En biogeografía, se conoce como taxón neonativo a una especie o subespecie de un organismo que mantiene poblaciones en un determinado lugar a donde ha llegado por sus propios medios expandiendo su distribución geográfica pasada, y que su presencia allí obedece a algún tipo de alteración indirecta causada por los seres humanos. Dependiendo del tipo o intensidad de dichos cambios antrópicos y del impacto en los ecosistemas locales, la presencia del taxón podrá ser calificada de forma más relacionada con las entidades genuinamente nativas (como una subcategoría) o, por el contrario, asimilarse más a las introducidas. Su estudio y la correcta categorización de su presencia es de suma importancia a los fines jurídico-legales, al definir si al taxón el estado deberá brindarle protección o, por el contrario, promoverá su control o erradicación del área en cuestión, es decir, haciéndolo decantar hacia una de las opciones tradicionales y ampliamente aceptadas en la clasificación dicotómica de la natividad de los taxones. Para la investigación científica, su conocimiento presenta numerosos interrogantes básicos, pero la comprensión de los mismos beneficiará la gestión de los recursos, las políticas sobre biodiversidad y el bienestar humano.

Etimología e historia

Etimológicamente, el término neonativo se construye con la palabra del idioma griego neo, que significa ‘nuevo’ y la palabra en latín natīvus, que se traduce como ‘perteneciente o relativo a un lugar’.

El concepto fue propuesto en el año 2019 por Franz Essl, Stefan Dullinger, Piero Genovesi, Philip E. Hulme, Jonathan M. Jeschke, Stelios Katsanevakis, Ingolf Kühn, Bernd Lenzner, Aníbal Pauchard, Petr Pyšek, Wolfgang Rabitsch, David M. Richardson, Hanno Seebens, Mark van Kleunen, Wim H. van der Putten, Montserrat Vilà y Sven Bacher,Essl, Franz; Stefan Dullinger, Piero Genovesi, Philip E. Hulme, Jonathan M. Jeschke, Stelios Katsanevakis, Ingolf Kühn, Bernd Lenzner, Aníbal Pauchard, Petr Pyšek, Wolfgang Rabitsch, David M. Richardson, Hanno Seebens, Mark van Kleunen, Wim H. van der Putten, Montserrat Vilà, and Sven Bacher (2019). A Conceptual Framework for Range-Expanding Species that Track Human-Induced Environmental Change. BioScience, Volume 69, Issue 11, pp 908–919, doi: 10.1093/biosci/biz101.

Se escogió este término porque captura sucintamente el estado biogeográfico de tal tipo de taxón, es decir, que su presencia en una región es relativamente recientemente. Se propuso la siguiente definición para neonativo: “Es aquel taxón que se ha expandido geográficamente más allá de su área de distribución nativa y que ahora tiene poblaciones establecidas cuya presencia se debe a cambios inducidos por los humanos en el entorno biofísico, pero no como resultado del movimiento directo de la acción humana, intencional o no, o de la creación artificial de corredores de dispersión como canales, carreteras, tuberías, túneles, etc.”

Proponen que, tal como la mayoría de las regulaciones internacionales hacen, los neonativos prima facie sean considerados nativos en el nuevo rango, pero que, como una subcategoría distinta, sean discriminados de los taxones nativos que se encuentran dentro de su rango histórico y de los taxones nativos que se expandieron aparentemente sin responder al cambio ambiental inducido por el ser humano.

Si bien este término ya contaba previamente con una historia de uso, esta era muy limitada y focalizada en especial a otros contextos; se empleó (con definiciones distintas) en botánica,Stace, C. A. (2015). Alien plants (Collins New Naturalist Library, Book 129) (Vol. 129). HarperCollins UK. en silviculturaMillar C. I., Stephenson N. L., and Stephens S. L. (2007). Climate change and forests of the future: Managing in the face of uncertainty. Ecological Applications 17: 2145–2151. y en antropología.Rudy J. T., and Farmer J. (2010). On Zion’s mount: Mormons, Indians, and the American landscape. American Indian Quarterly 33: 585–587.

Descripción

Cambios en la distribución de taxones pueden ser consecuencia de acciones humanas indirectas, que alteran las características biofísicas del medio ambiente.Crees J. J., and Turvey S. T. (2015). What constitutes a ‘native’ species? Insights from the Quaternary faunal record. Biological Conservation 186: 143–148.Lewis S. L., and Maslin M. A. (2015). Defining the Anthropocene. Nature 519: 171–180. Estas alteraciones pueden modificar la idoneidad de una región para un taxón a través de una gama de mecanismos potenciales: la modificación del hábitat, el cambio climático antropogénico, el cambio del uso de la tierra, la sobreexplotación, la eutrofización, la contaminación, la creación de nuevos recursos tróficos o lugares para anidamiento, la eliminación de competidores o depredadores nativosRitchie, E. G., and Johnson, C. N. (2009). Predator interactions, mesopredator release and biodiversity conservation. Ecology Letters 12: 992–998. o la conectividad a través de corredores biológicos o por medio de infraestructura.Gollasch, S. (2011). Canals. Pages 92–95 in Simberloff D, Rejmanek M, eds. Encyclopedia of Biological Invasions. University of California Press.

