Xicomecóatl, Chicomácatl, o como lo llamó el conquistador español Bernal Díaz del Castillo, «Cacique Gordo», fue el gobernante totonaca de la ciudad de Cempoala cuando llegó el conquistador español Hernán Cortés a este lugar, el día 15 de julio de 1519.
Se trató de uno de los primeros aliados de los españoles durante la Conquista de México. Le brindó a los conquistadores cientos de soldados para protegerlos en su viaje a la ciudad de México-Tenochtitlan, capital del Imperio mexica.
Nombre y aspecto físico En el libro de Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, se le refiere como «Cacique Gordo» al gobernante de Cempoala. Este nombre se le dio por su corpulencia, que Bernal describió como impactante.Dejemos de burla y digamos cómo llegamos a los aposentos, y el Cacique Gordo nos salió a rescebir junto al patio, que, porque era muy gordo, ansí lo nombraré.Las descripciones, en general, describen a Xicomecóatl como un hombre de gran corpulencia y gran altura, como describió el historiador español Francisco López de Gómara:Eran estos indios muy diferentes de cuantos hasta allí habían visto. Porque eran más altos de cuerpo que los otros. [...] Cortés deseaba mucho informarse muy bien de las cosas de aquella tierra, y de aquel gran rey Moteczuma, y el señor no era nada recio, aunque gordo, en demandar puntos y preguntas.Otros conquistadores y cronistas también se refirieron a este personaje de esta forma. Su verdadero nombre, según historiadores, no se sabe con seguridad, por lo que este es el nombre que se usa comúnmente. El nombre «Xicomecóatl» también se usa, pero no se sabe con certeza si este era su nombre. Otro nombre utilizado es «Chicomácatl», cuya mención más antigua que se conoce fue hecha por el historiador novohispano Fernando de Alva Ixtlilxóchitl. El origen de este nombre es posiblemente de una planta medicinal usada para curar lesiones.
Alianza con los españoles miniaturadeimagen|Pintura novohispana representando el momento en el que Hernán Cortés conoce a Xicomecóatl, el día 15 de junio de 1519. Juan González y Miguel González. 1698 Casi no se conocen datos sobre la infancia o juventud de Xicomecóatl, con datos como su fecha y lugar de nacimiento, padres, y otros detalles siendo desconocidos.
Según Bernal Díaz del Castillo y Hernán Cortés, su pueblo estaba siendo sometido por el emperador Moctezuma II, quien demanda enormes tributos a este pueblo que difícilmente podían pagar, y que no se atrevían a quejarse de esto por miedo a lo que podría llegar a hacer el emperador contra la gente del pueblo. Algunos piensan que en realidad este no era el caso, y que Cempoala no se trataba de uno de los pueblos sometidos del imperio, sino que Xicomecóatl estaba intentando convencer a los españoles para transformarlos en sus aliados en contra de Moctezuma, al igual que brindarle más fuerza y poder a los pueblos aliados de Cempoala.
