Micro fue una revista colombiana de entretenimiento publicada por Camilo Correa. Constó de 62 números publicados con una periodicidad variable entre febrero de 1940 y julio de 1949. Apareció el 15 de febrero de 1940 en Medellín como una revista semanal “para agitar el ambiente radial, artístico y deportivo de Colombia”. Camilo Correa se desempeñaba como director, gerente y principal redactor de la revista. En esta publicación escribieron sobre música Luis Miguel de Zulategi y Huarte (1898-1970), Andrés Pardo Tovar (1911-1972), entre otros; no obstante, la mayoría de redacciones estaban a cargo de Correa bajo diversos seudónimos (Ego, Olimac, Clodomiro, etc.).Correa, C. (1987). Camilo Correa [videodisco digital] : pionero del cine en Colombia / dirección y guión Jorge Mario Álvarez Arango. (1984). Biblioteca Luis Ángel Arango. La Red Cultural del Banco de la República (banrepcultural.org)
El objetivo de esta publicación era seguir la actividad radial en la ciudad de Medellín, la actividad de músicos nacionales y extranjeros, la publicidad, el cine y la opinión de la gente sobre la música nacional. Así mismo, Micro fue un espacio para la crítica radial y cinematográfica.
Publicación Revisando detenidamente la revista es posible plantear tres momentos:
1940-1941 El primer número de Micro fue impreso en tamaño tabloide, a tres columnas y con licencia pendiente. Un total de ocho páginas editadas en los talleres de tipografía Sansón en la carrera Bolívar N. 45-53 y luego en la tipografía Bedout.
Entre febrero de 1940 y mayo de 1941 se publicaron un total de 51 números que correspondieron a entre tres y cinco ejemplares mensuales, los cuales se caracterizaron por tener un número reducido de páginas mayormente escritas por Camilo Correa y en muy pocas ocasiones incluían colaboraciones de comentaristas musicales como Luis Miguel Zulategi y Luis Lalinde Botero. Los primeros ocho ejemplares se caracterizaron por estar impresos en blanco y negro a tres columnas, utilizando diferentes tipos de fuentes para las letras pero muy pocas ilustraciones y fotografías.
No obstante, desde el ejemplar número 8, comenzaron a utilizarse colores para la impresión de la portada de la revista y en la medida en que fueron avanzando las publicaciones se fueron incluyendo más recursos visuales como ilustraciones y fotografías.
En el número 32 publicado el 9 de octubre de 1940, se hizo una dedicatoria a La Voz de Antioquia, que logró ensanchar la potencia de su onda, y por esta razón la publicación vino en pasta dura y con fotos a color. En diciembre de ese mismo año se comenzó una página para las lectoras con profusión de fotos; la carátula era una policromía hecha en los talleres de Vieco y compañía. Carlos Arturo Rueda estaba encargado de deportes y las crónicas a cargo de Luis Lalinde Botero, Horacio Sierra y Manuel Cardona M.
Para el ejemplar número 43, Correa era director y Arturo Puerta el jefe de propaganda, además de ser el autor del nuevo agregado de la revista: las tiras cómicas.
Se imprimía en tipografía Buffalo y tenían corresponsales en Bogotá, Barranquilla, Cali, Manizales, Bucaramanga, Pereira, Armenia, Popayán, Cartagena, Cúcuta y Santa Marta. Se dijo que para el número 50 habrían corresponsables en Nueva York, Buenos Aires, México, La Habana, Panamá, Caracas y Quito.
Arturo Puerta trabajó como jefe de propaganda de Micro hasta el número 45 y de nuevo Correa tomó el mando de toda la revista.
A pesar de que se suponía que esta publicación sería semanal, según Correa “de semanario pasó a decadal; de ahí a mensual con la idea de ser mensual; pero ni los establecimientos impresores ni los “camaradas” anunciadores se prestaron a la aventura”. De manera que, a principios de mayo de 1941, Correa anuncia que se trasladará a Bogotá tanto él como la revista, y ahora sería Micro Bogotá pero manteniendo el sentimiento de "revista antioqueña".
