Atendiendo a criterios puramente semánticos, el Diccionario de la lengua española, elaborado por la Real Academia Española, define crítica, en su novena acepción, como un "juicio expresado, generalmente de manera pública, sobre un espectáculo, una obra artística, etc.", y en su undécima acepción, como la "actividad de hacer críticas". Podemos denominar literatura crítica en lengua inglesa al conjunto de obras literarias de prosa crítica producidas en lengua inglesa (fundamentalmente en Gran Bretaña). Son igual de precisas las denominaciones «literatura crítica inglesa» y «literatura crítica en lengua inglesa», pues el adjetivo "inglés, sa" se refiere, en su tercera acepción, a aquello que es "perteneciente o relativo al inglés" como lengua (DRAE).

Crítica política y social

Como crítico, Matthew Arnold (1822-1888) modificó considerablemente el formato aceptado de ensayo crítico inglés dándole algo de la estructura de una "charla", método que había aprendido de uno de los principales objetos de su admiración e imitación, Sainte-Beuve. En literatura y en sus temas afines su principal protesta contra los característicos defectos de los británicos la hizo en Culture and Anarchy: An Essay in Political and Social Criticism (Cultura y anarquía: un ensayo de crítica política y social, 1869), una colección de ensayos (que habían aparecido inicialmente en The Cornhill Magazine) todos ellos conducentes a la apoteosis de la cultura como ministro de "la dulzura y la luz" esenciales para el carácter perfecto. En esta obra, Arnold se sale del campo literario para adentrarse en el ámbito social y desentrañar la psicología de las clases tradicionales de su país en relación con la cultura.Pujals Fontrodona (1984), p. 541. Con obras como Culture and Anarchy (Cultura y anarquía) Arnold se convirtió (junto con Carlyle, Ruskin y J. S. Mill) en uno de los mejores comentaristas de la civilización, la industria y el comercio victorianos.Barnard (2002), p. 201. En política propugnó un método más científico de tratar las cuestiones públicas en Friendship's Garland (La guirnalda de la amistad, 1871), un libro con un propósito muy serio, pero demasiado repleto de burlas para los lectores más serios.

Crítica literaria y artística

En su último gran libro, Introducción a la literatura europea de los siglos XV, XVI y XVII (1837-39), Henry Hallam (1777-1859), insigne historiador de Europa y de Inglaterra, abandona la historia política por la literaria, introduciendo los estudios histórico-comparativos de literatura inglesa. Se trata de la última de las tres obras sobre las que descansa la fama de Hallam. La Introducción a la literatura europea sigue una de las ramificaciones de la investigación que había sido abierta por Hallam en su Visión del estado de Europa durante la Edad Media. En el primer capítulo de la Introducción a la literatura, que es en gran medida complementario del último capítulo de la Visión…, Hallam esboza el estado de la literatura en Europa a finales del : la extinción del saber antiguo que siguió a la caída del Imperio romano y el auge del cristianismo; la preservación de la lengua latina en los oficios religiosos; y el lento resurgimiento de la epistolografía, que comenzó a manifestarse poco después de que el ―"el punto más bajo de la mentalidad humana"― hubiese tocado a su fin.

En 1852 publicaría una selección de Ensayos literarios y personajes de la literatura europea. El estilo de Hallam es singularmente uniforme en todos sus escritos. Es sincero y directo, y obviamente libre de cualquier motivación más allá de expresar claramente la intención del escritor. En la Introducción a la literatura europea hay numerosos pasajes de gran belleza imaginativa.

thumb|right|275px|John Ruskin, retratado en 1882 por el fotógrafo Herbert Rose Barraud (1845-1896). Como los prerrafaelitas, John Ruskin (1819-1900), que escribió sobre arte, economía y sociología,Cousin (1910), p. 323. creía que la sociedad inglesa de su tiempo no era tan favorable a la expresión artística como lo había sido en la época medieval, que se prestaba a que el artista respondiera espontáneamente a las exigencias del ambiente.Pujals Fontrodona (1984), p. 542. Ruskin habló con autoridad de las artes en Inglaterra, y sin embargo posee poco sentido crítico artístico.Entwistle (1965), p. 228. En realidad, es un moralista, y las cualidades que encuentra en la gran arquitectura son éticas, no estéticas. Asignó cierto grado de importancia al arte y al artista en una época en que Spencer suponía que el arte no era sino una réplica de algo mejor existente en la naturaleza y acerca de lo cual estaba mejor preparado para juzgar el científico, por su superior conocimiento de los objetos naturales. Cultivando una terquedad opuesta a la de Spencer, Ruskin no podía estar en paz con los economistas políticos ni los científicos que aplicaban sus conocimientos a la construcción de ferrocarriles y túneles.Entwistle (1965), p. 229. Se lo juzga uno de los primeros estilistas ingleses; en sus últimos años renunció a esas delicadas cadencias que enamoraron a Wilde y a Proust, y se redujo, ascéticamente, a una prosa desnuda, casi pueril.Borges (2008), p. 65.

