Objetivo motor es un problema-motor principal específico de cada una de las actividades físicas y deportivas. miniaturadeimagen|El objetivo motor de algunos deportes de invasión es introducir el balón en la portería de los contrarios. Ejemplos de objetivos motores son introducir el balón en la portería de los adversarios (fútbol), impedir que el adversario devuelva la pelota a mi campo (tenis), activar el sistema cardio-respiratorio (para mejorar la resistencia), completar una carreras (béisbol), reproducir los pasos, el ritmo y la gestualidad del baile de la sevillana, lograr relajarse, golpear a los adversarios con la pelota (balón prisionero), componer una coreografía. Los objetivos motores dan sentido y guían a los participantes durante la práctica.
El objetivo motor es el principio identificador de todas y cada una de las actividades físicas y deportivas (deportes, juegos motores, actividades físicas de expresión, actividades físicas en el medio natural, actividades de condición física); y nunca aparece fuera de las actividades físicas y deportes.
Los diferentes tipos de objetivos motores permiten explicar, clasificar y definir a las actividades físicas y deportivas. La Spórtica, que es la ciencia de los deportes y las actividades físicas, y su aplicabilidad, incluye los objetivos motores en sus investigaciones y plantea su utilidad en la enseñanza-aprendizaje de las actividades físicas y los deportes (educación física, ocio, entrenamiento).
Origen del "objetivo motor" El concepto de "objetivo motor" surgió en el intento de encontrar un factor (elemento o rasgo) que fuese común a todas las actividades físicas y deportivas. Este factor serviría como principio o criterio capaz de identificar a todas las actividades físicas y deportivas y capaz de diferenciarlas respecto de las actividades que no son actividades físicas y deportivas.
Se descartarán elementos y rasgos poco útiles como criterios para identificar a las actividades físicas y deportivas, a pesar de su uso recurrente: movimiento, cuerpo humano, corporalidad, gestualidad, gasto energético, esfuerzo físico, cansancio, actividad de ocio, competición, oposición, juego, motricidad humana y acción. Según Ribas (2010), la razón por la que se descartan todos esos factores es porque también se dan en las actividades que no son actividades físicas y deportivas; por lo que dichos factores no sirven ni para identificar ni para diferenciar las actividades físicas y deportivas.
Por ejemplo, el movimiento humano, el uso de la corporalidad, la motricidad y las acciones acompañan a las personas desde su nacimiento, pero ello no implica que las personas estén constantemente realizando actividades físicas o deportivas. Subir la compra por las escaleras, construir un edificio y correr para que no se te escape el autobús requieren un gran esfuerzo físico, un alto gasto energético y conllevan cansancio, pero esas actividades no implican estar realizando actividades físicas o deportivas.
La idea de resaltar el objetivo o la finalidad en las actividades físicas y deportivas aparece con el filósofo del deporte B. Suits en 1967. En relación con los juegos deportivos (games), Suits habla de los objetivos del juego (goals) y que en 1973 renombrará como “objetivos pre-lúdicos” (pre-lusory goals): “Este tipo de objetivos puede describirse generalmente como un estado específico de cosas alcanzable” (p. 40). Para este autor los juegos deportivos se componen de los objetivos pre-lúdicos y de un conjunto de reglas que establecen los “medios lúdicos” (lusory means) destinados a alcanzar los objetivos pre-lúdicos durante el juego. miniaturadeimagen|P. Parlebas en 1999 (autor: Alain Delmas) Basado en el objetivo de la tarea que aparece en la definición de “tarea motriz” (tache motrice) del léxico de P. Parlebas (1981), y mediante una metodología inductiva, Ribas (1995) identificó los objetivos principales de deportes, de juegos tradicionales, de actividades de expresión corporal y de actividades de condición física. Este autor propuso el término "objetivo motor" tras concluir en su estudio que todas las actividades físicas y deportivas coinciden en que “el objetivo a alcanzar es de carácter motor” (p. 31).
Ejemplos de objetivos motores son: intentar encestar en el aro de los contrarios (baloncesto), intentar reproducir gestualidades (gimnasia rítmica), intentar derribar al adversario (judo), intentar respiraciones profundas (relajación), intentar tocar al adversario (taekwondo), intentar variantes de las figuras de salsa o intentar dominar la (hipertrofia muscular). Asimismo Ribas (1995) comprueba en su estudio que las actividades que carecen de objetivo motor no son actividades físicas o deportivas. Por ejemplo, tocar una melodía al piano, hablar con alguien o participar en un juego de mesa no son actividades físicas ni deportes porque carecen de objetivo motor.
Principio identificador de las actividades físicas y deportivas El objetivo motor es un rasgo común a todas las actividades físicas y deportivas. En Parlebas (2001) se expresa que «todas las acciones humanas tienen su soporte en la motricidad pero solo denominamos como acciones motrices a aquellas cuya finalidad u objetivo es estrictamente motriz» (p. 43). Lagardera y Lavega (2003) exponen que las actividades físicas y deportivas son «[…] situaciones orientadas hacia la motricidad, llevadas a cabo mediante nuestras facultades motrices, y con una finalidad estrictamente motriz: marcar gol, pasar el listón, ejercitarnos» (p. 50) (respectivamente en el fútbol, en el salto con pértiga, al pasear en bicicleta).
El principio que identifica, origina y guía a todo el universo de las actividades físicas y deportivas es el objetivo motor. Según Ribas (2010) el Principio identificador de actividades físicas y deportivas estipula que: «Allí donde se encuentre un objetivo motor se habrá identificado una actividad física o deportiva; y si se identifica una actividad física o deportiva es porque está asociada a algún objetivo motor (a alguna intención de una persona de hacer intervenir su motricidad)» (p. 1).
