El cambio climático en Chile supone una alta vulnerabilidad para el país. Las proyecciones climáticas muestran como principales efectos el alza en la temperatura y la disminución en las precipitaciones, con repercusión directa o indirecta en el medio ambiente y la biodiversidad, así como la mayor parte de las actividades productivas del país. Si bien el nivel de emisiones de gases de efecto invernadero es bajo al compararlo con las emisiones a nivel mundial, estas han aumentado en un desde 1990, lo que junto a la dependencia de fuentes de energía a base de carbón y gas natural y a la deforestación y degradación ambiental de sus ecosistemas, suponen riesgos mayores de alteración de los patrones climáticos del país.
Los principales impactos esperados para Chile son el aumento en las temperaturas a nivel nacional, una disminución de las precipitaciones, un marcado aumento de sequías, una pérdida importante del patrimonio genético nacional, una reducción significativa de los caudales medios mensuales en las cuencas hídricas de Chile central, la reducción de las reservas de agua de cuencas nivales y el aumento del riesgo de desastres naturales durante eventos de precipitación extrema y altas temperaturas, eventos que tienen un impacto importante a nivel social y económico.
En los últimos años, Chile ha avanzado en la gestión del cambio climático, desarrollando instrumentos nacionales como el Plan de Acción Nacional de Cambio Climático, el Plan Nacional de Adaptación y planes de adaptación sectoriales, así como una ley marco sobre cambio climático, publicada en 2022.
Vulnerabilidad Chile es un país altamente vulnerable al cambio climático, cumpliendo con siete de los nueve criterios de vulnerabilidad enunciadas por la CMNUCC:
Áreas costeras de baja altura Zonas áridas y semiáridas Zonas de bosques Territorio susceptible a desastres naturales Áreas propensas a sequía y desertificación Zonas urbanas con problemas de contaminación atmosférica Ecosistemas montañosos.
Un informe de la Biblioteca del Congreso Nacional da cuenta que dicha vulnerabilidad enfrenta a Chile al aumento de temperaturas, precipitaciones y eventos climáticos extremos, pérdida de la biodiversidad, reducción de los recursos hídricos, efectos en la salud, daños a la infraestructura, dificultades de acceso a la energía, traslado de las zonas de cultivo de norte a sur, reducción de los recursos pesqueros, disminución del turismo, y afectación de la calidad de vida de las ciudades.
Emisiones de gases de efecto invernadero miniaturadeimagen|Emisiones industriales de la chimenea de Caletones, en la mina El Teniente de Codelco En el 2016, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) totales del país fueron de 111 677,5 kt de CO2 eq, incrementándose en un desde 1990 y en un desde 2013. El principal GEI emitido fue el CO2 (), seguido del CH4 (), N2O () y los gases fluorados (). Así, las emisiones netas fueron incrementándose en un entre 1990 y 2016, y en un desde 2013 a 2016. Los principales causantes de esta alza son las emisiones de CO2 generadas por la quema de combustibles fósiles y las absorciones de CO2 de las tierras forestales. Desde 2016 se aprecia un debilitamiento en el incremento porcentual de las emisiones de GEI, debido principalmente a la disminución en el consumo de carbón para la generación eléctrica.
Consumo de energía El consumo de combustibles fósiles en el país y sus emisiones fugitivas asociadas, es el principal sector emisor de GEI del país con un del balance de GEI en 2018. En este año, sus emisiones alcanzaron las CO2 eq, incrementándose en un desde 1990, a causa del aumento sostenido de consumo energético del país (de carbón y gas natural para la generación eléctrica y de combustibles líquidos para transporte terrestre). A partir de 2016, las emisiones se han estabilizado, debido a la paulatina descarbonización de la matriz energética en Chile y su recambio por nuevas fuentes de energía renovable, pese al crecimiento en el consumo de gasolina y diésel en el transporte terrestre, lo que ha sostenido su crecimiento al igual que en los últimos años.
Los sectores industriales que más contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero en Chile son la generación eléctrica, el transporte, la industria manufacturera, la industria de la construcción y la minería, todos estos asociados al alto consumo de energéticos fósiles. Respecto al consumo de energía a nivel residencial en Chile, las viviendas son responsables del del consumo energético del país y solo del de las emisiones de CO2.
