La restauración prepucial es el proceso de expandir la piel del pene para reconstruir un órgano similar al prepucio, cuando ha sido extirpado por circuncisión o por lesión. La restauración del prepucio se logra principalmente estirando la piel residual del pene, pero también existen algunos métodos quirúrgicos para lograrlo. La restauración crea una copia del prepucio, pero no es posible recuperar los tejidos especializados que son removidos durante la circuncisión. Para este momento, la regeneración real del prepucio es puramente experimental. Algunas formas de restauración incluyen solamente una regeneración parcial en aquellos casos en que ha habido un corte alto, casos en los cuales el circuncidado siente que el circuncidador amputó demasiada piel y no queda piel suficiente para que las erecciones ocurran con comodidad.Lerman, Steven E., and Joseph C. Liao. "Neonatal circumcision." Pediatric Clinics 48.6 (2001): 1539-1557.
Historia En el mundo grecorromano, los genitales intactos, incluyendo el prepucio, eran considerados una señal de belleza, cortesía y masculinidad. La restauración prepucial es de origen antiguo y se remonta al reino del emperador romano Tiberio, cuando se empezaron a utilizar procedimientos quirúrgicos para alargar el prepucio a individuos nacidos con un prepucio corto y que no cubría completamente el glande o cuando había un glande completamente expuesto como resultado de la circuncisión. Entre las sociedades clásicas griegas y romanas, la exposición del glande era considerada repugnante e inapropiada, y no se ajustaba al ideal helenístico de la desnudez gimnástica. Los hombres con prepucio corto usaban un kynodesme para evitar ser vistos. Como consecuencia de este estigma social, algunos judíos en la Antigua Roma practicaban una forma antigua de restauración prepucial que era conocida como epispasmo. Algo similar ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial, cuando algunos judíos europeos buscaron la restauración prepucial para evitar ser perseguidos por los nazis.
Técnicas no quirúrgicas miniaturadeimagen|250x250px| Restaurador de tensión dual aplicado a un pene circuncidado para la restauración no quirúrgica del prepucio El método más comúnmente utilizado es la restauración prepucial no quirúrgica, que se logra mediante la expansión de tejido. Tanto la piel del pene como el revestimiento mucoso en el interior del prepucio pueden expandirse, en tanto quede algo de ellos después de la circuncisión.
Se ha sabido desde hace mucho tiempo que la expansión del tejido estimula la mitosis, y la investigación muestra que los tejidos humanos regenerados mantienen los atributos del tejido original. No obstante, a diferencia de las técnicas convencionales de expansión de la piel, el proceso de restauración prepucial no quirúrgica puede tardarse varios años en terminar. El tiempo requerido depende de la cantidad de piel que haya disponible para expandir, la cantidad de piel que se desee al final y el régimen de métodos de estiramiento que se emplee. Se requiere de paciencia y dedicación. Hay grupos de apoyo para ayudar con estos aspectos (véase la sección de enlaces externos).
El acto de estirar la piel a menudo se describe informalmente como "halar" entre estos grupos, en particular los que existen en la Internet.
Métodos y dispositivos Durante la restauración que se hace por medio de expansión de tejido, la piel restante del pene se hala hacia adelante sobre el glande y se pone tensión manualmente o con la ayuda de un dispositivo de restauración prepucial.
Muchos hombres que empiezan la restauración a menudo usan métodos manuales, pero es posible usarlos en cualquier etapa del proceso de restauración, y se refieren a la necesidad del restaurador de mantener la tensión manualmente, sujetando la piel tensamente con los dedos usando una de varias formas de colocar los dedos.
Muchos dispositivos de restauración prepucial especializados, que sujetan la piel con o sin cinta, también se encuentran disponibles en el comercio. La tensión que se aplica por medio de estos dispositivos puede provenir de pesos, correas elásticas o de inflamiento como medios para halar la piel hacia adelante en el pene o por medio de una combinación de estos métodos. Un ejemplo de un dispositivo que utiliza correas elásticas es el método T-Tape, que se desarrolló en la década de los 1990 con el propósito de permitir que la restauración ocurriera más rápidamente. En 2009, apareció un método conocido como método de vendaje inverso (reverse taping method RTM), que restaura el prepucio hasta una apariencia incircuncisa, muchas veces en menos de 2 años y que resulta ser muy amigable con el estilo de vida. El RTM podía usarse por debajo de casi cualquier prenda, desde pantalones hasta trajes de baño y el que fuera posible orinar o aplicar emolientes para la piel mientras la cinta estaba puesta hizo de éste un método de restauración muy saludable y rápido.
La expansión de tejido por medio de dispositivos de inflamiento ha ganado popularidad en los últimos años entre los participantes en el foro electrónico www.restoringforeskin.org. Los métodos de inflamiento implican sellar el área entre el glande y la piel que se ha halado sobre este con un dispositivo de sujeción (comúnmente se usan tetinas o chupones de biberón) y luego inflar la piel o un globo que se ha puesto bajo la piel. Esto provoca un estiramiento circunferencial de la piel que se cree estimula la mitosis. Los hombres que utilizan esta técnica reportan rápido crecimiento regenerativo de la piel y se cree que es beneficioso en particular a la hora de estimular el crecimiento de los tejidos internos de la piel (membranas mucosas), que son fundamentales para que se restaure la función lubricante del prepucio.
