Para la batalla de 919, ver Burchard II, duque de Suabia .

La batalla de Winterthur (27 de mayo de 1799) fue un enfrentamiento entre el Ejército del Danubio, uno de los ejércitos del Directorio francés, y las fuerzas de los Habsburgo mandadas por Friedrich Freiherr von Hotze que se libró durante la guerra de la Segunda Coalición en el marco de las de las guerras revolucionarias francesas.

El enfrentamiento se llevó a cabo en la pequeña ciudad de Winterthur, que se encuentra al noreste de Zúrich, en Suiza. Esta ciudad tenía una gran importancia táctica ya que, debido a su posición en el cruce de siete caminos, el ejército que la controlaba dominaba el acceso a la mayor parte de Suiza y los puntos por los que se podía cruzar el Rin para alcanzar el sur de Alemania. Aunque las fuerzas involucradas eran pequeñas, la capacidad de los austriacos para sostener un asalto de once horas contra la línea francesa resultó en la unión de tres fuerzas austriacas en la meseta al norte de Zúrich, lo que les permitió derrotar a los franceses unos días después.

Los austriacos habían arrebatado a los franceses el control de parte de Suiza a mediados de mayo de 1799, cuando las fuerzas de Hotze y del conde Heinrich von Bellegarde los expulsaron de los territorios grisones. El ejército principal austríaco, al mando del archiduque Carlos venció al Ejército del Danubio —veinticinco mil hombres al mando de Jean-Baptiste Jourdan— en las batallas de Ostrach y Stockach, cruzó el Rin en la ciudad suiza de Schaffhausen y se aprestó a unirse a los ejércitos de Hotze y Friedrich Joseph, Conde de Nauendorf, en las llanuras que rodean Zúrich.

El Ejército Francés de Helvecia y el Ejército del Danubio, ambos al mando de André Masséna, intentaron evitar esta reunión. Masséna envió a Michel Ney y a un destacamento mixto de caballería e infantería desde Zúrich a detener a Hotze en Winterthur. Los austriacos lograron expulsar a los franceses de las colinas de la ciudad, aunque ambos bandos sufrieron grandes bajas. Los ejércitos de los Habsburgo se unieron a principios de junio; a continuación el archiduque Carlos atacó al enemigo en Zúrich y lo obligó a retirarse allende el Limago.

Antecedentes

Política y relaciones internacionales Inicialmente, los Gobiernos europeos consideraron la revolución francesa como un conflicto entre el rey francés y sus súbditos y no como una situación en la que debieran intervenir. A medida que la retórica revolucionaria se volvió más estridente, sin embargo, los intereses de Luis y su familia se convirtieron en los de todos los Gobiernos europeos; la Declaración de Pillnitz contenía amenazas ambiguas, pero bastante serias, si algo le sucedía a la familia real. La posición francesa se hizo cada vez más difícil. Para agravar la situación internacional, los emigrantes franceses agitaban en favor de la contrarrevolución. La Convención Nacional Francesa le declaró la guerra a Austria el 20 de abril de 1792. Fue la guerra de la Primera Coalición (1792-1798), en la que Francia se enfrentó a la mayoría de los Estados europeos limítrofes, además de a Portugal y al Imperio otomano. Los ejércitos de la Coalición vencieron en Verdún, Kaiserslautern, Neerwinden, Maguncia, Amberg y Wurzburgo, pero Napoleón Bonaparte hizo retroceder a los austriacos en el norte de Italia; sus victorias tuvieron como resultado la negociación de la Paz de Leoben (17 de abril de 1797) y el posterior Tratado de Campo Formio (17 de octubre de 1797).

