miniatura|23pxPrimera bandera del Perú (símbolo utilizado por grupos monarquistas) miniatura|23pxBandera del Estado neoincaico y utilizado por diferentes grupos indígenas pro-incaicos desde Nueva Granada a Chile. Aunque el concepto de «monarquía» está relacionado a la colonización española, lo cierto es que todas la rebeliones indígenas predecesoras de las Guerras de Independencia Hispanoamericanas (de tinte republicano) fueron monarquistas en mayor o menor medida, buscando la restauración del Tahuantinsuyo o la independencia de sus colonias como nuevos reinos indoamericanos, siendo el mejor ejemplo de estos movimientos monárquicos indígenas la Gran rebelión de Túpac Amaru II. El monarquismo en Perú es una corriente de filosofía política o doctrina política cuya finalidad es establecer o instaurar la monarquía como forma de estado en el Perú.

El primer intento de instaurar una monarquía peruana independiente cuando ya se había fundado la peruanidad mestiza contemporánea se dio en el , durante la Gran Rebelión de Encomenderos. Este conflicto enfrentó a los expedicionarios hispanos los cuales eran socios de la Conquista o conquistadores hispanos contra los funcionarios de la Corona de Castilla en el contexto de las Guerras civiles entre los conquistadores del Perú.

En los años posteriores, surgieron diversos proyectos monárquicos que buscaban independizar al Virreinato del Perú como un reino, reivindicando los antiguos derechos del Tahuantinsuyo, que habían sido subordinados al emperador Carlos I de España como sucesor del Inca Atahualpa.

El intento más conocido fue el proyecto inicial del Protectorado de San Martín, una forma de estado similar a la monarquía iturbidista del Imperio mexicano donde los criollos procuraron instaurar una monarquía moderna y constitucional e independiente. Sin embargo, no fue el único. Movimientos populares indígenas, mestizos y afrodescendientes impulsaron proyectos para establecer una monarquía independiente peruana, regida desde los Andes y basada en el Antiguo Régimen. Estos intentos, al no contar con apoyo suficiente fuera de su contexto local, no lograron materializarse.

Clasificación Estas corrientes ideológicas se van desarrollando en el y culminan con algunos levantamientos de los siglos y . Ya en los siglos y se pueden identificar tres vertientes: miniaturadeimagen|Reconstrucción ad hoc del estandarte de los incas. Monarquismo Indígena:

Busca el restablecimiento del Incario, con la instauración de un "Segundo Tahuantinsuyo" bajo el gobierno de un Sapa Inca y Curacas del Tahuantinsuyo Camachic, con múltiples instituciones del feudalismo andino (como el Ayllu).

Monarquismo Nacionalista:

Establecimiento de un Imperio del Perú bajo el gobierno de un Emperador (ya sea nativo o extranjero, preferiblemente dinastía nacional), similar al modelo del Imperio del Brasil o el Imperio mexicano. Establecimiento de un Reino del Perú bajo el gobierno de un Inca-Rey (dinastía proveniente de la Nobleza incaica).Túpac Amaru II se declaró Inca-Rey del Reino del Perú. Monarquismo Hispanista:

Propuesta Liberal: establecimiento de un Reino del Perú, bajo la jefatura del Rey de España (preferiblemente Felipe VI) y una Constitución democrática en base al Liberalismo español. Similar al modelo parlamentario del Reino Unido y la Monarquía constitucional de la actual España. Algunos nacionalistas liberales se conforman con que Perú sea solo miembro de una organización análoga a la Commonwealth, dirigida por el Rey de España (sin abandonar sus instituciones republicanas, solo reconocer al Rey como jefe de Estado). Propuesta Tradicionalista: establecimiento de un Reino del Perú gobernado por el Rey de España (probablemente un pretendiente Borbón Carlista como Sixto Enrique de Borbón-Parma o de la Casa de Austria, como Carlos de Habsburgo-Lorena o Lorenzo de Austria-Este) y la aristocracia (nobles incas e hispanos). Algunos sectores consideran a los dueños del título del Marquesado de Santiago de Oropesa (junto a los ayllus reales incaicos de fe católica reconocidos en el Virreinato del Perú) como dignos de liderar una Monarquía en el Perú solo si no desconocen su vasallaje perpetuo al Rey de España, a quien habrían cedido sus derechos imperiales en el Tratado de Acobamba por Translatio imperii (en ello se buscaría lograr la Monarquía compuesta).