Su obra más extensa es Pintores modernos; el primer volumen apareció en 1843, el quinto y último en 1860.Borges (2008), p. 66. En esta obra, Ruskin defendió el arte de Turner y construyó una filosofía de la estética que, en su mente, se convierte casi en un sustitutivo de la religión.Evans (1985), p. 310. El primer volumen ―el más relevante y abundante en digresiones curiosas y cuyo éxito fue inmediato― fue concebido para mayor gloria de Turner, a quien consideró el mejor paisajista del mundo. La seriedad y originalidad del autor y el esplendor de su estilo llamaron inmediatamente la atención sobre la obra, que, no obstante, despertó un coro de protestas por parte de los seguidores de los pintores antiguos.Cousin (1910), p. 324. El volumen, originariamente una defensa del estilo postrero de Turner, había llegado a ser un tratado sobre los principios del arte, declarando que el arte significa algo más que una agradable disposición de líneas y colores; que puede, y por lo tanto debe transmitir ideas como si fuera una especie de lenguaje; que el mejor pintor es aquel que transmite el mayor número de y las más superiores ideas de verdad, de belleza y de imaginación; y luego, a modo de ejemplo, que la obra de Turner estaba llena de verdades interesantes, mientras que los paisajistas holandeses, franceses e italianos eran muy mediocres en su visión de la variedad de hechos de la naturaleza. La cercanía de sus razonamientos, la riqueza de referencias ilustrativas, el tono de autoridad, la crítica audaz de reputaciones establecidas, y la belleza del figuralismo causaron una impresión grande y perdurable. El segundo volumen, publicado en abril de 1846, confirmó y apuntaló la fama de Ruskin. La ampliación de su ámbito de aplicación era en seguida patente. En lugar de una defensa de los modernos, escuchamos ahora el elogio de los antiguos. Mientras que los párrafos finales del primer volumen de Ruskin son una exhortación a la verdad en el paisaje, los del segundo son un himno de alabanza a "los coros angélicos de Fra Angelico".

En The Seven Lamps of Architecture (Las siete lámparas de la arquitectura, 1849) y en The Stones of Venice (Las piedras de Venecia, 1851-53) expuso los principios de la arquitectura y elogió el arte gótico a una generación que, tristemente, interpretó mal sus lecciones. Su obra fundamental, en la que desarrolla plenamente sus ideas estéticas, es el ensayo crítico Las siete lámparas de la arquitectura, que incrementaría enormemente la reputación adquirida por sus Pintores modernos. Era éste un intento de aplicar a la arquitectura algunos de los principios que el autor había tratado de aplicar en el caso de la pintura. Los principios fundamentales de la arquitectura (las siete lámparas) eran el sacrificio, la verdad, el poder, la belleza, la vida, la memoria y la obediencia. En conjunto, la obra es una defensa del gótico, considerado por Ruskin como el estilo arquitectónico más noble. El libro contiene algunos de los pasajes más logrados de Ruskin, y tuvo una influencia considerable en el fomento del renacimiento gótico de la época. Según Ruskin, la arquitectura y el arte de un pueblo son la expresión de su religión, de su moral, de sus aspiraciones nacionales y de sus hábitos sociales.Harenberg (1984), p. 756.

Con respecto a Las piedras de Venecia, obra publicada entre 1851 y 1853, Ruskin se quejaba a menudo de que nadie creía una palabra de sus lecciones morales deducidas a partir de la historia de Venecia según consta en sus monumentos. Pero nunca ha habido más de una opinión acerca de la noble elocuencia y la obsesionante belleza de los pasajes descriptivos, o acerca del valor permanente de su obra entre los primeros maestros de la pintura y la escultura venecianas y la primitiva escuela de arquitectura veneciana. Las piedras de Venecia y el volumen II de Pintores modernos dieron un impulso a numerosos movimientos artísticos del momento. Tales fueron la Arundel Society, que hizo mucho por preservar los archivos de las pinturas murales de Italia; y la Sociedad para la Preservación de Edificios Antiguos. La ampliación de la National Gallery para albergar su actualmente rica colección de primitivas pinturas religiosas, es también debida en gran medida a la persistencia del apoyo de Ruskin y a la influencia de sus obras.