miniaturadeimagen|Uso de plaguicidas en Argentina en el período 1990-2017 medido en toneladas. Los agroquímicos en Argentina se refiere a la regulación, producción, comercialización, uso y aplicación de agroquímicos en Argentina, es decir, todos aquellos productos químicos utilizados en la agricultura, como plaguicidas, herbicidas, fungicidas y fertilizantes. Quienes se oponen a la aplicación de estos productos suelen llamarlos "agrotóxicos", pero la palabra contiene una fuerte carga subjetiva y carece de una definición técnica precisa.
Los agroquímicos en Argentina tienen diferentes usos agrícolas, domésticos, de salud pública y de mantenimiento de parques, jardines y cursos de agua. Sin embargo, el grueso de los agroquímicos se utilizan en la producción agrícola, incluyendo los cultivos de frutas y hortalizas para el consumo en el mercado interno y de exportación, pero también en cultivos propios de la agroindustria como la soja.
Argentina es parte de cuatro convenios internacionales que regulan la producción, comercialización, producción y uso de sustancias tóxicas, incluyendo agroquímicos. Sin embargo, la regulación de plaguicidas en Argentina está dispersa en diferentes leyes nacionales y provinciales y decretos de diferentes órganos administrativos y municipios, pero no existe una ley unificada que establezca presupuestos mínimos ambientales para la aplicación de agroquímicos.
En el 2018, Argentina gastó más de USD 229 millones de dólares en la compra de plaguicidas, de los cuales el 47% correspondía a plaguicidas altamente peligrosos (clase I a y I b según la OMS). Argentina además es uno de los países con una de las mayores tasas de aplicación de plaguicidas a nivel mundial, con 10 litros de plaguicidas aplicados por habitante por año.
El proceso de sojización y el incremento en la aplicación de agroquímicos es uno de los principales conflictos ambientales de Argentina. Esto ha ocasionado que en numerosas oportunidades se presentaran causas judiciales para obtener medidas cautelares contra la aplicación de agroquímicos o condenar penalmente a quienes los aplican incorrectamente. Historia
Organoclorados miniaturadeimagen|Gráfico con los datos de aplicación promedio de plaguicidas en Argentina entre el período 1990-2017, medidos en kilogramos por hectárea de tierra cultivada. El año 2010 fue el año en que mayor cantidad de pesticidas se utilizaron, con un promedio de 6 kg por hectárea cultivada. Entre la década de los '40 y los '70, fueron populares y ampliamente utilizados los plaguicidas organoclorados, como el DDT. A partir de la década de los '70, muchos de estos compuestos fueron prohibidos por sus conocidos efectos en el ambiente y en la salud humana.
Prohibición del 2,4,5-T El 2,4,5-T fue prohibido recién en la década de los '90. Hacia el final de la dictadura militar, Antonio Brailovsky, el abogado Alberto Kattan y el cineasta y ambientalista Juan Schröder iniciaron acciones legales contra la comercialización, aplicación y uso del 2,4,5-T, por considerarlo una sustancia nociva contra la salud humana y el medioambiente. El primer juez a cargo de la causa fue Horacio Garzón Funes, quien ya había fallado a favor de Kattan y Schröder en un juicio promovido por ambos contra la caza, comercialización y exportación de las toninas overas. La causa contra el 2,4,5-T alcanzó gran popularidad, llegando a aparecer notas en el diario Clarín, la revista Humor y Semanario y otras publicaciones de tirada menor. El juez fue recusado por recomendación del estudio jurídico que asesoraba a la Secretaría de Agricultura y la causa pasó al juez Mariano Obarrio. El juez Obarrio hizo lugar a la medida cautelar solicitada por Brailovsky, Kattan y Schröder. Obarrio estableció el decomiso preventivo de todas las existencias del 2,4,5-T y ordenó adicionalmente las siguientes medidas:
Suspendió la importación, autorización, producción, transformación y envasado de productos existentes o nuevos que incluyeran en su formulación al 2,4,5-T, sus derivados y análogos. Dispuso la guarda de las existencias decomisadas en un lugar seguro, para lo cual le solicitó a la Comisión Nacional de Energía Atómica que se encargara de su resguardo. Solicitó al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) que diera a conocer a todos los productores agropecuarios parte de su red del alcance de la medida.
Con el fin de la dictadura militar, la Secretaría de Agricultura del gobierno democrático siguió oponiéndose al juicio, pero finalmente retiró provisionalmente la autorización del 2,4,5-T.
Proceso de sojización La aceleración del proceso de sojización llevó a un incremento en las áreas dedicadas al cultivo de soja en Argentina, con el consecuente incremento en el uso de agroquímicos, particularmente de herbicidas como el glifosato y la atrazina. Un informe elaborado por la Red Universitaria de Ambiente y Salud citó un informe de mercado de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE), donde estimaban un incremento de un 858% en el uso de agroquímicos entre 1991 y 2012, lo que implica un aumento de 39 millones de litros/año en 1991 a 335 millones de litros/año en 2012. Un informe del año 2015 estipulaba que en 2013 se habían utilizado 281 millones de litros de pesticidas, de los cuales un 65% eran glifosato. En Argentina se aplican hasta 12 litros por hectárea de plaguicidas, superior al límite permitido en otros países.
El uso de glifosato está por encima de los valores permitidos en otros países del mundo. El cultivo de soja también llevó a un incremento en la utilización de otros herbicidas como el 2,4-D e insecticidas como el endosulfán (prohibido desde el 2013), clorpirifós y piretroides. Todos estos plaguicidas son conocidos por tener efectos en la salud humana y en el ambiente.
