thumb|"Jesús es marihuana". Jóvenes en Portland, Oregón evocando la cultura del cannabis. El término narcocultura se refiere a la influencia cultural que ejerce el narcotráfico sobre una sociedad, gustos generalizados y popularizados por narcotraficantes. La narcocultura ha afectado con particularidad a cada sociedad que ha tocado, pero en la que se ven estructuras mafiosas imponiendo costumbres y tendencias sobre el resto de la población, en algunos casos sin o poca ética y estética. La narcocultura tuvo su origen en la década de 1960 en Estados Unidos, México y Colombia, la principal ruta del tráfico de marihuana, cocaína y heroína, donde tomaron aspectos de las culturas autóctonas y glorificando la cultura del narcotráfico sobre todo en redes sociales.

El fenómeno de la narcocultura, ha afectado diferentes aspectos culturales como la música, la literatura, la moda, el arte, la arquitectura, costumbres y modo de vida, vehículos, estética corporal, pero ante todo la normalización de la violencia, el culto a las armas y el "todo vale". Según el exnarcotraficante y escritor Andrés López López, "la gente siente identidad cultural hacia el capo. Ven un héroe, un hombre de clase baja que consigue dinero". Cuando estas organizaciones criminales toman el control del gobierno en un país se le llama narcoestado.

Según el escritor y periodista Javier Darío Restrepo, la narcocultura es el culto al dinero y a la violencia. Debido al auge de la opulencia y llamativa atención que creó la narcocultura, algunos narcos decidieron dedicarse al narcotráfico de manera más cautelosa, en la que buscan crear la menor suspicacia posible, no solo ante las autoridades sino entre la sociedad.

Estados Unidos En Estados Unidos la narcocultura tiene sus orígenes en la década de 1920 hasta 1933 durante la "época de la prohibición" del licor, donde los gángsters y el crimen organizado empezaron a influenciar en el colectivo popular estadounidense. Aunque las mafias alrededor del contrabando de licor causados por el prohibicionismo, habrían sentado las bases.

El dinero de las mafias del narcotráfico empezó a penetrar en la sociedad norteamericana desde México hacia California, Texas y La Florida con la marihuana y el tráfico de opiáceos de Asia que los contratistas y soldados americanos probaron durante la guerra de Vietnam. California y Nueva York fueron los epicentros para la radio, el cine (Hollywood), la televisión y la literatura de Estados Unidos quienes luego del fin del prohibicionismo y el impulso en los años 1960 por la legalización de las drogas, empezó a romantizar a las organizaciones criminales y su violencia. El crecimiento en influencia se dio de la mano del crecimiento de la industria de la radio, el cine, y los medios literarios.

En las décadas siguientes, las mafias ítalo-estadounidense, judío-estadounidense, irlandesa-estadounidense, aunque no empezaron con drogas, a partir del fenómeno del creciente consumo de marihuana, opiatos y cocaína, en la década de 1970, empiezan a participar en el negocio de la drogas ilegales con el flujo de drogas provenientes de Latinoamérica, especialmente México, Perú, Bolivia y Colombia. En la costa Este de Estados Unidos también empieza a operar la mafia rusa, además de mafias de otras regiones del mundo como la Yakuza japonesa y las Triadas chinas.

La mafia y el crimen organizado en Norteamérica establecen relaciones con tentáculos de migrantes y mafias provenientes de Latinoamérica. Es así como en la década de 1980, los carteles de mexicanos y colombianos, y otros se establecen con redes en La Florida, California y Nueva York, de la mano de personajes como Griselda Blanco. Las películas de Hollywood empiezan a crear películas relacionadas con el género mafioso con ingredientes que empiezan a notar el ingreso de las mafias en las drogas como la cocaína. Es así como en 1972 la película El padrino (The Godfather) y sus secuelas II y III, seguida por Mean Streets y luego Scarface, logran crear una base de fanáticos a nivel mundial de las mafias en las que el antihéroe o narco de la película es el protagonista. En la década de 1990, el fenómeno de la narcocultura continua con películas como Goodfellas, Carlito's Way, Casino y Colors. De la misma manera, a partir de la década de 1990, el cine afroamericano se ve influenciado por una narcocultura distintiva, inicialmente en el género musical con la glorificación de la cultura de pandillas y drogas en el rap y el hip hop, y luego en películas como Boyz n the Hood y South Central.

