La magia y la brujería en México es el resultado de la fusión de las tradiciones ocultas de los indígenas prehispánicos y las de los españoles que llegaron después de la conquista, además de los elementos del mismo tipo que proporcionaron los esclavos negros.
En los pueblos Indígenas más aislados la tradición antigua contiene pocos rasgos de las influencias extrañas, aunque algunos de los elementos españoles, muchas veces reelaborados, forman parte de ella; entre los mestizos rurales el sincretismo de las ideas mágicas de una y de otra cultura se presentan de manera más evidente, e inclusive en las áreas urbanas se pueden observar muchas manifestaciones del pensamiento y actividades mágicas que son una mezcla de ambas tradiciones. Algunas ocasiones se sacrifican animales de colores blanco y negro.
Origen
En México, muchas de las prácticas de brujería y hechicería provienen del mundo indígena mesoamericano en consecución de los antiguos sistemas religiosos autóctonos, des estructurados en la conquista y colonización, pero persistentes en muchos sentidos en los sucesivos procesos de reformulación simbólica y resemantización cultural, en la que el cristianismo no sólo convivió con las creencias de procedencia indígena mesoamericana, sino que yendo mucho más allá, se fusionó en muchos aspectos y quedó reinterpretado y traducido localmente como un cristianismo de corte agrícola, nutrido y vivido desde el horizonte cultural indígena.
Recordemos en este sentido, las referencias de los frailes cronistas del s. XVI en lo que hoy es México, por ejemplo, Fray Diego Durán recalcaba la imperante e impostergable […] necesidad de saber de raíz los antiguos engaños y supersticiones, para evitar que esta miserable y flaca gente no mezcle sus ritos antiguos y supersticiones con nuestra divina ley y religión christiana; porque son tantos y tan enmarañados y muchos dellos frissan tanto con los nuestros, que están encubiertos con ellos, y acaece muchas veces pensar que están aviendo placer y están idolatrando y pensar que están jugando y están echando suertes de los sucesos delante de nuestros ojos, y no los entendemos, y pensamos que se desceplinan y estanse sacrificando […]Fray Diego Durán, Historia de las Indias de Nueva España e Islas de Tierra Firme. México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2002, p. 15.Y parece ser que esta idolatría que se desarrollaba ante sus propios ojos y era solapada por no saber lo que estaba pasando, era lo que más mortificaba al fraile, pues lo repite insistiendo en esto más adelante: Y así erraron mucho los que con buen celo (pero no con mucha prudencia) quemaron y destruyeron al principio todas las pinturas de antiguallas que tenían; pues nos dexaron tan sin luz, que delante de nuestros ojos idolatran y no los entendemos en los mitotes, en los mercados, en los baños y en los cantares […] en las comidas y banquetes […] en el sembrar, en el coger, en el encerrar en las troces, asta en el labrar la tierra y edificar las casas; y pues en los mortuorios y entierros, y en los casamientos y claban superstición y idolatría, hasta en irse a bañar al río […].Motolinía, por su parte, indicaba que: “Ya que pensaban los religiosos que con estar quitada la idolatría de los templos del demonio y venir algunos a la dotrina y baptismo, estaba todo hecho, hallaron que era mucho más lo que quedaba por hacer y vencer, hallaron lo mas dificultoso y que más tiempo fue menseter para destruir, y fue que de noche se ayuntaban, y llamaban y hacían fiestas al demonio, con muchos y diversos ritos que tenían antiguos”.Fray Toribio de Benavente “Motolinía”, Historia de los Indios de la Nueva España. México, Porrúa, 1995, p. 72.Más adelante en el tiempo, ya en el S. XVII, llama la atención que Fray Jacinto de la Serna en su Manual de Ministros, apuntaba lo siguiente exactamente en los mismos términos que sus colegas antecesores lo hicieran en el siglo XVI: Nos damos cuenta que los ídolos no están olvidados como creíamos; por el contrario, están tan vivos que los nativos, a pesar de creer que existe un Dios, creen al mismo tiempo que las cosas del mundo operan por la acción de sus ídolos. Y por eso se entienden con ellos,como si los tuvieran presentes, y les rinden adoración y les temen más que al verdadero Dios que les ha sido enseñado, y los veneran más que a Él. [...] Por tanto, les ofrecen animales, comida y bebida, y les dan gracias por los bienes recibidos (que ellos piensan que han recibido), y les dedican la sangre de gallinas y otros animales. Hay algunos que ofrecen su propia sangre, como en los tiempos antiguos, perforandose los oídos y la piel en lugares que no puedan ser vistos con facilidad [...]“Manual de Ministros de Indias (1656)”, en: El alma encantada. Anales del Museo Nacional de México. 1987: 263-480, México, Instituto Nacional Indigenista/Fondo de Cultura Económica, pp. 283-284.
Además de esta veta indígena, también tenemos que reconocer que muchos elementos que hoy se engloban en la categorización de brujería, hechicería y magia, en México, provienen de la influencia cultural africana que a partir del arribo de esclavos negros, especialmente en Veracruz, Campeche, Chiapas y Tabasco, dio origen a la influencia cultural en México de ciertas concepciones mágico-religiosas provenientes de África, tales como el animismo, el vudú, etc. dando lugar a nuevas manifestaciones culturales y religiosas sincréticas tales como la santería y los orishas, entre otros.Ramiro Alfonso Gómez Arzapalo Dorantes (2016) Brujería, supersticiones y magia en el imaginario religioso popular en México: Un reto pastoral para la Iglesia Católica. en: Revista Vida Pastoral, México, Editorial San Pablo. Año XLI, No. 248, pp.28-35.