Beneficios en la industria agraria La implementación de agroquímicos y de semillas transgénicas han permitido a los agricultores incrementar la producción física, desterrar enfermedades y malezas, y elevar la calidad de los alimentos o insumos obtenidos. Por ejemplo, las semillas transgénicas han permitido a los agricultores aumentar los rendimientos de los cultivos, reduciendo la necesidad de utilizar más tierra y agua. Los agroquímicos han permitido a los agricultores controlar las plagas y enfermedades, mejorando la calidad y la cantidad de la producción. Las nuevas especies han permitido a los agricultores cultivar nuevos productos agrícolas, ampliando la oferta de alimentos disponibles.
Estas innovaciones han tenido un impacto positivo en la seguridad alimentaria mundial, al permitir a los agricultores producir más alimentos con los mismos recursos. También han contribuido a reducir los costes de producción, lo que ha hecho que los alimentos sean más accesibles para los consumidores.
Uso
Agricultura En el año 2013, el Defensor del Pueblo de la provincia de Buenos Aires encargó un "Relevamiento de la utilización de agroquímicos en la Provincia de Buenos Aires", con el objetivo de relevar la utilización de agroquímicos en sistemas extensivos e intensivos de agricultura en toda la región de la provincia de Buenos Aires, según diferentes criterios, incluyendo el momento de aplicación y el tipo de cultivo. La finalidad era generar una evaluación de impacto en suelos, aire y cursos de agua y en la salud humana. Para esto último, se incluyó un estudio de transmisión de metales pesados y plaguicidas en leche materna. El estudio encontró altos valores de endosulfán (que al momento del estudio aún no se encontraba prohibido en la Argentina) y clorpirifós, e incluso sustancias prohibidas desde la década de los '70 como el DDT y el dieldrín, particularmente en la zona hortícola. El estudio concluyó que:
En algunos cultivos encontraron que se utilizaban más de 60 principios activos entre plaguicidas, herbicidas y fungicidas, y se encontró que para varios cultivos más del 50% de los productores utilizaban productos de clase I y II (extremadamente peligrosos y altamente peligrosos). A partir de la investigación, se elaboró un mapa de riesgo de la provincia de Buenos Aires. +Uso agrícola de plaguicidas en Argentina, medido en toneladas, para el período 1993-2017AñoHerbicidasInsecticidasFungicidas y bactericidasRodenticidasReguladores del crecimiento vegetalOtros199317533350347992319sin datos199419376488356412293sin datos199524863618862973491sin datos199638185945661073844sin datos1997551711253590643918sin datos199847355796460413270sin datos2006137191,237376,471794,173,156,492066,672007172246,79340,612486,472,712,851528,322008190431,577380,822661,323,1512,011662,552009129017,166260,371984,764,59,151555,532010216992,9910469,753730,560,917,013219,172011202811,119175,193852,630,925,343390,752014194257,37919,33955,750,433sin datos2017183685,73736,034198,1sin datos46,4sin datos
Domiciliario El uso doméstico está regulado en Argentina. Los productos para el uso doméstico no pueden superar los envases mayores a 500 cm³ o 500 gr, y solamente pueden pertenecer a los grados de baja toxicidad (clase C o D según la clasificación de la OMS). Una buena cantidad de plaguicidas se pueden adquirir en comercios minoristas, como ferreterías y casas de limpieza.
Regulación La regulación de plaguicidas en Argentina es dispersa, y no existe una ley unificada que regule la aplicación de plaguicidas. En muchos casos, aún se admiten plaguicidas que están prohibidos en sus países de origen, como el Imidacloprid, prohibido actualmente en Alemania y la Unión Europea por su conocido efecto negativo en las abejas. El exdiputado Juan Carlos Villalonga (PRO) presentó en 2019 un proyecto de ley para la prohibición del Imidacloprid y otros insecticidas neonicotinoides, pero el proyecto nunca fue tratado.
Tampoco existe regulación que establezca zonas de exclusión, particularmente que regulen la distancia entre los cultivos y los cursos de agua.
Convenios internacionales Argentina es parte de dos convenios internacionales que abordan específicamente la regulación de plaguicidas. En julio de 2000 se aprobó la adhesión al Convenio de Róterdam, mediante la ley 25.278, y en diciembre de 2004 se sancionó la adhesión a la Convención de Estocolmo, mediante la ley 26.011. Adicionalmente, Argentina es parte de la Convención de Basilea sobre el movimiento de desechos peligrosos mediante la ley 23.922 y del Convenio C 184 de la Organización Internacional del Trabajo sobre seguridad y salud en la agricultura mediante la ley 25.739.
Organismos reguladores En Argentina, el Estado nacional es quien debe regular todo lo referente a los plaguicidas. Los organismos encargados de evaluar, registrar, autorizar y controlar la producción, importación, exportación y comercialización de los principios activos de los plaguicidas son el Senasa (para todo lo referente a los productos fitosanitarios, agroquímicos y uso veterinario) y la ANMAT (para los usos domiciliarios).
Prohibiciones La ley N° 18.073, de enero de 1969, prohibió en la producción agrícola y ganadera los siguientes plaguicidas y compuestos químicos:
Dieldrin Endrina Heptacloro Clordano Hexaclorociclohexano (H.C.H.) y sus sinónimos.
Esta ley fue complementada por resoluciones y decretos de diferentes Ministerios y Secretarías a nivel nacional.
En el año 2011, mediante resolución 511/2011, el Senasa prohibió la importación del endosulfán. Se ha comprobado que la persistencia del endosulfán es alta y es un posible factor de contaminación alimentaria y ambiental.
En julio de 2020, Senasa prohibió el principio activo Procloraz para su uso en cultivos de cítricos.
Aplicación aérea de plaguicidas
Descarte de envases vacíos