Las elecciones presidenciales de Hungría de 2017 tuvieron lugar el 13 de marzo del mencionado año. El presidente de Hungría es una jefatura de estado mayormente ceremonial y elegida en forma indirecta por medio de la Asamblea Nacional (que había sido reducida de 386 a 199 escaños tras una reforma constitucional). El presidente en ejercicio, János Áder, del partido oficialista Fidesz-Unión Cívica Húngara, también partido del primer ministro Viktor Orbán, resultó ampliamente reelegido para un segundo mandato en la segunda votación parlamentaria, János Áder es reelegido como presidente de Hungría, Europa Press, 13 de marzo de 2017 convirtiéndose en el segundo presidente de la Hungría poscomunista en acceder a un segundo mandato.

Antecedentes Tras el estallido de una controversia en torno a su tesis doctoral de 1992, el presidente Pál Schmitt anunció su renuncia a la Asamblea Nacional el 2 de abril de 2012, menos de dos años después de su elección. Schmitt fue reemplazado por János Áder, eurodiputado por el partido oficialista Fidesz-Unión Cívica Húngara, que había ganado una mayoría abrumadora en las elecciones parlamentarias de 2010. Áder fue elegido el 2 de mayo con 262 votos a favor y 40 en contra y juramentado como presidente el 10 de mayo, para un mandato de cinco años.

En paralelo con la renuncia de Schmitt y las enmiendas constitucionales que Fidesz había comenzado a implementar, aumentaron los rumores de que el primer ministro Viktor Orbán, líder de Fidesz (que tenía garantizada la consagración de su candidato debido a su mayoría parlamentaria de dos tercios), tenía la intención de abandonar la jefatura de gobierno para ser elegido presidente. Como el autor del periódico izquierdista Népszabadság, Ildikó Csuhaj, citó una fuente anónima en su artículo del 21 de mayo de 2014: "el papel del jefe de Estado, la representación de una nación unida no es solo un deseo momentáneo, sino una opción pensada de manera realista", y "este es un dilema para el primer ministro en este momento". Csuhaj especuló que Orbán tenía la intención de instaurar un sistema semipresidencialista de tipo francés, con Orbán como presidente y János Lázár como primer ministro (de acuerdo con informes del periódico conservador Figyelő), o incluso un sistema presidencial puro encabezado por Orbán. El mismo Orbán declaró en una entrevista con Handelsblatt que consideraba al presidencialismo como «más apropiado» para implementar ciertas «reformas difíciles» que el parlamentarismo. Tras la renuncia de Schmitt en abril de 2012, Orbán dijo en una conferencia en la Corte Suprema que «hubo numerosos argumentos a favor de un sistema presidencial» durante el proceso de enmiendas constitucionales de 2011, pero que finalmente ninguna de estas se abordó debido a «razones históricas y de legalidad permanente».

A principios de 2015, sin embargo, Fidesz perdió su mayoría de dos tercios después de dos derrotas en elecciones parciales en febrero y abril, ambas en el condado de Veszprém, pérdidas mayormente motivadas por las protestas desatadas por un nuevo impuesto a Internet en 2014. Esta pérdida implicó que, con solo 131 de los 199 escaños en la Asamblea Nacional, Fidesz y su socio, el Partido Popular Demócrata Cristiano (KDNP) ya no podrían enmendar la constitución de manera unilateral. Los periódicos de izquierda, como Népszava, nacionalizaron la elección parcial afirmando que su objetivo sería impedir que Orbán se convirtiera en presidente de Hungría con «poder absoluto por nueve años». En mayo de 2015, Orbán descartó la posibilidad de su candidatura presidencial, afirmando que las probabilidades eran «menores que cero», y que el cargo debía ser ocupado por «un actor político diferente, que represente la unidad de la nación». El 13 de diciembre de 2015, el vigesimosexto congreso del partido gobernante Fidesz reeligió a Viktor Orbán como líder del partido. En su discurso, el primer ministro declaró que estaba listo para encabezar el partido en las elecciones parlamentarias de 2018 y para ejercer un tercer mandato como primer ministro si volvían a ganar. Con los comicios presidenciales al término del mandato de Áder en marzo de 2017, Orbán dejó claro que no buscaría la presidencia.

Sistema electoral Según la actual constitución de Hungría adoptada por impulso de la coalición gubernamental Fidesz-KDNP en 2011, el presidente debe ser elegido en una votación secreta por los 199 miembros de la Asamblea Nacional, no antes de los sesenta, pero a más tardar treinta días antes de que expire el mandato del anterior funcionario, o si su mandato finalizó prematuramente, dentro de los treinta días posteriores a la finalización. La constitución autoriza al Presidente de la Asamblea Nacional a fijar la fecha para la elección.

