derecha|miniaturadeimagen|260px|El Camino de Santiago es la peregrinación a la catedral de Santiago de Compostela donde según la leyenda se encuentran los restos del apóstol Santiago el Mayor. La ruta fue declarada como la primera Ruta Cultural Europea por el Consejo de Europa en octubre de 1987 y también ha sido nombrado como uno de los sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1993. El cristianismo tiene una larga y robusta tradición de peregrinaciones, dirigidas tanto a sitios relevantes en la narrativa del Nuevo Testamento (especialmente en Tierra Santa) como a sitios que están asociados con las vidas de los santos o con milagros posteriores.

Tradiciones de peregrinación cristiana La peregrinación cristiana se empezó a hacer a lugares relacionados con el nacimiento, la vida, la crucifixión y la resurrección de Jesús. Aparte de los antiguos ejemplos en la obra de Orígenes en el , las descripciones que sobreviven de las peregrinaciones cristianas a Tierra Santa datan del , cuando varios padres de la iglesia, entre ellos San Jerónimo, alentaron a los fieles a peregrinar, y cuando fue establecida formalmente por Santa Helena, la madre de Constantino el Grande. Ésta realizó una peregrinación a Tierra Santa alrededor del año 326 y promovió la construcción de iglesias en lugares clave: Belén (nacimiento), Jerusalén (Gólgota, Santo Sepulcro), entre otros.

Se hacen peregrinaciones a Roma y a otros lugares asociados con los apóstoles, santos y mártires cristianos, así como a lugares donde ha habido apariciones de la Virgen María. Un lugar de peregrinación popular es el Camino de Santiago que lleva hasta la Catedral de Santiago de Compostela, en Galicia, España, donde se encuentra el santuario del apóstol Santiago el Mayor. Otro ejemplo es la peregrinación combinada que se lleva a cabo cada siete años en las tres cercanas ciudades de Maastricht, Aquisgrán y Kornelimünster en Alemania, donde es posible ver muchas reliquias importantes (véase: Peregrinación de las Reliquias, Maastricht).

derecha|miniaturadeimagen|240px|El Santuario del Amor Misericordioso en Collevalenza, Italia, se convirtió en uno de los grandes centros de peregrinación debido a sus piscinas de agua con propiedades purificadoras y milagrosas Las peregrinaciones se desarrollaron en el a los principales lugares santos mencionados en los Evangelios y el Antiguo Testamento y de los cuales Orígenes buscó rastros, particularmente a los lugares de la Pasión de Cristo como el sitio del Santo Sepulcro. Consideradas parte esencial del cristianismo por el Edicto de Milán promulgado en 313,. se multiplicaron especialmente a partir del , gracias a la legendaria invención de la Santa Cruz por parte de Santa Helena, madre del emperador Constantino I, así como gracias a la construcción, de manera desordenada, de martyria, santuarios o templos pequeños construidos sobre las tumbas de mártires.Jacques Briens, La Jérusalem byzantine reconstituée, en Le Monde de la Bible, serie trois religions à Jérusalem, 2008, p. 32-34 La descripción escrita más antigua de los peregrinos cristianos y la peregrinación a Tierra Santa es el Peregrino de Burdeos, un relato que cuenta cómo un habitante de Burdeos fue en peregrinación a Jerusalén en el año 333. San Jerónimo constató un aumento del flujo de peregrinos hacia Palestina: según fuentes antiguas, indicó que desde Belén veía llegar gente de muchas partes (“de la India a Bretaña, de Armenia a Egipto”). Además, una de las descripciones de peregrinación más importantes de la Antigüedad es la de Egeria (entre 381–384), quien escribió un detallado itinerarium que da cuenta de los lugares sagrados, las liturgias, las iglesias, y las prácticas devocionales: es evidencia directa de que para finales del las peregrinaciones estaban muy establecidas.Cristina Morató: "Los primeros peregrinos a Tierra Santa. “Egeria, la primera viajera de la historia.” S. IV", Boletín de la Sociedad Geográfica Española 25 (noviembre de 2006) Por otra parte, fuentes académicas señalan que en el se comenzó a desarrollar lo que llaman una “geografía sagrada”: se construyeron iglesias en sitios identificados como bíblicos y se institucionalizó el culto a esos lugares.

