San Luis de Cumbe es una de las 21 parroquias rurales de Cuenca en la República del Ecuador. Está ubicada al sur del cantón Cuenca, a una distancia de 24km (kilómetros), con una altura de (metros sobre el nivel del mar), y tiene una extensión de 71.4km² (kilómetros cuadrados). La parroquia limita al norte con la parroquia de Tarqui, al sur con los cantones Nabón y Girón, al este con las parroquias Quingeo y San José de Raranga y al oeste con la parroquia Victoria del Portete. Para el censo realizado por el INEC en el año 2010, la parroquia contaba con 5546 habitantes la cual representa el 1.09% de la población del cantón Cuenca.

La parroquia está compuesta por 5 barrios y 23 comunidades.

miniaturadeimagen|Parroquia Cumbe, Azuay. Vista panorámica.

Historia Es necesario precisar la herencia ancestral que incluye las diferentes determinaciones de los entornos y mientras la lengua perdura, se genera una fusión de dialectos kichwa y castellana de forma paralela, permitiendo identificar con la toponimia formaciones de vocablos; Campana rumi, Huasi loma (casa-habitación en la loma), Kucha loma (laguna en la loma), Millma cruz (cruz de lana), Ugsha loma (loma de pajilla), Rumi loma (colina de piedra), Jabas loma, Yana monte (monte negro).

La parroquia “San Bartolomé, fundada el 16 se abril del año 1547, por Don Alonso de Cabrera, como parroquia eclesiástica se establece el 23 de agosto de 1726, año en el que se separa de la parroquia paccha y se le lo adjudica los entonces anejos de Jima, Ludo y Cumbe Pirca” (Huinara 2009, 40).

Por el año 1790, como creció la población y el sitio en donde vivían, fue no adecuado, fijaron un nuevo lugar el cual ha sido, la playa colta anteriormente hacienda de Vintimillas, no allandose conformes allí, fijan en el lugar, que esciste al pie del cerro de Calbario, estos, habitantes se dedicaban ala agricultura, ganadería, ectra. La vestimenta es de baheta de lana, ponchos, pantalones, cutanas, para los hombres y las mujeres polleras, rebozos, lligllas, anacos, tapa buches, en igual los niños.

Por el año de 1798, no ciendo tan exacto la fecha, llegan a este lugar los españoles o curas, Fray Juan Peña y Vicente Ramírez, *estos señores lo bautizan a este pueblo, con el nombre de cumbe en onor al Cacique que se llamó Luis Fermín Cumbe” – ya que el uno desempeñaba de Teniente Político el cura Vicente Ramírez. Con estos personajes comienza otro rumbo, este pequeño pueblo, teniendo como religión católica, herencia de los españoles —se recuerda que existía la Parroquia de San Bartolomé, juntante con la Parroquia de Tarqui— y este pueblo viene ha ser anejo de la parroquia Tarqui por el año de 1803.

“Se que en esta época, la población empieza con las grandes haciendas que en su mayoría le pertenecen a la iglesia, la misma que se emplazaba en los terrenos que corresponden al colegio y junto a ella se encontraba el cementerio. Se dice que en esta época los habitantes básicamente vivían de la agricultura, el comercio de lana de borrego y la ganadería (actividad que sigue siendo principal), las casas que construían eran de madera y barro (enchacleado) cubiertas con paja de cerro”( Plan de Ordenamiento y Desarrollo Cumbe 2001, 11).

*Cabe destacar algunas confidencias necesarias para poder entender mejor la historia local, un gran historiador ha aportado con sus conocimientos y la explicación, que hace alusión a la parroquia la cual toma el nombre del grupo mitimae sureño, quienes fueron traídos por los inkas para repoblar este territorio, y se destacaron en la laboriosidad de los tejidos finos que utilizaban las esposas de los inkas, de allí cumbi o chumbi pirka que en lengua castellana quiere decir, tejidos finos realizados sostenidos de la pared, fueron los únicos y los mejores de la provincia de Tomebamba, y el nombre del Cacique (Luis Fermín) es de dialecto colono y por estar a cargo del grupo de cumbi le destinan el nombre “de Cumbe”, desde entonces se le conocería como; Luis Fermín de Cumbe.