El tratado estableció que los bandos se reuniesen para resolver los pormenores territoriales y remunerativos que resultaron del conflicto. El congreso correspondiente se reunió en un pequeño pueblo en el centro de Renania, Rastatt, pero pronto degeneró en intrigas y vacíos gestos diplomáticos. Los franceses exigieron más territorio, mientras que los austriacos fueron reacios a ceder los designados en el tratado. Para agravar los problemas, crecieron las tensiones entre Francia y la mayoría de los aliados de la Primera Coalición. Fernando de Nápoles se negó a pagar el tributo acordado a Francia, lo que desencadenó un levantamiento de sus súbditos. Los franceses invadieron Nápoles y establecieron la República Partenopea. La República Francesa también alentó alzamiento republicano en los cantones suizos que condujo a la abolición de la Confederación Suiza y al establecimiento de la República Helvética. El directorio francés estaba convencido de que los austriacos planeaban emprender otra guerra. De hecho, cuanto más débil parecía Francia, más en serio los austriacos, los napolitanos, los rusos y los británicos discutían esta posibilidad. Los austriacos llegaron a un acuerdo con el zar Pablo de Rusia a mediados de la primavera por el cual Aleksandr Suvórov saldría de su retiro para ayudar al ejército de los Habsburgo en Italia con otras sesenta mil tropas.

El estallido de la guerra alt=Late snow covers a meadow and brook bank.|miniaturadeimagen|Von Hotze estableció puestos de avanzada en Elgg. Aunque las nieves se habían derretido, el suelo todavía estaba empapado y los ríos crecidos por el deshielo de primavera. La estrategia militar del Directorio en 1799 se plasmó en campañas ofensivas en todos los frentes: Italia, los cantones suizos, Renania y los Países Bajos. Teóricamente, los franceses tenían una fuerza total de doscientos cincuenta mil soldados, pero esto no se reflejó en los campos de batalla. Cuando comenzó el invierno en 1799, el general Jean-Baptiste Jourdan cruzó el Rin entre Basilea y Kehl con el Ejército del Danubio, que tenía contaba teóricamente con cincuenta mil hombres, aunque en realidad solamente reunía la mitad. Este cruce fue una infracción palmaria del Tratado de Campo Formio. El Ejército del Danubio avanzó a través de la Selva Negra y estableció una posición ofensiva en el extremo occidental y septentrional de la meseta suiza, cerca de la aldea de Ostrach a mediados de marzo. André Masséna ya había entrado a Suiza un ejército de treinta mil soldados; penetró en la zona grisona de los Alpes y alcanzó Coira y luego Finstermünz, a orillas del Eno. Su flanco izquierdo debía unirse al derecho de Jourdan, que mandaba Pierre Marie Barthélemy Ferino, en la orilla oriental del lago de Constanza.

El ejército austriaco estaba organizado en una línea que iba desde el Tirol hasta el Danubio. La defensa del Tirol estaba a cargo de una un ejército de cuarenta y seis mil hombres al mando del conde Heinrich von Bellegarde. Otro de veintiséis mil soldados al mando de Friedrich von Hotze custodiaba el Vorarlberg. El principal ejército austríaco, con cerca de ochenta mil soldados al mando del archiduque Carlos, había pasado el invierno en la orilla oriental del Lech, en los territorios de Baviera, Austria y Salzburgo. En las batallas de Ostrach (21 de marzo) y Stockach (25 de marzo) este ejército consiguió que el Ejército del Danubio se replegase a la Selva Negra. Carlos se preparó para cruzar el Rin en la ciudad suiza de Schaffhausen. Von Hotze llevó a parte de su ejército, unos ocho mil soldados, al oeste, dejando el resto para defender Vorarlberg. Al mismo tiempo, Friedrich Joseph, conde de Nauendorf, cruzó el Rin en Eglisau con las unidades del flanco izquierdo del ejército principal. Planeaba unirse con el grueso del ejército austríaco y controlar los puntos de acceso del norte de Zúrich y forzar a Masséna a negociar.