Conociendo a Cortés Xicomecóatl conoció al capitán español Hernán Cortés el día 15 de julio de 1519. Según Díaz del Castillo, Cortés fue llevado hasta la ciudad por varios indígenas que sirvieron de guía para los españoles:Y como dormimos en aquel poblezuelo donde nos aposentaron los doce indios que he dicho, y después de bien informados del camino que habíamos de llevar para ir al pueblo que estaba en el peñol, muy de mañana se lo hicimos saber a los caciques de Cempoal cómo ibamos a su pueblo, y que lo tuviesen por bien. Y para ello envió los seis indios por mensajeros, y los otros seis quedaron para que nos guiasen. miniaturadeimagen|Plaza principal de Cempoala Los españoles fueron bienvenidos a la ciudad, y fueron recibidos por Xicomecóatl en el centro del pueblo. Los españoles describen haber estado sumamente impactados con el aspecto de la ciudad, la cual varios españoles llamaron «Villaviciosa» o Sevilla:E ya que ibamos entrando entre las casas, desde que vimos tan grande pueblo, y no habíamos visto otro mayor, nos admiramos mucho dello. Y como estaba tan vicioso y hecho un vergel, y tan poblado de hombres y mujeres, las calles llenas, que nos salían a ver, dábamos muchos loores a Dios, que tales tierras habíamos descubierto.Cortés fue recibido en el patio del palacio, donde se abrazaron los dos, como muestra de bienvenida. El gobernante les ofreció a los españoles una gran cantidad de comida, como "ciruelas" y pan de maíz, dentro de unos aposentos que los españoles describieron que era «tan grandes que cabíamos todos». Tras haber comido, Cortés, junto a doña Marina (también conocida como La Malinche) y Gerónimo de Aguilar, quienes sirvieron como sus interpretadores y traductores, se reunieron con Xicomecóatl hablar. El gobernante también dio varios regalos a Cortés, como joyas y oro. Según Díaz, Cortés comenzó a hablar:Y Cortés le dijo, con doña Marina y Aguilar, que él se lo pagaría en buenas obras; e lo que hobiese menester, que se lo dijesen, que él lo haría por ellos, porque somos vasallos de un tan gran señor, que es el emperador don Carlos, que manda muchos reinos y tierras, y que nos envía para deshacer agravios y castigar a los malos y mandar que no sacrifiquen más ánimas, [...] miniaturadeimagen|Hernán Cortés Tras decir esto, Xicomecóatl comenzó a expresar sus quejas sobre Moctezuma, sobre los tributos y la opresión, afirmando que Cempoala solía ser un pueblo pacífico y libre hasta ser conquistados por el Imperio mexica. Díaz describe que las quejas llegaron a ser de tal magnitud que llegó a decirlas entre suspiros de ira y lágrimas. Cortés dijo comprender al gobernante, y que tomaría acciones al respecto y apoyaría a Cempoala en su búsqueda por la libertad. Existe la teoría de que Xicomecóatl posiblemente estaba mintiendo acerca de esta opresión para obtener una ventaja sobre otros pueblos, aunque esto es debatible.A partir de este momento, los conquistadores españoles y los totonacas se volverían facciones aliadas durante la guerra de la conquista de Tenochtitlán.
Alianza a España miniaturadeimagen|Ciudad de Quiahuiztlán, donde Cortés se enteró sobre los recaudadores de Moctezuma y realizó una alianza con otros 30 pueblos totonacas Xicomecóatl se mostró sumamente amistoso a los españoles, empezando por entregarles más de 400 trabajadores para servirles, o «tamemes», como describió Díaz, lo cual impresionó a los españoles. Más tarde, Cortés decidió ir a la ciudad totonaca de Quiahuiztlán, aliados de Cempoala, para realizar una gran alianza entre varios pueblos totonacas y los españoles.
Xicomecóatl decidió ir también a esta ciudad, junto a varios hombres importantes de su gobierno, para hablar con Cortés y los políticos del pueblo, según dice Díaz:Y estando en estas pláticas, vinieron luego a decir a Cortés que venía el Cacique Gordo de Cempoal en andas y a cuestas de muchos indios principales. Y desde que allegó el cacique, estuvo hablando con Cortés juntamente con el cacique y otros principales de aquel pueblo, dando tantas quejas de Montezuma.Él, y otros hombres en el lugar llegaron a expresar tantas quejas sobre Moctezuma que Díaz dice no poder acordarse de varias de ellas. Después de estas quejas, Cortés decidió calmar la situación, afirmando que no había nada que temer debido a que él los protegería de cualquiera que intente atacarlos. Más tarde, llegó la noticia de que habían llegado cinco recaudadores de tributo de Moctezuma a la ciudad para cobrar tributo al pueblo. Algunos conquistadores describen que los políticos del lugar se asustaron tanto por la noticia que «temblaban de miedo al verlos». Xicomecóatl y los otros se fueron a pagar tributo a los recaudadores, quienes demandaron 20 personas, mujeres y hombres, para ser sacrificadas a Huitzilopochtli. Esta demanda preocupó enormemente a los señores, quienes empezaron a discutir acerca del tema, con los señores de Quiahuiztlán culpando a Xicomecóatl por permitir que los españoles se hospedaran en los pueblos sin permiso previo de Moctezuma, Cortés pidió que se calmaran, y que no había de que preocuparse, debido a que él los protegería, y que la presencia de los españoles no era una razón para preocuparse.
