La historia de los judíos en Estados Unidos comienza desde los tiempos coloniales, en donde ya existían comunidades judías. Las comunidades judías tempranas eran mayoritariamente sefardíes (judíos con orígenes en la península ibérica), compuestas de inmigrantes de Brasil y comerciantes que se establecieron en ciudades. Hasta la década de 1830, la comunidad judía de Charleston, Carolina del Sur, era la más extensa de América del Norte. A fines del y principios del , muchos inmigrantes judíos abandonaron varios países de Europa central y del este para entrar a Estados Unidos como parte del crecimiento general de los movimientos de inmigración. Por ejemplo, muchos judíos alemanes llegaron a mediados del , establecieron negocios textiles en pueblos a lo largo del país, formaron sinagogas reformistas y estuvieron activos en el área bancaria de Nueva York. La inmigración de judíos asquenazíes hablantes del ídish oriental, entre 1880 y 1914, fue numerosa, llegando a Ciudad de Nueva York, y caracterizándose por ser pobres y de cultura judía centroeuropea tradicional. Eran religiosos ortodoxos o conservadores. Fundaron el movimiento sionista en Estados Unidos y desempeñaron un papel importante en el movimiento obrero, en los sindicatos y en el partido socialista. Económicamente, se concentraban en la industria textil.

Después de la Segunda Guerra Mundial llegaron refugiados de Europa y, luego de 1970, de la Unión Soviética. En el ámbito político, los judíos americanos han estado especialmente activos como parte de la coalición liberal del New Deal del Partido Demócrata desde la década de 1930, aunque recientemente hay un elemento Republicano conservador entre los judíos ortodoxos. Destacaron por sus importantes logros educativos, intelectuales, artísticos y en investigación científica, pero no en deportes, y altas tasas de movilidad social ascendente. Las comunidades judías en pequeños pueblos disminuyó, con la población concentrada en áreas metropolitanas grandes incrementándose.

En la década de 1940, los judíos componían el 3,7 % de la población nacional. En 2019, con 7,1 millones, son el 2 % de la población nacional total -reduciéndose como resultado de las bajas tasas de nacimientos y la asimilación judía. Los centros de población judía más grandes son las áreas metropolitanas de Nueva York (2,1 millones), Los Ángeles (617 000), Miami (527 750), Washington D. C. (297 290), Chicago (294 280) y Filadelfia (292 450).

Inmigración judía La población judía de Estados Unidos es producto de olas de inmigración principalmente del centro y este de Europa; la emigración estaba inspirada en un principio por el atractivo de las oportunidades sociales y de emprendimientos, y más tarde por constituirse como refugio de los peligros del continuo antisemitismo europeo. Pocos regresaron alguna vez a Europa, aunque comprometidos impulsores del sionismo hicieron aliá a Israel.

De una población de 1000 a 2000 residentes judíos en 1790, principalmente judíos sefardíes holandeses, judíos de Inglaterra y súbditos británicos, la población creció hasta 15 000 personas en 1840 y hacia 250 000 en 1880. Casi toda la inmigración asquenazi de mediados del llegó a Estados Unidos desde países de habla germana, en medio de la migración general alemana a Estados Unidos. A su llegada hablaban alemán y se establecieron a lo largo del país, asimilándose a la población del nuevo país; los judíos se integraron en el comercio en muchas ciudades, especialmente en el textil.

Entre 1880 y el inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914, aproximadamente dos millones de judíos ashkenazíes hablantes de ídish inmigraron de Europa del Este, donde los repetidos pogroms les dejaban en una situación constante de riesgo de ser asesinados por multitudes. Llegaron de Rusia, la Zona de Asentamiento (Polonia moderna, Lituania, Bielorrusia, Ucrania y Moldavia) y de zonas de Polonia controladas por Rusia. Este último grupo se concentró en la ciudad de Nueva York, creó la industria textil, que proveía de tiendas el país, e su presencia fue importante en los sindicatos. Inmigraron junto con otros grupos no judíos del sur y este de Europa, constituyendo una gran diferencia con la demografía histórica predominante en Estados Unidos proveniente del norte y oeste de Europa; los registros indican que entre 1880 y 1920 aquellos inmigrantes crecieron de menos del 5 % de todos los inmigrantes europeos a cerca del 50 %. Este temido cambio renovó el sentimiento nativista, el nacimiento de la Liga de Restricción de la Inmigración y estudios del congreso por la Comisión Dillingham entre 1907 y 1911. La Ley de Cuotas de Emergencia de 1921 estableció restricciones a la inmigración específicamente en esos grupos y la Ley de Inmigración de 1924 ajustó y codificó aún más estos límites. Con la llegada de la Gran Depresión, y aun con las condiciones empeoradas para los judíos en Europa con la aparición de la Alemania Nazi, estas cuotas continuaron vigentes con pequeñas modificaciones hasta la Ley de Inmigración y Nacionalidad de 1965.

Los judíos crearon rápidamente redes de ayuda consistentes en muchas pequeñas sinagogas y Landsmannschaften (Asociaciones territoriales) asquenazíes, para los judíos del mismo pueblo o aldea.

Los líderes de la época instaban a la asimilación e integración en la amplia cultura americana, y los judíos rápidamente integraron parte de la vida americana. Durante la Segunda Guerra Mundial, 500.000 judíos americanos, aproximadamente la mitad de ellos hombres entre 18 y 50 años, se alistaron al ejército, y luego de la guerra, las familias judías se unieron a la nueva moda de la suburbanización, al crecer en riqueza y movilidad. La comunidad judía se expandió a otras grandes ciudades, particularmente alrededor de Los Ángeles y Miami. La gente joven ingresó a escuelas secundarias seculares y universidades y conoció a no judíos, produciéndose un gran crecimiento de matrimonios interreligiosos, hasta un 50 %. La afiliación a las sinagogas, sin embargo, creció considerablemente, de un 20 % de la población judía en 1930 al 60 % en 1960.

