El dólar de 1804 es una moneda con valor facial de un dólar estadounidense acuñada por la Casa de Moneda de los Estados Unidos, y de la que se conocen solo quince ejemplares. A pesar de su nombre, y aunque la fecha 1804 aparece en el anverso, la moneda no fue acuñada en ese año, sino que en la década de 1830, o incluso más tarde. Fue creada para su uso en series de pruebas de acuñación especiales utilizadas como obsequios diplomáticos durante los viajes de Edmund Roberts a Siam y Mascate.

Roberts distribuyó las monedas en 1834 y 1835. Se ordenaron dos series adicionales para funcionarios del gobierno en Japón y Cochinchina, pero Roberts murió en Macao antes de que pudieran ser entregadas. Además de esos dólares de 1804 producidos para su inclusión en el conjunto diplomático, la Casa de la Moneda acuñó algunos ejemplares que se usaron para intercambiar con coleccionistas por piezas deseadas para su gabinete numismático. Los numismáticos se dieron cuenta por primera vez de la existencia del dólar de 1804 en el año 1842, cuando apareció una ilustración de una pieza en una publicación escrita por dos empleados de la Casa de Moneda. De forma posterior, un coleccionista adquirió un espécimen de la Casa de Moneda en 1843. En respuesta a la demanda numismática, los funcionarios de la Casa de Moneda acuñaron de forma encubierta varios ejemplares, pero, a diferencia de las monedas originales, estos ejemplares contaban con un erróneo canto sin inscripciones, aunque en emisiones posteriores se agregó la leyenda correcta en el borde de la pieza. Las monedas producidas para la misión diplomática, las acuñadas subrepticiamente sin inscripción en el canto, y aquellas con la frase en el borde correcto se conocen como dólares de «clase I», «clase II» y «clase III», respectivamente.

Desde su descubrimiento por los numismáticos, los dólares de 1804 han alcanzado precios elevados. Los precios de subastas alcanzaron los mil dólares en 1885, y a mediados del , alcanzaron un valor de más de treinta mil dólares. En 1999 un ejemplar de clase I se vendió por 4.14 millones de dólares, en lo que fue el precio más alto pagado por cualquier moneda. Debido a su alto valor, las monedas se convirtieron en objetivos frecuentes de falsificaciones y otros engaños.

Antecedentes 250px|miniaturadeimagen|El dólar español fue declarado moneda de curso legal en Estados Unidos en 1793. La Ley de la Moneda de 1792, la legislación que preveía el establecimiento de la Casa de Moneda de los Estados Unidos, autorizó la acuñación de múltiples denominaciones de monedas de oro, plata y cobre. Según esta norma, el dólar, o «unidad», debía «ser del valor de un dólar español igual al que se utiliza hoy, y contener trescientos setenta y un granos y cuatro dieciseisavas partes de un grano de pureza, o cuatrocientos dieciséis granos de plata estándar». La ley señalaba además que la moneda se acuñaría en una aleación de un 89.2 % de plata y 10.8 % de cobre. Los estándares de pureza y peso descritos en la legislación se basaron en la media de varios ensayos realizados en dólares españoles. Sin embargo, estas piezas estaban obligadas por la ley española a contener un 90.2 % de plata, y la mayoría de los ejemplares no gastados que se encontraban en circulación en Estados Unidos en ese momento contenían aproximadamente 1.75 granos (0.113 g) más que los dólares de plata autorizados por la ley. En 1793 el presidente George Washington promulgó una legislación que declaraba moneda de curso legal a los dólares españoles, siempre que pesaran no menos de 415 granos (26.9 g), lo que significaba que con el peso más bajo permitido por la ley, estas piezas contendrían aproximadamente 0.5 % menos plata que las monedas de un dólar estadounidense. Como resultado, las unidades de plata estadounidenses y las unidades españolas que tenían más granos de plata quedaron en gran medida fuera de circulación de acuerdo con la ley de Gresham; las monedas españolas más ligeras se enviaron en gran cantidad para su circulación en los Estados Unidos, mientras que las piezas más pesadas se entregarían a la Casa de Moneda de Filadelfia para ser reacuñadas como estadounidenses y así aprovechar la discrepancia en el peso. En ese momento, la plata era suministrada a la Casa de Moneda exclusivamente por depositantes privados, quienes, de acuerdo con la Ley de la Moneda de 1792, tenían derecho a que su metal fuera acuñado de forma gratuita. Como las grandes piezas de plata eran el método preferido de comercio en todo el mundo, especialmente en China, un número considerable de los dólares estadounidenses se exportaron para satisfacer esa demanda.