Contexto

Antecedentes miniaturadeimagen|250x250px|Mapa del Imperio Huari-Tiahuanaco. El más grande imperio Pre-inca. izquierda|miniaturadeimagen|254x254px|Ubicación de las naciones integrantes del Imperio incaico en los territorios correspondiente a los actuales Chile, Bolivia y Perú. Habrían sido cacicazgos de organización monárquica. A lo largo de la Historia del Perú se han suscitado múltiples gobiernos de corte monárquico, volviéndose un territorio con más de 5 mil años de tradición monárquica.

Por ejemplo, ha habido una gran cantidad de señoríos (como Collique, Chancay, Chincha, Moche, Pachacamac, etc), curacazgos (como el Cuzco, Lima, etc), reinos (como Nazca, Mochicas, Recuay, Chanca, Chachapoyas, Aymaras, etc. de la Época preincaica) e incluso imperios (como el Wari-Tiahuanaco, Chimú o el Inca). miniaturadeimagen|Escudo del "Reyno del Perú" (Tahuantinsuyo) según la crónica del mercedario Martín de Murúa, Con la Civilización incaica se llegó al máximo esplendor de la tradición monárquica Prehispánica. Uno de los grandes cambios promovidos por la institución monárquica en las civilizaciones del antiguo Perú fue volver al Ayllu como un elemento constitutivo del gobierno (las comunidades familiares como la unidad social básica de la política), dándoles organización institucional y de donde partiría la economía señorial de carácter Comunitario (no Comunismo primitivo); el Imperio Incaico se encargaría de sistematizar a los ayllus en una revolución urbana.El nombre del abismo meditaciones sobre la historia de la historia. Mark Thurner (traducido por Juan Carlos Callirgos). IEP Instituto de Estudios Peruanos

Reino del Perú como parte de la monarquía española miniaturadeimagen|Escudo del Reyno del Perú (anexo a los Reinos de Indias de la Corona de Castilla) que está presente en el Salón de Reinos en España. Posteriormente el territorio del Perú llegó a ser parte del imperio español entre los Reinos de Indias, el cual denominaba al territorio como el Reino del Perú (según documentos españoles como el Salón de Reinos) y así fue aceptado de manera general por la sociedad de la época. Entre la Monarquía Española, a los “señores naturales” indígenas de América (eso incluyó a los “incas”) se les percibió como genuinos “reyes” que tenían una historia dinástica, y el Rey de España promovió la investigación sobre su genealogía real de dichos reyes, así como su cultura (todo con el fin de compensar a la Nobleza indígena y sus indios vasallos de los perjuicios y disputas que pudieron haber por la guerra de conquista), mientras que se entendía que las “monarquías” extinguidas, como el Imperio azteca y el Imperio inca, eran troncos tributarios del “Imperio de Indias” que se expresaba en estatuas de Moctezuma y Atahualpa el Palacio Real de Madrid (este deseo se hizo más intenso desde Felipe II, por ya no existir el título imperial de Carlos V), cuyo dominio de la Corona de Castilla en las Indias solo podía ser legítimo por haberse pactado con los soberanos indígenas la cesión de su soberanía al Rey de España (confirmado con la conversión al catolicismo de estos o la existencia de Indios auxiliares en la conquista), mientras se mantuvieron sus privilegios de los Caciques y los derechos humanos de sus vasallos indios ordinarios (no percibiéndose la conquista como una usurpación de sus derechos reales, y por tanto, los mismos españoles tenían deberes y servicios que cumplir por la obligación de respetar dichos pactos con los Indios en la Sociedad política indiana, consagrado en las Leyes de Indias y el Derecho indiano). Incluso se hizo analogías con las Conquistas romanas avasallando los Reinos del Mundo antiguo, y todavía historiadores republicanos conservadores como Bartolomé Herrera reivindicarían este entendimiento de la historia como base de la "peruanidad integral" (mientras criticaba la idea de que la República Peruana sea sucesora del Imperio de los Incas). La monarquía española practicaba el característico Corporativismo medieval que había sobrevivido a inicios del Antiguo Régimen y por el cual los distintos estamentos, cuerpos intermedios, clases sociales y otra clase de corporaciones debían tener representación de sus intereses en la sociedad política, por el cual el Rey no tenía un poder absoluto, sino que estaba moderado por su juramento de respeto a tales corporaciones.