Entre 1881 y 1924, alrededor de dos millones de judíos emigraron desde Europa del Este hacia Estados Unidos. Estas oleadas de inmigración tempranas hicieron que, a pesar de que luego se pusieron restricciones a la migración, Estados Unidos se convirtiera en el país con la mayor comunidad judía del mundo. Posteriormente, el Holocausto, destruyó casi todas las comunidades judías europeas durante la Segunda Guerra Mundial, fruto de la política genocida de los nazis. Sin embargo, el United States Holocaust Memorial Museum explica que, entre 1938-1941, tan sólo unos 110.000 judíos entraron en los EE. UU. como parte de los refugiados y las leyes de cuotas estadounidenses limitaron fuertemente la inmigración judía en esos años.

Según la Jewish Agency, en enero de 2023, la población mundial judía era de unos 15,8 millones, de los cuales aproximadamente 7,3 millones vivían en Israel y unos 6,3 millones vivían en los EE. UU. La Jewish Virtual Library indicaba que en 2024 los EE. UU. tendría unos 7 698 840 judíos. The World Data estima para 2025 que los EE. UU. albergan entre 7,5-7,7 millones de judíos, dependiendo de la definición usada.

En un nivel teológico, los judíos estadounidenses están divididos entre numerosas denominaciones, de las cuales las más numerosas son el judaísmo, reformista, el conservador y el ortodoxo. Sin embargo, casi el 25 % de los judíos estadounidenses no se encuentran afiliados a ninguna denominación. Los conservadores surgieron en Estados Unidos y los reformistas en Alemania, pero fueron popularizados en Estados Unidos.

Época colonial miniaturadeimagen|258x258px|La Sinagoga Touro, construida en 1759 en Newport, Rhode Island, es la sinagoga más antigua aun en pie en Estados Unidos. El conquistador y converso judeoespañol español Luis de Carabajal y Cueva fue el primero en llegar a lo que hoy es Texas en 1570. La primera persona nacida judía en llegar al suelo estadounidense fue Joachim Gans en 1584. Elías Legarde (también conocido como Legardo) fue un judío sefardí que llegó a James City (Virginia) en el barco Abigail en 1621. Según Leon Huhner, Legarde provenía del Languedoc (Francia), y fue contratado para ir a la Colonia a enseñar cómo cultivar uvas para vino. Elías Legarde vivía en Buckroe, Elizabeth City, en febrero de 1624. Legarde fue empleado por Anthonie Bonall (fabricante de seda y cultivador de viñedos para producir vino), uno de los hombres de Languedoc enviados a la colonia por John Bonall (guardián de los gusanos de seda del Rey James I. En 1628 Legarde arrendó 40 hectáreas en el sector oeste de Harris Creek en Elizabeth City. Josef Mosse y Rebecca Isaake se encuentran registrados en Elizabeth City en 1624. John Levy patentó 81 hectáreas de tierra en la rama principal de Powell's Creek, Virginia, alrededor de 1648. Dos hermanos llamados Silvedo y Manuel Rodríguez están documentados en Lancaster County, Virginia, alrededor de 1650. Ninguno de los judíos de Virginia fueron forzados a irse bajo ninguna condición. miniaturadeimagen|317x317px|La Casa Gómez Mill, construida en 1714 cerca de Marlboro, Nueva York, por un judío sefardí de Portugal. Residencia judía más antigua aun en pie. El comerciante judío Solomon Franco llegó a Boston en 1649 y recibió un estipendio de los puritanos con la condición de que se retirara en el próximo viaje a Holanda. En septiembre de 1654, apenas antes del año nuevo judío, veintitrés personas de la comunidad sefardí de los Países Bajos, llegaron de la entonces colonia holandesa de Recife, Brasil, a Nueva Amsterdam (Ciudad de Nueva York). El gobernador Peter Stuyvesant trató de dar más impulso a su Iglesia Reformada Neerlandesa discriminando a otras religiones, pero el pluralismo religioso ya era una tradición en los Países Bajos, y sus superiores en la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales en Ámsterdam lo desautorizó. En 1664 los ingleses conquistaron Nueva Ámsterdam y la renombraron Nueva York.

También se estableció la tolerancia religiosa en las colonias; la colonia de Carolina del Sur, por ejemplo, se encontraba gobernada originariamente por una carta minuciosa redactada en 1669 por el filósofo inglés John Locke. La carta concedía la libertad de conciencia a todos los colonos, mencionando expresamente a "judíos, herejes y disidentes". Como resultado, Charleston (Carolina del Sur), tiene una historia se colonización sefardí particularmente larga, que en 1816 contabilizaba alrededor de 600, en eses momento la ciudad con población judía más grande de Estados Unidos. Los judíos sefardíes holandeses se encontraban también entre los primeros colonos de Newport (donde se encuentra hoy la sinagoga más antigua aun en pie del país, la Touro Synagogue), Savannah, Filadelfia y Baltimore. En la ciudad de Nueva York, la Congregación Shearith Israel es la congregación continua más antigua, habiendo comenzado en 1687 y construido su primera sinagoga en 1728 y cuyo edificio actual aun contiene piezas originales de la primera.

En 1740 el Parlamento aprobó la Ley de Plantación para regularizar y alentar la inmigración; la ley permitía específicamente naturalizar en las colonias americanas a judíos y anglicanos inconformistas. Al momento de la Revolución Americana, la población judía en Estados Unidos aun era pequeña, con solo mil a dos mil en una población colonial de alrededor de 2,5 millones.

Era revolucionaria