thumb|Límites históricos de la región de Palestina: en verde, Siria Palestina (dividida después en Palestina Prima, Palestina Secunda y Palestina Salutaris); en rojo, el Mandato británico de Palestina; en azul, la Línea Verde. thumb|Palestina en un atlas náutico de 1583. thumb|Palestina en 1759. thumb|Palestina en 1851. thumb|Palestina en 1864. thumb|Mapa de Palestina en 1890, según la descripción de geógrafos árabes medievales. thumb|Palestina en 1900. thumb|Mapa de Palestina de 1915, según la descripción del s. . thumb|Palestina en 1920 (mandato británico). thumb|Palestina en 1924. thumb|Palestina en 1946.

Palestina, desde un punto de vista geográfico e histórico, es el nombre que recibe el territorio comprendido aproximadamente entre el mar Mediterráneo y el valle del río Jordán (de oeste a este), y entre el río Litani y el Néguev, sin incluir el Sinaí (de norte a sur).

La región ha tenido muchos nombres desde tiempos remotos. En el siglo V a. C., el historiador Heródoto menciona a la región como Παλαιστίνη (Palaistínē) en el Libro III de su obra Historias, al tratar las guerras médicas, refiriéndose al territorio asociado a los filisteos.Se llamó Palestina cuando el emperador romano Adriano sofocó la revuelta de Bar Kojba en el año 135 d.C. y decretó nombrar como Provincia de Siria Palestina la zona que según Clayton Lehmann anteriormente también se llamó Provincia de Judea. Desde entonces y hasta la creación del Estado de Israel y del Estado Palestino en el , la región fue casi siempre parte de algún reino o imperio mayor, por lo que ha ido cambiando de nombre y, solo excepcionalmente, constituyó por sí misma una unidad política independiente, como el Reino de Jerusalén durante las Cruzadas.

En esta región se distinguen tres zonas geomorfológicas de oeste a este: la llanura litoral mediterránea, la cordillera central y el valle del Jordán, la depresión más profunda de la Tierra. A estas tres regiones hay que sumar la del desierto del Néguev, constituido por una planicie y montañas de naturaleza calcárea, situado al sur de la zona. Las regiones áridas ocupan más de la mitad del territorio. No obstante, aun siendo desierto buena parte del territorio, en los valles abundan los lirios y los árboles (pinos, eucaliptos, olivos, acacias). Las retamas crecen esporádicamente en el desierto del Néguev.

En hebreo, la región se sigue llamando en la mayoría de los casos Eretz Yisra'el (Tierra de Israel) y se relega la palabra Palestina a las entidades político-territoriales (los Territorios Palestinos, el Estado de Palestina, etc.).

Clima La región está situada entre los desiertos de África y de Asia, de una parte, y el mar Mediterráneo, cálido y húmedo, de la otra, lo que produce una encrucijada de influencias climáticas que han permitido distinguir hasta cuarenta tipos distintos de clima en tan reducida superficie. El régimen térmico varía notablemente con la altitud y la continentalidad, especialmente en invierno: de oeste a este se va pasando de un clima típico mediterráneo a uno continental. Las regiones montañosas suelen ser ventosas y muy frías, a veces con nevadas; el pico del monte Hermón está cubierto de nieve la mayor parte del año. Goldreich, Yair (2003), The Climate of Israel: Observation, Research and Application, Springer, ISBN 0-306-47445-X Las zonas costeras tienen un típico clima mediterráneo con inviernos templados y húmedos y veranos muy calurosos y secos. En el extremo sur, en el golfo de Áqaba, el clima es desértico.

En general se aprecia una estación seca entre abril y octubre y una lluviosa desde octubre y noviembre hasta abril. De mayo a septiembre son raras las precipitaciones en Palestina; el mayor porcentaje de lluvias se alcanza entre mediados de enero y principios de marzo. La pluviosidad se incrementa de sur a norte y de este a oeste.

