. La carga de enfermedades infecciosas como la malaria, la esquistosomiasis, el dengue y la meningitis, que son sensibles a los impactos climáticos, son más altas en la región del África subsahariana. Por ejemplo, más del 90 por ciento de los casos anuales de malaria en el mundo se encuentran en África. Los cambios en el clima afectarán la propagación de agentes infecciosos y alterarán la disposición de las personas a estas infecciones.

El cambio climático, que dará lugar a un aumento de las temperaturas, tormentas, sequías y aumento del nivel del mar, afectará la incidencia y distribución de enfermedades infecciosas en todo el mundo.Beard, C. B., Eisen, R. J., Barker, C. M., Garofalo, J. F., Hahn, M., Hayden, M., . . . Schramm, P. J. (2016). Vector-Borne Diseases. Retrieved February 15, 2017, from https://health2016.globalchange.gov/vectorborne-diseases

Malaria miniaturadeimagen|Un trabajador de la salud en Mwanza, Tanzania, coloca un afiche avisando a la población de la distribución de mosquiteros.