Relación de la magia y brujería con la salud en México
Enfermedad y brujería en el México prehispánico
En México, entre los habitantes de distintos pueblos, existen un buen número de enfermedades cuya causa no se encuentra bien definida y se dice que factores como la magia, la brujería y otros elementos sobrenaturales contribuyen a producirlas.
Durante la época prehispánica, entre los grupos indígenas de diferentes zonas la enfermedad era considerada como un castigo de los dioses, dirigido hacia quienes cometen determinadas faltas para con los dioses mismos o relacionadas con rituales y ofrendas que debían hacerles periódicamente. Por ejemplo, Tlaloc y sus ayudantes -los tlaloque- producían enfermedades relacionadas con el agua, el frío y la humedad; Macuil Xochitl mandaba padecimientos de tipo sexual; Xochiquetzal se encargaba de enviar enfermedades contagiosas; Nanahuatzin diversos males en los ojos; Xipe Totec producía sarna y otras enfermedades de la piel, etcétera.
Los especialistas de aquella época debían, en consecuencia, determinar primero a que dios se había hecho la ofensa, para después aplicar el tratamiento adecuado. Existían diferentes especialistas de acuerdo con la afección que debía curarse: el teixpatiani trataba los padecimientos de los ojos, el teitzminqui hacia sangrias, el tetlacuicuiliani extraía el mal por medio de succión, el teomiquetzani se encargaba de arreglar los huesos, la temixihuitiani o partera, el tepatiani tenía conocimientos sobre las diferentes plantas medicinales.
La fuerzas sobrenaturales que causaban las enfermedades intervienen también en la manera de tratarlas, la medicina entonces, quedaba por completo en el plano de lo sobrenatural y el ticitl (denominación general para los especialistas del arte de curar) tenían un papel de suma importancia puesto que en sus manos estaba la seguridad del grupo, en lo concerniente al mantenimiento de la salud de sus integrantes. de esta forma, los especialistas llegaron a tener un amplio conocimiento de las propiedades de diferentes plantas, animales y minerales de la zona en que habitaban.
Una de las maneras en que los especialistas realizaban el diagnóstico de las enfermedades era mediante el uso de drogas alucinógenas como peyote, hongos, semillas de ololiuhqui y otras, ingiriéndolas para ponerse en contacto con las divinidades, quienes les indicaban el mal que aquejaban a la persona y el tratamiento que debía seguir.
Enfermedad y brujería en el México colonial
Con la llegada de los españoles los médicos indígenas fueron desprestigiados, pues sus conocimientos y técnicas se consideraron como brujería, hechicería y hasta se les acusó de favorecer intervenciones del demonio. Este personaje era desconocido para ellos ya que como tal los dioses indígenas tenían implícitas las 2 facetas, o sea que podían como los seres humanos ser malos o buenos según las circunstancias. Los españoles trajeron a México una concepción particular de las enfermedades constituida por algunos elementos racionales de la medicina científica del siglo XVI, aunado a conceptos religiosos medievales y a la creencia en el demonio como causante de todo mal. Así con la conquista y particularmente durante la colonia entraron en contacto diferentes tradiciones respecto de las enfermedades y a la forma en que deberían ser tratadas, dando lugar a una mezcla de creencias, prácticas y conceptos, que conforman un tipo de medicina popular que nace de la revelación, y que lleva consigo elementos místicos y mágicos de suma importancia.
Explicación popular de las enfermedades
La mentalidad mágica popular explica de diferentes formas las causas que producen la enfermedad; las principales son: la pérdida del alma debido a que el individuo se asusta cuando encuentra el espíritu de un muerto o tienen un accidente inesperado, o bien el alma puede ser dañada por un hechicero cuando sale del cuerpo durante el sueño; el experimentar emociones fuertes producidas por celos, coraje, vergüenza y envidia; el que un elemento extraño, de forma física o espiritual, se introduzca en el cuerpo; y otra es que la enfermedad puede ser producida por los pecados cometidos por la persona, o sea como daño por transgredir las normas impuestas y aceptadas por el grupo.
En general no se piensa que la enfermedad pueda tener una causa natural, sino que es el resultado de un maleficio causado en forma mágica o sobrenatural por un dios al que se ha ofendido, el espíritu de un muerto de la familia a quien no se ha rendido el culto que se merece o bien por un brujo o hechicero contratado para ello por una persona que desea dañar a otra. Cuando se sienten enfermos los habitantes de las zonas rurales, indígenas y aun algunos estratos sociales de las zonas urbanas acostumbran visitar a los curanderos, quienes realizan las curaciones de diferentes formas, entre ellas está la succión, la limpia, el rociado con alcohol, y la transferencia de la enfermedad a un objeto que después se tira a un lugar apartado.
Las limpias se basan en el principio de la transferencia del mal. Cuando el sujeto es limpiado con un huevo, con hierbas, con minerales e inclusive en algunos casos con una gallina, el mal pasa mágicamente a ellos y así el enfermo queda limpio del hechizo o de la enfermedad sobrenatural que lo aquejaba.
Enfermedades causadas
Los hechizos o embrujamientos según la creencia popular son el resultado de los deseos hostiles de otras personas; se logra cuando se desea intensamente causar daño a otro o, lo que es más frecuente, contratando a un especialista para que a través de sus ritos mágicos provoque el mal. Una de las formas más comunes es con la fabricación de un muñeco que representa a la víctima al que se le clavan todo género de objetos punzantes que provocarán daño; resulta más efectivo si el muñeco lleva un trozo de tela de alguna de las prendas de vestir de la persona que se quiere dañar