Juanacatlán es una población mexicana localizada en la región centro del estado de Jalisco, y es la cabecera del municipio homónimo.

Toponimia Su nombre proviene del náhuatl xonacatlan, "lugar donde abundan las cebollas" (de xonacatl, "cebolla", y -tlan, habitualmente traducido "entre", pero posiblemente relacionado con -tla, sufijo de abundancia). Debe mencionarse que no corresponde la interpretación de “lugar de cebollas” al significado original del nombre, ya que esos tubérculos fueron introducidos por los españoles, con lo cual resultaría ilógica la interpretación dada. Existe, en los campos y cerros de estos lugares, una especie de jícama o “cebollita” (como comúnmente se le conoce en la región), la cual sería en realidad la causante del nombre.

El escritor jalisciense Juan José Arreola descifra el nombre como “lugar de buenas cebollas”. El significado anterior es el más apegado a las raíces indígenas, ya que el jeroglífico del mismo se encuentra en la segunda parte del lienzo de Tlaxcala, el cual representa las batallas y los lugares a los que fueron los tlaxcaltecas después de la toma de México; el ideograma puede verse en el centro del escudo del municipio.

Existen también otras versiones, tales como “lugar de mariposas”, nombre que derivaría de “papantl” (mariposa), por el cerro que domina el paisaje: El Papantón. Hay otra que ofrece José Muro Ríos, cuyo significado se derivaría de la siguiente manera: Juanacatlán, nombre castellanizado por los conquistadores, de raíz nahuátl, que significa “lugar del árbol Cauhnacaztli” o “árbol de oreja o parota”, botánicamente Esterolodrium. Intentos de relacionarlo con xoconochtli (tuna pequeña), resultan absurdos.

Escudo El significado del escudo de Juanacatlán está relacionado con las actividades económicas de la región, así como de su historia, dividiéndose en cuatro partes principales:

Al centro: ideograma náhuátl que significa “Xonacatlan”, vocablo indígena del que se deriva el nombre de la población.

Extremo superior izquierdo: en este recuadro, se recaba la principal actividad económica de la región, la agricultura, y se presentan los productos básicos: el trigo y el maíz, todo esto teniendo como fondo un lienzo de piedra (característico de la región) y la imagen del cerro del Papantón, figura elemental del paisaje que domina el municipio.

Extremo superior derecho: al fondo, los arcos del primer edificio público de la entidad, la Presidencia Municipal, y al frente, la Cruz de Cantera, monumento en cuyas caras cuadrangulares se encuentra inscrita la fecha de fundación de la población, así como los nombres de las primeras familias.

Parte inferior: Como recuerdo del pasado, la célebre caída de agua de “El Salto de Juanacatlán”, hoy casi extinta, gracias a la cual la región fue conocida en el ámbito que salía del marco nacional.

Por último, las hojas y el yelmo que lo rodean son idénticas al escudo del estado de Jalisco, con lo cual se integra a esta población a una entidad federal, al igual que otros municipios hermanos. Fue aprobado por el H. Cabildo de Juanacatlán en 1993 durante la administración del Presidente Municipal Mario Venegas Vizcarra. El diseño estuvo a cargo de la Cronista Municipal Mtra. Maria de Lourdes Torres Alaniz.

Historia thumb|Estampilla postal con la imagen del salto de Juanacatlán

Los primeros pobladores de la región pertenecen a las tribus cocas, las cuales se mezclaron con algunas de origen probablemente nahuátl, ya que este territorio se encuentra dentro de las rutas tomadas hacia el Valle de México (). Incluso el nombre original de la población es de origen nahuátl. Algunas familias fueron quedándose en un lugar denominado La Miseria, a un kilómetro del actual poblado.

En su inicio, la región de Juanacatlán era parte, en la época prehispánica, del cacicazgo de Tololotlán, que era tributario del Señorío de Tonalá.