No obstante, algunos Padres de la Iglesia desconfiaban de estas primeras peregrinaciones, que consideraban ocasiones de derroche y excesos como los pecados de la gula y lujuria o su uso para el comercio de reliquias (la máxima del monje Tomás de Kempis qui multum peregrinantur, raro sanctificanturTomás de Kempis, Imitación de Cristo, libro 1, capítulo 23, 4. "quienes mucho viajan al exterior [peregrinan], poco se santifican", confirma estos temores) y las consideraban innecesarias porque el creyente podía honrar a Dios en cualquier parte.

Las peregrinaciones cristianas de la Edad Media, contrario a la creencia popular desarrollada en el , rara vez estaban compuestas por multitudes de personas viajando movidas solo por la piedad (peregrinaciones penitenciales o durante los jubileos como lo demuestran los archivos de la penitenciaría apostólica) por caminos bien señalizados. En cambio, las más de las veces eran viajes en solitario o en pequeños grupos (principalmente de hombres) en los que participaban muchos comerciantes, por rutas de mulas (la pavimentación sólo se desarrolló en el ). Estos pequeños grupos podían estar animados por motivos piadosos o menos piadosos: fe, arrepentimiento, reto, negocio, o “peregrinaje por poder”, a veces con el objetivo de romper con la familia, el entorno profesional, o a veces con el objetivo de turismo (conocer nuevos monumentos, gastronomía o personas). Los santuarios lejanos eran el destino de los que tenían los medios (“peregrinaje de larga distancia”). Así, la Edad Media no fue la edad de oro de las peregrinaciones sino más bien la edad mítica de las peregrinaciones, las multitudes de peregrinos de este período pertenecientes tan solo al imaginario popular. Por otra parte, fue durante el período carolingio cuando se desarrolló la protección legal de los peregrinos y así surgió gradualmente una orden de peregrinos (ordo peregrinorum) y una ley de peregrinos (lex peregrinorum), constituyéndose un estatuto para los peregrinos.. Fue aún en la Edad Media cuando se organizaron los grandes santuarios de peregrinación de la cristiandad, que cumplían un papel religioso y cultural pero también respondían a una necesidad económica (producción y venta de recuerdos, ofrendas, y alojamientos que proporcionaban ingresos significativos para el santuario).. Es también entonces que los peregrinos empiezan a ser gradualmente puestos bajo guardia (techo y abrigo) por los peligros que amenazan a los viajeros pero también para evitar que otros los usasen como coartada para escapar de sus entornos de origen.

El primer jubileo organizado formalmente por el papado fue el decretado en 1300 por el papa Bonifacio VIII, que invitó a los cristianos a ir a Roma para recibir la indulgencia plenaria previamente otorgada a los cruzados, ya que la pérdida del reino de Jerusalén dificultaba la peregrinación a Jerusalén, lo que terminó fortaleciendo su desarrollo en Roma. El principal objetivo de los peregrinos medievales era la posibilidad de “tocar” las reliquias lo que creían les aseguraba, además del sacrificio económico o temporal que suponía, una eficacia mayor que la intercesión a distancia del santo. A partir del , la peregrinación empezó a declinar debido al movimiento de la devotio moderna que favorecía la peregrinación espiritual, interior, además de la inseguridad de los caminos durante la guerra de los Cien Años y las guerras de religión de Francia. El énfasis en la peregrinación espiritual e interior fue particularmente promovido por las órdenes mendicantes y de manera particular por los franciscanos observantes, que enfatizaban la contemplación de la vida de Cristo como tema de meditación. Erasmo de Róterdam, por ejemplo, escribió un coloquio en 1526, titulado La Peregrinación Devota, en que su personaje Ogigio viaja a Compostela por la religión y regresa a casa lleno de superstición.

