miniaturadeimagen|Ejemplo de tatuaje carcelario tradicional, con el motivo de una medalla
Los tatuajes carcelarios son símbolos que durante el en la Unión Soviética utilizaron los vor v zakone (delincuentes y hampones) para identificarse. Estos símbolos son de suma importancia para ellos ya que muestran el sitio que cada uno ocupa en la organización y la propia vida del criminal o ladrón, es decir, sus gustos, intereses o tendencias delictivas. No sólo cuenta el tatuaje en sí sino el lugar del cuerpo donde se sitúa. Estos sirvieron específicamente entre los encarcelados bajo el sistema Gulag de la época soviética, para diferenciar a un líder criminal o ladrón profesional de un preso político.
La práctica creció en la década de 1930, alcanzó su punto máximo en la década de 1950 y disminuyó en popularidad en las décadas de 1970 y 1980.
Expertos coinciden en atribuir un origen religioso a los distintos dibujos que los integrantes de las mafias rusas modernas graban en su piel. A este hecho se le añade que según la Biblia (en el libro del Génesis), el primer asesino de la historia, Caín, fue marcado por Dios con una señal que lo identificó como un criminal para la eternidad. Damon Murray, publicista de varios libros referentes al tema criminal en cárceles rusas afirma que: «esas imágenes no tienen absolutamente nada que ver con creencias religiosas, sus significados reales proceden de tradiciones criminales y de prisión. Surgen del deseo de mostrarse como un marginado, como un incomprendido que está destinado al sufrimiento».
Origen
Marcar a los delincuentes se practicaba en Rusia mucho antes de que el tatuaje fuera habitual, y se prohibió en 1863. En el , a menudo se usaba una cruz «pinchada» en la mano izquierda para identificar a los desertores del ejército, y hasta 1846, a los criminales sentenciados a trabajos forzados se les marcaba en la frente y las mejillas con las letras «BOP» (VOR; ladrón). También se aplicaron marcas en el omóplato y el antebrazo derecho, en tres categorías; «СК» para Ssylno-Katorjni (condenado a trabajos forzados), «СП» para Ssylno-Poselenets (deportado a trabajos forzados) y «Б» para Begly (fugitivo). En 1846, ВОР fue reemplazado por «КАТ»; las primeras tres letras de la palabra katorzhnik (condenado a trabajos forzados).
En la década de 1930, comenzaron a surgir castas criminales rusas, como los Masti (trajes) y los Vor v Zakone (Вор в Законе) o Blatnye (ladrones con autoridad), y con ello una cultura del tatuaje para definir el rango y la reputación. Hasta la Segunda Guerra Mundial, cualquier tatuaje podía denotar a un delincuente profesional, con la única excepción de los tatuajes de los marineros.
Bajo el sistema del Gulag de la época soviética, las leyes implementadas a mediados de 1940 permitieron imponer penas cortas de prisión a quienes fueran condenados por hurtos menores, vandalismo o infracciones a la disciplina laboral. Esto provocó un aumento de la población carcelaria durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Para enero de 1941, la fuerza laboral del Gulag había aumentado en aproximadamente 300 000 prisioneros. Los tatuajes servían para diferenciar entre una autoridad o un «ladrón en ley» y los cientos de miles de presos políticos que fueron encarcelados durante y poco después de la Segunda Guerra Mundial por delitos que no se consideraban propios de un «Vor» (ladrón).
Con la complicidad de los prisioneros y reclusos de los gulags, fueron los mismos guardias que a escondidas de sus jefes diseñaban los tatuajes que estos luego portarían. Algunos de los motivos provenían de los tatuajes de marineros ingleses, como los barcos de alto velamen navegando, un corazón atravesado por una daga, anclas, un corazón entrelazado por una serpiente o un tigre mostrando los dientes.