En 1529, Nuño de Guzmán llegó a estos lugares conquistando los reinos de Tonalá y Xalisco, y a fines de marzo de 1531 ofrecieron una resistencia aislada, y un poco tardía, los pueblos de Coyula, Juanacatlán, Tatepozco y Tololotlán (ya que las poblaciones eran demasiado pequeñas) en terrenos de Arroyo de en medio, con lo que resultaron derrotados y sometidos, después de lo cual pasaron a su poder hasta su muerte. El 25 de marzo de 1530, Nuño de Guzmán tomó posesión oficial de este territorio, a nombre del monarca español.

thumb|Kiosco de la plaza principal

En 1531, iniciaron las evangelizaciones en la región a cargo de las órdenes de San Agustín y de San Francisco.

Los naturales de la región pertenecientes a Xonacatlán fueron convertidos y evangelizados en la fe cristiana por los religiosos de la orden de San Francisco: Fray Antonio de Segovia, Fray Juan de Padilla, Fray Andrés de Córdoba y Juan de Badillo, a partir de 1531, año en que el Padre Segovia fundó el convento de la Señora de la Asunción en Tetlán, cerca de la Guadalajara de hoy.

En 1537, y de acuerdo con las ordenanzas que daban a los españoles el derecho sobre las tierras y los naturales conquistados, Cristóbal de Oñate otorgó las encomiendas a Juan de Saldívar. Las escrituras fueron otorgadas por el gobernador de la Nueva Galicia, don Francisco Vázquez de Coronado, a Juan de Saldívar, en Compostela, después de que Juan de Oñate decidió emigrar al Perú.

En 1556, se iniciaron los viajes de exploración y aparece por primera vez en “Navigationne et Viagge” de Ramunzio, una de las hermosas descripciones sobre la gran caída de agua que se encontraba en la entrada de la población.

En 1572 el Cura Lázaro Vallejo es el encargado de evangelizar los pueblos de la encomienda del Sr. Juan de Saldívar.

En 1582 se realiza la fundación de Mexicaltzingo y del convento de Guadalajara, pasando la evangelización a dichas corporaciones. El cronista Fray Diego de Muñoz hace una descripción del río Lerma.

Solicitud hecha al Dr. Santiago Vera, por Juan de Saldívar Mendoza, con peritaje de Pedro de la Cueva (...) “Alcalde Mayor del Fuerte de San Lorenzo de los Reyes y Corregidores del pueblo de Poncitlán” (...) de las demasías y obras en los terrenos que (...) “en términos de Santa fe y Sacatlán y Jonacatlan Teocaltitlan y Zapotlanejo ocho sitios de estancias que se nombran potrero y linda de ellos veinte y cuatro caballerías de tierra”, (...) concedida el siete de mayo de 1602, firmado Vera ante el escribano Pedro de la Plaza (Sr. Ing. D. Ricardo Lancaster Jones).

En real audiencia realizada el 28 de febrero de 1606 se otorga un Mayorazgo a Diego de Porres, al cual, de acuerdo al mandamiento acordado por el Sr. Presidente de la Real Audiencia Don Alonso Pérez Mechana, se le otorgaba (...) “un sitio de estancia para ganado menor y cinco caballerías de tierra en jurisdicción del pueblo y Valle de Santa Feé, entre este y el de Juanacatlán”.

Con la llegada de Porres Baranda el asentamiento original indígena que se encontraba cerca de un ojo de agua denominado “La Miseria” se cambió hasta donde hoy se encuentra la población, Porres Baranda introdujo el cultivo de la caña de azúcar, el trigo y la ganadería, lo mismo que los primeros caballos y burros, ya que estos se podían alimentar con lo mismo que producía.

Las primeras familias de origen español fueron las de apellido Baltazar, Bricio, Briseño, Velázquez, Cortés, Pérez, Suárez, Graciano y de la O, de procedencia extranjera, además de las nativas. Es en esta época que pasa a ser dependencia de Zapotlanejo.

La primera piedra se colocó en el centro de la población, agregándosele una cruz esculpida en cantera de 2,5 m de altura la cual aún se encuentra en la entrada de la iglesia. Esta cruz se halla asentada sobre una base en forma de pirámide cuadrangular, añadida después, y en cada cara tiene las siguientes inscripciones: 1662 “Bajo el reinado de Carlos IV, se fundó esta población siendo virrey de la Nueva España Juan de Leyva y de la Cerda y Gobernador del reyno de la Nueva Galicia el Oidor decano Lic. Jerónimo de Aldraz”.

