right|thumb|Fotografía de un grupo de trabajadores durante la construcción del Burj Khalifa, en junio de 2007. Los Emiratos Árabes Unidos es una federación compuesta por siete emiratos: Abu Dabi, Dubái, Ajmán, Umm al Qaiwain, Ras al Khaimah, Al Fujairah y Sharjah, cuya forma de gobierno es una monarquía constitucional federal. Emiratos Árabes Unidos es un país que no tiene instituciones elegidas democráticamente ni partidos políticos, esto es, los ciudadanos no tienen derecho a cambiar su gobierno. La libre asociación es restringida y los derechos de los trabajadores son muy limitados. La trata de personas y el uso de niños extranjeros como jinetes de camellos continúa a pesar de las promesas del gobierno de tomar medidas para terminar esas prácticas.

Libertad de expresión, de asociación y de reunión Las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos, a través del sitio web oficial del Consejo Nacional de los Medios de Comunicación describen al país como “un estado moderno, próspero, estable y bien administrado”, en el cual se logró la integración de los valores culturales tradicionales y la legislación nacional con las normas y estándares internacionales, con lo cual EAU ocupa actualmente una elevada posición en el mundo en cuanto a desarrollo y garantía de respeto a los derechos de las personas.

Sin embargo, la Ley Federal de 1980 sobre Prensa y Publicaciones, la reglamentación sobre contenidos de noviembre de 2010 y las normas sobre radio y televisión de mayo de 2011, el Consejo Nacional de los Medios de Comunicación y su órgano de asesores, constituyen en la práctica un activo mecanismo de censura y control de la libertad de expresión.

Aunque la constitución contempla la libertad de expresión y prensa, en la práctica estos derechos son limitados. Por ley el Ministerio de Información emite las licencias y aprueba el nombramiento de editores. El contenido de la prensa también está gobernado por la ley. Comentarios negativos sobre el Islam, el gobierno o las familias que gobiernan o críticas a los ciudadanos de los EAU por parte de extranjeros, pueden ser castigados con penas de cárcel, aunque esta legislación es raramente invocada debido a que la prensa practica la autocensura. El Ministerio de Información y Cultura revisa el contenido de todo material impreso importado e impone limitaciones a material considerado como pornográfico, violento, peyorativo del Islam o contrario a la política del gobierno.

En julio de 2013 durante el proceso que se conoció como juicio de los “94 de Emiratos Árabes Unidos” se condenó a 10 años de prisión a un grupo de personas relacionadas con la organización civil Al Islah (Asociación para la Reforma y la Orientación Social), por cargos relativos a la seguridad nacional. No se efectuaron investigaciones a partir de la denuncia de torturas sufridas por los detenidos en la etapa de prisión preventiva ni tuvieron ocasión de apelar la condena recibida.

En agosto de 2014, las autoridades de EAU sancionaron una ley antiterrorista que, por sus definiciones, incluye una amplia variedad de acciones perfectamente pacíficas y las califica como delitos tendientes a perjudicar la unidad nacional o como actos de carácter terrorista. De este modo, la nueva legislación deja a disidentes políticos, críticos del gobierno o aún activistas de los derechos humanos en la situación de riesgo de enfrentar procesos judiciales que, teóricamente en un extremo, pueden derivar en condenas a la pena capital.

