La Santa Faz es una obra del Greco que formaba parte del retablo mayor del conjunto de Retablos de Santo Domingo el Antiguo, en Toledo. Fue vendida en 1964 y reemplazada por una copia.
Tema de la obra La iconografía de la Santa Faz se hizo popular a finales de la Edad Media. En su subida al monte Calvario, el rostro de Cristo quedó fijado a un paño blanco, ofrecido a Jesús por una mujer, que pasaría a ser identificada por la Verónica. En esta pintura y en otras dos versiones del motivo, el pintor representó solo el paño, mientras que en otras dos aproximaciones al tema incorporó la figura de la Verónica que lo sostiene.
Análisis de la obra
Pintura al óleo sobre lienzo; Datación: entre 1577 y 1579; Dimensiones: El lienzo, independientemente del marco o de los ángeles, es ovalado y mide 76 x 55 cm; El marco es de madera y mide 90 x 130 cm; Catalogación: consta con el n º, 6 A en el catálogo razonado de Wethey, y con la referencia 23 B en el de Tiziana Frati.
Los documentos muestran que en principio se había planeado colocar un escudo en el frontispicio del retablo, en lugar de esta obra, por lo que el cambio de opinión debió haber tenido lugar durante la construcción del mismo. En 1961 se quitaron las cartelas de madera sobre las que estaba pintada la imagen, que fue vendida por las monjas en 1964. Este lienzo ocupaba el centro geométrico del altar mayor, pintado sobre un elegante medallón sostenido por dos ángeles, obra de Juan Bautista Monegro según modelo del Greco.
Algunos teólogos de la época sostenían que la Virgen María contemplaba la Pasión de Cristo mientras ascendía al Cielo. Tal vez esta Santa Faz ilustrara este punto de vista, y substituyera a una Crucifixión. Ello ayudaría a entender el gesto y la mirada de María en La Asunción de María —el lienzo de abajo— y complementaría la escena de La Trinidad del ático. El rostro de Cristo es frontal, sereno, con una mirada penetrante, y con un grado de realidad mucho mayor que la del lienzo sobre el cual está representado. Esta obra muestra cómo El Greco podía converger su fondo bizantino —arcaizante y espiritualista— con el naturalismo y la expresividad propias del Occidente cristiano de su tiempo.
Las facciones del rostro son más bien grandes, pero bellas y armoniosas. Tanto la larga cabellera como la barba aparecen partidas en dos. La sensación de relieve se consigue con toques claros y pinceladas breves y rápidas sobre el fondo oscuro. La carnación se representa con un modelado suave que, sin embargo, produce contrastes y sombras.
Véase también Anexo:Obras del Greco
Referencias
Bibliografía
Categoría:Obras y cuadros del Greco Categoría:Colección privada Categoría:Esculturas del Greco Categoría:Esculturas de España del siglo XVI