Etimología Como ya se mencionó, la región recibió diversos nombres desde la antigüedad. Los egipcios la llamaron Canaán, los hebreos Israel y los romanos la dividieron en tetrarquías, entre las que estuvieron las de Galilea y Judea (nombres preexistentes para esas zonas en la lengua y tradición hebrea), para luego darle el nombre de Palestina en el , concretamente, en 135 d.C., cuando el emperador Adriano aunó la provincia de Judea con la de Galilea para crear una nueva provincia denominada Siria Palestina. Por su parte, los cruzados la denominaron Tierra Santa.

El término Palestina tiene su origen en el pueblo filisteo, que se asentó en la zona en el , y al que los judíos aludían como «P'lishtim», los acadios «Palastu» y los egipcios «Palusata». Sin embargo, el pueblo filisteo había dejado de existir en el , cuando la federación filistea perdió su autonomía tras la conquista asiria de 722 a. C..

El nombre de Palestina fue una nueva denominación utilizada por los romanos para borrar el nombre de Israel como parte de la represión y damnatio memoriae decretada por Roma tras la revuelta de Bar Kojba. Por eso, la tradición posterior habla de la expulsión de los judíos de «Palestina». El nuevo nombre de la provincia (así como el de Jerusalén, que fue renombrada Aelia Capitolina) tuvo como fin completar la disociación del pueblo judío con Judea.Sharon, 1998, p. 4. Según Moshe Sharon: «Ansioso por hacer olvidar el nombre de la rebelde Judea», las autoridades romanas (el emperador Adriano) la renombró Palestina, o Siria Palestina.

Historia Palestina, cuna de civilizaciones y de religiones, encrucijada de caminos, es la Tierra Santa de cristianos, judíos y musulmanes. Históricamente ha sido una región de conflictos religiosos y territoriales que aún perduran de forma muy aguda en el llamado conflicto árabe-israelí.

Prehistoria La presencia humana en esta región data de miles de años. Se han encontrado restos de una primera migración procedente del norte de África de hace 90 000 años y de la cual probablemente no hubo descendientes vivos. Desde hace 40 000 años arribaron poblaciones diferentes que pasaron del África oriental al suroeste de Asia y migraron desde las costas del golfo Pérsico hacia el Medio Oriente.

Edad Antigua Durante la Edad de Bronce y hacia el IV milenio a. C. ya había en la región ciudades como Jericó, Gezar, Megido y Lajich y áreas densamente pobladas. Se cultivaba el trigo, olivos, chufa, higos y uvas. Se han encontrado abundantes muestras de alfarería, metalurgia y evidencias claras de intensa domesticación de animales y desarrollo de la ganadería.

Hacia el 2000 a. C. la región fue ocupada por pueblos de lenguas semíticas. Está demostrado el origen común del idioma fenicio, las lenguas cananeas y el idioma hebreo, lo que sugiere que estas lenguas procedían de una corriente de población común, que conquistó la región; los fenicios establecieron sus ciudades y redes comerciales en la costa del mar Mediterráneo, en tanto los cananeos dominaron las ciudades antiguas y fundaron otras.

Las poblaciones que compartieron la cultura material cananea pueden ser consideradas como descendientes de dos fuentes: las poblaciones neolíticas locales anteriores y las poblaciones relacionadas con los Zagros de la Edad del Cobre o el Cáucaso de la Edad de Bronce, la época de la llegada de pueblos de lenguas semíticas a la región. La contribución no local aumentó con el tiempo. Diferentes grupos cananeos se parecían genéticamente entre sí más que otras poblaciones. Se estableció que los genomas de las poblaciones modernas relacionadas con el Levante, como la gran mayoría de los grupos judíos actuales y los grupos de habla árabe de la región, coinciden en el 50 % o más con esta ascendencia.

