El municipio de Cuautitlán es uno de los 125 municipios que conforman el Estado de México, México. Su cabecera municipal es la ciudad de Cuautitlán. Por su cercanía a la Ciudad de México, el municipio forma parte de la Zona Metropolitana del Valle de México. Limita al norte con los municipios de Teoloyucan y Zumpango, al oeste con Tepotzotlán y Cuautitlán Izcalli, al sur con Tultitlán y al este con Tultepec, Melchor Ocampo y Nextlalpan.
Toponimia El municipio se denomina en la actualidad Cuautitlán, que es una palabra que pertenece a la lengua náhuatl, y que ha identificado a esta población desde hace siglos. Dicha palabra se compone de las raíces cuauh, que viene de cuauhuitl que significa “árbol”, y de tlan que significa “lugar”. La partícula ti es una ligadura fonética. Por tanto, en forma sencilla Cuautitlán se puede traducir como “Lugar entre los árboles”. Esta traducción se confirma con el glifo de Cuautitlán, ya que en los códices se representa con un árbol. Otros autores le dan la traducción de “Lugar junto o cerca de los árboles”.
Actualmente Cuautitlán ya no hace honor a su nombre, ya que el crecimiento de la industria y la gran inmigración ha propiciado la urbanización y por consecuencia la devastación ecológica.
Escudo El escudo de Cuautitlán es representado por un glifo que se encuentra en el libro de los tributos de Moctezuma, y que fue reproducido en el Códice Mendoza. Se representa por un árbol con dos ramas con su follaje, a la derecha del tronco cuelga la cabeza de Tlazolteotl, diosa de los tejedores, embijada con rayas y puntos negros y sobre la misma se ven dos husos de hilar con el algodón enredado y apilado en puntas.Soustelle, J. (1982). El universo de los aztecas. México: Fondo de Cultura Económica.También se ven las raíces del árbol con una dentadura encajada en el tronco y una franja diagonal en el mismo que representa el cultivo de la tierra.
Los colores son: rojo en las raíces, café tabaco en el tronco, café obscuro en la franja diagonal, verde olivo en el follaje, blanco en los husos o malacates, en la dentadura, en la parte del rostro de las diosa, en la franja o listón que lleva en la frente, en la córnea y en el cristalino del ojo, café obscuro en el iris, negro en la parte superior de la cabeza, en la raya vertical y en las figurillas que la embijan y azul claro en la parte de cerámica de los huesos.
En el habla contemporánea del español mexicano, el nombre náhuatl Cuautitlan se pronuncia como una palabra aguda, esto es, una palabra donde la sílaba tónica es la última sílaba (/kwaw.ti.'tlan/). Por esta pronunciación, el nombre se escribe con una tilde en la vocal de la última sílaba, a la usanza ortográfica española, es decir, Cuauhtitlán, sin embargo, estudiosos del náhuatl han promovido se retome la pronunciación correcta de dicha palabra sin utilizar el acento en la última vocal, pero aún no se han logrado estos cambios.
Este glifo es compartido con la ciudad de Cuautitlán Izcalli; diferenciándose porque el mismo fue combinado con una figura similar al escudo de su municipio, y fue volteado a la derecha.
Nombre oficial Cabe destacar que de manera popular, el municipio es llamado Cuautitlán México o Cuautitlán de Romero Rubio con el propósito de distinguirlo de Cuautitlán Izcalli (formado en la década de los años 70 con territorio de Cuautitlán); sin embargo, ninguna de las dos denominaciones es oficial.
El nombre de Romero Rubio (hoy derogado), es una denominación retomada de un antiguo distrito mexiquense creado el 30 de abril de 1890, llamado así en honor de quién fuera el suegro de Porfirio Díaz, Manuel Romero Rubio, quien también fuera senador en 1875. Este distrito estaba integrado por los municipios de Cuautitlán, Melchor Ocampo, Teoloyucan, Tultepec, Coacalco de Berriozábal y como cabecera el municipio de Tultitlán.
