El crimen de la legación alemana, también denominado caso Beckert, fue un suceso que tuvo lugar en Santiago, la capital de Chile, el viernes 5 de febrero de 1909, cuando el canciller germano Guillermo Beckert asesinó a Exequiel Tapia Riquelme, el portero de la representación diplomática del Imperio alemán en ese país, lo vistió con sus ropas e incendió el inmueble con la pretensión de ocultar, por medio de la simulación de su muerte, un desfalco de 27 mil pesos.
Las pericias odontológicas efectuadas al cadáver calcinado, realizadas por Germán Valenzuela Basterrica, el director de la Escuela Dental de la Universidad de Chile, permitieron resolver el caso y delatar al culpable, que fue capturado cuando intentaba cruzar a Argentina por Lonquimay, y ejecutado el martes 5 de julio de 1910.
Antecedentes Legación Las oficinas de la Legación Imperial de Alemania en la capital chilena se encontraban en Nataniel Cox 112, esquina de Alonso de Ovalle. Era un inmueble de dos pisos, donde trabajaban el ministro plenipotenciario barón Hans von Bodman, el primer secretario Juan Bernardo von Welczeck, el canciller Guillermo Beckert y el portero chileno Exequiel Tapia, exsoldado en el Regimiento Cazadores.
Relaciones germano-chilenas a inicios del Pese a que para inicios de siglo Chile tenía una colonia teutona importante, particularmente en el Sur, donde había familias ya asentadas por décadas, las relaciones con el Imperio alemán eran bastante malas, en parte debido al apoyo que este último supuestamente habría brindado a las fuerzas balmacedistas durante la guerra civil de 1891 —irónicamente, el victorioso ejército parlamentario era liderado por el militar alemán Emilio Körner—. En particular existía cierto recelo entre los círculos dirigentes chilenos —compuestos por familias de origen ibérico, inglés y en menor medida francés— respecto a la cada vez mayor influencia germana en América del Sur cuando las principales potencias europeas se hallaban divididas en dos frentes, Triple Entente y Potencias Centrales, en anticipación a la Primera Guerra Mundial.
Incidente de Caleu A comienzos de 1908, un grupo de excursionistas alemanes fueron confundidos con cuatreros por parte de un grupo de habitantes de la localidad de Caleu que dispararon hasta matar a uno y herir a cinco. Durante mucho tiempo la legación recibió cartas anónimas que exigían el retiro de la demanda.
Cronología Incendio miniaturadeimagen|Bomberos combatiendo el incendio. miniaturadeimagen|Guillermo Beckert (1908). Hacia las 13:40 unos vecinos del edificio de la legación notaron una columna de humo que salía de una de las ventanas del inmueble. Trataron de ingresar a una habitación interior del edificio, pero el fuego los hizo retirarse. A las primeras alarmas, acudieron las compañías de bomberos de la capital chilena, que trataron de controlar el incendio, pero el fuego se propagó a todo el edificio y consumió por completo el recinto que ocupaba la legación. A las 15 horas, el piso superior del edificio se desplomó, hiriendo de poca gravedad a un bombero.
Cuando el fuego se había controlado, a eso de las 16 horas, el ministro barón von Bodman manifestó su inquietud a la Policía por el canciller Guillermo Beckert, a quien tras diversas averiguaciones no lograba encontrar. Otra persona desaparecida en la legación era el portero Exequiel Tapia, ex sargento 1.º del Regimiento de Caballería N.° 2 "Cazadores", domiciliado en Ñuñoa, casado con dos hijos. Una hora después llegaron al lugar del incendio empleados de la Policía de Aseo para comenzar con la remoción de los escombros.
El cadáver En uno de los extremos de un cuarto interior de la legación, un bombero de la Décima Compañía encontró a las 19:30 horas un cadáver carbonizado tendido boca abajo que llevaba en el dedo anular izquierdo un anillo de compromiso con la inscripción «N. L. 13/3/99», que correspondía a las iniciales de Natalia López, la esposa de Beckert, y la fecha del compromiso matrimonial.
