miniaturadeimagen|305x305px|Pulmón de un fumador enfermo de cáncer de pulmón. Las áreas negras están cubiertas por los componentes del tabaco y han quedado endurecidas, mientras que la mancha blanca es el cáncer producido por el tabaco.Los efectos del tabaco en la salud son aquellas complicaciones derivadas del consumo del tabaco. Es la acción prolongada y continuada de las distintas sustancias que componen los cigarrillos sobre el organismo humano lo que desencadena el desarrollo de patologías severas como tumoraciones, problemas cardiovasculares, respiratorios, etc. Tal es el caso, por ejemplo, del cáncer de labio en los fumadores de pipa, el cáncer de vejiga y el cáncer de esófago. En este último, se aprecia un mayor riesgo de padecerlo en pacientes adictos al tabaco negro. Los alquitranes y otras sustancias químicas que acompañan a la nicotina en la composición del cigarrillo son considerados altamente nocivos, siendo los principales responsables del desarrollo de tales complicaciones. Sin embargo, está demostrado también que el tabaco mascado «sin humo» también produce cáncer de la cavidad oral.

El tabaco puede provocar enfermedades del aparato respiratorio. Las patologías más frecuentes asociadas al tabaquismo son la bronquitis y el enfisema. Se trata de dos fenómenos esencialmente de tipo inflamatorio y destructivo, pero que pueden complicarse con lesiones obstructivas, de fibrosis alveolar e incluso de neumotórax. La nicotina tiene también un efecto directo sobre el sistema vascular, pudiendo producir gangrena como complicación de la enfermedad de Buerger.

Por otra parte, se considera que el hábito del tabaquismo puede influir negativamente en la potencia sexual e infertilidad masculina.

El uso simultáneo del alcohol aumenta la carcinogenicidad del tabaco respecto al cáncer de cabeza y cuello. El tabaco es el responsable del diagnóstico de casi la totalidad de casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), de enfisema y de cáncer de pulmón.

No existe ningún nivel seguro de consumo de tabaco. Incluso el tabaco consumido en cigarrillos de liar o en cigarrillos electrónicos causan daño irremediable. La única opción que minimiza el riesgo de padecer enfermedades asociadas al tabaquismo es simplemente no fumar.

Control del tabaco En las últimas décadas, las políticas de salud pública de una gran parte de los gobiernos occidentales tienen en el tabaquismo su caballo de batalla. Proliferan las reformas legislativas que tienen como objetivo controlar el margen de beneficios de las grandes tabaqueras, así como aumentar las cargas impositivas al tabaco o restringir los espacios en los que se permite fumar. En España la Ley 28/2005, del 26 de diciembre de 2005, estableció un nuevo marco legal para la regulación de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad del tabaco. Sucesivas enmiendas y anexos se han incorporado al texto inicial, hasta que en 2011 entró en vigor la «Ley antitabaco» que estableció la prohibición total de fumar en lugares públicos cerrados. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) respalda activamente la adopción de tales medidas. En un comunicado de prensa publicado en 2008, instaba a los gobiernos a comprometerse con la prevención del tabaquismo mediante la prohibición total de toda forma de promoción, publicidad y patrocinio en torno al tabaco.

En España, según informa el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT),Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo se calcula que cada año mueren cerca de 3000personas al verse expuestas al humo del tabaco ambiental. Dicho organismo recoge que en torno al 12% de los no fumadores son fumadores pasivos y casi la mitad de los no fumadores vive expuesta al humo ambiental. Se estima que una parte importante de los fumadores se inicia en el tabaco antes de los 18 años, de los que casi un 25% lo hace antes de cumplir los 10 años. Por eso se buscan en la actualidad nuevas estrategias que permitan proteger a este sector poblacional tan sensible frente al influjo ejercido por la presencia recurrente del tabaco en todo tipo de soportes audiovisuales como el cine, la televisión, las revistas o las vallas publicitarias. Sin embargo, aunque el nivel de concienciación sobre los efectos nocivos del tabaquismo ha aumentado sensiblemente, se percibe una cierta permisividad con respecto a otras sustancias afines.

En un estudio realizado en el Reino Unido, se analizó el daño que provocaban veinte sustancias psicoactivas y se calculó un valor relativo en una escala de 0 a 100 que refleja el daño que traen dichas sustancias para quien las consume, además de incluir una segunda variable que refleja el daño provocado a terceros. El valor relativo combinado de las dos variables (daño propio y daño a terceros), ordenado de mayor a menor peligrosidad, muestra: alcohol (72), heroína (55), crack cocaína (54), metanfetamina (33), cocaína (27), tabaco (26), anfetamina (23), ácido gamma-hidroxibutírico (GHB) (19), benzodiacepinas (15), ketamina (15), metadona (14) y otras menos dañinas para terceros, aunque lo sean para los usuarios: (éxtasis, mefedrona, solventes, LSD, hongos alucinógenos, cannabis). El alcohol, como puede verse, es tres veces más dañino en conjunto (para sus consumidores y para quienes los rodean) que la cocaína, el tabaco y las anfetaminas; y mucho más nocivo que la marihuana.Nutt, D. J., King, L. A. & Phillips, L. D., The Lancet, Vol. 376, Is. 9752, pp. 1558-1565, 2010.

El profesor emérito de ciencias del comportamiento Hanan Frenk y el psicólogo Reuven Dar, ambos de la Universidad de Tel Aviv, cumpliendo estudios en parte patrocinados y financiados por las mismas multinacionales tabaqueras, publicaron un libro en el que cuestionan la credibilidad de los resultados estadísticos de los estudios sobre la toxicidad y potencial adictivo de la nicotina, y afirman que estas nociones son una construcción falsa; este libro hasta el momento es la única publicación científica, contra miles, que cuestiona la toxicidad y el potencial adictivo de la nicotina.Hanan Frenk & Reuven Dar, A Critique of Nicotine Addiction, Kluwer Academic Publishers, 2000. En este libro se cuestiona la adicción a la nicotina.