Historia Época prehispánica miniaturadeimagen|Cuenca del Valle de México a la llegada de los españoles en 1519|329x329px Los antecedentes históricos indican que Cuautitlán fue poblado inicialmente por grupos chichimecas, aproximadamente en el año 691. Una de las leyendas prehispánicas acerca de la fundación de Cuautitlán forma parte de los trabajos que recabó Fray Bernardino de Sahagún y en el que indica:
Por la interpretación de otros documentos, principalmente del Códice Chimalpopoca o anales de Cuautitlán, la historia prehispánica del lugar se relaciona con las disputas bélicas entre tribus migrantes y las consecuentes formas de gobierno u organización confederada. En tal sentido, el Cuautitlán prehispánico inició como Señorío chichimeca del imperio tolteca, para alcanzar su independencia con respecto a este último. Posteriormente, cayó en el dominio de los Tepanecas, y antes de la conquista española se integró a la confederación Mexica.
En 1431, los mexicas iniciaron bajo su dominio un imperio descentralizado y tripartita según el modelo Tolteca. Cuautitlán quedó como una de las ocho provincias subordinadas a Tlacopan (Tacuba), obligado a pagar un tributo relativamente bajo por cierta preferencia que tenían las provincias nahuatlacas y otomíes sobre los pueblos mazahua y matlatzinca.
El último Tlatoani del Señorío de Cuautitlán fue Aztatzontzin, quien se había casado con una hija del rey Moctezuma Xocoyotzin de Tenochtitlan. A la llegada de los conquistadores españoles, el Señorío de Cuautitlán fue paso obligado del ejército de Hernán Cortés dada su ubicación con respecto a la Calzada de Tlacopan (Calzada México-Tacuba), lugar por donde hicieron su retirada los conquistadores después del episodio de la Noche Triste, y mismo acceso por el cual españoles y tlaxcaltecas regresaron dispuestos a la conquista definitiva de México-Tenochtitlan.
Al ser aliados de los mexicas, los cuautitlenses fueron parte del ejército confederado que hostilizó a los españoles, destacando la Batalla de Otumba durante la retirada, y un ataque o emboscada al regreso. Una vez consumada la conquista, la ciudad de Cuautitlán decayó y se despobló porque en la reorganización española fueron erigidas como jurisdicciones separadas Tepotzotlán, Otlazpan, Citlaltépec, Tzompanco y Toltitlán.
En el 2016, con los trabajos de re encarpetado en calles del centro de Cuautitlán se encontraron alrededor de 30 sahumadores prehispánicos, cuyos mangos presentaban elaboradas representaciones de cabezas de serpiente de fauces abiertas o xiuhcóatl, “la serpiente de fuego”, por lo que arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) comenzaron trabajos de salvamento de los distintos vestigios prehispánicos que se fueron encontrando en el lugar; lo que confirma la gran importancia de Cuautitlán en la época prehispánica, pues, el hallazgo guarda semejanza únicamente, con el registrado en 2009 al pie del Templo Mayor de Tenochtitlan.
Los vestigios hallados en el municipio datan del periodo Posclásico Tardío (1350-1519 d.C.), cuando Cuautitlán se convirtió en tributario de la Triple Alianza y era un lugar estratégico en el comercio que se mantenía con los territorios norteños del valle. Textos del señalan que Cuautitlán era un altépetl (Ciudad- Estado) tepaneca, nominalmente dependiente de Tlacopan, aunque tenía su propio tlatoani y dominaba una amplia zona a sus alrededores.
En los Anales de Cuauhtitlan, los cuatitlenses de la época equiparaban su importancia con los otros altépetl del valle de México, decían tener la más añeja raigambre chichimeca en el área y también reivindicaban sus vínculos con la tradición tolteca, lo que les permitió convertirse en uno de los centros políticos más importantes del noroccidente del valle de México.