Han pasado los años y sigue la generación, en este lapso se construye el primer templo o iglesia, no teniendo en mente de quienes fueron los sacerdotes y con los mismos moradores, que trabajaron, se sabe que la iglesia fue junto al cementerio el mismo que estuvo junto al río, los mismos que existen hasta el año 1880.

El 18 de octubre de este año en que se confirma la ocupación de ser anejo de Tarqui y se parroquia teniendo como anejo a la población de Victoria del Portete, el Socorro.

Para esta época, en Cumbe había pasado un sinnúmero de párrocos, entre ellos el Cura de apellido Ambrosi, quien dicen era dueño de medio Cumbe y quiso apropiarse de todo el pueblo, pero los Cumbeños lo impidieron, demostrando así la unión y valentía de su gente.

En el año de 1925. Tienen una asamblea con los moradores del Pueblo, en la cual están presentes, el Sacerdote Luis Antonio Sarmiento, gobernador del pueblo, José Antonio Guamán. Regidores, Pedro Fernández, Pablo Zhingri- y otros- estos encabezan la junta de trabajo. Los trabajos se comienza con mucho ánimo y bajo un compromiso, se fija multas, o sanciones, se nombran pongos y pongas, las mismas que se ocupan en la cocina, los pongos en la leña, servido de agua, molido de cebada, maíz, lo que se hacía máchica, arroz, morochillo, chicha, la que se daba a toda la gente el diario, el almuerzo, después de unos meses de trabajo la gente, se iban rindiéndose del trabajo, alo que comenzó la fuerza, el mal modo por parte de el Sacerdote, el que en la misa del domingo les hablaba mucho y al salir de misa quitaba a los hombres los ponchos y alas mujeres las lligllas, sombreros…

Cumbe se independiza de San Bartolomé adoptando el carácter de parroquia en el año de 1850 y pasa a formar parte del Cantón Cuenca. Con el paso del tiempo la parroquia ha ido reduciendo su territorio para dar paso a la fundación de Turi y Tarqui, incluso Victoria del Portete deja de pertenecerla” (Plan de Ordenamiento y Desarrollo Cumbe 2001, 12).

Camino viejo: una arteria vial llena de historia

Durante las épocas Colonial y Republicana, el paso por el camino viejo, se convirtió en una arteria vial de principal acceso, que unía las capitales del sur (Cuenca-Loja), por esta ruta transitaron cientos de personas, durante las diferentes horas y épocas del año; siendo las más concurridas al caer la noche y durante la madrugada. El recorrido de hombres, animales y mercaderías prehispánicas se lo hacía a lo largo siguiendo las viejas rutas del camino hasta fusionarse con las calzadas aborígenes, aprovechando sus puntos de descanso o tambos (tambo de mariviaña). El sistema colonial continuó sirviéndose en gran medida de este trazado, con muy pocas modificaciones.

El intercambio se vio dinamizado con productos (granos, gramíneas, queso, quesillo, panela, sal en grano, aguardiente, etc.) mediante los arrieros y la transportación de los lingotes (dinero y cartas) por parte de los valijeros (militares), misioneros, arrieros y demás individuos que surcaron y atravesaban los camellones, hacia la ciudad de Loja y de esta a su vez regresaron productos principales como el maní y otros, a la ciudad de Cuenca.