La fundación se hizo siendo virrey de la Nueva España Juan de Leyva y de la Cerda, marqués de Leyva y conde de Baños; gobernador del Reyno de la Nueva Galicia el oidor decano Gerónimo de Aldráz y bajo el reinado de Felipe IV (1621-1665).

thumb|Basílica Lateranense de Juanacatlan

De esta última fecha al año de 1800, Juanacatlán forma parte de encomiendas y pleitos entre familias españolas por los beneficios agrícolas que la cercanía del río se encarga de mantener.

La construcción de la Basílica Lateranense termina el 7 de julio de 1680, por lo tanto la Doctrina de Xonacatlán fue de las primeras que en el se entregaron a la administración del clero Secular del Obispado de la Nueva Galicia. Mota Padilla en el año de 1742 hace alusión de que el Rey de España pagaba los salarios de la Real Caja a los curas de Tepetitlán, Xalostotitlán, Chimaltitlán, Tzapopan, Coatlán, Xonacatlán y Xalapa entre otros.

En 1825 estaba subordinado al ayuntamiento de Zapotlanejo, y desde esa fecha perteneció al . Cantón de Guadalajara. En 1890 era comisaría de elección popular del municipio de Zapotlanejo.

Por decreto número 832, publicado el 19 de diciembre de 1898, se erigió Juanacatlán en municipio, es entonces cuando el progreso parece llegar en forma de factorías: un pequeño ingenio y una fábrica de harina, las cuales se encontraban al lado opuesto de Juanacatlán en la hacienda de Jesús María cuyo origen se remonta hacia el 1818. En este mismo lugar se instala en el Salto de Juanacatlán (la caída de agua) la primera planta hidroeléctrica de la República Mexicana, una de las más importantes del país, tres años después, en 1896, se inicia la construcción de la fábrica de hilados y tejidos de algodón junto a la hidroeléctrica, siendo para 1896 con la separación del cantón de Tepic (convertida en entidad federal) una de las seis fábricas textileras con las que contaba el Estado de Jalisco. La población que inició la nueva colonia Industrial Río Grande (El Salto), trajo como consecuencia la separación de este y Juanacatlán.

El 18 de enero de 1911 se levantaron en armas algunos vecinos encabezados por Eulalio Graciano, Tranquilino Hernández, etc. en protesta por el fraude cometido por el Gobierno en 1910, con motivo de la séptima reelección del dictador Díaz, en las elecciones de julio, estos fueron licenciados con el grado de Capitanes durante el régimen del Sr. Madero. En estos días ocupó este pueblo un revolucionario Maderista de nombre Cleofas Mota, quien salió de aquí para ser derrotado cerca de la ranchería de la Laja delante de Puente Grande.

El 14 de julio de 1914, revolucionarios constitucionalistas al mando de Nicolás Barajas atacaron al destacamento Huertista de El Salto, durante esta contienda fue incendiado el “Gran Molino Germannia” (Del Sagrado Corazón) propiedad de los hermanos Collignton, ubicado en la cabecera del puente. El día 7 de julio de ese mismo año, fue atacado El Salto por fuerzas revolucionarias en gran número, al mando del General Ramón Sosa, perteneciente a la división de la Caballería del Cuerpo del Ejército del Nor-Oeste, al mando del Gral. Lucio Blanco, los cuales después de exterminar el destacamento federal, al mando del Capitán Campillo, pernoctaron algunos en Juanacatlán y otros en El salto. Una de las vecinas heridas en esta ocasión fue Leandra Cortés, hermana del Sr. Julián Cortés, maestro reconocido de esta localidad.

El 8 de julio tuvo lugar la famosa batalla de El Castillo, a cinco kilómetros de esta población, librada entre las fuerzas del General Lucio Blanco y los federales huertistas al mando del Gral. José María Mier, Gobernador del Estado y del Gral. Manuel Bernardo, Sub–Jefe de la zona militar, quienes murieron en el combate dentro de la finca de la Hacienda de El Castillo.