De acuerdo con Hillman y Tingle, esta tendencia hacia la peregrinación interior aumentó enormemente con la reforma protestante y la contrarreforma católica, en tanto protestantes empezaron a negar la eficacia de la intercesión, así como la existencia de espacios sagrados y la necesidad de buenas obras para lograr la salvación, a lo que los católicos respondieron renovando el énfasis en la práctica sacramental y en la intercesión de la Virgen María, enfatizando la oración mental, la meditación, conversión y la reforma de vida. A partir del , a medida que el protestantismo condenaba las peregrinaciones como un pretexto para la vagancia, el ocio o la idolatría y que los Estados centralizadores empezaron a controlar el movimiento de personas (a través de la elaboración de pasaportes, certificados y patentes para distinguir peregrinos verdaderos y falsos, especialmente mendigos o vagabundos), la peregrinación regional o local, controlada por clérigos se vio privilegiada (“peregrinación de recurso” favorecida por los relatos de milagros vinculados a santuarios locales, peregrinajes expiatorios y judiciales). Desde finales del y más concretamente en el , parte del clero intentó espiritualizar las peregrinaciones y se publicaron folletos de autores católicos (particularmente jesuitas) que brindaban ejercicios espirituales, oraciones y meditaciones para acompañar el peregrinaje.

En el , la filosofía de la Ilustración con su crítica al comercio de reliquias y al tráfico de indulgencias de las que el peregrino se podía beneficiar (en particular, las oraciones o mortificaciones realizadas en la propia diócesis en lugar de realizarse una larga peregrinación) es parte de las razones por las cuales la “peregrinación de largos recorridos”, empezó a disminuir a expensas de las peregrinaciones locales.

En el la peregrinación se reorganizó gracias al desarrollo de medios de transporte más rápidos como los charabancs (carruajes tirados por caballos, con varias filas de sillas) para la peregrinación cercana, cuya renovación quedó atestiguada en el proceso de "recarga sacra" de sus santuarios (que incluía la restauración de santos ya existentes y la invención de nuevos santos o el "descubrimiento" de nuevas reliquias o inventio reliquarum), y los ferrocarriles para la "peregrinación de largo recorrido". La reapertura de las peregrinaciones a Jerusalén promovió este fenómeno. El culto mariano se desarrolló especialmente a mediados de este siglo, con peregrinaciones a Nuestra Señora de Lourdes, la Virgen de La Salette o Nuestra Señora de Pontmain.

Muchas peregrinaciones hoy en día no son hechas ya por seguidores fervientes con un enfoque religioso riguroso, sino que se utilizan para obtener un favor divino (peregrinación propiciatoria, en particular mediante la práctica de "depositar un exvoto", peregrinación de sanación), para agradecer por una gracia obtenida (peregrinaje gratuito), o para realizar turismo religioso durante vacaciones temáticas, retiros espirituales o visitas a destinos culturales. Sin embargo, ha habido un renacimiento de la peregrinación desde la década de 1980, en relación con la moda del senderismo libre o acompañado.

Motivaciones de los peregrinos Las motivaciones que atraen a los visitantes actuales a lugares sagrados cristianos pueden ser mixtas: basadas en la fe, espirituales en general, con intereses culturales, etc. Esta diversidad se ha convertido en un factor importante en el manejo y el cuidado pastoral de las peregrinaciones cristianas, como lo ha demostrado investigación reciente sobre santuarios internacionales y templos ampliamente visitados.Ralf van Bühren, The artistic heritage of Christianity. Promotion and reception of identity. Editorial of the first section in the special issue on Tourism, religious identity and cultural heritage, in Church, Communication and Culture 3 (2018), pp. 195–196.

Peregrinaciones antiguas