En estados de Estados Unidos con alta presencia de mexicoamericanos, los narcocorridos mexicanos han hecho presencia e influenciado en la cultura chicana. Basándose en el rap y hip hop afroamericano, los narcos puertorriqueños tanto su diáspora en Estados Unidos continental como en la isla de Puerto Rico, desarrollaron su propia narcocultura alrededor de pandillas y rap, hip hop, trap y reguetón. Artistas de estos géneros musicales como Wisin & Yandel, Don Omar, Anuel AA, Vico C, Tempo y Nicky Jam han sido relacionados con narcotraficantes, además de normalizar la narcocultura en su música mediante reguetón, trap y gangsta rap.

Colombia

Bonanza marimbera El narcotráfico en Colombia inició con la exportación de marihuana hacia Estados Unidos y Europa en la década de 1970, conocida como "La bonanza marimbera". Las nuevas mafias de ricos empezaron a influenciar y ostentar sus riquezas. Dada las diferentes características culturales de Colombia, cada región experimentó la narcocultura de manera distinta, bajo influencia de la radio, el cine (Hollywood), la televisión y la literatura de Estados Unidos quienes luego del fin del prohibicionismo y el impulso en los años 60 por la legalización de las drogas, empezó a romantizar las organizaciones criminales. En Latinoaméica se dieron en el fenómeno de telenovelas.

En el caso de la región Caribe colombiana, el fenómeno de la narcocultura empezó en La Guajira con contrabandistas ligados a clanes indígenas de la etnia Wayuú dedicados al contrabando en la frontera colombo-venezolana y las antillas del mar Caribe, que empezaron a amasar grandes fortunas cuando se popularizó el consumo de marihuana. Los clanes familiares empezaron a comprar y modificar casas, portaban joyas y metales preciosos e incluso adornaban sus armas. Compraban grandes haciendas con todo tipo de animales y plantaciones. Montaban negocios de fachada. Vestían prendas y accesorios importados y de moda estrafalaria, que se diferenciaban del gusto para el ciudadano del común y corriente.

Influencia en la música

Con su dinero, los narcos impulsaron a grupos de música vallenata, porro o cumbia, que amenizaban sus fiestas, que podían durar semanas luego de "coronar" un cargamento de mercancía en Estados Unidos y recibir ganancias. Pagaban a los cantantes vallenatos para que en medio de sus discos les enviaran un "saludo vallenato", lo que se convirtió en una forma de estatus para el narco y la gente del común admiraba. También encomendaban a los compositores o cantautores para que escribieran y grabaran canciones míticas sobre sus vidas o correrías en la marimba.

Los marimberos adquirían vehículos de marcas lujosas y los modificaban con accesorios estrafalarios, que poco a poco fueron calando dentro del gusto popular. Las historias de contrabandistas, como alias "Gavilán Mayor" empezaron a convertirse en personajes de historias fantásticas, de aventura y de realismo mágico que lograban formar una imagen de estrellas o íconos, a pesar de que cometían asesinatos y otros delitos atroces.

Aunque la música popular mexicana como Rancheras ya eran populares en Colombia, los narcos introdujeron el gusto por los narcocorridos de la narcocultura mexicana.

Con su poder financiero, los narcos contrataban para sus fiestas a músicos de su predilección. Escobar llegó a contratar y pagar cuantiosas sumas de dinero a Juan Piña, la Sonora Matancera con Celia Cruz, el Binomio de Oro, Flavio Romero, Gustavo "El Loco" Quintero y Los Visconti.