Evangelización Cuando llegaron los conquistadores sabían que tan grande era un pueblo por el tamaño de su Teocalli y la cantidad de su población, por lo que Cuautitlán era considerado según fray Bartolomé de las Casas y fray Toribio de Benavente Motolinía, como el cuarto señorío en importancia en el Valle de México.
Tras la caída del imperio mexica, Cuautitlán pasó a ser una encomienda dirigida por Alonso de Ávila, quién designó en 1522 como encargados de la evangelización en esta zona, a los frailes franciscanos, quienes después de concentrar su atención en México Tenochtitlán, los primeros lugares que visitaron fueron Cuautitlán y Tepotzotlán, debido a que dos de los hijos de los tlatoanis que se criaban en México iban a heredar aquellas cabeceras. Los frailes menores fueron muy bien recibidos y comenzaron a evangelizar y bautizar a los habitantes de la región.
Resultó de especial atención señalar que los sucesos que originaron el Guadalupanismo acontecieron en 1531 en el Cerro del Tepeyac y en el Barrio cuautitlense de Tlayacac (lugar donde vivió Juan Diego) por lo que, la orientación del clero hacia Cuautitlán después de haber concluido la evangelización en la Ciudad de México, pudo haberse dado porque la mayor manifestación de fe católica fue protagonizada por los cuautitlenses.
En el los franciscanos construyeron el convento de San Buenaventura (hoy sitio de la catedral de Cuautitlán), del que se hicieron cargo hasta su secularización a mediados del S. XVIII. En la actualidad dicha construcción es sede de la Diócesis de Cuautitlán.
Época Virreinal miniaturadeimagen|296x296px|Templo de la tercera orden del siglo XVII Durante la época virreinal Cuautitlán fue sede de la alcaldía mayor y a partir del cabecera de distrito. Humboldt comentaba a principios del que el distrito de Cuautitlán producía trigo que llegaba por agua a la capital, además de ser cuenca lechera.
En esta época, el sistema de comunicaciones de la Nueva España llegó a integrar siete mil kilómetros de caminos reales y diecinueve mil kilómetros de caminos de herradura, entre los caminos reales trazados desde el podía mencionarse el de México-Durango-Santa Fe. Por ubicarse dentro de este último, Cuautitlán fue sitio de tránsito para los viajeros y comerciantes que iban rumbo a Querétaro, el bajío, o a las minas de Zacatecas.
Durante la época Novohispana eran frecuentes las inundaciones en la Ciudad de México, esto se debía a que el río Cuautitlán que era el más caudaloso desembocaba en el lago de Zumpango, que estaba conectado a su vez, con los lagos de san Cristóbal y de Texcoco, por lo que la situación se volvía crítica cuando arreciaban las lluvias, por ello en 1665 el virrey nombró como superintendente de las obras de desagüe a fray Manuel Cabrera, quien había sido el guardián del convento de Cuautitlán.
El virrey Luis de Velasco ordenó la construcción de un canal en Huehuetoca, con el fin de drenar el lago de Zumpango para prevenir inundaciones, igualmente se interceptaría el río Cuautitlán para ser redirigido hacia el río Tula.
Es así que la población de Cuautitlán participó en la construcción del Tajo de Nochistongo, proyecto con el cual comenzó la desecación de los lagos que rodeaban la Ciudad de México, y que fue construido para evitar se inundaran las ciudades cercanas a la zona lacustre del Valle de México.
México Independiente Debido a la importancia de la Villa de Cuautitlán, se erige como municipio el 16 de agosto de 1824, siendo desde entonces cabecera de uno de los distritos del territorio de lo que se llamaría Estado de México.
En este sentido la ubicación geográfica de Cuautitlán permitió que esta población fuera escenario de paso de las diferentes fuerzas militares, destacando entre ellas el paso de Benito Juárez por Cuautitlán en su trayecto como gobierno itinerante hacia 1863 de salida y para 1867 de regreso, así como la marcha sin retorno del Emperador Maximiliano de Habsburgo en 1867.