Componentes perjudiciales del tabaco El tabaquismo es la adicción al tabaco por efecto de la nicotina, sustancia presente de forma natural, aunque sobre todo por añadidos artificiales en el proceso de manufactura del tabaco, que precisamente se añade para potenciar su efecto adictivo y así procurar vender más cantidad de producto. El tabaco en forma de cigarrillo es muy perjudicial para la salud; los perjuicios para la salud expuestos anteriormente se deben fundamentalmente a los numerosos componentes tóxicos que contiene (alquitrán, CO, sulfatos, etc), radiactivos (0,01 bequerelios por gramo de tabaco, en el que se han encontrado los isotopos radiactivos plomo-210 y polonio-210) y cancerígenos (por añadidos artificiales a la planta). La nicotina, además de adictiva, es altamente tóxica y puede provocar la muerte a partir de la ingestión de unos 50 mg. De considerarse el tabaco un producto alimenticio, cientos de sus aditivos serían considerados ilegales bajo las leyes actuales.Pintanel Bassets, Mónica; Lluís Capdevila Ortís i Jordi Niñerola Maymí. Psicologia de la actividad física y salud (en español). Gerona: Documenta Universitaria, 2006. ISBN 84-934959-1-3

El humo del tabaco está constituido por una fase volátil o gaseosa y una fase sólida o de partículas. La fase gaseosa representa el 95% de su peso y posee unos 500 componentes. La fase sólida representa el 5% del peso y está formada por unos 3500 componentes, entre los que se destacan tres: la nicotina, responsable de la adicción, el monóxido de carbono, responsable de las enfermedades cardiovasculares, y el alquitrán, responsable de los cánceres asociados. Se han identificado más de 4000 sustancias en el humo del cigarrillo, de las cuales al menos 60 son probables carcinógenos humanos.

Entre las múltiples sustancias del humo del cigarrillo, las que presentan un mayor efecto adverso son la nicotina y el monóxido de carbono (CO).

Sustancias cancerígenas presentes en el tabaco En el humo del tabaco se encuentra benzopireno, N-nitrosaminas, 2-naftilamina y 4-aminobifenilo, que son carcinógenos humanos comprobados y están clasificados en el grupo I del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer. También contiene cantidades relativamente altas de posibles carcinógenos como benceno, formaldehído, cadmio, níquel y polonio 210 (radiactivo), además de dióxido de carbono y ácido cianhídrico. Carcinógenos humanos conocidosBenceno2-Naftilamina4-AminobifenilNíquelPolonioCarcinógenos humanos probablesFormaldehídoHidrazidaBenzopirenoAnilinaCadmioSustancias tóxicasMonóxido de carbonoAcroleínaAmonioÓxidos de nitrógenoTabaco y cáncer de pulmón200x200pxPrincipales componentes de fase de partículas del humo del tabacoComponente ConcentraciónAlquitrán1-40 mgNicotina1-2,50 mgFenol20-150 mcgCAMECOL130-280 mcgPireno50-200 mcgBenzo pireno20-40 mcg La contribución del tabaco a la aparición de cáncer se debe a la gran mezcla de compuestos químicos que se encuentran tanto en el humo como en el tabaco que aún no ha sido quemado. Únicamente analizando los componentes del humo, se han llegado a encontrar hasta 70 carcinógenos, de entre los cuales pueden destacarse 3 grupos de compuestos:

Nitrosaminas. Hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAHs), dentro de los cuales se encuentra el Benzopireno (BaP) que fue el primer carcinógeno encontrado en el tabaco además del principal causante de las mutaciones en P53 y formador de aductos en el ADN. Aminas aromáticas.

Desde el punto de vista biológico, estos carcinógenos son activados por el citocromo P450, el cual, y bajo circunstancias fisiológicas, produciría su metabolismo para posterior excreción. Sin embargo, ante acumulación de estos agentes de naturaleza química, la activación por parte del citocromo P450 permite que estos carcinógenos puedan interactuar con el ADN debido a su naturaleza electrofílica y afinidad de unión al ADN. De esta interacción entre los compuestos del tabaco y las bases nitrogenadas del material genético aparece la formación de aductos de ADN. Estos son uniones de los productos químicos al ADN que provoca daño e impiden la correcta y completa repliación del material genético, aumentando así la probabilidad de que aparezcan nuevas mutaciones, que lleven al desarrollo de cáncer.

En circunstancias fisiológicas normales los sistemas de reparación del ADN se encargan de reparar estas estructuras y eliminarlas, pero si persisten a esta reparación y además se disponen en regiones donde se encuentran oncogenes tales como Myc y Ras o bien en regiones de genes supresores de tumores como P53. Esto provoca una pérdida de control sobre el crecimiento celular, lo cual será la fase inicial de la formación de tumores.

También se han descrito otros mecanismos de actuación relacionados fundamentalmente con la nicotina y derivados. Estos compuestos son capaces de unirse a la superficie celular, concretamente a receptores nicotínicos, activando diversas proteínas y factores que llevan a una disminución del proceso de apoptosis, junto con un aumento de la proliferación celular y transformación maligna de las células. Se ha descrito que la nicotina es capaz de activar el proceso de angiogénesis que favorece el mantenimiento y crecimiento tumoral.

Cada uno de los procesos o mecanismos capaces de generar mutaciones en las células somáticas deja en el genoma de la misma una firma mutacional.

Efectos sobre la salud

Cáncer