miniatura|250px|El puente medieval de El Burgo, inutilizado por el ejército de Moore, y reconstruido a finales del . miniatura|John Moore. Retrato por Thomas Lawrence. National Portrait Gallery, Londres. miniatura|250px|Tumba de sir John Moore. Jardín de San Carlos en La Coruña. miniatura|Pablo Morillo, conde de Cartagena de Indias y marqués de la Puerta, apodado El león de Sampayo. Retrato por Horace Vernet (1789–1863).

La guerra de la Independencia española (1808-1814) fue un enfrentamiento militar entre España y el Primer Imperio Francés, provocado por la pretensión de Napoleón de instalar en el trono español a su hermano José Bonaparte, tras las abdicaciones de Bayona. Esta guerra, también conocida como la francesada, se solapa y se confunde con la que la historiografía anglosajona llama "guerra peninsular" (Peninsular War), iniciada en 1807 al declararle Francia y España la guerra a Portugal, tradicional aliado del Reino Unido. También tuvo un importante componente de guerra civil a nivel nacional entre afrancesados y patriotas.

El conflicto se desarrolló en plena crisis del Antiguo Régimen y sobre uno complejo contexto de profundos cambios sociales y políticos impulsados por el resurgimiento de la identidad nacional española y la influencia en el campo de los "patriotas" de algunos de los ideales nacidos de la Ilustración y la Revolución francesa, paradójicamente difundidos por la élite de los "afrancesados".

El tratado de Fontainebleau de 27 de octubre de 1807 proveía, de cara a una nueva invasión hispanofrancesa de Portugal, el apoyo logístico necesario para el tránsito de las tropas imperiales. Bajo el mando del general Junot, las tropas francesas entraron en España el 18 de octubre de 1807, cruzando su territorio a toda marcha y llegando a la frontera portuguesa el 20 de noviembre. Sin embargo, los planes de Napoleón iban más allá, y sus tropas, muy superiores en número al acordado en Fontainebleau, fueron tomando posiciones en importantes ciudades y plazas fuertes con el objeto de derrocar la casa de Borbón y suplantarla por su propia dinastía, convencido de contar con el apoyo popular.

Pero el resentimiento de la población por las exigencias de mantenimiento de las tropas extranjeras, que dio lugar a numerosos incidentes y episodios de violencia, junto con la gran inestabilidad política surgida por la querella entre Carlos IV de España y su hijo y heredero Fernando VII, orquestada por los franceses, que se inició con el Proceso del Escorial y culminó con el Motín de Aranjuez y el ascenso al poder de Fernando VII, precipitó los acontecimientos que desembocaron en los primeros levantamientos en el norte de España y la jornada del 2 de mayo de 1808 en Madrid. La difusión de las noticias de la brutal represión y de las abdicaciones de Bayona del 5 y 9 de mayo, extendió por toda España el llamamiento, iniciado en Móstoles, a enfrentarse con las tropas imperiales y decidió la guerra por la vía de la presión popular, a pesar de la actitud contraria de la Junta Suprema de Gobierno, órgano de regencia instituido el 10 de abril de 1808 por el rey Fernando VII, que sería la encargada de dirigir los asuntos del reino en su ausencia, cuando tuvo que viajar a Francia convocado por Napoleón, nombrando a su tío el infante Antonio Pascual como presidente.

La gloria que le fue negada al pueblo gallego durante 200 años se reconoce aquí con nombres, fechas y lugares, dijo Francisco Rodríguez Iglesias, presidente de Hércules de Ediciones, en la presentación del libro «Victorias de Galicia. La Guerra de la Independencia. Cuando el pueblo gallego derrotó a Napoleón» del coronel Navas Ramírez-Cruzado. Rodríguez expresó su deseo de que ese libro sirva para cambiar el defecto más grave de los gallegos, que es la falta de autoestima, mencionando la famosa frase del duque de Wellington: españoles, ¡imitad a los inimitábles gallegos!.El libro «Victorias de Galicia» reivindica el ejemplo de los gallegos al expulsar a Napoleón Diario La Voz de Galicia, 21/11/2013. Consultada o 19/02/2014.