El principio identificador de actividades físicas y deportivas también puede formularse mediante el siguiente bicondicional: OBJETIVOS MOTORES <==> ACTIVIDADES FÍSICAS Y DEPORTIVAS
En muchas de las actividades físicas y deportivas el objetivo motor se halla en sus reglamentos, normas o tareas motrices; sí estos no existen, será necesario preguntar a los protagonistas sobre cuál es el objetivo de su actividad, para deducir si lo que están realizando son actividades físicas y deportivas o no lo son.
Consecuencias del Principio identificador de las actividades físicas y deportivas desde el objetivo motor:
Los objetivos motores otorgan constancia a las actividades físicas y deportes, incluso a las actividades físicas de improvisación (p. e. danza de contacto). Por eso sirven para identificar, definir, diferenciar y clasificar a todas y cada una de las actividades físicas y deportes. Por ejemplo, el baloncesto se define como “deporte cuyo objetivo motor es intentar introducir el balón en la canasta de los contrarios”. El balonmano se diferencia del fútbol en que el objetivo motor del balonmano es «intentar introducir el balón en la portería de los contrarios con cualquier parte del cuerpo, excepto con las extremidades inferiores», mientras que el objetivo motor del fútbol es «intentar introducir el balón en la portería de los contrarios con cualquier parte del cuerpo, excepto con las extremidades superiores». A su vez, estos tres deportes pueden clasificarse dentro de los deportes de invasión. Las actividades físicas y deportivas cuyos objetivos motores han sido cambiados no son variantes sino actividades físicas diferentes. Por ejemplo, cambiar el objetivo motor del baloncesto (“intentar introducir el balón en el aro de los contrarios”) por otro objetivo motor (p. e. intentar lograr más pases que los contrarios) implica que deja de ser baloncesto y se convierte en otro deporte diferente al baloncesto. La práctica de las actividades físicas y deportivas comienza (se desencadena) y prosigue desde el mismo instante en que los participantes están intentando lograr el objetivo motor de la actividad. Por ejemplo, hay juego de baloncesto mientras los jugadores están intentando introducir el balón en el aro de los contrarios.miniaturadeimagen|El objetivo motor orienta y guía a los participantes durante la dinámica de la práctica El objetivo motor guía y orienta a los participantes durante la práctica. Por ejemplo, para “intentar introducir el balón en el aro de los contrarios”, los jugadores de baloncesto suelen intentar subobjetivos motores (intentar acercar el balón hacia el aro de los contrarios, evitar que los adversarios les roben el balón) y suelen realizar acciones con intenciones motrices concretas en relación con los subobjetivos. Por ejemplo, intenciones motrices de las acciones son: intentar pasar hacia adelante, intentar proteger el balón con botes bajos, intentar amago de pase y tiro. La práctica de actividades físicas y deportivas cesa desde el instante en que los participantes no están intentando lograr el objetivo motor de la actividad. Por ejemplo, en los tiempos muertos, en los descansos, en la detención del juego por el árbitro y tras el final del partido de baloncesto, los jugadores no están intentando introducir el balón en el aro de los contrarios (objetivo motor): en esos momentos no hay juego.
Definiciones y características “Objetivo motor” proviene de la conjunción del sustantivo “objetivo” (sinónimos: intención, finalidad, meta, propósito) y del adjetivo “motor” (procedente del sustantivo motricidad), donde “motricidad” es entendida como la presencia y actividad de la corporalidad de las personas en diferentes entornos.
Hernández et al. (2000) definen el objetivo motor de la tarea como “el aspecto de la lógica interna que implica la demanda motriz prioritaria a conseguir por el/los participante/s y que da sentido a dicha práctica” (p. 97). Esta definición contiene cuatro características del objetivo motor:
El objetivo motor es la demanda motriz a lograr por los participantes durante la práctica: es el problema motor a resolver. El objetivo motor es un problema-motor-principal (prioritario, preferente, primario). El objetivo motor da sentido a la práctica. El objetivo motor es un componente de la lógica interna de las actividades físicas y deportes.
Durante la dinámica de la práctica el objetivo motor es interpretado por los participantes y puede especificarse en diferentes niveles de concreción. Según Ribas (2017) la puesta en relación jerárquica (red en árbol, de acuerdo a Eco, 1990) de objetivos motores, intenciones previas a la acción motriz e intenciones-en-las-acciones motrices de los participantes, establece una parte de la “red de intenciones motrices” (siendo las intenciones uno de los tipos de intencionalidades de acuerdo a Searle, 1992).
Clasificaciones Ribas (1997) agrupó por similitudes los objetivos motores principales de deportes, de juegos tradicionales, de actividades de expresión corporal y de actividades de condición física; logró reducir los objetivos motores a tres categorías:
Objetivos loco-motores (donde "loco", "locus" significa "lugar en el espacio"): hacer llegar algo/alguien hacia algo/alguien; siendo “alguien” un participante y “algo” un lugar o un objeto del espacio. Ejemplos: rugby, tiro al plato, el juego de los 10 pases, lucha libre, béisbol, karate Objetivos iso-motores (donde “iso” significa igual): reproducir criterios motores con la mayor adecuación posible. Los criterios a reproducir son cualitativos: formas de movimientos o posiciones corporales, figuras realizadas con objetos, criterios temporales, organizaciones espaciales, definiciones musculares. Ejemplos: saltos de trampolín, natación artística, físico-culturismo, surf, malabarismos.