Borgo, a veces llamado I Borghi, es el decimocuarto rione de Roma, indicado con R. XIV.
Geografía física El territorio del rione comprende una parte llana, constituida por las arenas aluviales del Tíber, y una zona de colinas, correspondiente a las laderas arcillosas de la colina vaticana. Su planta tiene forma de trapecio.
El rione limita: con la Ciudad del Vaticano (plaza de San Pedro) al oeste; con el Tíber al este; con el rione Prati al norte; con el barrio Aurelio al suroeste; y con el rione Trastevere al sur.
Administrativamente, Borgo, tras la resolución municipal n.º 11 del 11 de marzo de 2013, ha pasado a formar parte del nuevo Municipio I de Roma. Anteriormente estaba incluido en el antiguo Municipio XVII, junto con el rione Prati y los barrios Trionfale y Della Vittoria.
Aunque ha sufrido fuertes transformaciones urbanísticas durante la primera mitad del siglo , Borgo todavía mantiene en la actualidad su significado histórico de vestíbulo de la basílica de San Pedro y de los palacios vaticanos. Las calles principales de este rione discurren en dirección este-oeste y, con la notable excepción de la moderna Via della Conciliazione, no se llaman vie (en singular, via), sino borghi (en singular, borgo).
Historia La época romana: Ager Vaticanus
Durante la época romana, el territorio de Borgo formaba parte de la decimocuarta regio, Transtiberim, y era llamado Ager Vaticanus, debido a los vaticinios que allí realizaban los augures etruscos. Como se encontraba fuera del pomerium y era palúdico, fue usado como lugar de sepultura. Algunas tumbas alcanzaron proporciones notables: entre ellas, destaca el llamado Terebinthus Neronis, una tumba circular coronada por una alta torre; y la Meta Romuli, una pirámide similar a la Pirámide Cestia conservada junto a la Porta San Paolo, que fue demolida en 1499.
A los pies de la colina vaticana partían dos calzadas romanas: la Vía Cornelia, que se unía a la Vía Aurelia cerca de Tarquinii, y la Vía Triunfal, que se encontraba con la Vía Cassia unos kilómetros al norte. Esta última se llamaba así porque, a partir de Tito, los emperadores romanos la recorrían para entrar en la ciudad cuando celebraban sus triunfos.
Al inicio de la edad imperial, se construyeron magníficas villas y jardines en la zona, como los poseídos respectivamente por Agripina, esposa de Germánico y madre de Calígula (Horti Agrippinae), y por Domicia, esposa de Domiciano (Horti Domitiae), cerca de las laderas del Janículo y del Vaticano.
Calígula construyó en la zona un circo (Circus Gaianus), que fue ampliado posteriormente por Nerón y llamado Circo de Nerón. A lo largo de su spina se erigió el obelisco del Vaticano, que actualmente se encuentra en la plaza de San Pedro. El circo estaba unido a la ciudad mediante un pórtico (porticus). Nerón también sustituyó el puente de madera de la Vía Triunfal por un puente de piedra cuyos restos todavía pueden verse en el Tíber en periodos de sequía, llamado en su honor Puente de Nerón. El emperador Adriano erigió cerca del Tíber un gigantesco mausoleo, que unió a la orilla izquierda mediante otro puente, el Pons Aelius (actual Puente Sant'Angelo).
El suceso que cambiaría para siempre el destino de la zona fue el martirio de san Pedro apóstol a los pies de la colina vaticana en el año 67, durante la primera persecución de los cristianos. El santo fue sepultado en los alredores, y esto hizo del Vaticano un lugar de peregrinación. Junto a la tumba del santo, el papa Anacleto I construyó un oratorio, que en el 324 Constantino sustituyó por una gigantesca basílica dedicada al príncipe de los apóstoles. Esta iglesia, la antigua basílica de San Pedro, se convirtió pronto en uno de los centros neurálgicos de la cristiandad, hasta su destrucción en el siglo , cuando se erigió en su lugar la nueva basílica de San Pedro.