Por su parte para el autor, coronel de artillería y durante siete años director del Museo Militar de La Coruña, fue Galicia entera la que venció a las fuerzas de Napoleón, no fue el ejército español, o lo que quedaba de él, ni el inglés que vino a ayudar y lo que hizo fue estorbar, ni los guerrilleros. Asimismo, también desmitificó otros hechos famosos de esta contienda, como el 2 de mayo, que murió el día 3 con los fusilamientos; el levantamiento de Zaragoza o la gran Bailén, que lo que hizo fue despertar el furor de Napoleón. Según Navas, fue la dignidad atropellada del pueblo gallego la que se levanta y expulsa los franceses de su tierra en seis meses, en una guerra que duró seis años.

Antecedentes A comienzos del en Galicia, como en el resto de España, el poder político, es decir, el control inmediato de los órganos de decisión política, estaba en manos de las dos clases que tenían el poder económico y social: la nobleza y el alto clero. Se había consolidado, aparentemente, un equilibrio social formado por dos grandes bloques: el de las élites o perceptores de rentas y derechos (nobleza y alto clero), y el de los productores. Una fina línea separaba a los campesinos ricos de los hidalgos, que formaban el primer escalón de la escala nobiliaria. Algunos (pocos) de los primeros, valiéndose de medios legales (comprando la cédula de hidalguía, ganándola por servicios prestados en las guerras etc.) o ilegales (prescripción de un supuesto título, falsificación de árboles genealógicos etc.) conseguían traspasar la frontera legal instalándose en la clase superior. Asimismo algunos burgueses, llegados a Galicia en el , procuraron demostrar su hidalguía y, de este modo, acomodarse socialmente en el bloque superior. Mientras esto funcionó, el sistema se mantuvo, y el equilibrio social parecía consolidado. Pero todo esto se vería amenazado a partir de 1808. El equilibrio, aparentemente bien consolidado, se rompió.Barreiro (1982), pp. 15-16.

Crisis política

El pensamiento ilustrado en Galicia

miniatura|Fray Martín Sarmiento.

Los ilustrados gallegos habían hecho un análisis suficientemente correcto de las causas que impedían el desarrollo económico y social de Galicia paralelo a lo que estaban experimentando otros países. Del lado de este análisis presentaban, por lo general, unas soluciones que, en principio, no cuestionaban la estructura económico-social del país; así, estimaban que el clero y la nobleza deberían seguir siendo las clases que lo vertebraran socialmente, y no ponían en juicio, en general, el sistema de señorío ni el fuero como fórmula de ocupación de la tierra.

Aunque había un sector más crítico que, en sus propuestas, sí se aproximaba a una solución revolucionaria. Por lo general el pensamiento ilustrado gallego, que contaba en sus filas con intelectuales como Sarmiento, Lucas Labrada, Luis Marcelino Pereira,José María Queipo de Llano Ruiz de Saravia, conde de Toreno: Historia del levantamiento, guerra y revolución de España, I, p. 301 Juan Francisco de Castro,Juan Francisco de Castro Fernández 1721-1790 BiografíaDopico Gutiérrez del Arroyo, Fausto: "Juan Francisco Castro, un ilustrado galego entre a reforma e a superación da sociedade feudal", Grial, tomo 14, nº 53, xullo-setembro 1976, pp. 356-360. Cornide y el canónigo Pedro Antonio Sánchez Vaamonde,Meijide Pardo, Antonio: "Biografía de Sánchez Vaamonde, ilustre canónigo y catedrático, fundador de la Biblioteca del Real Consulado". Anuario Brigantino, 2002, nº 25, pp.261-274. entre otros, únicamente procuraba eliminar los atrazos que dificultaban que se cumplieran las leyes económicas, como los excesivos impuestos, las trabas a la circulación de mercancías etc., pero sin ofrecer un programa total de soluciones que apunten a un nuevo equilibrio de poder.