Deforestación y degradación vegetacional miniaturadeimagen|Bosque nativo quemado tras los incendios forestales de 2017 en la región del Biobío Los bosques nativos chilenos presentan altos niveles de perturbación y degradación, situación que puede variar fuertemente según región y tipo forestal analizados. A modo ejemplar, los bosques mediterráneos de Chile central están sufriendo los embates de la megasequía de la zona central, con incendios forestales más grandes y recurrentes y presiones para modificar el uso del suelo, mientras la selva valdiviana está siendo sometida a talas y a ramoneo por parte de ganado vacuno, y los bosques patagónicos de lenga están sufriendo severos embates de epidemias de insectos y también los efectos de la ganadería y las cortas ilegales. Se estima que la superficie original de los bosques nativos que cubrían el país a la llegada de los españoles se ha contraído en más de . De la superficie remanente, son bosques maduros que albergan los bosques primarios e intactos de Chile,Corporación Nacional Forestal (2015). Chile. Criterios e indicadores para la conservación y el manejo sustentable de los bosques templados y boreales. El Proceso Montreal. Segundo reporte nacional 2003-2015. y al menos un estudio ha demostrado que cerca de la mitad de los bosques maduros chilenos presenta algún grado de alteración.Gutiérrez, A. G., Díaz-Hormazábal, I., & Chávez, R. O. (2017). Monitoreo de la degradación de bosques nativos desde el espacio: implementación de una estrategia territorial para su recuperación. Fondo de Investigación Bosque Nativo, CONAF. Proyecto 27/2015. miniaturadeimagen|Cambio del uso de suelo en zonas montañosas en Peralillo, región de O'Higgins, de matorral mediterráneo a plantaciones de vid. Dado que la captura de carbono es una de las medidas más efectivas para combatir el calentamiento global, pues disminuye la concentración de CO2 en la atmósfera, los bosques intactos juegan un rol excepcional en la mitigación del cambio climático. Aunque las metodologías para medir la captura siguen siendo materia debate, algunos estudios presentan cifras contundentes. De acuerdo a un estudio publicado en la revista Forests, si Chile decide reemplazar su vegetación autóctona (bosque nativo, pastizales y matorrales) por plantaciones forestales, cada 10 mil hectáreas de reemplazo habría un descenso en la disponibilidad hídrica de entre y ; en cambio, si las plantaciones forestales y matorrales fuesen reemplazados por bosque nativo, aumentaría la disponibilidad de agua en y por cada 10 mil hectáreas reemplazadas. Otro cálculo indica que si se reemplazan 100 mil hectáreas de pastizales y matorrales por monocultivos de plantaciones forestales, habría una disminución promedio de un en la disponibilidad hídrica en la zona centro sur del país. En tal sentido, el cambio de uso del suelo a través de la conversión de bosques nativos a terrenos agrícolas o ganaderos, o de humedales a áreas urbanas, así como la degradación de ecosistemas, atentan en forma directa contra el cumplimiento de las metas climáticas que el Gobierno de Chile ha establecido.
Impactos en el ambiente natural
Temperatura y clima Los datos históricos han registrado aumentos de las temperaturas en el valle central y la cordillera. Los estudios indican que a futuro se experimentaría un aumento de las temperaturas en todo Chile, siendo mayor en la zona norte. Hacia el año 2030, habría un aumento de, a lo menos, 0,5 °C para las zonas sur y austral y de 1,5 °C para el Norte Grande y el altiplano, según el escenario de menores emisiones de gases de efecto invernadero. Estos valores se incrementarían para el período 2031-2050.
En la zona centro-sur de Chile, se ha observado una disminución estadísticamente significativa de las precipitaciones;Quintana, J. y Aceituno, P. 2012. «Changes in the rainfall regime along the extratropical west coast of South America (Chile): 30-43ºS». Atmósfera 25 (3450): 1-22. asimismo, de acuerdo con el Reporte del Clima de la Dirección Meteorológica de Chile, la isoterma cero se ha elevado 70 metros por década en esta zona, con lo que aumenta la probabilidad de precipitaciones líquidas en zonas de alta montaña incrementando a su vez el riesgo de que la lluvia arrastre grandes volúmenes de sedimento a su paso y se provoquen aluviones e inundaciones.
En la zona semiárida, las precipitaciones se han caracterizado por sucesiones de años lluviosos y sequías multianuales.Ortega, C., Vargas, G., Rutllant, J.A., Jackson, D., Méndez, C. (2012). «Major hydrological regime change along the semiarid western coast of South America during the early Holocene», Quaternary Research, 78, 513-527. Hacia el año 2030, se proyecta una disminución de la precipitación entre y , para la zona comprendida entre las cuencas de los ríos Copiapó y Aysén. Para el período 2031-2050, se intensificaría la disminución de las precipitaciones. La zona ubicada entre las cuencas de los ríos Mataquito y Aysén, muestra una señal robusta de disminución de las precipitaciones para dicho período, en tanto que en la zona de Magallanes, los modelos proyectan un leve aumento de estas, aunque con una menor precipitación nival. Se espera un marcado aumento de los eventos de sequía, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo , proyectándose hacia fines de siglo una ocurrencia de más de 10 veces en 30 años. Pese a que el número de eventos de precipitación extrema tiende a decrecer en gran parte del país, la ocurrencia de eventos de alta precipitación con temperaturas elevadas, aumenta con respecto a la situación base. El análisis de índices de eventos extremos muestra que han aumentado las noches cálidas desde el Norte Grande a Coyhaique, con disminución de las noches frías. En Santiago, que posee la serie de tiempo de datos diarios más larga del país, se registra un aumento de las olas de calor, definidas como 3 días consecutivos por sobre el percentil , que corresponde a los 32,4 °C.Villarroel, C. (2013) Eventos extremos de precipitación y temperatura en Chile: proyecciones para fines del siglo . Tesis para optar al grado de Magíster en meteorología y climatología, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Universidad de Chile. miniaturadeimagen|Estragos causados por aluviones tras los temporales en Atacama de 2015. miniaturadeimagen|Incendio forestal en Quilpué en febrero de 2024