El jefe de la sección de pesquisas efectuó la primera visita a la escena, seguido por los jueces Neftalí Cruz Cañas y Juan Bianchi Tupper, otros jefes policiales, y Alberto Molina, el médico de la Prefectura de la Policía. Luego del reconocimiento médico, el cadáver fue trasladado al Club Alemán, ubicado enfrente del edificio incendiado, y de ahí a la morgue.
Autopsia y velatorio A la mañana siguiente, el reconocimiento médico legal y la autopsia del cadáver fueron hechos por el médico encargado Allende Aldunate, el médico de ciudad Eduardo Donoso Grille y Alberto Molina. En su informe se dejó establecido que la forma en que se encontraron los restos mortales hizo imposible la identificación y que esta solo se pudo obtener por el anillo de compromiso que llevaba en la mano izquierda.
El cuerpo fue entregado a la familia de Beckert y trasladado a su casa de calle Purísima 276 para ser velado; el subsecretario de Relaciones Exteriores Víctor Prieto y el edecán presidencial hicieron una visita de pésame a nombre del presidente Pedro Montt al ministro barón von Bodman. El caso amenazaba con empeorar aún más las frágiles relaciones diplomáticas entre Chile y el Imperio alemán, existiendo incluso rumores de que Berlín pediría el estrecho de Magallanes como reparación.
Indagaciones Una de las declaraciones fue la del ciudadano austriaco Otto Izakovich Cohun, joyero de profesión, quien aseguró que la misma noche del incendio en la legación se encontró con Guillermo Beckert.
Segunda autopsia En vista de los nuevos datos, se suspendieron los funerales de Beckert y el juez ordenó la realización de una nueva autopsia, que fue realizada por el médico chileno Aureliano Oyarzún y los médicos alemanes Max Westenhöfer y Otto Aichel, en presencia de Natalia López Urrutia, esposa de Beckert, y de Bienvenida Salgado Toledo, esposa de Tapia.
Tras un breve examen de los restos, Westenhöfer declaró que el cadáver era el del canciller Beckert; para comprobarlo mostró los restos de una camisa de género rayado, en la cual se alcanzaban a visualizar las iniciales «G. B.», la parte superior de un pantalón oscuro y un pedazo de suspensores de color negro, que la esposa de Beckert reconoció como las que vestía ese día. A juicio de Westenhöfer, la muerte habría sido producida por una herida en el pecho y por un golpe en la cabeza, por lo que razonaba que lo más probable es que el crimen hubiera sido realizado por dos homicidas, sin que se desvaneciera la idea de que una sola persona no hubiera podido realizar el asesinato.
Enseguida se realizó un examen dentario para buscar algunas restauraciones de oro que había indicado Natalia López, pero se vio en la imposibilidad de encontrarlas debido a que los dientes incisivos y parte de los molares estaban calcinados. Los médicos expresaron la dificultad de hallarlas debido a que la acción del fuego debió desalojarlas. A su vez, Bienvenida Salgado, quien había declarado que Tapia no tenía restauraciones dentales, expresó que no podía reconocer ningún detalle de la boca en esas condiciones.
Funerales miniaturadeimagen|Funerales realizados el 9 de febrero de 1909. miniaturadeimagen|Germán Valenzuela Basterrica, director de la Escuela Dental de la Universidad de Chile. Debido a que se creía identificada la víctima, se permitió la realización de los funerales. Durante la tarde del martes 9 de febrero de 1909, el cortejo fúnebre partió hacia la Iglesia Evangélica Alemana ubicada en calle Santo Domingo 1825, donde se encontraba un catafalco adornado con la bandera del Imperio alemán.
Luego del servicio religioso, el féretro fue trasladado a la carroza, que emprendió camino al Cementerio General seguido de un numeroso cortejo que incluía varios representantes de la colonia alemana, del cuerpo diplomático, del gobierno y diversas autoridades.