izquierda|miniaturadeimagen|323x323px|Una muestra de las famosas efigies de los Reyes del Perú que se realizaban por los pintores de la Escuela de Cuzco. Trataba de expresar el traslado legítimo del poder inca al español a través de la Filosofía del derecho. En el caso incaico, se negoció con España un Translatio imperii, por el que Carlos I de España se estableció como XV Emperador del Perú tras el acuerdo de rendición propuesto por el Virrey Andrés Hurtado de Mendoza a Sayri Túpac (bajo presión de María Cusi Huarcay Coya) en 1557 para poner fin a la disputa dinástica entre los Incas de Vilcabamba y los Incas españoles (a cambio se cedieron privilegios señoriales a los Incas).El poder de las coyas en los documentos e imágenes (siglos XVI y XVII). Giuliana Moyano-Chiang. REVISTA DEL ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN Esto sería la razón por la que el Rey de España sigue manteniendo el título de Rey de las Indias Occidentales y Orientales (la suma de la corona de los incas, aztecas y demás señores naturales), siendo fundamentado jurídicamente por Juan Núñez Vela y Ribera y reivindicado en la sociedad colonial con autores como Pedro de Peralta y Barnuevo o las Efigies de los Reyes del Perú.

Así, en la sociedad virreinal peruana, se entendía que había una genuina continuidad entre el poder de los reyes Incas y el de los reyes de España a través de un traslado legítimo del poder de un imperio a otro según el Derecho natural de corte Escolástico, por lo que el Rey español se percibía como un “Inca católico” en el peruano promedio, sea indio o criollo, noble o del común.

A pesar de la Conquista del Imperio incaico, la Nobleza indígena siguió perdurando como parte de la Nobleza española (siendo sus honores reconocidos en los títulos de Indias, no en los títulos de Castilla correspondiente a los españoles y criollos, salvo excepciones mestizas como el Marquesado de Santiago de Oropesa), y la Nobleza incaica llegaría a formar una institución corporativa denominada Alferazgo Real de los Incas, la cual aglomeraba a los descendientes legítimos de los soberanos incas a través del Consejo de los 24 electores incas del Cuzco (creada en 1595 por Felipe II), que era la máxima institución incaica presente en el Virreinato del Perú y debía estar conformado por 2 nobles incas católicos de cada panaca de los 12 Incas (desde Manco Cápac hasta Huáscar, no reconociéndose la legitimidad de Atahualpa por haber sido usurpador de los derechos de su hermano), resaltando varias veces durante el envío de su Alférez Real para la festividad de Santiago Apóstol (patrón de España) en el Corpus Christi del Cuzco. Gracias a ello, durante la Pax Hispánica, El Perú lograría convertirse en el territorio con más nobles titulados en toda Iberoamérica, contando unos 127 aproximadamente.https://archivo.elcomercio.pe/amp/sociedad/lima/peru-tuvo-mas-nobles-que-ningun-otro-lugar-america_1-noticia-709594 Los distintos señoríos y cacicazgos de la nobleza indígena (que provenían de múltiples reinos pre-incas) serían integrados en el Virreinato del Perú a través de la República de indios.