La Edad Media: Civitas Leonina
Durante la Alta Edad Media, el Puente de Nerón cayó en mal estado, mientras que el mausoleo de Adriano fue transformado en una fortaleza, el Castillo de Sant'Angelo, cuya posesión aseguraba el control de la ciudad.
Pese a las numerosas guerras e invasiones que devastaron Roma durante esos siglos, el flujo de peregrinos hacia el sepulcro del apóstol nunca cesó. Los peregrinos de la misma nacionalidad se reunían en asociaciones llamadas scholae, cuya misión era asistir a los compatriotas que llegaban a Roma. Las más importantes eran las de los francos, sajones, frisones y lombardos (que se habían convertido al catolicismo a finales del siglo ). Cada schola poseía un ospitale (edificio donde se hospedaban los recién llegados) y una iglesia. Una de las primeras de ellas —la Schola Saxonum— fue construida durante el siglo por Ine de Wessex, rey de los sajones. Ese ospitale se convirtió en el núcleo del futuro Arcispedale di Santo Spirito in Saxia, uno de los hospitales más antiguos y grandes de Roma, fundado por el papa Inocencio III en 1198. Cerca del hospital se erigió la iglesia de Santo Spirito in Sassia. Los peregrinos germánicos dieron a la zona que rodeaba sus scholae el nombre Burg (en alemán antiguo, «centro fortificado»), que, italianizado, se convirtió en el nombre del barrio.
Como se encontraba fuera de las murallas aurelianas, Borgo siempre permaneció expuesto a los ataques provenientes del exterior. Durante los siglos y , el barrio y la basílica fueron saqueados varias veces por los sarracenos, los cuales desembarcaban en Portus (cerca de Ostia, en la desembocadura del Tíber), y devastados por incendios. El del año 847 fue inmortalizado por Rafael Sanzio en el fresco El incendio del Borgo pintado en las Estancias de Rafael de los Museos Vaticanos.
Finalmente, León IV decidió proteger el barrio construyendo las murallas que llevan su nombre. El 27 de junio de 852, el pontífice, acompañado por el clero y el pueblo, dio inicio a las obras caminando descalzo a lo largo del recorrido de las futuras murallas. Posteriormente, para aumentar su población, el papa hizo que se establecieran en Borgo varias familias de corsos. Desde este momento, el barrio dejó de ser considerado parte de la ciudad de Roma, sino una ciudad separada, la ciudad leonina (Civitas Leonina), con magistrados y gobernadores propios. No fue hasta 1586, bajo el papa Sixto V, cuando Borgo volvió a ser parte de Roma, como su decimocuarto rione.
Las murallas leoninas, las cuales incorporaron un muro más antiguo construido por Totila durante la guerra gótica, se conservan todavía entre el Vaticano y el Castillo de Sant'Angelo, donde reciben el nombre de Passetto. Este tramo constituye un pasillo cubierto que, en caso de peligro, podía ser usado —y varios pontífices lo han usado— como vía de escape de la residencia papal al castillo.
Durante la Edad Media el barrio estaba escasamente poblado, con casas dispersas, algunas iglesias y muchos huertos. También había varios hornos de ladrillos, los cuales usaban la arcilla abundante en las colinas del Vaticano y el Janículo, y un pequeño puerto fluvial, el Porto Leonino, situado al sur del castillo, usado posteriormente para transportar los bloques de travertino necesarios para la construcción de la nueva basílica de San Pedro.
Los peregrinos que se dirigían a San Pedro provenientes de la orilla izquierda debían atravesar el Puente Sant'Angelo, pasar por una puerta (llamada más tarde Porta Castello), y finalmente recorrer el Borgo dei Sassoni (el actual Borgo Santo Spirito) o el Porticus o Portica (llamado también en esa época Porticus Sancti Petri), el cual estaba todavía en pie. Los que provenían de Trastevere, por la futura Via della Lungara, entraban por la Porta Settimiana (la actual Porta Santo Spirito). Por último, los provenientes del norte (Monte Mario), por la Vía Francígena, entraban a Borgo por la Porta San Pellegrino, también llamada Viridaria debido a su cercanía a los jardines vaticanos.
