Hay unanimidad respecto al concepto templar en tauromaquia, en cuanto a su sentido general. Es una acción que el torero ejerce sobre el toro valiéndose de sus más habituales engaños: el capote y la muleta. La acción de templar consiste en acompasar rítmicamente la velocidad de movimiento que el torero imprime al engaño con la velocidad de la embestida del toro. Entonces se puede aplicar el concepto sustantivo de temple: el diestro toreará con temple si es capaz de guardar la pequeña distancia apropiada entre el engaño y los pitones. miniaturadeimagen|Remate final de la misma media verónica enroscando al toro con temple y mando izquierda|miniaturadeimagen|Templado natural de Talavante O dicho de manera negativa: el torero no templa si mueve el engaño con mayor velocidad de la que trae el toro en el embroque, porque si adelanta el engaño no llevará al animal embarcado y este puede derrotar hacia él; o bien, por el contrario, tampoco templará si permite que, por su mayor velocidad, el toro alcance a tocar con sus cuernos el engaño, con lo cual el animal "aprende" respecto a la naturaleza engañosa del objeto que persigue, y dificultará notablemente la capacidad de mando del torero.
Consecuentemente, no se discute que templar es una de las bases fundamentales del canon taurómaco, y por ello figura de forma fija entre las reglas establecidas para el toreo desde la famosa trilogía técnico-estética de Juan Belmonte: "Parar, templar y mandar".He aquí un axioma que, con estos tres verbos, encierra el arte del toreo. La fijación del mismo se atribuye sin discusión a Juan Belmonte, sin que nadie concrete en qué momento, dónde o a quién se lo transmitió el torero. Curiosamente, el propio diestro (cuyo sentido de la ironía era constante), fue capaz de desmarcarse de la autoría de tal trilogía, o al menos impersonalizarla, con estas palabras: "Hice, en la plaza y ante el público, lo mismo que había realizado tantas noches solo y a la luz de la luna en mis escapadas clandestinas de torerillo furtivo: «parar», «templar» y «mandar»; lo que dicen que fue mi revolución torera". Luis Bollain. Los genios, de cerca... Ibídem. Pgs. 18-19. Aunque, de hecho, en el uso del verbo templar, con el significado descrito supra, se le anticipara Bombita.Vid infra, epígrafe "Interpretación del concepto por los toreros".
En cambio, no hay unanimidad en una cuestión íntimamente relacionada: si es o no es posible que el temple del torero pueda ralentizar la velocidad de la embestida del toro. Poder hacerlo implicará someterle a una mayor lentitud por razones de un sentimiento emocional y artístico que, entre otras cosas, no solo evidenciará el dominio técnico del diestro, sino que posibilitará la pausada degustación estética de la faena, con una inmediata transmisión emotiva de la torería al público.Guillermo Sureda. Tauromagia. Ibídem. Este autor desarrolla un capítulo denominado "Teoría del temple", y en él, citando a Belmonte, que hablaba de un "sentimiento interior que el torero pone al realizar el toreo", desarrolla una idea semejante a la recién redactada: "De modo que cuando el torero siente el toreo, el lance o el muletazo tendrán «calor», incluso pasión y, como consecuencia directa, el público lo sentirá casi con igual intensidad. Esto es así porque existe, sin duda, la sublime comunicación del arte". Pg. 45. En el posterior análisis se ha de ver el gran peso específico que presentan toreros y teóricos defensores de la real capacidad de algunos diestros para imponer una mayor lentitud a la embestida de los astados.Vid infra, principalmente los epígrafes "Interpretación del concepto por los toreros", como el propio Belmonte, e "Interpretación del concepto por críticos y ensayistas". Es decir, que optan decididamente por dar un mayor alcance al contenido del tecnicismo taurino temple: la cualidad de la lentitud. El léxico tradicional recoge la idea con la expresión "recrearse en la suerte"."Los taurinos tienen una frase muy expresiva para indicar cuando un torero torea con temple: «Recrearse en la suerte». Y eso sucede cuando el cuerpo del torero acompaña con cadencia la embestida del toro, cuando el engaño marca un ritmo lento". Guillermo Sureda. Tauromagia. Ibídem. Pg. 50.