Un candidato presidencial necesita la nominación por escrito de al menos una quinta parte de los miembros del parlamento (por lo tanto, alrededor de 40 diputados), que no pueden nominar a más de un candidato. En la primera vuelta de las elecciones, se requiere una mayoría de dos tercios de todos los parlamentarios en ejercicio para elegir al presidente. Si no se cumple esta condición, se celebra una segunda vuelta entre los dos candidatos que recibieron el mayor y el segundo mayor número de votos en la primera ronda. Una mayoría simple de los parlamentarios votantes es suficiente. Desde 1990, no ha habido más de dos candidatos en ninguna elección presidencial.

Candidaturas Fidesz-KNDP thumb|left|János Áder en abril de 2012. En contraste con Schmitt, que durante sus casi dos años de mandato como presidente se había plegado enormemente al papel ceremonial de la jefatura de estado y no había empleado nunca su poder de veto parcial para revisar leyes aprobadas por la Asamblea Nacional por medio del Tribunal Constitucional, Áder había ejercido las prerrogativas presidenciales de manera relativamente más autónoma, demostrando actuar como un verdadero contrapeso para el gobierno de Orbán en algunas cuestiones importantes. Por ejemplo, envió el plan de registro de votantes propuesto al Tribunal Constitucional para una revisión legal preliminar en diciembre de 2012. Un mes después, el tribunal dictaminó que la ley restringía los derechos de voto en un grado injustificable, debido al requisito de que los votantes se registren antes de ir a las urnas aplicadas a cada votante, lo que devino en que el gabinete tuviera que retirar el proyecto de ley. En mayo de 2015, Áder se negó a firmar la nueva ley de tierras que tenía la intención de pasar el derecho de gestión de parques nacionales a la Organización Nacional de Gestión del Fondo de Tierras (NFA). Áder también utilizó su derecho a veto en marzo de 2016 en el controvertido proyecto de ley que habría declarado que los fondos públicos asignados a las fundaciones del Banco Nacional Húngaro (MNB) como "fondos privados".

Como contrapartida, Áder firmó la controvertida cuarta enmienda constitucional impulsada por el gobierno de Orbán, que fortalecía enormemente al primer ministro y al legislativo dominado por su partido en detrimento de la presidencia y del Tribunal Constitucional. Este accionar desató protestas de parte de grupos opositores, que acusaron al presidente de permitir a Orbán y su gobierno concentrar más poder político, tolerando un retroceso democrático en Hungría. Áder declaró posteriormente para defender su posición: «es mi deber constitucional inequívoco firmar y declarar esta enmienda constitucional como ley. Esto es independientemente de mi postura sobre los cambios y de si me gustan o no». El periodista liberal de izquierda Gábor Miklósi (Index.hu) hizo un resumen crítico de la presidencia de Áder, acusando al jefe de Estado de mantenerse en silencio con respecto a cuestiones realmente importantes, afirmando que «su poco habitual crítica no obstaculiza sino que legitima el sistema político cada vez más autoritario de Hungría».

A pesar de los comentarios de Miklósi sobre su supuesta pasividad, los desacuerdos anteriores, principalmente el rechazo de la ley controvertida de registro electoral y la reclasificación de los fondos públicos de MNB, constituyeron serios contratiempos políticos para el gobierno de Orbán, lo que condujo a un debate dentro del oficialismo en torno a la posibilidad de reemplazar a Áder por un candidato más «obediente» de cara a la renovación presidencial de 2017. El portal progubernamental Origo.hu, citando fuentes anónimas de la dirección de Fidesz, escribió en abril de 2016 (un mes después de que Áder vetara la ley del MNB), escribió que la salida de Áder tras la finalización de su mandato en mayo de 2017 estaba «casi asegurada». El sitio web señaló que Orbán se había opuesto personalmente a la candidatura inicial de Áder y quería en la presidencia a una figura de origen apolítico, como por ejemplo los académicos József Pálinkás o Szilveszter E. Vizi. En mayo de 2016, el micrófono de Hír TV grabó una breve conversación entre György Rubovszky (KDNP), presidente del Comité de Justicia, e Imre Vas (Fidesz), vicepresidente del Comité. Rubovszky le dijo a su colega que prácticamente no había forma de que Áder fuera reelecto, porque «Viktor [Orbán] no lo permitirá».

thumb|right|Se consideró a Zoltán Balog como un posible candidato hasta diciembre de 2016. El 8 de diciembre de 2016, el portal de noticias opositor ATV afirmó que el pastor calvinista y ministro de Recursos Humanos Zoltán Balog había sido seleccionado por Orbán y el liderazgo del partido como candidato a sucesor de Áder como presidente de Hungría. La «relación de confianza» entre Áder y Orbán se habría deteriorado supuestamente por la postura «pasiva» del presidente de cara al fracasado referéndum de cuotas migratorias de 2016. Sin embargo, ATV cuestionó la idea de que un calvinista fuese elegido presidente siendo que tanto Orbán (el primer ministro) como László Kövér (el presidente de la Asamblea Nacional) pertenecían a dicha confesión religiosa, a pesar de ser Hungría un país de mayoría católica. Balog se negó a comentar sobre los informes de prensa.