Para mediados de mayo, los franceses estaban preocupados. Habían sufrido pérdidas significativas en Ostrach y Stockach, aunque éstas habían sido compensadas por refuerzos. Dos altos oficiales del Ejército del Danubio, Charles Mathieu Isidore Decaen y Jean-Joseph Ange d'Hautpoul, se enfrentaban a consejos de guerra acusados de mala conducta por su oficial superior, Jourdan. Jean-Baptiste Bernadotte y Laurent de Gouvion-Saint-Cyr habían abandonado el ejército alegando estar enfermos. Hotze había vencido a Masséna en Feldkirch, que tuvo que retroceder. Además, el fracaso de LeCourbe al intentar atravesar las líneas de Bellegarde en el Tirol determinó que Masséna tuviese que retirarse para mantener la comunicación con los ejércitos situados en sus flancos, que se retiraban. En este momento, los suizos se rebelaron nuevamente, esta vez contra los franceses; Zúrich era la última posición defendible en la que Masséna podía resistir.

Ubicación Winterthur (/v ɪ n t ər t ʊər /; ) se encuentra en una vaguada al sudeste sobre el río Töss, aproximadamente a treinta y un kilómetros al noreste de Zúrich. Al norte y al este de la ciudad hay un anillo de colinas de aproximadamente 687 m alto. El Töss corre al oeste por 59.7 km rumbo norte hacia su desembocadura en el Rin. Había sido un pueblo romano los años 200 y 400 y en el 919 se había librado en él una batalla. Su ubicación en el cruce de siete caminos le dio importancia estratégica: los beligerantes se lo disputaron en los primeros días de la guerra de la Segunda Coalición, pues permitía controlar la comunicación norte-sur y este-oeste en la región.

Mandos El Directorio Francés relevó a Jean-Baptiste Jourdan en abril de 1799 tras las derrotas en las batallas de Ostrach y Stockach y la retirada del Ejército del Danubio en la Selva Negra; confirió el mando a André Masséna, que ostentaba también el del Ejército de Helvecia. Masséna reunió a algunos de los mejores oficiales que tenía disponibles, tres de los cuales fueron luego mariscales de Francia, y a Tharreau, un general de división fiable, para proteger el acceso septentrional a Zúrich.

La situación era grave para los franceses: no solo habían sido derrotados en el suroeste de Alemania, sino que el legendario Aleksandr Suvórov se dirigía al norte de Italia con sesenta mil rusos para tomar el mando de las fuerzas de la coalición destinadas allí. El conde Heinrich Bellegarde, apostado en los territorios grisones con otros veinte mil soldados, impedía que Masséna recibiese refuerzos desde Italia. La mayor amenaza era que el ejército principal del archiduque Carlos estaba a menos de un día de marcha; solo por su tamaño podría arrollar al ejército francés o, si se retiraba al oeste, podía cortar la retirada hacia Francia. Masséna sabía que Carlos atacaría si su flanco izquierdo, mandado por Nauendorf, se unía a la fuerza de Hotze, que venía acercándose desde el este. Si esto pasaba, muy probablemente los franceses serían expulsados de Zúrich.

Masséna estableció una línea de avance centrada en Winterthur al mando del experimentado general Jean Victor Tharreau para evitar que las fuerzas austriacas se unieran. Las unidades francesas se dispusieron en un semicírculo desigual, con Winterthur en el centro del arco. El mando principal era el de las brigadas. Si el centro no podía mantener su posición, los flancos quedarían aislados y podrían ser aplastados. Masséna confió el mando de estas unidades cruciales a Michel Ney, recién ascendido a general de división. Lo relevó para ello del mando de un puesto en el centro de Suiza dependiente de Claude Lecourbe, dándole un mando más acorde con su nueva graduación. Ney llegó con la reputación de audacia considerada típica de los oficiales de caballería, pero con una experiencia mínima en el mando de fuerzas mixtas. Ansioso por demostrar su valía pero consciente de los protocolos, inmediatamente acudió ante Tharreau, aunque hubo de esperar a que llegase su nombramiento oficial para el nuevo puesto antes de poder tomar el mando. El documento llegó por fin el 25 de mayo. Las tropas en Winterthur incluían una brigada de cuatro batallones a las órdenes de Dominique Mansuy Roget, la débil brigada de Théodore Maxime Gazan y una brigada de caballería al mando de Frédéric Henri Walther.