La colección de tatuajes de un ladrón representa su «traje», que indica su estatus dentro de la comunidad de ladrones y su control sobre otros ladrones dentro de la vor v zakone. En la jerga criminal rusa o Fenya (феня), un conjunto completo de tatuajes se conoce como frak s ordenami (frac con adornos). Los tatuajes muestran un «historial de servicio» de logros y fracasos, sentencias de prisión y el tipo de trabajo que hace un criminal. También podrían representar su «familia de ladrones», nombrando a otros dentro de los corazones o con la imagen tradicional de gato. La apropiación indebida de los tatuajes de un «ladrón legítimo» podría castigarse con la muerte, o el preso verse obligado a quitárselos él mismo con un cuchillo, papel de lija, un fragmento de vidrio o un trozo de ladrillo.
Criminales en el ejército soviético
Después de la Segunda Guerra Mundial se produjo un cisma en el mundo criminal. Muchos convictos habían luchado en unidades penales, contraviniendo el código del vor v zakone de que ningún ladrón debía servir en el ejército o cooperar con las autoridades de ninguna manera. Muchos ladrones profesionales se vieron degradados a frayer (forastero), muzhik (campesino) o suka (traidor, perra). Esto fue parte de una lucha por el poder; con recursos limitados en prisión, la ilegalización de las «perras» (suki) permitió a los ladrones legítimos tomar más para ellos. A aquellos que tuvieron menos suerte que los criminales degradados, fueron asesinados. El contrabando con las autoridades y la corrupción tanto entre el gobierno como entre los criminales era notoriamente conocido por ambos bandos, ya que estos ayudaban de alguna manera a obtener recursos de manera ilegal, lo que suponía mantener al pueblo, pues era bien sabido que la escasez de recursos en los soviets se incrementaba paulatinamente. Inclusive el propio Stalin, ya en el poder, toleró su presencia porque la Unión Soviética necesitaba del contrabando para salir adelante, para que el pueblo no se rebelara contra la carestía.
Los tatuajes se modificaron y aparecieron nuevos diseños para distinguir entre los dos grupos. La daga que atravesaba un corazón fue modificada, agregando una flecha: este tatuaje indicaba un ladrón legítimo y su deseo de vengarse de quienes habían violado el código de los ladrones. La rosa de los vientos se convirtió en un indicador de agresión hacia los funcionarios de la prisión y las «perras», indicando el juramento de que «nunca usaré charreteras» y el odio hacia quienes habían servido en el ejército soviético. Siglas secretas fueron creadas por ladrones legítimos que las «perras» no reconocerían, como SLON (literalmente «elefante»), que significa «Suki Lyubyat Ostry Nozh» («Las perras aman un cuchillo afilado»).
Las reformas de Jruschov y el declive del tatuaje En la década de 1950, Nikita Jrushchov declaró una política para la erradicación de la criminalidad de la sociedad soviética. Junto con la propaganda denunciando al «ladrón tradicional» que había ganado popularidad en la cultura rusa, los castigos en las prisiones se intensificaron para cualquiera que se identificara como un ladrón legítimo, incluidas palizas y torturas. Como respuesta a esta persecución, las leyes contra los ladrones se intensificaron y el castigo para los presos que llevaran tatuajes no merecidos aumentó, pasando de la eliminación del tatuaje a la violación y el asesinato.
En la década de 1970, la intensificación de las leyes contra los ladrones había dado lugar a represalias contra los ladrones legítimos, orquestadas por las autoridades penitenciarias, que a menudo arrojaban a un ladrón legítimo a celdas con presos a los que habían castigado o violado. Para reducir las tensiones, los líderes criminales prohibieron los ritos de iniciación y la sodomización como castigo. Las peleas entre reclusos fueron prohibidas y los conflictos debían resolverse mediante la mediación de ladrones veteranos. Además, la moda de los tatuajes se había extendido por las cárceles de menores, aumentando el número de reclusos con tatuajes «ilegítimos». Esta omnipresencia junto con la reducción de la violencia, hizo que las «autoridades criminales» dejaran de castigar los tatuajes «no ganados».