Internet y redes sociales En el año 2012, los EAU sancionaron una legislación tendiente a combatir la criminalidad informática. Esta ley continúa siendo utilizada para criminalizar críticas o comentarios que se consideren ofensivos a las autoridades o lesivos al país. Algunos casos destacados son: Mohammed al-Mansoori: arrestado en junio de 2006 por expresar críticas sobre la situación de los derechos humanos en el país. Ahmed Mansoor, (asesor para Medio Oriente de Human Rights Watch), Nasser bin Ghaith (profesor de economía en la sede de Abu Dabi de la Universidad de La Sorbona), Fahad Salim Dalk, Hassan Ali al-Khamis y Ahmed Abdul Khaleq, conocidos como el grupo “EAU 5”, fueron arrestados en abril de 2011, acusados de "insultar en público" a las autoridades de EAU, condenados a prisión y finalmente liberados luego de la fuerte condena que el proceso despertó en instituciones de derechos humanos y órganos de prensa y comunicación. Khalifa Rabia y Othman al-Shehhi: condenados a 5 años de prisión y una multa de casi U$S 100.000.- por criticar la seguridad del estado en Twitter. El canal de televisión 24.ae puso al aire el contenido de su cuenta, señalando el hashtag “#UAE_freemen” (#EAU_hombreslibres) como evidencia. Osama al-Najer: condenado a 3 años de prisión por sus críticas vía Twitter al desarrollo y conclusiones del juicio de los “94 de Emiratos Árabes Unidos”, entre los cuales se encuentra su padre Hussain Ali al Najjar al Hammadi.” Saleh Mohammed al Dhufairi y Khalifa al Nuaimi: blogueros condenados en el proceso de los “94 de Emiratos Árabes Unidos”. Asma, Mariam y Alyaziyah Khalifa al-Suwaidi: Tres hermanas detenidas el 15 de febrero de 2015, luego de haber sido citadas a una delegación policial en Abu Dabi. Asma había publicado un tuit que decía “echo de menos a mi hermano” en referencia a Issa al-Suwaidi, condenado en el marco del juicio de los “94 de Emiratos Árabes Unidos”. Tres semanas después, las tres hermanas continuaban detenidas en régimen de incomunicación y sin contacto con sus familiares.

En marzo de 2015, la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) inició una operación tendiente a desbloquear sitios web censurados en 11 países llamados “Enemigos de Internet” por la organización. Entre los sitios web desbloqueados se encuentra el Gulf Center for Human Rights (GCHR), censurado en los Emiratos Árabes Unidos y en Arabia Saudita.

Según RSF, “En los Emiratos Árabes Unidos, la Autoridad de Regulación de Telecomunicaciones (TRA) decide qué información puede ser publicada en la Red emiratí. La lista de los sitios web bloqueados es larga, como también lo es la de los criterios por los que se bloquean. Se censuran los contenidos “contrarios a la ética y la moral”, aquellos que constituyan un “riesgo directo o indirecto para los internautas”, “las expresiones de odio a las religiones”… Ya sea porque informan de hechos o porque cuestionan el orden establecido, el resultado es que los medios de comunicación tienen pocas posibilidades de ser leídos en los Emiratos Árabes Unidos. “

Trabajadores extranjeros Los trabajadores extranjeros constituyen la mayoría (80%) de la población residente de EAU y además constituyen el 90% de la fuerza laboral. Estos carecen de derechos asociados con la ciudadanía y enfrentan una variedad de restricciones en sus derechos humanos y como trabajadores. El Gobierno Emiratí, desde el año 2022 esta promoviendo activamente el empleo de ciudadanos nacionales, con atractivos salarios y puestos de trabajo, añadiendo además que cada empresa de carácter privado deberá tener con al menos 1 ciudadano Emirati, por cada 10 extranjeros.

En EAU está vigente y es práctica común el sistema Kafala, mediante el cual los empleadores ejercen el "patrocinio" de sus empleados. Es una práctica común que los empleadores retengan los pasaportes de sus empleados durante la vigencia del contrato de trabajo, con el objeto de evitar que los trabajadores cambien de empleo. Esta práctica es ilegal, pero jamás ha sido investigada ni mucho menos castigada por el gobierno. Cuando un empleador da por finalizado el contrato de trabajo de un empleado, y este vuelve a su país de origen, se le prohíbe la entrada al país durante seis meses.