Por el carácter de Correa, el traslado a Bogotá y los presuntos retrasos de la tipográfica, la revista dejó de publicarse hasta 1943.
1943-1944
Micro reapareció en julio del 43, y como Correa dijo en su número 60 de 1949, surgió de nuevo “(...) con pretensiones de revista dizque buena […]. Pero de nuevo la tipografía se encargó de garantizar que la revista no saliera puntualmente ni una sola vez. Y de ese julio del 43 a septiembre del 44, o sea en 14 meses ocho ediciones: del número 52 al 59”. Entre el número 52 publicado en julio de 1943 y el número 59 publicado en septiembre de 1944, hubo un total de 8 ejemplares en un período de catorce meses. Se esperaba que la revista logrará publicar mensualmente, sin embargo, no lo logró. No obstante, en comparación con el primer momento de la revista, estos números destacaron por tener un mayor número de páginas y de colaboradores, incluso algunos de ellos extranjeros.
En el número 52, se redujo el tamaño de la edición y la publicación tuvo carátula a color. Este ejemplar y los siguientes fueron publicados por Nuevamérica Editorial, una empresa de Camilo Correa. Estos ejemplares fueron impresos con tipografía Bedout, y material gráfico fotograbado y cincograbado.
Estas publicaciones comentaron sobre ópera, ballet, teatro y radiodifusión nacional. El editor era Camilo Correa, las ilustraciones de Arturo Puerta, Aníbal Upegui, Hernando Escobar Toro y Hernán Merino.
Desde el número 54 de 1943, se comenzaron a publicar partituras, secciones como Arte de los toros y una página femenina a cargo de Rosario Beltrán Núñez y Leonor Llach.
En el número 59 se anunció que el 60 tendría 100 páginas en calidad de homenaje.
En septiembre de 1944 Micro volvió a dejar de circular.
1949 Entre mayo y julio de 1949 se publicaron tres números que demostraban menor interés en cuanto al espectáculo colombiano, sin embargo, según información de los mismos ejemplares de la revista, estos números se podían adquirir en diversas ciudades del país e incluían redactores extranjeros con secciones como: “Cine y radio en el mundo” y “Redactores de Micro en el mundo”. Estas últimas impresiones tenían una calidad mucho mayor a las primeras, las fotografías eran más nítidas, los colores más vibrantes y los encabezados mucho más llamativos.
Secciones En el primer número de Micro, Correa, como director de la revista, estableció que buscaba publicar un semanario para tratar de temas radiofónicos, pero conservando una posición imparcial e independiente. Para el director, era de suprema importancia que no se hiciera publicidad exclusiva de una sola emisora, por lo que según la nota del editor, Micro estaba financiada por las siete emisoras locales y cada una tenía un espacio en la revista para incluir su programación especial, que en la publicación recibió el nombre de “Programas de lujo”. Estas siete emisoras eran: La Voz de Antioquia, Emisora Claridad y Radio Nutibara (Frecuencias de Radio Todelar), Ecos de la Montaña, (que fue adquirida años después por Caracol Radio), Ecos de Occidente, Radio Córdoba y La Voz del Comercio.
Un locutor En la sección llamada Un locutor se publicaba “LA VIDA Y MILAGROS” de algunos locutores locales. En esta sección se habló de Mario Jaramillo y Antonio Henao Gaviria de La Voz de Antioquia, Luis Macía de la radio Nueva Granada, Eduardo Ramos H. y Rodolfo Ducal de Emisora Claridad, Guillermo Rossi y Luis Pareja Ruiz de Ecos de la Montaña, Alberto Toro M. de Radio Nutibara.