Precauciones Es necesario ajustar la cantidad de tensión producida por cualquier método que se use para evitar lesiones, dolor o malestar, y esta tensión determina un límite en la velocidad a la que puede crecer la piel nueva. Existe el riesgo de dañar gravemente los tejidos cuando se usa tensión excesiva o cuando se aplica tensión durante demasiado tiempo. Los sitios web sobre restauración prepucial varían respecto a sus recomendaciones, que van desde sugerir un régimen de cantidades moderadas de tensión aplicada durante varias horas al día, hasta períodos de mayor tensión aplicados solo unos pocos minutos al día, como ocurre con las técnicas manuales.
Dispositivos de retención En lugar de que crezca piel nueva o como medida temporal hasta que haya crecido suficiente piel por medio de la expansión del tejido, algunos hombres optan por usar un dispositivo de retención para mantener estirada la piel restante, si la hay, sobre el glande de una manera similar al cinodesma griego antiguo. Puesto que el glande es una membrana interna, originalmente protegida por el prepucio hasta que es removido durante la circuncisión, el objeto de estos métodos de retención es remedar una cubierta protectora para el glande.
Si hay una cantidad insuficiente de piel para manter el glande cubierto con la piel restante del pene, es posible utilizar un cobertor de glande artificial que está disponible comercialmente. Ejemplos de tales coberturas artificiales incluyen un prepucio prostético hecho de látex que cubre el glande en un ambiente húmedo, y ropa interior que envuelve el pene en una "capucha" de tela suave de dos capas para minimizar la fricción sobre el glande.
Técnicas quirúrgicas
Reconstrucción del prepucio Los métodos quirúrgicos de restauración del prepucio, conocidos como "reconstrucción prepucial", incluyen por lo general un método de injerto de piel en la porción distal del cuerpo del pene. La piel injertada normalmente se obtiene del escroto, que contiene el mismo músculo liso (conocido como fascia de dartos) que tiene la piel del pene. Uno de los métodos implica un procedimiento de cuatro etapas en el que la base del pene se empuja entre el escroto durante un período de tiempo. Técnicas como éstas son costosas y es posble además que produzcan resultados insatisfactorios o complicaciones graves relacionadas con el injerto de piel. También es posible reconstruir el frenillo.
Paul Tinari, un residente de Columbia Británica, fue circuncidado a la fuerza a la edad de ocho años, en lo que afirmó era "una forma rutinaria de castigo" por masturbarse que era usada en las escuelas residenciales. Tras una demanda, se le ordenó al Ministerio de Salud de la Columbia Británica cubrir los gastos de la restauración quirúrgica prepucial de Tinari. El cirujano plástico que llevó a cabo la restauración fue el primero en realizar tal operación en Canadá, y utilizó para ello una técnica similar a las descritas anteriormente.
Regeneración prepucial Se han logrado avances notables en el campo de la medicina regenerativa en las últimas dos décadas. Varias partes y órganos funcionales del cuerpo han podido regenerarse.
Recientemente ha surgido un creciente interés en la medicina regenerativa como una manera de regenerar el prepucio masculino humano. Esta opción, a diferencia de la restauración prepucial, tendría como resultado el que un verdadero prepucio masculino humano vuelva a crecer. Entre los pioneros en el campo de la medicina regenerativa se incluye el Dr. Anthony Atala del Instituto de Medicina Regenerativa de Wake Forest (WFIRM). El Dr. Atala ha logrado regenerar con éxito un pene de conejo funcional, si bien aún no se ha regenerado un pene humano.
A comienzos del año 2010 se fundó Foregen, una organización de lobby italiana sin ánimo de lucro y dedicada a buscar grupos de investigación interesados con el propósito de regenerar el prepucio masculino humano haciendo uso de las capacidades regenerativas de la matriz extracelular, con la esperanza de eventualmente poder ofrecerles regeneración a hombres circuncisos. Cuando fracasó en este empeño, Foregen se convirtió una organización sin animo de lucro, dependiente de donaciones caritativas para realizar su investigación, con sus propias instalaciones. Foregen depende de donaciones caritativas para llevar a cabo sus investigaciones. Un ensayo clínico para fines de 2010 fue programado, antes de que se convirtiera en una organización investigativa, pero no se consiguieron donaciones suficientes para continuar. La meta fue alcanzada en junio de 2012 y lograron procurarse un laboratorio y la cooperación de bioquímicos y expertos en medicina regenerativa. Los resultados de este primer ensayo clínico, descelurizando prepucios de toro para crear la matriz extracelular, se publicaron en febrero de 2013 y, para marzo de 2018 se han completado ensayos en prepucios de cadáveres humanos, resultados que se publicaron en 2017 y actualmente están en proceso de revisión por pares, para 2018. Ensayos clínicos en seres humanos podrían estar listos para 2020.
El método propuesto implicaría colocar al paciente bajo anestesia general. La piel del pene se abriría justo en la cicatriz de la circuncisión, mientras el tejido cicatricial se desbrida quirúrgicamente. Se aplicaría, luego, una solución biomédica en ambos extremos de la herida, haciendo que el prepucio se regenere con el ADN presente en las células propias del paciente. Un andamio biodegradable (es decir, el prepucio descelulizado de un cadáver) se usaría para ofrecer soporte para la regeneración del prepucio. Si bien los foros sociales han ayudado en la discusión de las herramientas y técnicas actuales y de los obstáculos hacia este método, es necesario que institutos científicos y médicos, así como empresas de bioingeniería, participen de forma que haya un discurso y un plan de acción más profesionales y significativos, incluyendo un método más confiable. de adquirir prepucios de cadáveres.