En las décadas de 2000 y 2010, el género musical reguetón empezó a calar en Colombia, específicamente en Medellín. Varios reggaetoneros han sido relacionados con narcotraficantes colombianos.

Reggaetoneros de Medellín, como J Balvin, han rechazado que se use el género musical reguetón como plataforma para promocionar la narcocultura, con canciones e imágenes, alegando que vivió en Medellín durante la época del terror de Pablo Escobar y la guerra de carteles narcos, por lo que pidió a sus colegas que se enfocaran en lo positivo y musical. Sus declaraciones se dieron luego de que durante la versión 2018 de la Feria de las Flores, el cantante de reguetón J Álvarez vistiera una camiseta con la imagen de Pablo Escobar, lo que causó el rechazo de las autoridades de la ciudad y causó controversia.

Otros cantantes de reggaeton como Blessd y Myke Towers, han mencionado a Pablo Escobar en sus canciones.

Lenguaje

De la misma manera modificaron el lenguaje local, introduciendo coloquialismos narcos en el diario decir popular. Es así de acuerdo a la BBC Mundo, en Colombia se popularizaron palabras como "Coronar la vuelta" (lograr un asunto), "traquetear" (traficar droga), "sapo" (delator), y "camellar" (trabajar). "dar piso" (matar a alguien). Los sicarios y narcos crearon numerosos coloquialismo para el verbo matar, como "quebrar", "pelar", "poner a chupar gladiolo", "mandar a dormir al parque de Los Acostados".

La palabra para apodar a los policías como "tombos" fue inicialmente acuñada por los sicarios en Medellín, de extracción popular y sectores marginales. Insultos como "malparido", "gonorrea", "pirobo" también se hicieron populares en Antioquia a raíz del uso por delincuentes de las gentes marginales en sectores urbanos, en especial en el área metropolitana de Medellín.

Para evadir interceptaciones de las autoridades, los narcos empezaron a comunicarse en un lenguaje cifrado. En algunos casos a la marihuana le dicen "camiseta verde" o "maracachafa" y a la cocaína, le llamaban "pintura blanca". La palabra "boletear" inicialmente era usada para coaccionar o amenazar de muerte a una persona, pero ha evolucionado para significar "dejar en ridículo". Esta palabra viene de la expresión urbana "¡Qué boleta!", que equivale a "¡Qué bochorno!". Los mafioso también introdujeron palabras como "vacuna" (extorsión), y "mula" (persona que transporta droga) en el lenguaje coloquial colombiano.

Narcopolítica y narcodineros En algunos casos, sectores de la sociedad empezaron a aceptar a miembros de estas mafias en lo político, económico y cultural. Los políticos empezaron aceptando donaciones o apoyos por partes de los narcos, en lo que en la década de 1980 se empezó a denominar como la "narcopolítica" y "dineros calientes" a los "narcodineros". Los narcos empezaron a apoyar campañas políticas y a comprar votos o arreglar elecciones en favor de su candidato predilecto.

A finales de la década de 1970 e inicios de la década de 1980, los contrabandistas de marihuana también empezaron a traficar con drogas como la cocaína, encabezados por el cartel de Medellín. Los carteles empezaron a agruparse en ciudades donde había estructuras de logística desarrolladas y donde se facilitaba el acopio y transporte al resto del mundo, como Bogotá y (Cartel de Bogotá), Medellín y Eje cafetero (Cartel de Medellín), Santiago de Cali y Buenaventura (Cartel de Cali), Barranquilla, Santa Marta, Riohacha y Cartagena (Cartel de la Costa). Mientras que las guerrillas ya establecidas en zonas aptas para la producción cocalera, sirvieron como mano de obra y centros de producción de material base de coca e insumos. El epicentro de la droga pasó de la región Caribe colombiana, a Bogotá, Medellín y Cali. Las mafias también dominaban centros de prostitución y microtráfico de drogas.

Narcoparamilitarismo

Relaciones con las guerrillas