“El amor irrenunciable a la causa nacionalista contra las tropas realistas, fueron los ideales del Mariscal Antonio José de Sucre que comenzó la campaña definitiva desde su cuartel general de Zamborondón en enero de 1822. Estuvo en Guayaquil, paso por Machala y Pasaje para luego de varios días de camino llegar primeramente a Yúluc y el 9 de febrero de 1822, de prisa se enfilaba desde la Ciudad de Loja y entra triunfante a Saraguro, quienes le prodigaron vituallas y acémilas, cuando y una vez recibió los refuerzos que envió San Martin, con Andrés Santa Cruz, Luis Urdaneta y otros jefes, inicio su marcha a la conquista definitiva de la libertad en la Batalla del Pichincha, después de algunos días en Cuenca, el Mariscal Sucre prosiguió su ofensiva hacia Riobamba” (Saraguro 2009, 18).

Esta camino permitió guiar en su misión secreta al Mariscal Antonio José de Sucre, “el día 22 de febrero de 1822” (Saraguro 2009, 18), que con su extraño carruaje con las llantas de pesado hierro, iban resonando al entrelazarse con las dispersas piedras que se encontraban en el suelo. El su pequeño carruaje tirado por los caballos, despertó sorpresas y admiración a los nativos, al ser testigos del recorrido que franqueaba el Mariscal, seguido por su séquito de tropas que se enfilaban a través del camino viejo.

El camino por ser angosto, lodoso y delimitados los laterales con grandes cercos, llenos de pencos y tunas, fueron obstáculos que en determinadas zonas, la tropa tuviera que empujar o elevarlo para lograr que las ruedas del coche continuaran su trayecto, muy pronto desapareció entre el extenso y laberíntico pasaje que se proyectaba dirección a la Ciudad de Cuenca.

La designación se enmarca en la rememoración de aquella misión y desde entonces fueron denominando al camino viejo, como la “Calle Sucre”.

Monumentos monolíticos de triangulación

“En el año de 1736 llegó a la Capital de la Audiencia de Quito, la Comisión Geodésica de Francia, con el objeto de completar los datos matemáticos para definir la verdadera forma de la Tierra” (Dituris s/a, 55).

“El 11 de abril de 1928 se crea en Quito el Servicio Geográfico Militar, que tiene como base fundamental, la herramienta geográfica-cartográfica; luego, en 1947, cambia su nombre a Instituto Geográfico Militar y, en 1978 se expide la Ley de Cartografía Nacional y el Archivo de Datos Geográficos y Cartográficos” (Atlas Multimedia del Ecuador 2003). Durante los siguientes períodos, se difundió la cartografía y se levantaron un sinnúmero de vértices, en diferentes cimas, a una altura que oscila entre los 3495 y 2865 , a lo largo y ancho de la geografía territorial. Construidas en las cúspides de algunos cerros, testimonio de su relación con las torres elaboradas por la Comisión Geodésica Francesa, cimientes que sirvieron de base para la triangulación de un arco del meridiano terrestre (1736), puntos específicos como la cima del cerro Pillachiquir y el cerro Puguin, actual Francés Urco (Tarqui).

Estas pirámides han sido recubiertas por un material brillante que al contacto de los astros (sol-luna), emanan un reflejo que permite identificarlas desde diferentes puntos de observación. Mantienen una uniformidad en su base de 60cm (centímetros), en la parte posterior plana 40cm y al lado lateral 1m (metro) de altura. Ubicadas en sitios aledaños, estos monumentos (vértices) del pasado, persisten en nuestro alrededor, varias de ellas latentes, entre los altozanos de las parroquias Cumbe, Tarqui, San José de Raranga, Gima y Cantón Girón; mantienen su ubicación y localización a través del Sistema de Posicionamiento Geográfico-GPS.

Acotaciones, explican que estas construcciones de la Ingeniería Militar, han servido, además como puntos de identidad y dirección hacia las llanuras del Portete de Tarqui (Cuenca), “la mañana del 27 de febrero de 1829, las tropas grancolombianas en su mayoría ecuatorianas, dirigidas por el Mariscal Antonio José de Sucre, combatieron a las tropas peruanas, las cuales invadieron las tierras de sus mayores” (Mi escuelita 1998, 7).

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