Pepsiman es un videojuego de acción desarrollado y publicado por KID para PlayStation. Salió a la venta en Japón el 4 de marzo de 1999 y está basado en la mascota japonesa del mismo nombre, un superhéroe que representa a la bebida gaseosa estadounidense Pepsi. El objetivo es esquivar obstáculos al correr, esprintar y saltar, mientras que avanza automáticamente por cada una de las fases.

Se creó con un presupuesto reducido, lo que llevó a la decisión de incluir vídeos entre las zonas en los que se ve a un hombre beber Pepsi, ya que su producción resultaba barata. También cuenta con escenas cinemáticas en 2D, para las que el futuro escritor de novelas visuales Kotaro Uchikoshi hizo los modelos. Aunque una editorial estadounidense se planteó adquirir los derechos para publicarlo en Estados Unidos, este siguió siendo un título exclusivo para Japón.

Los críticos comparaban con frecuencia Pepsiman con otros, entre ellos Crash Bandicoot, y destacaban su sencillez y su precio, que se consideraba bajo. Un redactor de Complex lo incluyó en una lista de videojuegos de marcas que «no estaban mal», y comentó que no es una mala entrega siempre y cuando el jugador pueda soportar la gran cantidad de publicidad que contiene. Según Uchikoshi, no se vendió bien, pero acabó convirtiéndose en un clásico de culto más de una década después de su lanzamiento original, gracias al reconocimiento de su premisa absurda y al personaje de Pepsiman. Además, ha pasado a ser valorado positivamente en retrospectiva como precursor de otros de carreras como Temple Run.

Sistema de juego Pepsiman es un videojuego de acción del tipo endless runner que consta de cuatro etapas, cada una de ellas dividida en segmentos más pequeños y en la que Pepsiman salva a personas deshidratadas al darles Pepsi. Los tres primeros escenarios se basan en lugares reales, concretamente San Francisco, Nueva York y Texas. El último tiene lugar en Pepsi City. Se desarrolla en tercera persona, y corre automáticamente hacia delante por los niveles, a veces atraviesan viviendas y otros edificios. El jugador controla al propio Pepsiman y debe esquivar obstáculos, como coches, maquinaria de construcción y peatones, incluso impedimentos con la marca Pepsi, como camiones. Para ello, se utiliza cuatro movimientos diferentes: correr, esprintar, saltar y dar un super salto. Gana puntos al recoger latas.

En la mayoría de las fases, tiene que sobrevivir a una parte en la que se presenta una dificultad especial, como quedarse atrapado dentro de un cubo de basura de acero —lo que invierte sus controles— o esquivar estorbos sobre un monopatín. A lo largo de cada una hay varios puntos de control; si recibe demasiados golpes, reaparecerá desde el último al que haya llegado. Cada etapa termina con Pepsiman siendo perseguido por un objeto gigantesco, como una lata enorme. Entre una zona y otra, se muestran al usuario vídeos de un hombre típicamente estadounidense —interpretado por el actor canadiense Mike Butters— que bebe Pepsi y come patatas fritas y pizza mientras ve a Pepsiman.

Antecedentes y desarrollo Pepsiman está inspirado en la mascota homónima de Pepsi, creada para la filial japonesa de la marca. El personaje, cuya historia de fondo ficticia cuenta que solía ser un científico que se convirtió en superhéroe tras entrar en contacto con la «Holy Pepsi», apareció en anuncios y en la versión japonesa del videojuego Fighting Vipers; se hizo popular, lo que ha dado lugar a protagonistas relacionados, como Lemon Pepsiman y Pepsiwoman, y decidió promocionarlo con una entrega.

La empresa japonesa KID lo desarrolló. Lo crearon con un presupuesto reducido, lo que llevó a la decisión de incluir escenas de bajo coste en las que el actor Mike Butters aparece bebiendo Pepsi. También utiliza escenas de eventos en 3D, modeladas por Kotaro Uchikoshi, quien más tarde se volvería en guionista de novelas visuales en KID. Este es el primer trabajo de Uchikoshi; lo habían contratado para planificar adaptaciones a partir de juegos de mesa, pero acabó formando parte de la producción, que ya estaba en marcha cuando se incorporó en 1998. Salió a la venta en Japón por KID para la PlayStation el 4 de marzo de 1999; mientras una editorial estadounidense estaba estudiando la posibilidad de adquirir los derechos para publicarlo en los Estados Unidos, siguió siendo un título exclusivo para el país. A pesar de ello, está íntegramente en inglés, no en japonés —aunque cuenta con subtítulos para los diálogos—. Según Uchikoshi, no se vendió bien.

Recepción

Los redactores de Famitsu calificaron el juego de «súper sencillo», lo compararon con Metro-Cross y Paperboy —ambos de 1985—, y lo describieron como una versión simplificada de Crash Bandicoot. Otros han hecho comentarios similares. Un crítico de IGN también lo asemejó con Crash Bandicoot, detalló la mecánica como «simplista [y] basada en la memorización de rutas» y afirmó que por lo que se recordaría sería por su «premisa extremadamente extraña». Aun así, consideró que no estaba mal y que valía lo que costaba, un precio que, según señalaron, era bajo. James Mielke de GameSpot lo calificó como una «pequeña y ingeniosa distracción» y mencionó que la jugabilidad era similar a la «dinámica de los videojuegos clásicos de antaño». Comentó lo barato que era, pero precisó que resultaba difícil encontrar ejemplares importados. La revista Gamers' Republic le otorgó una nota de B−. Más tarde, lo incluyó en su Video Game Buyers Guide and Y2K Preview como uno de los mejores para importar de Japón ese año.

En 2011, Allistair Pinsof de Destructoid lo reseñó y lo definió como una mezcla entre Paperboy y Muscle March en cuanto a complejidad y ritmo, y comparó su sistema con el de Crash Bandicoot. Le pareció «un espectáculo tan maravillosamente retorcido y encantador» que resultaría difícil que no gustara; declaró que la principal razón para jugar es «la pura locura», indicó que este está «obsesionado» con Estados Unidos y retrata a los estadounidenses como «paletos antihigiénicos» de una forma que no deja claro si se trata de una parodia consciente o no. Concluyó que es divertido, pero no excelente, y que la premisa ridícula y su gran cantidad de pequeños detalles lo convierten en uno «encantadoramente descerebrado». En 2013, Justin Amirkhani de Complex lo agregó en una lista de videojuegos de marcas que «no estaban mal», resaltó que, aunque los gráficos no habían envejecido bien, su mecánica era similar a la de Temple Run, que Amirkhani calificó como su entrega favorita para iOS. Culminó que Pepsiman no es un mal título para quienes tengan reflejos rápidos, siempre y cuando puedan soportar la gran cantidad de publicidad que contiene; aseguró que era el advergame con mayor número de «logotipos por segundo». En 2015, Retro Gamer lo situó en el puesto número dieciocho de su lista de «Los veinte mejores de PlayStation a los que nunca has jugado».

En 2019, apareció en un episodio de la serie web cómica de James Rolfe, Angry Video Game Nerd, en el que Butters volvió a interpretar el papel que había tenido en las escenas cinemáticas. La banda sonora se publicó en vinilo en 2020 a cargo del sello europeo Chipped Records.

Notas

Referencias

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