Noticias Había una sección cuyo nombre varió mucho: “Noticias Sueltas”, “Polémica”, “Última hora”, “Chismes”, entre otros. Se pretendía informar al lector de novedades relacionadas con programas de radio, locutores y nuevos estrenos radiales y cinematográficos de Colombia y el mundo.
Estrellas y películas Esta sección apareció en el octavo ejemplar publicado el 13 de abril de 1940, y la retomó Correa de su programa radial en La Voz de Antioquia. En Estrellas y Películas se incluían noticias variadas sobre la farándula nacional e internacional, opiniones sobre nuevos estrenos radiales y cinematográficos y se publicaba información sobre el teatro Junín: programación de proyecciones, salas y público. La mayoría de notas de esta sección correspondían al campo radial y ocuparon gran número de páginas en comparación con los deportes, la literatura y el teatro; estas, a su vez, se concentraron en los tableros de programación radial, los programas de radio y emisoras en sí mismas, y los actores de la escena radiofónica: locutores, músicos, entre otros. Estrellas y Películas fue rápidamente nutrida con subsecciones como Crítica y Critiquillas, que posteriormente se convirtieron en "Los estrenos en Medellín".
Crítica En el número 8 publicado el 13 de abril de 1940 apareció por primera vez la sección Crítica dentro de la revista, la cual fue hasta el número 51 publicado el 1 de mayo de 1941. En esta sección Correa comentaba películas que había visto y hacía apuntes relacionados con la producción, dirección y reparto de las mismas. Desde el número 13 publicado el 28 de mayo de 1940, se agregó una calificación con estrellas: cuatro estrellas correspondían a una calificación excelente, tres para muy buena, dos para buena y una para regular. En un apartado adicional se hacía la aclaración: “Esta clasificación es de MICRO y se tiene en cuenta para ella, la dirección, interpretación, fotografía y técnica cinematográfica en general, descontando el valor taquillero que pueda tener cada película.” En el número 29 de la revista publicado el 17 de septiembre de 1940, las estrellas fueron reemplazadas por la letra A de manera que la correspondencia al número de estrellas seguía siendo la misma. Cuatro As indicaban excelencia y se recomendaba ver la película. Tres As eran otorgadas a las películas “muy buenas” y apenas se sugería verlas. Dos As eran para una calificación buena pero no sobresaliente; no se sugería ver la película (“No le pesará verla”). Una A indicaba una calificación mediana, más del lado malo que bueno; se hacía de manera pícara la sugerencia de ver la película si y sólo si la persona es tolerante. Y la peor era la a minúscula, que iba acompañada de: "nos lavamos las manos". Cuando la revista dejó de circular en 1941 y volvió en 1943, esta sección ya no hacía parte de Micro.
Critiquilla La sección Critiquilla apareció por primera vez en el número 13 de Micro publicado el 28 de mayo de 1940. La crítica iba dirigida hacia los aspectos relacionados con la proyección de las películas y no a las películas mismas. En otras palabras, el objeto de crítica respondía a las características de las salas de proyección, las deficiencias de la proyección misma (ya fuese por incompetencia del encargado de los equipos, o por falla o mala calidad de los mismos). Curiosamente, Correa llevó más allá la crítica del entorno para comenzar a atacar a los espectadores y asistentes a las salas de proyección.
Música y músicos Música y Músicos apareció por primera vez en el número 10 de la revista con el objetivo de “ir colocando sobre la mesa de operaciones a todos los artistas músicos que pasen por Medellín”. Muy al estilo de Correa, en esta sección se evitaba realizar elogios a los artistas y, en cambio, se buscaba señalar la mayor cantidad de defectos posibles con el fin de que mejoraran; la imparcialidad era un valor muy importante, pues el lema de la sección era “EL RESPETO A NOSOTROS MISMOS.”
Inclusive, esta sección contaba con una subsección llamada Clínica; haciendo alusión al carácter orientador y correctivo de los comentarios y críticas allí presentadas.
Publicidad