Juan Bautista Señorans (Argentina, 1859-1933) fue un médico fisiólogo, toxicólogo y gastroenterólogo argentino, creador de la primera cátedra de toxicología del continente americano en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Bernardo Houssay lo reconocía como su verdadero maestro, junto con Claude Bernard.
Biografía
Era hijo de Juan Bautista Señorans y Martínez-Zabala y de Aurelia Pierretti-Panelo,Ficha de Juan Bautista Señorans Pierretti en el sitio web Geni. Muestra una fotografía del médico en su juventud. Afirma que falleció a los 74 años, que su padre nació en Buenos Aires el 4 de septiembre de 1828 y falleció el 14 de junio de 1898, que su madre nació en Buenos Aires en 1842, y falleció en Buenos Aires el 17 de febrero de 1871, y que su hermano Julio Santiago Señorans nació en Buenos Aires el 1 de julio de 1868 y falleció el 13 de septiembre de 1914. Su hermano se llamaba Julio Santiago Señorans-Pierretti. Era nieto de inmigrantes gallegos. Los Señorans de Argentina eran originarios de Galicia (España) y los Martínez Zabala de San Julián de Musques, del País Vasco (España).El municipio de Musques se llama Muskiz en vascuence; se encuentra de la provincia de Vizcaya, dentro del País Vasco (España).
Estudios
En 1876 ingresó en la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires.Pérgola, Federico (director del Instituto de Historia de la Medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires): «Pioneros en la investigación médica argentina: Juan B. Señorans y Horacio G. Piñero» , artículo de diciembre de 2011 en la Revista Argentina de Salud Pública, vol. 2, n.º 9, publicado en el sitio web Salud Investiga (Buenos Aires).
Se graduó con una tesis dirigida por el odontólogo Mauricio González Catán (1823-1895) y titulada Vivicauterización del cerebelo, tema que denota su inclinación por la experimentación.
El Gobierno de la provincia de Buenos Aires le otorgó una beca que le permitió perfeccionarse en Europa con Jean-Baptiste Vincent Laborde (1830-1903) y Charles Robert Richet (1850-1935) ―en París―, y con Shaefer y Halliburton ―en Londres―. Estudió con el fisiólogo y neurólogo mauriciano Charles-Édouard Brown-Séquard (1817-1894), con Alfred Vulpian (1826-1887) y con el fisiólogo italiano Ángelo Mosso (1846-1910).
Conoció personalmente al neurólogo francés Jean-Martin Charcot (1825-1893), el bacteriólogo francés Louis Pasteur (1822-1895) y al colaborador de este, Emile Roux (1853-1933).
En 1882, González Catán ―por vía epistolar― lo estimulaba a seguir sus estudios sobre Fisiología Experimental. Sus primeros estudios experimentales consistieron en la realización de cauterizaciones de cerebelo en aves y mamíferos. Ya se lo consideraba el primer experimentador argentino y, como consecuencia, el que había logrado por primera vez concretar el sutil pasaje de la medicina de la observación a la de la experimentación. Tal vez no haya advertido que estaba luchando contra un monstruo difícil de abatir: el conservadurismo científico.
No obstante, sin tener en cuenta los reglamentos de la Facultad, se lo postergó como profesor de Fisiología Experimental y, poco después, a pesar de ocupar el primer puesto de la terna ―como les ocurriera a Corbellini (1872-1920) y a Ingenieros (1877-1925)― no se lo designó como titular de la cátedra de Medicina Legal y Toxicología. Pero fue el Dr. Rafael Herrera Vegas quien propuso en el Consejo Académico la creación de la cátedra de Fisiopatología Experimental (luego denominada Toxicología Experimental) donde se enseñaba Fisiología, Toxicología y Farmacodinamia. Para ella se nombró a Señorans, quien ocupó la titularidad durante varios años.
Trabajos
Uno de sus discípulos fue Aníbal J. Señorans Lasso de la Vega ―hijo del coronel Jorge Señorans y de Rosario Lasso de la Vega, y sobrino segundo de Juan Bautista Señorans―. Ambos inventaron sofisticados aparatos para extraer jugos gástricos y analizarlos, que les valieron su reconocimiento en Argentina y Europa.
Con el paso del tiempo se ha olvidado que Juan B. Señorans fue el iniciador de la escuela de Fisiología Experimental en la Argentina, como quedó documentado en el reconocimiento que le hiciera otro de sus discípulos, el premio nobel Bernardo A. Houssay, en un discurso del año 1921:
Houssay aprendió el modelo experimental que usó en sus trabajos de Juan B. Señorans, el cual, a su vez, lo había tomado de Claude Bernard, quien había comenzado el uso de perros en experimentación a mediados del siglo XIX, en París (Francia). Así, los famosos «perros de Houssay», con los que realizó los trabajos que le valieron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1947, constituían un modelo de experimentación originado en las enseñanzas de Juan Bautista Señorans.Houssay, B. A. (1921): «Las experiencias fisiológicas del doctor Señorans ante la Sociedad de Biología de París, 1892», artículo en la revista Anales del Círculo Médico Argentino, 15: págs. 577-578, 1921. De Nicola, A.F.; Becú, D.; Losardo, R.J. y col. (2024): «Aspectos de la vida y obra del Dr. Bernardo Alberto Houssay», artículo en la Revista de la Asociación Médica Argentina, 137 (1): págs. 19-34, 2024.
En 1892, Juan Bautista Señorans crea la primera cátedra de Toxicología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires siendo la primera de su tipo en el mundo.
En 1893 publicó el primer programa de esa materia, admirable por su contenido, su ordenamiento, su amplitud y el número de experiencias que abarcaba su desarrollo.
Entre 1893 y 1896, fue director de la Asistencia Pública, cargo que le ofreció su amigo, el presidente Luis Sáenz Peña. Le tocó tomar los recaudos para combatir sendas epidemias de cólera y fiebre amarilla y, durante su gestión, se fundaron la Casa de Aislamiento y el Hospital Pirovano.
En 1932, Houssay le solicitó datos para publicar su biografía. En ella, con amargura, mencionaba la falta de tiempo y apoyo para una plena dedicación a la experimentación. Para sustentarse económicamente había utilizado sus horas en la atención del consultorio donde se ocupaba de las afecciones del aparato digestivo.
Sus pasatiempos predilectos en sus últimos años fueron los libros y la música que interpretaba en el órgano. En esa época había escrito:
Falleció en 1933, a los 74 años de edad, con plena capacidad cognitiva.
Referencias
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