Templar y temple son cualidades relativamente recientes en la tauromaquia. A los propósitos básicos de engañoVeamos lo que se escribe todavía en 1908: "Así se llega a esta otra conclusión: el arte de torear consiste en engañar al toro utilizando sus condiciones de bravura". Amós Salvador. Teoría del toreo. Ibídem. Pg. y de debilitamiento del toroFundamentalmente con los puyazos desde el caballo. para poder matarlo, durante el se fueron añadiendo habilidades técnicas que introdujeron, por ejemplo, el recurso de ligar los pases. Al ir avanzando en ese camino toreros como Lagartijo, Frascuelo y particularmente Guerrita, que a su vez influían en sus coetáneos, también se fue progresando en la necesidad de templar (aunque no se acuñara aún como término), que culmina ya en el con Joselito el Gallo. Y junto a este, que proviene de esa tradición, que él perfecciona hasta el extremo, surge la figura revolucionaria de Juan Belmonte, que de su propio ingenio aporta una forma nueva de torear, que establece ya definitivamente la necesidad básica de templar,"Su gran triunfo [de Juan Belmonte] consistió en influir en este aspecto de su arte de modo extraordinario en Joselito, que, en los últimos años de su vida llegó a emular a Juan, toreando, asimismo, con temple incomparable". José María de Cossío. Los toros. Tratado... Ibídem. Tomo III. 1943. Pg. 116. ISBN: 84-239-6011-0. y asimismo de fijar el verbo, y su sustantivo, como conceptos taurinos fundamentales.Según le decía Clarito a Juan Belmonte, "bajar la mano para recoger y embeber los toros" ya lo hacía [Antonio] Fuentes; y asimismo que "de sus templados lances de capa, cuentan haber rasgos precursores en el capote de [Antonio] Montes, con los pies quietos, a primeros de siglo". Y Belmonte le respondía que no les había visto torear nunca. César Jalón. Memorias de «Clarito». Ibídem. Pg. 128. Se apunta esto como referencia a otros jalones de la tradición antes citada que hereda y culmina Joselito, básicamente. No obstante, según el Cossío habría que corregir la memoria de Belmonte, que incluso toreó con un veterano Antonio Fuentes, de 52 años, aunque fuera excepcionalmente, en Lima, en 1921. Fuentes se había retirado realmente en 1908, y a partir de ahí sus escasas reapariciones fueron fracasos. En cuanto a Montes, que era sevillano y de Triana también, murió joven de una cogida en Méjico, en 1907, cuando Juan Belmonte apenas tenía 15 años. José María de Cossío. Los toros. Tratado... Ibídem. Tomo III. 1943. Pgs. 296 y 627. ISBN: 84-239-6011-0. Debe pues entenderse que para desarrollar este artículo sea necesario recurrir frecuentemente a la tauromaquia belmontina.
Etimología del verbo templar Según el Diccionario de Corominas, el uso del verbo, en la forma primitiva de temprar [sic], es anterior al del sustantivo, entrando entre nuestras palabras patrimoniales entre 1220 y 1250, proveniente del latín těmpěrāre, que significaba "combinar adecuadamente, moderar, templar". Y aparecía ya de forma usual la forma actual "templar" en el castellano del .Joan Corominas. Breve diccionario etimológico... Ibídem. Pg. 562. Conviene hacer notar que ya en latín los tres significados fundamentales de la palabra que elige el etimólogo habrían sido perfectamente aplicables al concepto taurómaco actual. En cuanto al sustantivo "temple", deriva del verbo, y lo detecta Corominas en 1490.Joan Corominas. Breve diccionario etimológico... Ibídem. Es conveniente fijar estos datos etimológicos e históricos por hacer este artículo referencia, indistintamente, al sustantivo y al verbo.
Definiciones de la RAE De las 17 acepciones que aporta el diccionario académico de templar, la mayoría como verbo transitivo, la n.º 1 ya sirve para el concepto taurino: "Moderar, entibiar o suavizar la fuerza de algo". Pero además recoge, en su acepción n.º 11, un significado específico, también transitivo, en tauromaquia: "Ajustar el movimiento de la capa o la muleta a la embestida del toro, para moderarla o alegrarla".Real Academia Española. Diccionario... Ibídem. Pg. 1.461. Coincide con la actualización digital. Puede destacarse que, en esta definición el complemento directo es "el movimiento", y que se señalan dos complementos de finalidad de la acción, y el segundo de ellos, "alegrar la embestida del toro", no deja de ser enriquecedor técnicamente, pero reflejaría la sosería del toro o su falta de bravura.
En cuanto al sustantivo temple, la RAE coincide con Corominas en considerarlo derivado del verbo, y se limita a apuntar, en su acepción 12 que, en tauromaquia es "Acción y efecto de templar". Queda pues clara la conjunción semántica de verbo y sustantivo. Pero también tiene interés la acepción 6, que apunta a la psicología general y emplean también a veces los escritores taurinos (y por eso recogen algunos diccionarios especializados): "Fortaleza enérgica y valentía serena para afrontar las dificultades y los riesgos".Real Academia Española. Diccionario... Ibídem. Pgs. 1.461-2.
Otros buenos diccionarios generalistas no aportan nada digno de reseñar, salvo el ejemplo que expone uno de ellos (encabezado por un académico) del sustantivo, tanto por el autor de la cita como por la oportunidad de su contenido: Díaz-Cañavate Paseíllo [por el planeta de los toros], [pg.]36 : "Con el arregusto del temple, le lleva sin sentir adonde él quiere, que eso, según el señor Antolín, es el arte del toreo".Manuel Seco... Diccionario del español actual. Ibídem. Vol II. Pg. 4.278.
Definiciones de lexicografía especializada Cossío, en 1943, define así templar: "Adecuar el movimiento del capote a a la violencia, velocidad, etc., de la embestida del toro". Evidentemente, se echa en falta la alusión a la muleta, lo que sigue demostrando la lentitud con la que entra el término en el uso, pese a lo comentado antes por Federico Alcázar, a no ser que, en los orígenes de este tecnicismo taurino, se aplicara con preferencia al capote. Y, respecto al sustantivo temple, Cossío es escueto: "Efecto de templar".Cossío. Los toros. Tratado Técnico e Histórico. Ibídem. Tomo I. 12ª ed. Pg. 117.
Patier define: "Moderar, entibiar o suavizar la fuerza o embestida del toro". Es decir, que al introducir la idea añadida de "templar la fuerza", está asimilando el concepto al de ahormar, a modo de sinonimia. En cuanto a temple, en vez de asimilarlo al concepto verbal, le da un sentido "figurado": "Arrojo, valentía, etc.",Carlos García Patier. Diccionario taurino ilustrado. Ibídem. Pg. 61. que ciertamente también a veces se ve reflejado en las redacciones periodísticas, sinónimo asimismo de "entereza", en general, sin relación directa con el acompasamiento de la embestida concreta.