El gobierno ha sido altamente criticado por las agencias de derechos humanos tales como Human Rights Watch por la inacción frente a la discriminación contra los trabajadores asiáticos en los emiratos. Las estructuras salariales se basan en la nacionalidad, el sexo, la edad y la raza de las personas y no en sus cualificaciones.

El historial de derechos humanos de los emiratos, particularmente lo que respecta a los trabajadores extranjeros fue ampliamente criticado durante el juicio a la empleada filipina Sarah Balabagan en 1995.

Mafiwasta.com está haciendo una campaña para presionar al gobierno de EAU a firmar las convenciones de la Organización Internacional del Trabajo en materia de libertad de asociación. Las huelgas están prohibidas en los emiratos y muchos trabajadores son prisioneros virtuales, después de haber pagado grandes sumas a agentes de empleo para obtener los trabajos y las visas.

Claro ejemplo de la violación de derechos sufrida por trabajadores migrantes lo constituye el caso documentado en su informe del 2015 por Human Rights Watch, acerca del proyecto de desarrollo de la isla de Saadiyat que será la sede en Abu Dabi de los museos del Louvre y el Guggenheim y la Universidad de Nueva York. Algunos empleadores retuvieron los salarios y beneficios de los trabajadores, no reembolsaron los costos de contratación pagados por los trabajadores a agencias de empleo, retuvieron los pasaportes de los trabajadores y les brindaron un alojamiento de mínima calidad. Un grupo de trabajadores de la isla de Saadiyat iniciaron una medida de protesta reclamando sus derechos y el cumplimiento de las condiciones acordadas. Los empleadores denunciaron esta situación a la policía y los trabajadores fueron deportados sumariamente.

En el caso de las trabajadoras migrantes que desarrollan tareas domésticas, la violación de derechos de carácter laboral se suma a la discriminación de género. Algunas acusaron a sus empleadores de haber abusado físicamente de ellas, impedirles la salida de las casas en las que trabajan o retener sus pasaportes. Muchas expresaron que no habían recibido sus salarios o parte de ellos, que fueron obligadas a trabajar excesivamente sin horas o días de descanso; o se les negó una alimentación o condiciones de vida adecuadas o tratamientos médicos. Algunas trabajadoras son empleadas en condiciones equivalentes al trabajo forzado o la esclavitud.

Derechos de las mujeres Los Emiratos Árabes Unidos son signatarios de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. Sin embargo, en la práctica, las mujeres sufren trato discriminatorio en diversos ámbitos, fundamentalmente en cuestiones familiares o laborales. Este es el caso, por ejemplo, de las diferencias entre varones y mujeres frente a los trámites matrimoniales o de divorcio.

La legislación vigente en los Emiratos Árabes Unidos convalida el maltrato de las mujeres y los hijos menores de edad por parte del marido o padre, siempre que la agresión no exceda los límites admitidos por la ley islámica. Una vez contraído matrimonio, las mujeres deben prestar obediencia a sus maridos.

A diferencia de otros países de la región, en los Emiratos Árabes Unidos existe un gran número de mujeres desarrollando tareas remuneradas fuera del ámbito del hogar, profesionales en algunos casos. De todas formas, las mujeres deben contar con la expresa aprobación del marido para ocupar una posición laboral.

La discriminación que sufren las mujeres en Emiratos Árabes Unidos se extiende a normas y leyes que en muchos casos dejan desprotegidas a las mujeres víctimas de delitos como abusos o violaciones, llegando al extremo de condenar a las víctimas por el delito de “zina” (relaciones sexuales fuera del matrimonio).

En la práctica, el sistema legal funciona como si la violación sexual estuviera permitida y denunciarlo fuera un delito con pena de cárcel.

El criterio legal de penalizar las relaciones sexuales fuera del matrimonio puede extenderse a trabajadoras extranjeras migrantes.

En el terreno profesional, las mujeres enfrentan discriminación para el acceso a posiciones laborales de alta calificación, por ejemplo, en el ámbito de la justicia.

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