Durante el primer Jubileo, que tuvo lugar en el 1300 bajo el papa Bonifacio VIII, la ciudad leonina, como recuerda Dante en su Divina comedia, fue visitada por un gran número de peregrinos.
Durante el Papado de Aviñón, Borgo, al igual que toda Roma, entró en decadencia. La Portica se derrumbó, y en su lugar se trazó la calle llamada Borgo Vecchio, también llamado Carriera Martyrum a causa de los mártires que fueron llevados a morir en el Circo de Nerón. En esa época, solo el Borgo Santo Spirito y el Borgo Vecchio permitían alcanzar la basílica de San Pedro a los que provenían de la orilla izquierda.
El Renacimiento
El resurgir de Borgo empezó con el final del Cisma de Occidente y el inicio del Renacimiento. En esa época, el centro de gravedad de Roma empezaba a trasladarse de los alrededores de la Colina Capitolina, donde se había desarrollado la Roma medieval, a la llanura del Campo de Marte. En esa misma época, los papas abandonaron el complejo de Letrán por el Vaticano, que se convirtió así en el nuevo centro de poder de la Iglesia. La intensa actividad constructiva, y sobre todo la reconstrucción de la basílica de San Pedro, consecuencia de este traslado, atrajo a Borgo a varios artistas, mientras que el renovado flujo de peregrinos estimuló el comercio.
Bajo el papa Nicolás V, Bernardo Rossellino concibió tres calles divergentes dotadas de pórticos que condujeran a la basílica, pero la muerte del pontífice interrumpió el proyecto. El papa Sixto IV abrió una nueva calle paralela al Passetto, llamada en su honor Via Sistina, el actual Borgo Sant'Angelo.
A principios del siglo se construyeron magníficos edificios de estilo severo por encargo de altos prelados y nobles. Los más importantes de ellos son: el Palazzo Branconio dell'Aquila, proyectado por Rafael Sanzio; el Palazzo Caprini de Donato Bramante, posteriormente adquirido por Rafael y convertido en parte del Palacio de la Congregación para las Iglesias Orientales; el Palazzo Castellesi, construido por el cardenal Adriano Castellesi, atribuido a Andrea Bregno o Bramante e inspirado en el Palacio de la Cancillería; y el Palazzo dei Penitenzieri, obra de Baccio Pontelli. Estos tres últimos palacios daban hacia una pequeña plaza (llamada Piazza del Cardinale di San Clemente, posteriormente Piazza Scossacavalli), que se convirtió en la más importante de Borgo.
En el rione también se construyeron elegantes palacetes para los burgueses ricos, como la casa de Febo Brigotti y el Palazzo Jacopo da Brescia, ambos encargados por médicos papales, respectivamente de Paulo III y León X.
En esa época la ciudad leonina también era conocida en toda Roma por sus stufe. Estos edificios, cuya tradición provenía de Alemania (el nombre procede de la palabra alemana stube), eran una mezcla entre unas termas romanas y una sauna, y eran frecuentados a menudo por artistas, los cuales podían estudiar allí los desnudos con comodidad. El propio Rafael tenía una stufa en Borgo, cerca de su palacio.
Para resolver el problema del tráfico, durante el jubileo del 1500 el papa Alejandro VI Borgia abrió una nueva calle, la Via Alexandrina o Recta, más tarde llamada Borgo Nuovo. Tras la creación del Borgo Nuovo al norte de la calle ya existente del Borgo Vecchio, se creó una hilera de casas entre las dos calles, la cual, a causa de su similitud con la línea central de un circo romano, era llamada spina, que estaba interrumpida aproximadamente a la mitad por la Piazza Scossacavalli. A partir de entonces la demolición de la spina se convirtió en un tema recurrente del urbanismo romano. Varios proyectos, empezando por el de Carlo Fontana a finales del siglo , fueron concebidos con este objetivo, hasta cuando, por voluntad de Mussolini y el papa Pío XI, se llevó finalmente a cabo esta idea.