Más tarde, Cortés decidió mostrar su alianza a Xicomecóatl a partir de ordenar el arresto inmediato de los recaudadores. Los recaudadores fueron arrestados, y los españoles sugirieron que a partir de ahora los pueblos totonacas no deberían pagar tributo a Moctezuma. La noticia del arresto de los recaudadores y la rebelión contra Moctezuma se escuchó en varias partes del imperio. Fue en este punto donde supuestamente una gran cantidad de totonacas comenzaron a ver a los españoles como dioses. Xicomecóatl y el resto de los señores de Cempoala, tras el arresto, ordenaron que los recaudadores sean sacrificados. Cortés decidió intervenir y dijo que no quería que los mataran, sino que él mismo los mantendría presos. Los señores aceptaron la propuesta de Cortés de le dejaron a él los prisioneros. Sin embargo, Cortés tenía otras intenciones. En la medianoche de ese mismo día, dos de los prisioneros "escaparon", pues habían sido clandestinamente liberados por Cortés con la intención de que le dijeran a Moctezuma que él no tenía malas intenciones, y que en realidad eran leales a él y al Imperio. A la mañana siguiente, Xicomecóatl descubrió sobre la fuga, lo cual lo molestó, y expresó que quería sacrificar a los otros tres prisioneros que quedaban. Cortés decidió pretender estar molesto por la situación también para evitar levantar sospechas, pero Cortés intervino nuevamente sugiriendo que los prisioneros sean puestos en los barcos de Cortés para evitar que "escapen". Nuevamente, los prisioneros no aparecieron al día siguiente. Los señores de Cempoala continuaron mostrando preocupación acerca del tema de los tributos, afirmando que Moctezuma iba a matarlos a todos. Cortés, confiado, afirmó que nada iba a ocurrir.
El problema de Tizapanzinco Más tarde, Xicomecóatl, junto a varios otros señores de Cempoala, decidió ir con Cortés para hablar de un tema de "gran emergencia". Le dijeron a Cortés que había un pueblo cercano a Cempoala llamado Tizapancinco, el cual estaba planeando una conspiración contra los españoles. Xicomecóatl afirmó que el pueblo estaba a solo unos pocos días de distancia si caminaban, y que el pueblo era sumamente peligroso, pues tenía una enorme cantidad de soldados mexicas planeando acabar con los españoles y los totonacas. También afirmaron que causaban varios problemas a la gente de totonaca, pues eran bárbaros que habían llegado a saquear del pueblo y causaban destrucción en la ciudad, y los españoles tenían que hacer algo al respecto. Cortés, no conociendo mucho de la región, confió en Xicomecóatl y decidió tomar acción sobre la situación.
Existen dos versiones completamente diferentes de la historia sobre este tema. La historia que contó Bernal Díaz del Castillo es la siguiente: Cortés logró convencer a varios señores de Cempoala para traer 100 «tamemes» para cargar armas españolas a aquel pueblo y 2000 soldados de Cempoala en 4 divisiones. Al día siguiente, Cortés entonces fue rumbo a este lugar con 400 soldados, 14 jinetes y los 2000 soldados de Cempoala, preparado para cualquier batalla. Logró acercarse al pueblo y Fue entonces cuando de repente salieron ocho señores del pueblo llorando y suplicando piedad, preguntando «¿Por qué nos quieren matar? No hemos hecho nada malo.». Después le explicaron a Cortés que no atacaron porque en realidad no eran un pueblo guerrero ni planeaban una conspiración, pero que era probable que Xicomecóatl haya dicho lo contrario debido a conflictos que Cempoala y Tizapanzinco habían llegado a tener en el pasado por disputas territoriales y de otros tipos.