Desde el 1150 a. C., numerosos documentos egipcios se refieren a un pueblo vecino llamado peleset (transliterado en los jeroglíficos como prst, usualmente vocalizado como parusata) durante la XII dinastía de Egipto. Se cree que la primera mención se encuentra en los textos del templo de Medinet Habu, que indica que un pueblo llamado peleset formaba parte de los pueblos del mar que invadieron Egipto durante el reinado de Ramsés III, la última mención conocida es en la estatuilla de Padiiset. Los asirios llamaban Palashtu o Pilistu a este mismo país. En el 800 a. C., el rey Adad-Nirari III (en las tablas de Nimrud) los menciona. Un siglo después también lo hizo Sargón II en sus Anales. Los peleset se identifican generalmente con los filisteos mencionados en la Biblia. Hablaban un idioma al parecer no relacionado con las lenguas cananeas, el filisteo, y se establecieron en cinco ciudades-estado, entre las cuales estaban Gaza y Ascalón. La convivencia entre peleset y hebreos se caracterizó por conflictos periódicos por el dominio del país, lo que obligó a los hebreos a unirse y formar un reino con Saúl.

Los hebreos eran pastores y campesinos henoteístas, una parte de los cuales descendía de grupos de lengua semita que habían emigrado a Egipto, donde fueron esclavizados según relata la Biblia, y luego retornaron a Canaán. Algunos historiadores los identifican con los apiru, grupos nómadas marginales que surtían a los cuerpos mercenarios o de esclavos por todo el Creciente fértil.Carol A. Redmount, 'Bitter Lives: Israel in and out of Egypt' en The Oxford History of the Biblical Word, ed: Michael D. Coogan, (Oxford University Press: 1999), p.98 A partir del 1200 a. C. los hebreos comienzan a conquistar las ciudades cananeas y a derrocar a sus reyes, proceso que se culminó hacia el año 1000 a. C. con la toma de Jerusalén.

La región se caracterizó por la diversidad étnica y por ser un lugar de paso entre África y Asia. Durante la mayor parte del tiempo la región perteneció a los distintos imperios que dominaban la zona, como el egipcio, asirio y persa.

El reino hebreo de David y Salomón se dividió en los reinos de Israel al norte y Judá al sur. El primero fue destruido por el imperio de Asiria en 721 a. C. y el segundo por Nabucodonosor en 587 a. C., quien estableció la dominación de Babilonia en toda la región y deportó a una parte de sus habitantes. Babilonia, fue conquistada por el Imperio persa en 539 a. C. El rey Ciro II el Grande y sus sucesores permitieron el retorno de los deportados y permitieron autonomía a sus habitantes hebreos; entre los que volvieron y los que estaban se produjeron roces, estableciéndose las autoridades de los samaritanos en Siquem (hoy Nablús) y las autoridades judías en Jerusalén.

Alejandro Magno conquistó la región en 331 a. C. Durante el llamado período helenístico esta región estuvo bajo el dominio de sus sucesores, primero de los lágidas de Egipto hasta el 197 a. C., y luego de los seléucidas hasta el 142 a. C.

Los judíos se rebelaron en repetidas ocasiones, principalmente por motivos religiosos, encabezados por los macabeos o hasmoneos, y en algunos momentos consiguieron gobernar parte del país hasta el 63 a. C. En esa fecha Pompeyo ocupó Judea, conquistando Jerusalén al aprovechar las disputas entre saduceos y fariseos, y estableciendo la dominación romana, primero bajo reyes «autónomos» (Herodes el Grande), y luego bajo la forma de provincia romana. La derrota de las rebeliones judías en los años 70 y 135 causaron grandes deportaciones de judíos, que dieron inicio a la Diáspora. Asimismo, tras la segunda de estas guerras (la rebelión de Bar Kojba), Adriano eliminó la provincia romana de Judea, fusionándola con la provincia romana de Siria para constituir la provincia de Siria Palestina.

Edades Media y Moderna Al dividirse el Imperio romano, Palestina quedó bajo la dominación del Imperio de Oriente hasta el 636, cuando se produjo la conquista islámica de la región por los árabes. Los árabes dividieron el Levante mediterráneo en cuatro provincias y llamaron Yund Filastin a la ubicada en Palestina. La región estuvo sucesivamente bajo el dominio de la dinastía Omeya (661-750), el califato abasí y los turcos selyúcidas (1071).