Las primeras monedas de un dólar, conocidas como las del cabello suelto, fueron emitidas por la Casa de Moneda a partir de 1794. Para 1800, la mayoría de los depositantes solicitaron que su metal fuera acuñado como unidades de plata, ahora con el diseño del busto drapeado. Esto contribuyó a la escasez de monedas de pequeña denominación en circulación, y como resultado, el público se volvió cada vez más crítico con la Casa de Moneda. El director de la ceca Elias Boudinot comenzó a alentar a los depositantes a aceptar monedas fraccionarias, y la producción de dólares comenzó a disminuir en relación con las piezas más pequeñas. La acuñación de monedas de un dólar cesó en marzo de 1804, aunque dichas unidades llevan la fecha de 1803. En su informe de 1805, el director de la Casa de Moneda Robert Patterson declaró que «la acuñación de monedas pequeñas es una medida que ha sido adoptada para satisfacer a los bancos y otros depositantes, y a su demanda particular, tanto para asegurar una oferta de pequeñas monedas, como para evitar la exportación de la especie de los Estados Unidos a países extranjeros». Aunque ninguna moneda de plata de un dólar había sido acuñada durante más de dos años, el secretario de Estado James Madison suspendió su producción de forma oficial el 1 de mayo de 1806.

Producción Misión diplomática de Edmund Roberts

En 1832 el transportista comercial Edmund Roberts comenzó a actuar como enviado a Asia en nombre del gobierno de los Estados Unidos, con la intención de negociar acuerdos comerciales en la región. Durante su misión, llegó a acuerdos tanto con Said bin Sultán, el sultán de Mascate y Omán, y el Phra Khlang de Siam, un importante ministro de finanzas de esa nación. A Roberts se le entregaron artículos que debían ser entregados como obsequios a los funcionarios con los que estaba negociando, pero los describió como de «muy mala calidad y de valor insignificante». Una vez que fueron ratificados los tratados en Estados Unidos, Roberts tuvo que regresar a Siam y a Mascate para recibir la aprobación de los representantes de esas naciones. En una carta al Departamento de Estado fechada el 8 de octubre de 1834, Roberts calificó a los obsequios de su viaje anterior como inadecuados e insultantes para sus anfitriones en Oriente. Además de varios otros artículos, solicitó una serie de monedas como regalo apropiado a Said bin Sultán.

En una carta enviada el 11 de noviembre de 1834 al director de la Casa de Moneda Samuel Moore, el secretario de Estado John Forsyth aprobó la sugerencia de Roberts, y también ordenó a Moore que hiciera dos cajas de marroquí para albergar las piezas. Declaró que una debería ser de color amarillo y la otra de color carmesí, y que se podrían retirar fondos del Tesoro por el valor de las cajas y monedas. Más tarde, en una carta fechada el 2 de diciembre de 1834, Forsyth ordenó a Moore que incluyera emblemas nacionales, incluido un águila y estrellas, en el exterior de las cajas.

En su libro The Fantastic 1804 Dollar, los historiadores numismáticos Eric P. Newman y Kenneth E. Bressett afirman que surgió un problema en la Casa de Moneda sobre cómo interpretar la orden de Forsyth. Como su correspondencia inicial indicaba que las series iban a incluir monedas de todos los tipos en uso en ese momento, los funcionarios de la Casa de Moneda incluyeron tanto el dólar de plata como el águila de oro. La moratoria sobre la acuñación de dólares de plata se había levantado en 1831, pero ninguna había sido emitida desde aquellas acuñadas en marzo de 1804. Dos series de monedas, acuñadas con una calidad de prueba de acuñación, fueron acabadas y entregadas junto con sus cajas a Roberts poco antes de su partida en el USS Peacock, el 27 de abril de 1835. Las monedas de dólar incluidas en las cajas llevaban el diseño del busto drapeado, una representación alegórica de la Libertad en el anverso y un águila heráldica en el reverso. También se propuso una lista de obsequios diplomáticos para las misiones a Japón y Cochinchina, que incluía dos series adicionales de monedas.

Roberts entregó la primera serie de monedas a Said bin Sultán el 1 de octubre de 1835, y la siguiente serie al rey Rama III de Siam el 6 de abril del año siguiente. Roberts murió en Macao el 12 de junio de 1836, antes de que pudiera iniciar el contacto con otras naciones. El 30 de junio Edmund P. Kennedy, comodoro de la flota diplomática, escribió al Departamento de Estado que había «ordenado que los regalos [que quedaron sin entregar debido a la muerte de Roberts] fueran enviados a Estados Unidos», y así, las series destinadas a Cochinchina y Japón seguramente se incluyeron en este envío. Todos los dólares acuñados para su inclusión en los obsequios diplomáticos probablemente mostraban el año 1804 como fecha. Se desconoce porqué se eligió esa fecha para las monedas, pero el historiador numismático R. W. Julian sugiere que podría haberse hecho para evitar enojar a los coleccionistas que no habrían podido adquirir la moneda con el año de 1834 para sus colecciones; el jefe de acuñaciones Adam Eckfeldt, después de consultar con Moore, determinó de forma errónea que ese año se acuñaron 19 570 dólares con la fecha de 1804. Los dólares acuñados para las series de obsequios diplomáticos, así como otras piezas acuñadas con los mismos troqueles, se conocen como dólares de 1804 «clase I», de los que se conocen ocho ejemplares.

Acuñaciones posteriores 250px|miniaturadeimagen|Un dólar de 1804 clase III.