Estos cambios indirectos mediados por humanos son generalmente graduales y pueden causar en una región alteraciones, sutiles o generalizadas, en los atributos biofísicos de su medio ambiente y en la facultad de esta de poder ser ocupada. Los taxones que los aprovechan, extendiendo sus geonemias, son calificados como neonativos en las áreas que conquistan.

Hay que diferenciar entre un nativo que ha expandido su geonemia por razones naturales o poco claras, versus un neonativo, el cual solo pudo alcanzar una determinada zona como resultado de los cambios producidos por los seres humanos en la misma región, o en un área intermedia entre esta y su distribución original. Igualmente, hay una amplia zona gris sobre qué grado de influencia humana debe superar para que la población expandida de una especie nativa deje de serlo en la nueva área y pase a ser contemplada como neonativa. Han previsto opcionalmente, trazar un corte temporal en el año 1950 —el inicio del Antropoceno—,Zalasiewicz J., et al. (2015). When did the Anthropocene begin? A mid-twentieth century boundary level is stratigraphically optimal. Quaternary International 383: 196–203. dado que después de la Segunda Guerra Mundial la dominación humana del planeta y las agresiones hacia este se han intensificado exponencialmente.Vitousek, P. M. (1997). Human domination of Earth’s ecosystems. Science 277: 494–499. Sin embargo, también han aportado argumentos para llevar ese corte mucho más al pasado, ya que el fenómeno y las consecuencias del cambio ambiental inducido por el hombre sobre el potencial de las especies para expandir sus distribuciones, comenzó mucho tiempo antes, como parte de un proceso continuo y creciente, desde el Neolítico, con sustanciales modificaciones humanas de sus entornos naturales, a través de los cambios antropogénicos del ciclo del fuego, la deforestación y el inicio de la agricultura. A pesar de esto, en la práctica, los administradores y la comunidad conservacionista, tanto respecto a gestionadores de taxones terrestres como de marinos, en su gran mayoría se preocupan por abordar solo las expansiones geográficas contemporáneas en lugar de las históricas.

No deben ser calificados como neonativos las observaciones casuales de taxones más allá del rango de referencia histórico o los producidos como fruto de sucesos temporales; solo califican si hay evidencia de que condujo al establecimiento de poblaciones fundadoras en el frente de expansión y, si se logró rastrear la causal del cambio, esta sea de origen antropogénico indirecto.Davis R. A., and Watson D. M. (2018). Vagrants as vanguards of range shifts in a dynamic world. Biological Conservation 224: 238–241.

Se identificaron desafíos clave que deberán afrontar a futuro la investigación científica y los administradores de la vida silvestre: Anticipar y comprender los impactos de los neonativos en los ecosistemas receptores y en los servicios que brindan; Identificar los impulsores de su rápida expansión geográfica; Mejorar la comprensión de los rasgos de los neonativos versus los de los paleonativos; Avanzar en el conocimiento de las opciones de manejo de los neonativos, su aplicabilidad y utilidad, y los riesgos asociados, así como los beneficios de su conservación; Buscar el reconociendo de los neonativos en la legislación, en las políticas de manejo, directrices y programas de biodiversidad desde escalas regionales hasta globales.

Método para definir los taxones neonativos

Se han propuesto 5 rasgos característicos para separar a las poblaciones de taxones neonativos de las de los paleonativos: (1) Expansión de su geonemia más allá del rango histórico (más de 100 km o algunas centenas de metros altitudinales); (2) El rol facilitador del cambio ambiental inducido por el hombre; (3) La ausencia de evidencia de una acción humana directa (introducción); (4) El estatus de la población que se encuentra fuera del rango nativo histórico de referencia, es decir, debiendo esta ser: autosuficiente, persistente y capaz de reproducirse (no efímera);Blackburn, T. M., et al. (2011). A proposed unified framework for biological invasions. Trends in Ecology and Evolution 26: 333–339. (5) El momento del inicio de la expansión.

Los proponentes han reconocido que el sistema aún posee incertidumbres, por lo que han recomendado desarrollar protocolos para intentar resolverlas.

Similitudes y diferencias con los taxones nativos e introducidos

Un taxón neonativo se diferencia de uno introducido al ser la presencia de este último en un determinado lugar el resultado del traslado y posterior liberación, intencionada o accidental, de ejemplares fundadores. Se asemeja en que el neonativo, al igual que el exótico, podría llegar a resultar un grave problema ecológico en las comunidades y los ecosistemas, al ocupar nichos de los taxones nativos y desplazarlos, o hibridar con ellos,Le Roux J., and Wieczorek A. M. (2009). Molecular systematics and population genetics of biological invasions: Towards a better understanding of invasive species management. Annals of Applied Biology 154: 1–17.Klonner G., et al. (2017). Will climate change increase hybridization risk between potential plant invaders and their congeners in Europe? Diversity and Distributions 23: 934–943. sin embargo, generalmente conllevan obligaciones diferentes para las autoridades responsables.

Respecto a los nativos, se diferencian en que estos son los que han mantenido la distribución geográfica que presentaban antes de producirse los cambios antrópicos, siendo los que corresponden al ecosistema original; los neonativos se asemejan en que su existencia en una zona en especial no se debe al traslado humano, sino al avance por sus propios medios (o por medios naturales).

Algunos ejemplos generales