Los liberales gallegos miniatura|5 de mayo de 1789, inauguración de los Estados Generales en Versalles. miniatura|Toma de la Bastilla, cuadro de Jean-Pierre Houel (1735-1813). miniatura|Lettre patente de Luis XVI en la que se promulgó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

En el año 1789 suceden importantes acontecimientos para la historia:

En Nueva York, el Congreso de la Confederación, en su décima reunión, declara la Constitución de los Estados Unidos de América (4 de marzo). George Washington inicia su mandato como primer presidente de los Estados Unidos (30 de abril). En Versalles (Francia) se reúnen los Estados Generales (5 de mayo). Toma de la Bastilla, símbolo de la Revolución francesa (14 de julio). Abolición del feudalismo en Francia (4 de agosto). La Asamblea Constituyente de Francia aprueba la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano (26 de agosto). Una multitud de ciudadanas marchan de París hasta Versalles para protestar ante el rey Luis XVI por la falta de alimentos (5 de octubre).

En 1808 (comienzo de guerra de la Independencia española) se formaron en Galicia diversos grupos de intelectuales que estaban ya muy alejados de las propuestas moderadas de los ilustrados y que apuntaban hacia soluciones radicales. Al país, pensaban, no había que reformarlo, sino cambiarlo. Eran los liberales, que se habían mantenido un poco en la sombra hasta 1808, año en que la convulsión sufrida por España con la invasión francesa y la aparición de la libertad de prensa les permitió presentarse y hacer campaña por sus ideas.

La aparición de esta generación de intelectuales y políticos liberales no fue, evidentemente, casual; tuvo que ver con los progresos experimentados por la economía europea en el último tercio del . Una sociedad que se preocupa por las ideas de libertad, igualdad y democracia revela que tiene resueltos, por lo menos en determinadas capas sociales, los problemas económicos más urgentes.

En Galicia se vislumbran una serie de datos que indican que se estaba experimentando una cierta reactivación económica a finales del siglo. Los indicadores más destacados eran los siguientes:

Generalización del cultivo del maíz, lo que permitió un incremento de la actividad ganadera y una mejora de la dieta alimentaria que -como consecuencia inmediata- supuso un aumento de la población. Generalización del cultivo de la patata, hasta el punto de que Lucas Labrada pudo escribir que, en 1804, las patatas se producían en todas las comarcas de Galicia.Labrada, José Lucas (1804): Descripción económica del Reyno de Galicia. Ferrol: Impr. de Lorenzo José Riesgo Montero, p. 27. . Reeditado en 1971 pola Editorial Galaxia, Vigo. Asociación de nuevos cultivos, como las alubias con el maíz, sin agotamiento excesivo de la tierra.Constatación empírica de su asociación simbiótica con rizobios (bacterias fijadoras de nitróxeno, de la familia de las rizobiáceas), que forman nódulos en las raíces de estas plantas. Aumento de la superficie cultivada en unas 200 000 ha.Meijide Pardo, Antonio M. (1960): La emigración gallega intrapeninsular en el siglo XVIII. Madrid: Instituto Balmes de Sociología, p. 19. Crecimiento espectacular de los rendimientos agrícolas hasta el punto de que, en algunas comarcas de clima privilegiado, como el Salnés, se alcanzarían a finales del cuotas de producción no igualadas en todo el .Pérez García, José Manuel (1979): Un modelo de sociedad rural del Antiguo Régimen en la Galica costera: la Península del Salnés (Jurisdicción de La Lanzada). Santiago: Universidade de Santiago de Compostela. Departamento de Historia Moderna. Coyuntura favorable de los precios, que beneficiaría no solo a las clases rentistas, sino también al campesinado poseedor de tierras gracias a la introducción de los nuevos cultivos, la extensión del campo cultivado y el incremento de la producción ganadera. Respuesta favorable de la población, ya que este proceso de crecimiento económico fue posible también, en buena parte, gracias a la acumulación del esfuerzo.Barreiro (1982), pp.29-30.

El levantamiento en Galicia