Antes de proceder a la inhumación, hizo uso de la palabra el ministro barón von Bodman, y una vez terminado se procedió a depositar la urna en la sepultura. En seguida, las personas participantes del cortejo se dirigieron a la entrada del cementerio para ser despedidos ahí por los miembros de la legación alemana.
Informe de Valenzuela Basterrica El juez comisionó a Germán Valenzuela Basterrica, el director de la Escuela Dental de la Universidad de Chile, a realizar un informe del examen dentario del cadáver.
El informe de Valenzuela Basterrica indicaba que el cuerpo contaba con los 32 dientes. El examen reveló la ausencia de las coronas de varios dientes que se explicaban por la intensa carbonización de la región, pero que se encontraban con sus raíces íntegras y sin signos de que se les hubieraa realizado algún procedimiento odontológico. Además, se constató la destrucción de la corona del tercer molar superior derecho por caries, y que las caras oclusales no presentaban signos de desgastes, por lo que se podía afirmar que era la dentadura de una persona no mayor a 30 años.
Estos datos se contrastaron con los obtenidos por Valenzuela Basterrica en los libros de la consulta de Denis Lay, dentista de Beckert, que indicaban que al canciller se le habían realizado cinco exodoncias, cuatro restauraciones de oro, cuatro de platino y una prótesis fija. Debido a esto, Valenzuela Basterrica concluyó en su informe que la dentadura que él había examinado no era la del canciller Guillermo Beckert.
Entonces la policía comenzó por todo el territorio nacional la búsqueda de Beckert, que fue capturado por los soldados Pedro Veloso y Juan Becerra del Regimiento de Carabineros el sábado 13 de febrero de 1909, cuando el fugitivo intentaba cruzar a Argentina por Lonquimay utilizando la falsa identidad de Ciro Lara Molke.
Juicio y condena Tras la detención y el traslado de Beckert a Santiago, su abogado defensor se excusó del caso; en marzo de 1909, Eduardo Castillo Vicuña, ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, asignó su defensa al abogado de 23 años Pablo Ramírez Rodríguez.
Según los peritajes y los informes forenses, el viernes 5 de febrero de 1909, Guillermo Beckert Trambauer y Exequiel Tapia Riquelme fueron los primeros en llegar a la legación antes de las 11:30.
A las 11:30 horas, el ministro barón von Bodman y su primer secretario von Welczeck llegaron a la legación y encontraron a Beckert trabajando. Cerca de las 12:30, el ministro preguntó por Tapia; Beckert, «sin siquiera levantar su cabeza contestó en medio de una extraña turbación, en voz baja, “no sé”». El ministro y su primer secretario se retiraron de la legación cerca de las 12:50 y Beckert quedó terminando su trabajo.
El jueves 2 de septiembre de 1909, fue dictada la sentencia de primera instancia. La sentencia de 82 páginas condenó a Beckert por los siguientes delitos: Pena de muerte por el homicidio calificado de Exequiel Tapia 20 años de presidio por el incendio del edificio de la calle Nataniel Cox N°112 20 años de presidio y $1000 pesos de multa por la falsificación de letras de cambio y defraudación de $45 055,77 8 años de presidio por la adulteración de cuentas de la Legación Alemana correspondientes al segundo y al tercer trimestre fiscal de 1908 $650 de multa por uso indebido de dos pasaportes falsos extendidos a nombre de Ciro Lara Molke
Tras su condena, Beckert fue fusilado en la Penitenciaría de Santiago el martes 5 de julio de 1910.
Repercusiones Luego de realizar las pericias para resolver el crimen, Valenzuela Basterrica fue citado por el presidente Pedro Montt para recibir una recompensa a nombre del gobierno chileno. Ante tal oferta, el dentista respondió que deseaba la construcción de una nueva Escuela Dental.
La Escuela Dental de avenida Santa María fue inaugurada con la presencia del presidente Ramón Barros Luco el 10 de septiembre de 1911.
Referencias culturales