En 1985, la perestroika trajo los primeros estudios de tatuaje y a medida que se iban popularizando, fue diluyéndose su estatus de atributo exclusivamente criminal.
Aplicación Los tatuadores, o kolshchiki (pinchadores), eran muy respetados. Las agujas para tatuar se podían denominar peshnya (picahielos), pchyolka (abeja), shpora (espolón) o shilo (aguijón), mientras que la máquina de tatuar podía denominarse mashinka (maquinita) o bormashina (torno dental) y la tinta se conocía como mazut (gasolina) o gryaz (suciedad). Los tatuajes en sí se denominaban reklama (publicidad), regalka (regalía), kleimo (estigma) o rospis (pintura).
Aunque desde finales del la realización de tatuajes dentro de la prisión está prohibida por motivos de higiene, se siguen haciendo de forma clandestina. Cómo método más común y debido a la precariedad del sistema carcelario ruso, suelen utilizar una suela de zapato, que una vez derretida dentro de un cazo al calor de un pequeño fuego, mezclan con orina u otras sustancias líquidas como champú para crear la tinta. Modifican una máquina de afeitar eléctrica a la que se le añade una aguja.
Diseños Los diseños y temas comunes crecieron a lo largo de los años, y a menudo tienen diferentes significados según la ubicación del tatuaje. Las imágenes a menudo no significan literalmente lo que están representando; por ejemplo, los tatuajes que muestran imágenes nazis representan un rechazo a la autoridad, no una adhesión al nazismo. Las combinaciones de imágenes, como una rosa, alambre de púas y una daga, forman significados combinados. Según el lexicógrafo Alexei Plutser-Sarno, los tatuajes se convierten en los únicos «aspectos reales de su vida». Son un símbolo del compromiso del propietario con la guerra contra el no ladrón, la policía (menty) y las «perras» (suki). El ambiente en la época soviética era de fuerte propaganda visual, y los tatuajes son una reacción a eso, y una «sonrisa a la autoridad» (oskal na vlast), a menudo parodiando directamente los lemas oficiales soviéticos con líderes del Partido Comunista a menudo representados como demonios, burros o cerdos.
Estrellas En los hombros — indican que se trata de una «autoridad» entre los criminales. En las rodillas — no están dispuestos a arrodillarse ante nadie. Gato - signo tradicional de un ladrón, a menudo con un sombrero (ratero, carterista); la abreviatura "KOT" (gato) significa "naturalmente presidiario". Calavera con huesos cruzados — indica que es un asesino, por lo que está cumpliendo cadena perpetua. Retrato de Lenin o Stalin - a menudo tatuado en el pecho, en parte por la creencia de que un pelotón de fusilamiento jamás seguiría la orden de disparar a tal imagen además de que en caso de ser golpeados por los guardias, evitarían estás imágenes. Puede que se originara como un símbolo de orgullo tras la Revolución Bolchevique, ya que los expresidiarios del anterior régimen zarista ahora controlaban el país. Iglesia ortodoxa - indica un ladrón, generalmente tatuada en el pecho, con el número de cúpulas indicando el número de condenas. Cruz - la tradicional "cruz de los ladrones", habitualmente en el pecho, era uno de los motivos más comunes. Barcos - con las velas desplegadas pueden indicar alguien que ha huido de la custodia o del gulaj, o que quien lo porta es un ladrón ambulante que viaja para robar. Águila - tradicionalmente, señalaba a una figura de alta autoridad; si el águila lleva a alguien, puede indicar un violador. Dragones - indican un "tiburón", alguien que ha robado propiedad estatal o colectiva. Medallas — pueden indicar rango, o, en el estilo presoviético, representan desprecio a la autoridad o resistencia ante el régimen. Puñal, navaja atravesando el cuello — indica que un criminal ha asesinado a alguien en prisión y que está disponible para hacer otros trabajos. Gotas de sangre — significan el número de asesinatos cometidos. Ojos En el pubis o abdomen — sugieren que es homosexual.